Cuando, actualmente, hay países que se plantean el reparto del trabajo (porque no hay trabajo para todos debido al aumento creciente de la productividad), la protección de la maternidad y la familia, la protección y regulación del mercado laboral para evitar la explotación laboral de los seres humanos por personas que buscan un enriquecimiento ilícito, la persecución del fraude fiscal, etc. etc. etc. En España acabamos de legalizar la explotación laboral (reforma laboral) y el fraude fiscal (amnistía fiscal) abandonando a su suerte e, incluso, castigando y haciendo culpables a los explotados (reforma sanitaria) a manos de personas sin escrúpulos que busca el enriquecimiento mediante el uso y abuso de la personas como mano de obra ‘cuasi’ esclava.
En Suiza, se plantean: “Un sueldo mínimo (2.000 euros) para vivir dignamente, sin necesidad de trabajar. Este salario permitirá liberar a la gente de la obligación de trabajar para ganarse la vida. Es una injusticia tener la obligación de trabajar para vivir. Algunos no tienen empleo, otros no se dedican a lo que les gusta, y otros están desbordados, estresados”.
Esta medida daría lugar a un cambio radical en el mercado de trabajo: “Sin la necesidad de ganar dinero para comer se daría oportunidad a todo el mundo para dedicarse a lo que quiere. Esta propuesta cambiaría el mercado laboral tal y como se concibe hoy, pues lo haría más flexible y daría lugar a una nueva dinámica de la actividad económica. La gente no trabajará menos, sino que lo hará de otra manera, más de acuerdo con sus intereses personales y sociales. Y los que quieran ganar más, trabajarán más”.
Habría que reorganizar el estado social y distribuir mucho mejor la riqueza. Supondría subidas de impuestos, sobre todo, el IVA y el de grandes rentas y fortunas. Y una enorme subida de impuestos a las personas que quisieran trabajar para enriquecerse a costa del bienestar ajeno ¿Por qué no un impuesto del 100% a cierto nivel de ganancias?
Requeriría, también, un cambio de mentalidad y que la sociedad dejará de girar en torno a la idea del consumo de masas. Una sociedad que se centrará más en las personas que “la gente trabaje por motivación intrínseca, por motivos sociales y no por dinero”. Por tanto “La gente no aceptará las profesiones ingratas. Esto obligaría a la economía a invertir en profesiones más atractivas, haciendo más justo el mercado de trabajo”.
Supondría un cambio radical en el modelo económico y social imperante (que beneficia a una minoría) que pondría a las personas, sus necesidades, las relaciones interpersonales y con el entorno, la ayuda mutua y los cuidados en el centro de la vida económica y social. Y, cambiaría el actual modelo económico y social basado en el productivismo y la acumulación de riquezas superfluas e innecesarias sin límites conseguidas a costa del bienestar de las personas y el medio ambiente.

FUENTE:
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/13/economia/1334341361.html