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#Faltan45.000

  • Según un estudio realizado por el Observatorio del Sistema Universitario (OSU), las carreras universitarias son un 300% más caras desde que entró en liza la Ley Bolonia.

  • Por ejemplo, la carrera de Información y Documentación ha visto elevarse su precio desde los menos de 4.000 euros en 2007 a los casi 14.000 euros actuales.

  • El fuerte incremento del precio de las carreras ha sido continuado desde que entró en vigor la reforma educativa de Bolonia, pero el curso 2012-2013 vio el mayor incremento de las tasas con hasta un 67%.

  • A pesar del fuerte incremento de las tasas la reducción de la inversión por estudiante asciende a un 27% en los últimos 4 años.
  • El grado de Maestro de educación Primaria ha elevado sus precios a unos 8.000 euros, más de un 170% más.

  • Si comparamos los precios a nivel europeo y a paridad de poder adquisitivo, España es el 6º país más caro de entre 33 estados europeos estudiados por el OSU

  • Si nos atenemos a la comparación con la antigua UE-15 España tendría las 3ª tasas superiores.
  • En Europa hay 11 países donde los estudios universitarios de Grado son gratuitos.Precio de un Grado en paridad de compra (2013-14)

  • Mientras en casi todos los países de Europa el precio de estudiar un grado y un máster son similares, en España es hasta un 67% de media más caro el Máster que el Grado.

  • España es el 7º país más caro donde estudiar un máster universitario. Precio de un Máster en paridad de compra (2013-14)

  • En cuanto a las becas, en Europa no es habitual alinear los precios de las matrículas al rendimiento académico. Sólo cuatro países lo hacen y el incremento de las tasas por repetición de asignatura no es tan acusado.

  • La gratuidad de la educación está vinculada en Europa a la concesión de becas con altos importes (becas–salario), los subsidios económicos según la renta disponible y exenciones fiscales, sobre todo, reducciones en en IRPF.

  • Sólo 6 países más vinculan la concesión de becas a criterios académicos como hace España.

  • Un caso más paradigmático aun que el español de liberalización educativa es el británico, donde en 1998 los estudios universitarios eran gratuitos y actualmente tienen un coste de 12.000 libras anuales. Esto ha hecho que muchos estudiantes británicos estén exiliándose a países donde la educación es gratuita como Alemania.

  • Mientras en Alemania se plantean la evolución al descenso y la gratuidad en el coste de los estudios universitarios, España debate ideas geniales como implantar un sistema de prestamos bancarios tipo EEUU donde la deuda estudiantil supera el billón de dólares.

Hoy, 45.000 estudiantes han abandonado su carrera universitaria por no poder pagar estos brutales incrementos en las tasas.

La educación es un derecho, queremos a nuestr@s compañer@s de vuelta

UNA CHAPUZA ANUNCIADA

Vaya otra chapuza… Yo conozco el Hospital Carlos por una enfermedad que traje de África y me pareció un hospital estupendo. Me trataron muy bien, sabían lo que hacían, tenían los medios… era un hospital muy a la altura, sobre todo para un país fronterizo con África y en el que mucha gente viaja a países donde estás expuesto a otras enfermedades. Y cuando los recortes le afectaron pensé: otra cosa que funcionaba bien y se lo han cargado con la austeridad. Y ahora ha pasado lo que tenía que pasar. El Carlos II era un hospital puntero y lo han desmantelado.”

Reiner Wandler, corresponsal de Die Tageszeitung a Radiocable.com

TeresaEbola

Un breve recorrido por la gestión (perdón, la chapuza y la inconsciencia) de la crisis del ébola:

El contagio por ébola de la auxiliar de enfermería del Hospital de La Paz, Teresa Romero, ha sido el primero fuera de África. (Dudoso honor para la “marca España”)

Médicos Sin Fronteras ha tratado durante los últimos 19 años en África a más de 4.000 pacientes y ha tenido, únicamente, dos contagios por el virus del ébola.

Debido a la política de recortes presupuestarios se decidió desmantelar el hospital Carlos III de Madrid. Este era el hospital de referencia para el tratamiento de enfermedades infecciosas, tropicales y pandemias.

Asimismo la unidad NBQ de la Unidad Militar de Emergencias que podría haberse hecho cargo de este caso sobre el terreno parece ser que también se ha visto afectada por los recortes presupuestarios. Aunque según fuentes citadas por un diario digital existió una propuesta del ejército para instalar un hospital de campaña en Torrejón con riesgo cero.

Cuando se decidió trasladar al primer misionero infectado por ébola para su tratamiento en España, el ministerio y la consejería de sanidad de Madrid sabían que no se contaba con los medios necesarios al haberse desmantelado el hospital Carlos III.

El ministerio de Sanidad alteró sus propios protocolos para adecuarlos a las deficiencias que para estos casos tiene el Hospital de La Paz. España no tiene un hospital con seguridad biológica de nivel 4, que es el nivel de seguridad requerido por la OMS para un caso de ébola.

Estos mismos protocolos de actuación no fueron puestos en conocimiento del personal médico que debería atender a los pacientes.

Se improvisó su ingreso en el hospital de La Paz con los peligros que ello conllevaría: La Paz carecía de los medios (por ejemplo, habitaciones de aislamiento con presión negativa) y los profesionales con la formación adecuada y, además, atiende a diario a miles de personas.

Finalmente, y felizmente, se decide su ingreso en la 6ª planta del Hospital Carlos III que sí tenía las indispensables salas de aislamiento con presión negativa. Esta planta se encontraba cerrada y son los mismos profesionales médicos los que, incluso, con sus propios medios privados se encargan de acondicionar y dotar de equipos y material a la planta.

Como también se carecía de personal médico, que anteriormente había sido dispersado por otros centros, se decidió que serían los profesionales de la UCI de La Paz los que atenderían rotativamente al paciente.

El personal carecía de formación alguna en riesgos biológicos. Recordemos que el personal especialista en este tipo de enfermedades infecciosas se dispersó tras el desmantelamiento del hospital Carlos III.

Según el testimonio de uno de los enfermeros que trataron al primer enfermo de ébola se obliga al personal a “desplazarse con coacciones y amenazas de perder su puesto de trabajo o abrírsele un expediente disciplinario si se niega a ser enviado al Carlos III”.

El personal llega a su puesto en el Carlos III sin conocer el procedimiento de cómo debe atender a un paciente de ébola o cómo hay de ponerse el traje de seguridad. Y sólo unos minutos antes de entrar en la sala del paciente parte del personal que queda del antiguo Carlos III les ayuda.

Tenemos que hacernos una idea de la importancia del proceso: el proceso de quitarse el traje dura unos 40 minutos. Es el momento “dónde está el máximo peligro de contaminación”, según dice la doctora Manuela Cabero de la organización Cruz Roja, que ha estado más de un mes en Sierra Leona atendiendo a enfermos del ébola. Durante el proceso se rocía a la persona tres veces con desinfectante (cloro).

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Este proceso (también, la puesta del traje, porque no puede haber ni un milímetro de piel expuesto al aire) se realiza bajo la supervisión de mínimo una persona. Bajo un protocolo muy estricto. Ninguna persona entra sola a la zona de riesgo, siempre entran personas pares para monitorizarse unas a otras.

Sin embargo, el curso dado a los profesionales de La Paz duró alrededor de media hora sin realizar las prácticas pertinentes. Según las palabras de uno de los profesionales sanitarios que recibió la formación: “El servicio de Medicina Preventiva del hospital imparte dos charlas informativas (45 minutos) de como son los equipos de protección personal necesarios. En aquellas charlas y por la inexperiencia del mismo personal que las impartía, los trajes se rasgaban, sustituían las calzas por bolsas de plástico, no existían escafandras completas y venían a decir poco más o menos que había que hacer un apaño para cubrirse la cara con cinta de carrocero.”

Encima de no cumplir el protocolo de seguridad, son los mismos trajes los que no cumplen las estrictas medidas de seguridad para una enfermedad tan contagiosa como el ébola: los guantes están sujetos con cinta adhesiva al traje. El traje no era de nivel 4, impermeable y con respiración autónoma.

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Una formación de poco más de media hora es absolutamente insuficiente y es una forma de proceder negligente: Médicos Sin Fronteras da una formación de dos semanas; Alemania de cinco días; Francia, una semana; Reino Unido tiene 4 hospitales de referencia y profesionales específicamente formados; Portugal tiene un hospital de referencia. Asimismo, todos los procesos formativos constan de su consiguiente entrenamiento y prácticas de cada situación real a realizar y sus pasos.

Además, al personal, según el mismo enfermero que venimos citando no se le hace ningún tipo de seguimiento ni medida epidemiológica cautelar. Una vez terminado su turno se marcha alegremente a su casa y al día siguiente, si no te toca volver al Carlos III pues vas a trabajar a la UCI de la Paz con enfermos de diversa etiología en muchas ocasiones inmunodeprimidos”.

Si el protocolo hubiera estado claro y en conocimiento de todos los implicados; si hubiera sido estricto como indicaba la gravedad del caso y no improvisado; si los profesionales hubieran estado bajo seguimiento y sometidos a pruebas; la enfermera no hubiera tenido que deambular por centros de salud y hospitales desde el 29 de septiembre: día que llamó al hospital informando que tenía más de 37 grados y síntomas de debilidad, pero como no tenía 38,6 grados no se activó “el protocolo de aislamiento” y se le dijo que fuera a su Centro de Salud donde se le recetó paracetamol.

Fue la misma Teresa la que decidió tomar medidas y no compartir baño con su marido.

El 2 de septiembre volvió a ponerse en contacto con el hospital para informar que se encontraba peor. En este momento tenía ya más de 38,6 grados, pero no se activó el protocolo. El día 6 volvió a llamar por encontrarse muy mal, pero le dijeron que llamará al SUMMA (servicio de urgencias) que le trasladaría a su hospital de referencia, Alcorcón.

Si el cúmulo de despropósitos ya había alcanzado unos límites difíciles de superar… La paciente fue trasladada en una ambulancia sin protección aun habiendo puesto en conocimiento que podría tener ébola. Esta ambulancia continuó en servicio durante 14 horas más trasladando pacientes…

Los médicos que atendieron a Teresa lo hicieron, primero, con guantes y mascarillas. El traje de aislamiento nunca tuvo el nivel adecuado: primero, nivel 1; luego, nivel 2. Aún sabiendo que era muy posible que estuviera infectada por ébola (nivel 4) y su estado de salud se deteriorara enormemente durante su estancia en Urgencias.

PrecintoSabanas

Según la carta interna del doctor que le atendió, Juan Manuel Parra, el traje le quedaba pequeño y las mangas le quedaban cortas. Y una enfermera denuncia que tenían que quitarse el traje en la misma zona precintada (¡con sabanas y cinta aislante!)

El médico se enteró de los dos positivos de ébola por la prensa. La principal afectada, Teresa Romero, igualmente se enteró leyendo las noticias en su móvil.

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A pesar de haber avisado de la gravedad del caso y pedir el traslado de la paciente, Teresa estuvo en la urgencias de Alcorcón más de 16 horas. Las 21 personas que estuvieron con ella se encuentran en observación.

No debemos llevarnos a engaños, lo que ha ocurrido no ha sido un “error humano” ni un accidente. Ya por abril y mayo los sindicatos profesionales avisaron del grave riesgo en que se estaba incurriendo con el desmantelamiento del hospital Carlos III, el hospital de referencia para tratar el ébola según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ya se avisó antes de que se trasladara al primer misionero de las graves deficiencias que existían para poder atenderlo correctamente y sin peligro para la salud de nadie. Ya avisaron los profesionales de las graves negligencias que se estaban cometiendo: se improvisó una planta de atención a un virus muy infeccioso en 24 horas, se carecía de material y los profesionales no tenían formación, entrenamiento y protocolos de actuación. Se bajaron los residuos de la habitación de los fallecidos por ébola por los ascensores que usaban personal y pacientes.

Además, El 10 de agosto, la secretaria del Sindicato de Enfermeros de Madrid, Amelia Batanero, declaraba:No queremos ser alarmistas, pero la gente que acude al Carlos III está un poco nerviosa. Y no solo porque se pueda contagiar. Es absurdo y peligroso que un enfermero esté un día tratando a Pajares en el Carlos III y al día siguiente vuelva a La Paz para trabajar en la UCI o con enfermos inmunodeprimidos. El ébola puede salir del hospital”. Y salió. 

Esta noche cuando Teresa Romero se debate entre la vida y la muerte es indignante comprobar la actitud miserable y ruin del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez (médico para desgracia de su profesión), que echa la culpa a la enfermera acusándola de mentirosa, criminalizándola (incluso, ha criminalizado al médico de Alcorcón) después de comportarse con una absoluta incompetencia e ineptitud trayendo a los misioneros infectados de ébola sin tener ni proveer de las condiciones de seguridad y los materiales necesarios, poniendo gravemente en peligro, a sabiendas, de forma decididamente negligente la salud de los profesionales que atendieron a estos pacientes. Y luego está su actitud frívola e indecente de decir que no le importa dimitir porque tiene “la vida resuelta” como si no estuvieran en manos de sus decisiones la vida de decenas de profesionales sanitarios. Sólo hay un lugar para las acciones de este tipo de personaje: la cárcel. 

Si unimos a esta actitud chulesca y prepotente, una ministra de Sanidad superada desde el principio por la situación, desaparecida, no sabiendo que contestar y con una gestión sanitaria, vistas ya las consecuencias de sus medidas, desastrosa para la Salud Pública; vemos la degeneración y descomposición que están sufriendo irremisible y rápidamente las instituciones políticas españolas carcomidas no sólo por la corrupción sino por la desvergüenza, la impunidad y la indecencia.

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El movimiento de Hitler era el único de la derecha que ofrecía una visión idealista de una sociedad nueva en una Alemania renacida. […] Se le daba mejor que a ningún otro partido […], a medida que la crisis se acentuaba, atraer a una panoplia de grupos de interés, principalmente de las clases medias, mediante las suborganizaciones que creó, desde el “Aparato Agrario” […], hasta organizaciones destinadas a abordar los problemas específicos de obreros, funcionarios, médicos, farmacéuticos, maestros, profesores universitarios, estudiantes,…, pequeños comerciantes… [e] incorporarlos a una invocación al interés supremo de la nación.

Ian Kershaw, Hitler 1889-1936.

Si volviese a brillar el sol una vez más sobre la economía alemana, los votos de Hitler se fundirían como la nieve.

Helmuth Gerlach, 1930.

 

El «bonapartismo» – es decir, el interclasismo demagógico, seductor, casi irresistible, respecto a las masas menos politizadas y al mismo tiempo sólidamente fijado en una relación de mutuo apoyo con las clases propietarias … es, el nacimiento desde el seno mismo de la Revolución, de la llamada «tercera vía» entre la democracia y la reacción, es decir, el bonapartismo, que no es más que la misma «segunda vía» (la reacción) con formas modernas y seudorevolucionarias. Su continuación en el siglo XX fue el fascismo… Este modelo era el «cesarismo».

Luciano Canfora, La democracia. Historia de una ideología.

 

No hay mayor estupidez que banalizar un fenómeno político tan crucial como el fascismo convirtiéndolo en un indescifrable significante apto para el insulto. Como demostraron historiadores y politólogos, el fascismo fue un proyecto político autoritario de clase para tiempos de excepción

Pablo Iglesias Turrión.

Adolf Hitler & Paul Von Hindenburg in Potsdam

Adolf Hitler llegó al poder en un momento histórico concreto. A su progreso y subida al poder en un tiempo record colaboraron diferentes causas e intereses. Pudo ser frenado y no lo fue. Su movimiento podría haber sido siempre el partido marginal que había sido siempre. Pero, detrás de su ascenso había un odio visceral a un régimen democrático, el de Weimar, que nunca fue deseado por la oligarquía y que siempre estuvo contra las cuerdas como muchas de las esporádicas democracias que nacieron tras la Primera Guerra Mundial. Tan pronto como en 1930 el Reichstag pasó a ser secundario, tras la dimisión del canciller socialdemócrata Hermann Muller en marzo, el presidente alemán empezó a gobernar por decreto y dieron a su fin los gobiernos parlamentarios. En los seis de meses anteriores a la victoria de Hitler hubo únicamente 3 sesiones parlamentarias. La democracia alemana estaba herida de muerte.

Los mayores caladeros de voto del partido NAZI fueron:

  1. Las capas medias de la sociedad, predominantes en el partido, que anteriormente votaban a los partidos liberal-conservadores.
  2. Los jóvenes y las masas despolitizadas, aterradas por la inestabilidad social y económica, desencantados con el sistema político y que, anteriormente, en su mayoría no votaban. Muchos cayeron hipnotizados bajo la ilusión del discurso demagógico e interclasista de Hitler basado en la unidad espiritual del pueblo alemán.

Los partidos que aguantaron mejor el embate NAZI fueron:

  1. Los partidos socialista y comunista. A pesar de eso el SPD no pudo captar a la gran bolsa de electorado absentista que, finalmente apoyó al NSDAP. Posiblemente por haber tenido responsabilidades de gobierno durante la accidentada república de Weimar y encontrarse alejados ideológicamente del movimiento obrero. En cambio, los parados se decantaron en su mayoría por el partido comunista (KPD).
  2. El partido católico, el Zentrum. A pesar de haber gestionado nefastamente la situación económica y haberse acercado peligrosamente al NSDAP y al autoritarismo.
  3. Pequeños partidos regionalistas o particularistas irrelevantes a nivel nacional.

 Resultados electorales de los partidos liberales en Weimar

El ascenso del partido NAZI fue fulgurante y sorprendente. Un ascenso impensable sin la crisis económica de 1929 y su posterior gestión. Su desastrosa e ideológica gestión. El desempleo oficial creció de 1,6 millones a finales de 1929 a 6,12 millones a primeros de 1932. Pero el «paro invisible», no contabilizado en los registros oficiales, podría ascender a cerca de 8,5 millones de alemanes. Si añadimos las personas que dependían de estos trabajadores, la cifra de personas afectadas por esta situación podría situarse en los 23 millones. La prestación por desempleo sólo cubría a 900.000 de estas personas. Además se redujeron las ayudas a los pensionistas entre otras medidas de austeridad económica.

No es posible que Hitler se hubiera mantenido en el poder – incluso, que hubiera llegado a al mismo – si no hubiera sido por el apoyo de los Junkers (los grandes terratenientes y la nobleza), los industriales y el ejército, cuyos intereses clásicos confluían en gran medida con el proyecto de Hitler: eliminación de los sindicatos y partidos obreros, mayores beneficios económicos, propiedad privada, rearme e imperialismo.

PrimerGobiernoHitler

En un primer momento, 1932-33, los líderes de los partidos liberal-conservadores, el Zentrum católico y la oligarquía dominante pensaron, que sin perder el poder, podrían usarle como el instrumento que transformara la democracia de Weimar en un estado autoritario más dúctil a sus intereses, pero hicieron un cálculo erróneo. En su descargo,  tenemos que tener en cuenta que en su mejor momento el NSDAP sólo recibió el 37% de los votos totales. No fue apoyado por una inmensa mayoría de los ciudadanos: un 63% no apostó por él. Y, tres meses después, tras su estratégico apoyo al paro obrero, cayó hasta el 33%. A pesar de esto formó su primer gobierno de coalición que sólo contó con dos ministros nazis. En cuestión de meses todo se vino abajo para los partidos liberal-conservadores.

La ideas que movían a los votantes y miembros del partido NAZI eran el conservadurismo, el pangermanismo, la solidaridad social” dentro de la «comunidad étnica» germánica, el ultranacionalismo, el sentimiento de humillación nacional, un odio elemental y visceral a la república de Weimar, el antisemitismo y una infinidad de prejuicios.

Pero, sobre todo, había un idea predominante entre sus votantes y era el odio al socialismo y el marxismo. En la últimas elecciones democráticas alemanas antes de la llegada de Hitler al gobierno en partido NAZI perdió 2 millones de votos, que fueron recuperados principalmente por los partidos burgueses liberal-conservadores. Esta derrota se debió al apoyo del NSDAP a la huelga de transportistas en Berlín. Era una estrategia costosa, pero que había que asumir según Goebbels: «Estamos en una posición nada envidiable […]. Muchos círculos burgueses se han asustado por nuestra participación en la huelga, pero esto no es definitivo. Se puede recuperar más tarde muy fácilmente a esos círculos, pero si hubiésemos perdido una vez a los obreros, los habríamos perdido para siempre». Evidentemente, tenía razón, pues una vez alcanzado el poder y barridos los movimientos obreros esos apoyos fueron fácilmente recuperados.

HitlerMussolini

Asimismo, el ascenso al poder de Mussolini en Italia una década antes guarda enormes similitudes con el de Hitler. Benito Mussolini era el líder de un pírrico movimiento con sólo 35 diputados obtenidos en una coalición formada por conservadores y liberales – el Bloque Nacional – en la elecciones de mayo de 1921 (hasta finales de ese año no crearía su propio partido, el PNF). Aún con este pequeño peso político y social es llamado a formar gobierno por Víctor Manuel III a finales de 1922. En las elecciones de abril de 1924 arrasa presentándose en coalición – la Lista Nacional – con los conservadores y la práctica mayoría de los liberales. Esta victoria electoral es conseguida tras año y medio de violencia sistemática y terrorismo de las escuadras de acción fascista apoyadas por las fuerzas del orden. Según la impresión del político y periodista italiano Giacinto Serrati: vivimos jornadas de angustia, nuestros asuntos y nuestra vida misma no valen un céntimo”. La aprobación de la ansiada ley ultra mayoritaria, Ley Acerbo, un deseo de los fascistas y los liberales, que con la llegada del sufragio universal y la representación proporcional perdieron su fuerza electoral y ya no les bastaba el sistema clientelar de compra de votos y el fraude electoral para ganar las elecciones. El fraude electoral, el apoyo financiero de los sectores de la alta burguesía italiana y la gran prensa a su servicio.

Como en Alemania el instrumento para mantener el orden social quitó el poder político a liberales y conservadores. El insigne liberal italiano Benedetto Croce justificó la connivencia con los fascistas en la necesidad transitoria de restaurar el orden”. Según sus palabras del 9 de julio de 1924, el fascismo: no puede y no debe ser más que un puente a la restauración de un estricto régimen liberal. Luego desde su cómoda posición en el Senado fascista se convertiría en uno de sus mayores críticos, no sin antes haberlo apoyado, ido en una breve coalición de gobierno con él y votado a favor de Mussolini una moción de confianza el 24 de junio de 1924, como un gesto de prudente y patriótico”, tras el asesinato del ardiente crítico y luchador antifascista Giacomo Matteotti. Luego, tras la persecución de comunistas y socialistas, incluso, democratacristianos, vendría la ilegalización de todos los partidos políticos y el reparto de cargos de prestigio a los notables liberal-consevadores.

A modo de conclusión podemos finalizar con las palabras que dedica Ian Kershaw en su excelente biografía sobre Hitler (Hitler 1889–1936) y el ascenso del Tercer Reich a la caída de la “odiada” república de Weimar:

«La democracia se entregó sin lucha. Fue así sobre todo en el caso del hundimiento de la gran coalición en 1930. Volvió a serlo en la falta de resistencia al golpe de [Von] Papen [Zentrum] contra Prusia en julio de 1932… revelaron lo endebles que eran las bases en que se apoyaba la democracia… había grupos poderosos que nunca habían llegado a aceptarla y estaban buscando por entonces echarla abajo. Durante la Depresión, la democracia fue, más que entregada, deliberadamente socavada por grupos elitistas que perseguían sus propios fines. No se trataba de residuos preindustriales, sino (y pese a lo reaccionario de sus objetivos políticos) de grupos de presión modernos que trabajaban para promover sus intereses encubiertos en un sistema autoritario. Influyeron más en el drama final los intereses agrarios y el ejército que los empresariales y financieros en la preparación de la toma del poder por Hitler. …] Pero los intereses empresariales y financieros, también miopes y egoístas, habían contribuido significativamente a socavar la democracia, que fue el preludio necesario del triunfo de Hitler.

[…] La clase obrera estaba acobardada y destrozada por la Depresión, con sus organizaciones debilitadas e impotentes. Pero los grupos dirigentes no tenían el apoyo masivo necesario para ampliar al máximo su supremacía y acabar con el poder de las organizaciones obreras. Introdujeron a Hitler para que les hiciese ese trabajo. El que pudiera hacer más que eso,… y ampliar inmensamente su propio poder y a costa de ellos mismos,… se considero que era algo sumamente improbable. La infravaloración de Hitler y de su movimiento… continúa siendo un elemento principal de las intrigas que le situaron en el cargo de canciller».

TrabajadoresTextiles

Cuando El Corte Inglés está de luto por la reciente muerte de su presidente, debemos recordar que también esta corporación debería guardar luto por los trabajadores en régimen de esclavitud que esta empresa, Inditex y Cortefiel tienen en la India según el informe Captured by Cotton del Centre for Research on Multinational Corporations. Evidentemente, no son exclusivamente ellas quienes explotan despiadadamente a sus trabajadores. Nike, Umbro, Mizuno, Disney, H&M, Kappa, Puma, Adidas, Mango, Lotto o Reebok y, así una infinidad de estas compañías, que abarcan todos los sectores productivos, no sólo el textil. Esta situación es posible únicamente porque las instituciones supranacionales dirigidas por las grandes potencias capitalistas al servicio de estas transnacionales han dado lugar a la construcción política de esta Globalización.

La Unión Europea recibió el premio Nobel de la Paz en el año 2012, si hubiera un Nobel que premiara la defensa y el cumplimiento de los Derechos Humanos, la UE no podría optar a él. Si es muy discutible que la UE defienda la paz, es más fácil confirmar que los Derechos Humanos le dan urticaria. El pasado junio unos cuantos países europeos: Reino Unido, Francia, Austria, Estonia, República Checa, Alemania, Italia e Irlanda; junto con Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, entre otros, que se llenan continuamente la boca de defender la libertad y la democracia por todo el mundo votaron contra una resolución presentada por Ecuador y Sudáfrica en la ONU para dotar de mecanismos legales e institucionales que obliguen a las corporaciones transnacionales a respetar los Derechos Humanos.

Parece que las cínicas “democracias” seguirán permitiendo a sus empresas transnacionales una especie de “barra libre” legal cuando actúan fuera de sus fronteras nacionales y continuarán explotando sin compasión – pero por su “bienestar” y “progreso” – a sus trabajadores, que son, sobre todo mujeres y niños, en Bangladesh, Marruecos, India, Vietnam, Camboya, Tailandia, China, Bulgaria, Honduras, México, Turquía o Indonesia. Jornadas maratonianas de 12 horas o más, llegando a realizar 150 horas semanales, sin seguridad social, sin derecho a baja por maternidad, sin derecho a ir a la escuela, sin condiciones de seguridad, ni higiénicas, incluso, llegando a dormir en los mismos talleres; sin derecho a sindicarse, sindicalistas asesinados por pedir derechos y condiciones laborales dignas; familias indígenas expulsadas de sus tierras; trabajadores sin derechos civiles, social o económicos y, mucho menos todavía, Humanos. Centenares de miles de trabajadores dependientes de estas corporaciones mueren cada año por el sobreesfuerzo y la falta de seguridad e higiene.

Los europeos todavía ven este sistema esclavista como algo lejano, incluso, necesario y progresista, pero la directiva europea de las 65 horas laborales a la semana (con semanas que podrían alcanzar las 78 horas laborales) es seguro que volverá a recuperarse hasta que un día no muy lejano se apruebe. Y cuando se imponga la libre negociación entre empresario y trabajador llegará a ser legal que podamos trabajar hasta 65 horas semanales. Supondría un retroceso a 1919 y dinamitar el derecho laboral que reconoce que la relación laboral no se realiza en un plano de igualdad. Es más fácil aún que se pueda adoptar antes la legislación británica que permite desde 1993 trabajar por encima de las 48 horas semanales a los trabajadores que pacten “libremente” estas condiciones con sus empleadores. Entonces, la esclavitud de las transnacionales no nos será algo tan ajeno ni alejado de nuestras sociedades. Se podrán generalizar y legalizar situaciones que están ya presentes entre nosotros.

La situación actual es el caldo de cultivo ideal para que se cumplan estos objetivos. En España el deterioro de las condiciones laborales y el aumento de la jornada laboral progresan rápidamente. Lo importante es tener un trabajo dicen, y el salario y las horas son algo secundario. Se aprovecha la situación de necesidad y desamparo que viven muchos trabajadores. Seguimos el camino de los Estados Unidos donde hay decenas de millones de trabajadores pobres con salarios que no dan para vivir. Es luego el estado y los clientes quienes subsidian los salarios de estos trabajadores pobres que no pueden vivir de ellos y, que no tienen acceso a sanidad, al derecho a sindicarse o a vacaciones pagadas. Los gritos de auxilio (bit.ly/1ycaP5z) de todos estos trabajadores siguen perdiéndose en el vacío.

SE VAN LOS MEJORES

 Botín

Por lo que he podido ver y escuchar hoy en las noticias parece que ha muerto un verdadero patriota. Sí, Emilio Botín. Un patriota con 2.000 millones evadidos en Suiza. Es el típico patriota español con dinero en Andorra, Suiza o cualquier otro acogedor paraíso fiscal. Ha muerto un referente de la marca España. Un referente como Julio Iglesias que, mientras nos decía cómo debíamos salir adelante, cobraba en negro del gobierno de Eduardo Zaplana, o como Calatrava que no perdía oportunidad para endosar por sus obras millonarios sobrecostes a las administraciones públicas.

A Emilio Botín hoy no paran de cantarle loas y hacerle panegíricos. Hombre hecho a sí mismo… eso sí, con el empujoncito de una familia de bien, el dinero de todos los españoles y unas enormes influencias políticas. Todos son muy patriotas. Aman a España, a Cataluña… Todos están al servicio de su grandiosa abstracción. Todos aman una ilusión, una construcción ideal de su mente, el continente, pero no el contenido, porque las personas y sus realidad son meros objetos que en el peor de los casos pueden sufrir las consecuencias de las desmedidas ambiciones de estos padres de la patria. Y sí tienen que vender a la amada y nunca suficientemente loada Patria para hacerse un hueco que de otro modo no podrían hacerse en el tablero global, pues lo hacen.

He escuchado que entre sus escasos, incluso, único error no vio venir la crisis, pero tuvo los arrestos y la poca decencia de echar toda la culpa sin duda a los políticos y a las cajas. Sí a esos políticos que venían a rendirle pleitesía, que no daban un paso al frente sin preguntarle – como hizo De Guindos antes de iniciar el rescate bancario o Zapatero antes de despedirse indultando a su correligionario en el Santander – y que hoy le alaban y lloran.

Es curioso que ni el banquero “pata negra” viera venir la crisis, cuando la burbuja era monstruosa y únicamente fueran los funcionarios del Banco de España los que avisaran del peligro que se avecinaba con la sobrevaloración inmobiliaria. Pero, en 2003, De Guindos y Emilio Botín nos dijeron que estuviéramos tranquilos “no existe burbuja inmobiliaria”, lo que pasa es que hemos “malinterpretado” los datos de los inspectores.

A Botín le pasó lo que a sus amigos banqueros globales que tuvieron que ser rescatados porque tampoco la vieron venir: Union Bank of Switzerland (UBS), Leaseplan, NIBC, Aegon, SNS, Bayern LB, Dexia, Fortis ABN Amro, Hypo Real Estate, ING National Group, JSC Parex Banka, KBC, Landesbank Baden-Württemberg, Lloyds TSB, Northern Rock Bradford & Bingley, Roskilde Bank, Royal Bank of Scotland, Landes-Hypothekenbank Steiermark, Commerzbank, Natixis. BNP Paribas, Deutsche Bank, Barclays, etc. Sí, bancos, no cajas. Sí, privados, no públicos. Dirigidos por magos de las finanzas. Rescatados con billones de dólares y euros por los bancos centrales y los estados.

Parece ser que Zapatero – tanto criticarlo cuando fue un visionario – tenía razón y España estaba en posesión del mejor sistema financiero del mundo. En el mundo quiebran y son rescatados infinidad de bancos, pero en España, sólo dan problemas las cajas dirigidas por codiciosos e ineptos políticos. Tendríamos que haber invitado a Bernanke a España para que aprendiera cómo se gestiona un sistema financiero. Mientras él se disponía a rescatar a 12 de los 13 mayores bancos de EEUU porque estaban en riesgo de inminente quiebra, en España los bancos no daban ni un problema. Todos sanísimos. No se habían indigestado de ladrillos. Los bancos participantes también en la burbuja parecen haberse conducido de forma responsable y son absolutamente solventes.

Nada se dice de que el Banco Santander y el resto del sistema financiero subsiste artificialmente gracias a las ayudas y garantías públicas, la asimetría en el tratamiento dado a bancos y cajas, las enormes inyecciones de liquidez del BCE y la especulación con la deuda pública. Nada dicen que son bancos quebrados, insolventes, que viven sobre una enorme burbuja a punto de estallar que traerá peores consecuencias que la anterior y que todos deberemos pagar vía socialización de sus errores. El Deutsche Bank o el Santander son bombas de relojería ¿qué pasaría si se valoraran sus activos a precio real (de mercado)? En lugar de sostener artificialmente el precio de la vivienda.

Emilio Botín tuvo problemillas con la justicia, pero demostrando que todos somos iguales ante la ley se inventaron un doctrina ad hoc – específica para la especial categoría de nuestro héroe – para que no tuviera que sufrir mayores quebraderos de cabeza con la Ley. Esos políticos tan culpables de la crisis fueron los que con un telefonazo le salvaron de una condena. Por suerte para nosotros, su hija, más que posible sucesora en la presidencia del Santander, ya ha tenido sus devaneos con la justicia de los que ha salido limpia.

Como otras insignes dinastías españolas, la Pujol o la Borbón, ha tenido la suerte de recibir cuantiosas herencias familiares suizas que han sabido multiplicar como avezados financistas. Nuestra lista de sinvergüenzas es tan enorme como ilustre…

DEP

UN GRITO DE AUXILIO

 Me impresionó un titular del día de la tragedia de Bangladesh: ‘Vivir con 38 euros al mes’. Esto es lo que pagaban a los que murieron… ¡Eso se llama trabajo esclavo!”.

 Papa Francisco, 1 de mayo de 2013.

 El doctor Farre se expresaba [ante la Cámara de los Comunes] en términos todavía más crudos: La intervención del legislador es asimismo necesaria para prevenir la muerte en todas las formas en que puede sobrevenir prematuramente, y éste (el régimen fabril) es, sin ningún género de dudas, uno de los métodos más crueles que la ocasionan.El mismo parlamento [británico] “reformado”, que, apiadándose de los señores fabricantes, seguía reteniendo durante unos cuantos años a niños menores de 13 [años] en el infierno de 72 horas de trabajo fabril a la semana, prohibía a los plantadores, en la ley de emancipación, ley que administraba también la libertad con cuentagotas, que hiciesen trabajar a ningún enclavo negro más de 45 horas semanales.”

 Karl Marx, El Capital, capítulo VIII, 1867.

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Todos podemos tener algunos indicios para sospechar que las grandes transnacionales de la moda explotan laboralmente a sus trabajadores. En algunos casos podemos constatar que son más que simples indicios como ha podido experimentar en las últimas semanas una clienta galesa, Rebecca Gallagher, de la firma irlandesa Primark, que ha encontrado un mensaje de denuncia, un grito de auxilio, en la etiqueta de su blusa adquirida en ese establecimiento: Force to work exhauting hours” (“Forzados a trabajar durante horas agotadoras”). Esto nos debería hacer pensar sobre las condiciones inhumanas que favorecemos con nuestros comportamientos, como cuando compramos “barato” en estas tiendas. Y exigir a nuestros gobiernos que castigue a estas empresas por fomentar activa y conscientemente la explotación de seres humanos. Pero, esta denuncia no ha sido la única, pues, ha tenido el efecto de sacar a la luz varias más en las últimas semanas.

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Es el caso de otra clienta galesa de Primark, Rebecca Jones, que ha encontrado otra etiqueta de denuncia en sus pantalones comprados en las tiendas de esta misma transnacional: «“Degrading” sweatshop conditions»(«“degradando” las condiciones de explotación»). Este último mensaje ha dado lugar a que Amnistía Internacional nos haya recordado otra denuncia que tuvo lugar en 2011, cuando karen, residente en Irlanda del Norte, se encontró una nota de auxilio en el bolsillo de sus pantalones Primark: “We work 15 hours every day and eat food that wouldn’t even be fed to pigs and dogs. We’re (forced to) work like oxen” (Nosotros trabajamos 15 horas cada día y comemos la comida con la que incluso no serían alimentados cerdos y perros. Somos forzados a trabajar como bueyes). Todo ese sufrimiento – el trabajo hasta el desfallecimiento – sale a £10 libras la pieza, unos 12 euros y medio: una “ganga”.

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“En las últimas semanas del mes de junio de 1863, toda la prensa de Londres publicaba una noticia encabezada con este epígrafe “sensacional”: «Death from simple Overwork»[“Muerta por simple exceso de trabajo”]. Tratábase de la muerte de la modista Mary Anne Walkley, de veinte años, empleada en un honorabilísimo taller de modistería de lujo que explotaba una dama con el idílico nombre de Elisa. Gracias a ese episodio, se descubría como cosa nueva la vieja y resabida historia de las pobres muchachas obligadas a trabajar, un día con otro, 16 horas y media, y durante la temporada hasta 30 horas seguidas sin interrupción, para lo cual había que mantener muchas veces en tensión su “fuerza de trabajo”, cuando fallaba, por medio de sorbos de jerez, vino de Oporto o café. […] Y este taller era uno de los mejores talleres de modas de Londres. […] El médico Mr. Keys…, informa…, con palabras secas: «Mary Anne Walkley murió por exceso de horas de trabajo en un taller abarrotado de obreras y en una alcoba estrechísima y mal ventilada.». […] Nuestros “esclavos blancos”, exclamaba al día siguiente el Morning Star,…, «nuestros esclavos blancos son lanzados a la tumba a fuerza de trabajo y agonizan y mueren en silencio».”

 Karl Marx, El Capital, capítulo VIII, 1867.

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Cuando se ponen claramente de manifiesto las agotadoras y maratonianas jornadas de trabajo a las que son sometidos, la crueles condiciones de explotación y los ínfimos sueldos de estos trabajadores, los defensores e ideólogos de este sistema económico de explotación argumentan que sino fuera por el trabajo y las inversiones que estas transnacionales proporcionan, estas personas vivirían muchísimo peor. La justificación a la explotación siempre tiene sus publicistas, muchos de ellos – ardientes defensores del progreso que supone el trabajo infantil – tan “prestigiosos” como estas marcas de ropa. En el mejor de los casos tratan a los trabajadores como a menores de edad, niños a los que hay que educar, que deben sentirse afortunados por haber sido tocados con la varita de la economía y el progreso.  Y debemos estar atentos a este tipo de razonamientos porque son los mismos que justifican y animan aquí a que la gente trabaje por 300 o 400 euros – mejor eso que nada, dicen – salarios de miseria, deteriorando las condiciones laborales hasta límites extremos y empobreciendo al conjunto de la población. Prácticas que nos devuelve al presente la realidad del trabajador pobre y la precariedad social. El abismo de la exclusión social no está tan alejado. Cuando las personas son una mercancía, se cosifican, no puede esperarse que sean tratadas de otra manera.

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En los países en vías de desarrollo, ramas enteras de la industria que producían para el mercado interno han sido empujadas a la quiebra por orden del Banco Mundial y el FMI. El sector urbano informal, que históricamente ha desempeñado un papel importante como fuente de creación de empleos, ha sidosocavado como consecuencia de las devaluaciones de la moneda, la liberalización de las importaciones y el dumping.En el África subsahariana, por ejemplo, el sector informal de la industria del vestido ha sido destruido y sustituido por el mercado de prendas usadas (importadas de Occidente a 80 dólares la tonelada).

 Michel Chossudovsky “Globalización de la pobreza y nuevo orden mundial”.

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Las empresas se enmascaran en que la “falta” ha sido realizada por sus proveedores como si no supieran que los costes de producción y los plazos de entrega que exigen, la subcontratación de los servicios a sus proveedores y las exigencias a las que los someten son los que determinan las condiciones laborales de los trabajadores. Buscan todos los subterfugios posibles para saltarse la Ley, los tratados internacionales de Derechos Humanos y del Niño y, sus publicitadas y farisaicas campañas de responsabilidad social corporativa. Como si ellas no pidieran – exigieran  – constantemente, la reducción de costes y salarios a  los gobiernos y no dispusieran de sus propios brazos armados en los organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial o la OMC. Como si los planes de ajuste y las reformas estructurales que han impulsado durante las últimas décadas no hubieran incidido en el deterioro de los salarios, las cargas sociales y las condiciones de seguridad y salubridad de los trabajadores. Esas mismas empresas que incitan a la desaparición de los derechos laborales y sindicales y que dan vía libre a sus “subcontratistas” y a gobiernos represivos para que intimiden y asesinen a los sindicalistas o a cualquiera que se oponga a su sistema. En lugar de combatir la injusticia del sistema, apostar por un consenso en materia de condiciones laborales y un respeto al medio ambiente profundizan la explotación y la degradación a nivel global. Nos dicen que no hay alternativa, es inevitable. Otro camino es la utopía.

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Lo que ha hecho Primark es una conducta normal y racional dentro de la lógica económica del “mercado”. No es sólo Primark sino también: El Corte Inglés, Inditex (Zara, etc.), Mango, H&M, C&A Loblaw, Cato, JC Penney, Iconix, Lee Cooper, Benetton, Carrefour, Walmart, Children’s Place, Gap y un largo etcétera más.  Todas ellas implicadas en la tragedia del Rana Plaza que costó la vida a 1.129 trabajadores. Asimismo, no son únicamente las empresas textiles. Apple y sus subcontratas son famosas por someter a los trabajadores a extenuantes jornadas de trabajo que llegan incluso a que muchos de ellos se suiciden. Foxcon, subcontrata de Apple, ha tenido que poner rejas en sus fábricas para evitar que los trabajadores se tiren al vacío. No se puede decir que Apple desconozca esta forma de actuar de su proveedor, todo lo contrario, lo fomenta si nos atenemos a las opiniones del divinizado Steve Jobs, que veía este tratamiento a los trabajadores como un ejemplo a exportar a los Estados Unidos. Tenemos que cuidarnos de quienes son nuestros ídolos, sobre todo, cuando los ídolos que adora esta sociedad tienen unas conductas morales tan laxas. Tenemos una sociedad que celebra la libertad, los derechos de todos y cada uno: el árbol, el perro, la niña, el niño, el abuelo, hasta los del “perro piloto”. Tenemos un día al año para cada uno, pero a la hora de la verdad ahí están las tasas de pobreza y exclusión, las degradantes condiciones laborales, la destrucción ambiental y la espiral de empobrecimiento y autoritarismo que estamos sufriendo. La autocelebración de lo buenos que somos oculta todas las muestras de una absoluta hipocresía social.

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La industria textil mueve miles de millones de euros, da trabajo a millones de personas, sí. Y por eso nos dicen que es intocable. Cualquier intervención tendría unas consecuencias aún peores. Pero esto es una absoluta falacia que persigue, simplemente, justificar la explotación de millones de personas. El trabajo barato, los precios baratos, el “low cost” tienen sus costes, morales y sociales. A lo mejor no los vemos porque nos quedamos en la superficie, en  el precio de la prenda, en los anuncios de la marca. Pero, además, tiene unos costes económicos, que un país con casi 6 millones de parados debería plantearse. La industria textil global no sólo crea millones de empleos sino que también destruye millones de empleos. El caso de España es paradigmático: la industria textil española tenía a fecha de 2012, 19.763 empresas casi un 50% menos que hace apenas 10 años; muchísima mayor sería la caída si echáramos la mirada a la década de los 90. Por ejemplo, en el caso del empleo este ha retrocedido de cerca de los 400.000 trabajadores de esta década a los 113.201, que sobreviven hoy. Seguimos comprando barato y seguimos perdiendo empleo, destruyendo tejido productivo y social, excluyendo a millones de personas y, además, permitimos que se explote impunemente a decenas de millones más. Qué buen negocio estamos haciendo.

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En estos momentos, cuando parece que, el fenómeno climatológico El Niño se cierne nuevamente sobre diversas regiones del planeta, no está de más recordar, que aparte de ser, los mismos fenómenos climáticos, procesos indiscutiblemente naturales están mediados por la actividad humana. La acción humana puede amortiguar sus efectos destructivos o multiplicarlos, con los consiguientes costes humanos originados. Mike Davis nos relata en un libro excelente como estos procesos climáticos mediados por procesos económicos y sociales causaron enormes Holocaustos y masacres masivas fundamentalmente durante el S.XIX.

Estos Holocaustos no fueron inevitables sino que las políticas coloniales europeas (y, en menor medida, japonesas); esencialmente, la ideología económica y política británica; las políticas de libre mercado capitalista; o, el colapso consiguiente de los Estados antiguos por las agresiones militares externas, multiplicaron exponencialmente los devastadores efectos de estas enormes sequías. La inacción de una política malthusiana condenó conscientemente a millones de seres humanos a morir en repetidas y recurrentes hambrunas apocalípticas.

El abandono de las políticas públicas y sociales de mantenimiento de infraestructuras hídricas o almacenamiento de granos, la destrucción de los lazos y las tradicionales estructuras sociales, la escasez de políticas redistributivas y la desigualdad, la erosión del suelo, y, sobre todo, la especulación y el comercio de exportación de alimentos se conjugaron para causar un gigantesco cataclismo ecológico y social. No es que no hubiera alimentos sino que la falta de trabajo e ingresos hicieron que millones de personas no pudieran comprar esos alimentos. Esto se podría haber paliado con políticas públicas de empleo, sanitarias o redistributivas, pero, para la ideología económica imperante no se podía incurrir en esos “enormes” gastos fiscales y el riesgo moral derivado de ayudar a los pobres.

Podríamos pensar que fue una calamidad, un error humano imperdonable, pero, esto se repitió decenas de veces ante la imperturbabilidad de estos ideólogos. Por tanto, en la culpabilidad de esa ideología política y económica se debe profundizar mucho más. Hoy nos encontramos frente a un abismo de cambio climático y desaparición de recursos naturales esenciales para la sociedad industrial. Asistimos impávidos a la acelerada erosión y desertización del suelo, la explosión demográfica, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, una vida marina esquilmada… Todo ello consecuencia del sobreconsumo y la sobreexplotación. De la falta de límites: morales y físicos. No debemos engañarnos. Existe una total inamovilidad en las altas esferas políticas y económicas. La ideología económica dominante responderá de la única forma que sabe hacerlo: un Holocausto como nunca antes conocimos. De nuestras acciones y compromisos depende que no vuelvan a repetirse los mismos “errores”, porque, indiscutiblemente, más pronto que tarde, también, sobrevendrán sobre nosotros…

 

“La sequía es el duelo recurrente entre la variabilidad natural de las precipitaciones y las defensas hidráulicas de los agricultores. En todos los casos, la sequia presenta una dimensión humana y nunca se trata, sencillamente, de un desastre natural… Pero lo que resulta crítico desde un punto de vista agrícola, no es tanto la cantidad total de lluvia, como su distribución en relación a los ciclos anuales. Una cantidad de lluvia por debajo de lo normal pero bien distribuida daña poco las cosechas, particularmente en áreas como el Deccan en la India o el norte de China, en las que los campesinos cultivan mijo y otros cultivos resistentes a la carestía de agua… Históricamente, las sociedades agrícolas en áreas con gran variabilidad en las precipitaciones, estaban bien adaptadas para afrontar un déficit de lluvia grave anual; pero la mayoría requerían de auxilio masivo interregional para resistir la supresión del monzón durante dos años seguidos.

Además, el impacto que unas precipitaciones deficitarias tienen en la producción de alimentos depende de la cantidad de agua almacenada de la que se disponga, de si ésta puede ser distribuida por los campos eficaz y tempranamente y, si el agua es una mercancía, de si los cultivadores pueden permitirse su compra. […] La sequia hidrológica siempre tiene una historia social. Los sistemas artificiales de riego dependen, obviamente, del sostenimiento de la inversión social y de la mano de obra necesaria para su mantenimiento. Pero incluso la capacidad natural para almacenar agua se puede ver drásticamente afectada por las practicas humanas que provocan deforestación y erosión del suelo.

Como veremos, las sequias más devastadoras del siglo diecinueve fueron condicionadas, previa y decisivamente, por la degradación del paisaje, el abandono de los sistemas de riego tradicionales, la desmovilización del trabajo comunal y la falta de inversión en el almacenaje de agua por parte del Estado. Por ello, estoy de acuerdo con la afirmación de Rolando García en Narure Pleads Not Guilty (un hito en el estudio de las crisis en el Sahel de principios de la década de 1970) que «los fenómenos climáticos no son fenómenos por ellos mismos; solo se les atribuye importancia en relación a la reestructuración del medio ambiente que ocurre en los diferentes sistemas de producción». García, después de enfatizar, citando a Marx, las especifidades históricas de las condiciones «naturales» de producción, plantea una pregunta que será fundamental para la discusión planteada en este libro: «¿En qué medida la transformación colonial del sistema de producción cambio la influencia de los factores climáticos?».

                                                                               

Mike Davis “Los Holocaustos de la Era Victoriana tardía. El Niño, las hambrunas y la formación del Tercer Mundo”.

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