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“Creemos en la lucha de clases y venceremos” Margaret Thatcher.

“There is no alternative” David Cameron parafraseando a Margaret Thatcher, marzo de 2013.

“La seguridad social plenamente desarrollada puede proporcionar seguridad de ingresos, es un ataque a la miseria. Pero la miseria es uno de los cinco demonios en el camino de reconstrucción y en muchos sentidos el más sencillo de atajar. Los otros son la enfermedad, la ignorancia, la pobreza y la inactividad” William Beveridge, miembro del Partido Liberal, 1942.

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El informe Beveridge en 1942 supuso una revolución para la sociedad británica. Sólo cuatro años después se aprobaba la Ley de Seguridad Social que proveía a los británicos de prestaciones por desempleo, enfermedad, maternidad o jubilación. Dos años más tarde se creaba el Servicio Nacional de Salud (National Health Service) que se encarga de la atención médica gratuita de todos los británicos con una amplia cartera de servicios sanitarios siendo durante mucho tiempo el principal orgullo del país. Estas dos instituciones cumplían los deseos del informe Beveridge que consideraba “imperativo dar prioridad al gasto en el cuidado de la infancia y protección de la maternidad” y posibilitar “un nivel de vida mínimo por debajo del cual nadie debería permanecer”.

No más de treinta años después se produjo otra revolución, conocida como conservadora o liberal. Más que una revolución – como la bautizaron – fue una involución a los tiempos de la edad de oro capitalista. Ayer, murió su cabeza más visible. Podríamos decir que el neoliberalismo tomó carta de naturaleza con Margaret Thatcher. Ella junto con Ronald Reagan pusieron las bases más solidas de  ese movimiento reaccionario que nos retrotraía a una época que acabó abruptamente con el crac del 29. Aunque este movimiento involucionista ya había comenzado a implementarse en los 70. Richard Nixon podría ser considerado el primer político en poner en práctica sus políticas al renunciar a intervenir en la economía para atajar la inflación en gran medida provocada por el poder de los monopolios.

Detrás de la publicidad neoliberal de esfuerzo individual, afán de superación o trabajo duro se encontraba la realidad: la caída de los beneficios empresariales a favor de la rentas del trabajo que se venía produciendo ininterrumpidamente en la últimas décadas. El techo que habían encontrado los beneficios en la década de los 60, llevó a una lucha encarnizada de los grandes monopolios y las élites económicas para destruir el poder sindical. El objetivo era simple: precarizar las condiciones laborales de los trabajadores manteniéndoles en una situación de indefensión para que la parte del pastel que tocara a los beneficios se hiciera nuevamente mayor.

No es coincidencia que la crisis de los 70 se haya hecho pasar fundamentalmente como un shock petrolífero, que sea principalmente conocida como la crisis del petróleo y se haya hecho recaer la culpa en los países árabes.  Hay un problema: solo un 30% de la inflación podría llegar a explicarse por los precios del petróleo. La renuncia de Nixon a controlar y regular la economía, la confianza ciega en la magia del mercado y la política monetaria no hizo más que permitir que la inflación de precios se mantuviera, auspiciada por los monopolios. En cambio, el petróleo actuó de forma depresiva en los mercados en los que los precios no estaban controlados por ellos. Pero el objetivo de la crisis fue cumplido. Los sindicatos fueron derrotados y la producción deslocalizada o trasladada a países con trabajadores más sumisos.

Estas políticas que dejaron Nixon y sus monetaristas implementadas fueron utilizadas más tarde por Margaret Thatcher sin ninguna cortapisa. Sin ningún complejo. Y sin atenerse al dolor que podrían producir. La verdad eso no importaba. Tampoco eran políticas novedosas. Eran políticas del S.XIX. Podemos dar unas cuantas pinceladas de los principales logros de las políticas neoliberales de la señora Thatcher:

1.   Cuando Thatcher llegó al poder en 1979 la tasa de pobreza alcanzaba el 9% de la población en Reino Unido, cuando se marchó en 1990 ésta se había disparado 15 puntos, encontrándose en el 24% de la población.

2.    Como ha demostrado Richard Wilkinson las políticas de Thatcher hicieron aumentar la mortalidad entre la clase trabajadora. Los homicidios, los suicidios y el alcoholismo se dispararon durante su gobierno.

3.    En 1990 la tasa de pobreza infantil se elevaba al 28%. Su relación con la infancia ya le había granjeado la enemistad de gran parte de la población británica. Margaret Thatcher ya era conocida como “robaleches” porque cuando fue ministra de Educación (1970–1974) quitó el vaso de leche que se daba a los niños de 7 a 11 años en las escuelas.

4.    El hambre que había sido erradicado del Reino Unido volvió a aparecer sobre todo en los niños de las regiones más pobres – Escocia y País de Gales – y más golpeadas por las políticas de Thatcher contra los sindicatos y los trabajadores mineros.

5.    Con ella comenzó el desmantelamiento de la institución más valorada por los británicos: el NHS. Con las reformas, las externalizaciones y privatizaciones a que se vio sometido, el que era el mejor sistema de salud del mundo alcanzó tal grado de ineficiencia que todavía perdura, provocando cada año la muerte de 20.000 británicos.

6.    La educación superior pública también recibió los ataques de Thatcher con recortes y subidas en el precio de las matrículas. Pero ha sido más tarde, con sus sucesores ideológicos, cuando la matrícula puede llegar a costar más de 8.000 libras. El trato dispensado a la educación universitaria le costó ser la única primer ministro graduada en Oxford que no recibió el doctorado honorario de esta universidad.

7.    Margaret Thatcher con sus políticas de privatizaciones, austeridad selectiva, rebajas de impuestos a los más ricos, liberalización financiera, precarización del mercado laboral, recortes sociales, en vivienda, salud o educación puso las bases para que los millonarios de hicieran aun más millonarios. En 1979, el 1% poseía el 6% del ingreso nacional británico, en los años 90 este ingreso se disparó por encima del 10% y en la actualidad se encuentra en el 15% y subiendo. Como podemos observar ni las políticas neoliberales son asépticas ni las crisis afectan a todos por igual.

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8.    Mientras los más ricos engordaban sus ingresos, el principal objetivo de las políticas thatcherianas se cumplía. Durante su mandato el ingreso de los trabajadores en la renta nacional se reducía del 65% al 53% del PIB. Un éxito revolucionario que duda cabe.

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9.    Se privatizaron las empresas más importantes del país – British Aerospace and Cable and Wireless, National Freight Corporation and Associated Business Ports, British telecom, British gas, British Airways y el agua – con el pretexto de hacerlas más competitivas y productivas. Las empresas eran totalmente solventes. El patrimonio público se traspasó a las manos de ese 1 o 10% más rico.

10. El Capitalismo popular que pregonaban Thatcher y Reagan simplemente era poner en manos del 10% más rico el 83% de la propiedad de las empresas.

11. Tras el Crac del 29 donde se había alcanzado una desigualdad sin precedentes y un nivel de especulación exacerbado por los Trust – monopolios – se decidió reformar el sistema económico. Se subieron los impuestos y se nacionalizaron muchas empresas clave, en su mayoría monopolios. Con la solución al Crac acabaron los neoliberales. Bajaron el tipo máximo de la renta del 83% al 40% y volvieron a privatizar los monopolios. Eso sí elevaron fuertemente el IVA y el resto de impuestos indirectos que perjudican a los trabajadores.

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12.  Thatcher nunca contó con más de un tercio del apoyo de los británicos, pero el recurso a un burdo nacionalismo militarista con la instrumentada guerra contra Argentina salvó su gestión y evitó su derrota electoral. Un supuesto nacionalismo al alto precio de dejar un país desigual, con amplias capas empobrecidas y dividido con un norte pobre y abandonado y un sur rico.

13.  Ella ha sido una ejemplar semblanza del nuevo liberalismo que nos ha colonizado al haberse alzado como pensamiento hegemónico: clasista, reaccionaria, autoritaria y extremadamente conservadora. O como ha dicho Obama sin sonrojarse lo más mínimo Ha sido una campeona de la libertad, veamos: a ella se le aplaude la guerra sucia o terrorismo de estado contra el IRA, el enfrentamiento militarizado con los sindicatos, el apego a dictadores fascistas y genocidas como Pinochet, el apoyo al régimen del apartheid sudafricano y su desprecio al catalogado por ella como terrorista Nelson Mandela, o el apoyo al régimen de los Jemeres Rojos en Camboya.

14.  La gestión económica de Thatcher fue mediocre a pesar de disponer de la reservas de petróleo del Mar del Norte. Cogió un país con 1,6 millones de desempleados y llevó el desempleo a prácticamente 3,3 millones y medio. Todavía a finales de 1986 se encontraba por encima del 14%, a pesar de que cuando ella tomó las riendas del gobierno se encontraba por debajo del 6%.

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15.  Este desastroso desempeño económico es obviado por los neoliberales que se centran en el control de la inflación. Un éxito según ellos. Thatcher se encontró con una inflación que se encontraba en el 18%, eran 8 puntos por debajo de su máximo varios años antes. Su política monetaria provocó – a cambio de reducir la inflación al 8% – una grave recesión. Una larguísima recesión con un desempleo desbocado con cifras no conocidas desde la década de 1930.

16.  Se habla de la inflación como el impuesto silencioso o el impuesto de los pobres”. Viene a ser como la mayor parte de la construcción del pensamiento neoliberal, una falacia. Para los trabajadores la inflación no es per se mala. Si se asegura el poder adquisitivo y el suministro, no es importante. Para las élites económicas y financieras que viven de las rentas es empobrecedora. Las deudas pesan menos y se evaporan con alta inflación, los activos financieros al estar indexados nominalmente pierden valor o el dinero deja de ser una reserva de valor. Para quien vive de su trabajo, lo que realmente es un impuesto cruel, es el desempleo que genera el control monetario de la inflación.

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17.  Reagan y Thatcher demostraron que el dinero público para sanidad, infraestructuras o educación es intrínsecamente malvado, pero tener un déficit brutal y una deuda disparada a base de un ingente gasto militar es de sentido común. La última innovación. Más o menos como en el S.XVI cuando la gente moría en la miseria y el 70% de la renta nacional se dedicaba a los juegos de guerra de los reyes.

18.  El enfermo de Europa con Thatcher cogió más que una simple gripe. En unos años vio más que doblarse su tasa de desempleo y pobreza. La deuda siguió creciendo y el déficit nunca fue totalmente eliminado. La salida de la crisis a finales de los 80 se debió a una burbuja financiera – sobre todo inmobiliaria – que desembocó en una nueva recesión mundial.

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19.  Por tanto, la salida de la crisis de los 80 se montó mediante una burbuja que provocó la subida de los precios de la vivienda a niveles nunca vistos, debido a la especulación financiera facilitada por la desregulación de los mercados de capitales, que trajo consigo – no las promesas de propiedad de Thatcher – sino un endeudamiento masivo de las familias británicas que dura hasta hoy. La inflación de los 70 para las familias británicas no fue un problema serio, pero la combinación de baja inflación con deudas inmobiliarias monstruosas a perpetuidad sí es una gran losa.

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20.  Cuando los neoliberales nos hablan del soplo de aire fresco que supusieron para una economía anquilosada las políticas de Thatcher, Reagan, Friedman y su libre mercado, debemos enfrentarlo a sus verdaderos resultados, a los hechos contrastados. Un hecho incontestable es que la liberalización financiera de estas políticas neoliberales ha provocado 170 crisis y pánicos financieros desde su implantación en los años 70, frente a una sola crisis de la economía parcialmente nacionalizada que salió de la II guerra mundial.

21.  La especulación financiera se ha multiplicado, el crecimiento de los activos financieros no tiene ninguna relación con la economía real. El sector financiero, simplemente, se ha convertido en el casino del 10% más rico. Ha habido un crecimiento exponencial de la inflación de los activos expulsando a muchas personas del acceso a la vivienda. El endeudamiento privado se ha disparado con el objetivo inconfeso de cobrar a la mayoría el silencioso impuesto de la usura de un dinero creado de la nada. La pobreza y la desigualdad han crecido como no se veía desde el Crac del 29. Los monopolios financieros y las corporaciones tienen un poder inmenso. El sistema financiera está efectivamente quebrado.

22.   Además, con las buenas políticas neoliberales el crecimiento se ha reducido prácticamente a la mitad en Europa pasando del 3% per cápita de los años malos y de enfermedad al 1,7% de la época  neoliberal (1980 – 2000). Para otras regiones fue incluso peor: en Iberoamérica se redujo dos tercios pasando del 3,1% al 1,1% con un aumento exponencial de la pobreza. En África, simplemente, ha sido devastador…

En resumen, obviando el colapso final de 2007 que supuso para la economía el orden neoliberal, si nos fijamos en las grandes cifras macroeconómicas, incluso ahí, el desempeño es pobre. Se redujo la inflación a cambio de un alto desempleo y una alta precariedad laboral; el déficit prácticamente ha sido crónico y la deuda se ha disparado hasta unos niveles insostenibles para el sector privado que se han contagiado a un sector público que ha tenido que rescatar a un sistema financiero quebrado.

Margaret Thatcher como todo buen gobernante neoliberal tiene frases que resultan sorprendentes. Todos coinciden en que era una chica humilde que estudió en Oxford. Tuvo un gran golpe de suerte al casarse con un millonario que le facilitó su carrera política y el ascenso en el partido conservador. Para Margaret Thatcher la sociedad no existía, sólo los individuos. Sin entrar a valorar el desvarío de esa frase, si podemos decir por las acciones de Margaret que tenía la seguridad de que existían las clases y a su clase puso en bandeja toda la riqueza y el poder de Reino Unido. Una riqueza y un poder que para su clase nunca será suficiente.

Postdata:

Ha muerto José Luís Sampedro. Un buen hombre. Un intelectual integro. Un humanista que se ha ido sin hacer ruido. Ha dado un ejemplo admirable de lucha y honestidad. Puso por encima de todo al hombre y a la vida en total oposición al dinero. Tristemente se ha ido sin ver derrotado el orden del dinero, la codicia y el poder que Thatcher y los suyos han impuesto. Intentarán amedrentarnos. El miedo, la represión y la mentira son sus armas. Sabemos que tienen el poder pero no debemos rendirnos jamás.

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Idiótes (ἰδιώτης; idiota, idiotae): “Él que no se ocupa de los asuntos públicos, de la política, sino únicamente de sus asuntos privados”

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1.    Control de la política y los gobiernos por lacayoso empleados de los intereses privados de las élites o ellas mismas: Gobiernos S.A. Ya conoces el dicho popular: Déjalos que hablen, tú haz como yo: no te metas en política y vive tranquilo.

2.    Se produce un proceso de deslegitimación de la política, que provoca un sentimiento de impotencia, resignación y desengaño en la ciudadanía.

3.    Llegados, incluso, al cinismo, en un primer momento, se reflejará en una fuerte abstención. Para finalmente acabar, si la situación social se vuelve totalmente insostenible, debido a la codicia sin límites de las élites, en el totalitarismo o una férrea dictadura.

4.    Durante la democracia”, el proceso conduce a deslegitimar lo público y ensalzar los beneficios de la iniciativa privada. El objetivo es erosionar lo público para apropiarse de ello.

5.    Se utilizan todas las instancias posibles para lograr este objetivo: medios de comunicación, universidades, escuelas de negocio, libros, películas, etc. Se impone un pensamiento que justifica el saqueo. Es necesario hacer culpable al débil y al inocente. Al ciudadano hacerle apático, irresponsable e infantil.

6.    Con la excusa, anteriormente, prefabricada de la ineficiencia de lo público, los impuestos y el gasto excesivos se privatizan las empresas y servicios públicos a ‘precio de saldo’.

7.    Los poderosos intereses privados de las élites se han ahorrado la descomunal inversión que supone iniciar y hacer crecer enormes empresas y sectores  públicos, que han sido financiados con los impuestos de todos los ciudadanos.

8.    Saqueo de las arcas públicas: privatizaciones, dinero malversado en beneficio privado, fraude fiscal y privilegios fiscales para las élites, socialización de las pérdidas de la iniciativa privada y privatización de los beneficios.

9.    El saqueo de las arcas públicas provoca déficit por falta de financiación y total perdida de recursos públicos. La falta de financiación viene porque los grupos privilegiados – grandes patrimonios y empresas, y la Iglesia - no pagan impuestos y reciben enormes transferencias de dinero público. Sólo paga impuestos el Tercer Estado. Una minoría parasita a la mayoría ¿a qué recuerda esta curiosa situación?

10. Profecía autocumplida: ineficiencia de recursos en el sector público por estrangulamiento de los ingresos y la financiación, debido al saqueo y la extorsión de los mercados, para pagar los servicios y prestaciones.

11.  Se privatizan la educación, la sanidad, las pensiones, etc. Todo lo que todavía quede, que pueda ser rentable. Ha habido dinero para apuntalar la calamitosa gestión privada, pero no para pagar los servicios públicos. Monstruosa concentración de la propiedad, la riqueza y el poder.

12.  Ahora, los servicios básicos y esenciales, el dinero y los ahorros de todos están en manos de personas propensas al fraude y al saqueo, capaces de hundir sectores de negocio enteros. Cuando ocurra el siguiente descalabro, que ocurrirá ¿cómo vas a  recuperar tu dinero?

13.  Ahora, echa cuentas. Sigues pagando los mismos impuestos, mejor dicho, más que antes. Las élites siguen sin pagar impuestos, como antes. Pero, ahora tu sueldo se ha reducido o no lo tienes, los precios siguen subiendo, tienes que pagarte la educación, la sanidad y pagar un plan de pensiones privado que, te va dar una pensión mucho menor que el público y, que es propenso a esfumarse en Bolsa. ¿Quién se ha llevado nuestro queso?

Pues esto es el neoliberalismo. El saqueo de los bienes públicos, de los bienes comunes por una codiciosa minoría. La creación de escasez para vendérsela al mejor postor. El neoliberalismo no es otra cosa que el nuevo ropaje del dominio. El dominio absoluto de la totalidad de los seres humanos por una minoría criminal. El neoliberalismo, como ya dijo mucho antes que nosotros Pierre–Joseph Proudhon, como la propiedad son un robo.

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El Gobierno sabe desde hace tiempo lo que va a hacer y lo está ocultando a los españoles. En la entrevista del pasado lunes, en TVE, Mariano Rajoy volvió a negar a los españoles las explicaciones pertinentes a sus acciones políticas. Sabe que el rescate es inevitable, un rescate a los bancos poniendo como avalista al Estado y a los españoles como ha exigido Alemania. Y las condiciones van a ser terribles, aun peores que las actuales. Toda la riqueza nacional va a ser puesta al servicio del pago de una deuda privada que ha sido nacionalizada, es decir, vamos a socializar las pérdidas de los bancos. Los especuladores se llevaron los beneficios de la burbuja y, ahora, no quieren aceptar que sus apuestas fueron equivocadas.

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Esta es la inexistente justicia neoliberal. Los ciudadanos quiebran, son desahuciados, pierden sus casas y sus ahorros, quedan desempleados, etc. Para ellos no hay nada. Para los bancos hay miles de millones del BCE y un rescate indecente con dinero público. Los desahuciados ciudadanos – millones de ellos sin posibilidad de acceder a una vivienda – ven como el Estado va a comprar las viviendas devaluadas (activos tóxicos) de los bancos a un precio superior al de mercado. Nuevo regalo de dinero público a los muy ricos. Los bancos no pueden caer porque sus quiebras arruinarían a muchos multimillonarios. Hemos entregado la soberanía y el patrimonio nacional a los especuladores franceses y alemanes (no sólo los tenemos en España). El rescate europeo a los bancos – que no a España – asciende en principio a 100.000 millones, prácticamente, la misma cantidad que los recortes sociales. Réquiem por España…

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Para mayor escarnio, Mariano Rajoy ha tardado en desdecirse de sus palabras dos días y lo ha hecho, como no, en el extranjero:“Según parece, al final tendremos que presentar la petición (de rescate), pero antes debemos escuchar a todas las partes implicadas”. Lamentablemente, la pregunta que no supo, no pudo o no quiso contestar a los periodistas españoles en TVE, lo hizo en declaraciones a sus colegas finlandeses. Por si fuera poco, Luís de Guindos se encargó de allanar el camino del rescate diciendo, ayer, en el Parlamento que: “Si no se consigue en los próximos trimestres una modificación de la situación de los últimos cinco años será imposible que se sigan manteniendo las prestaciones sociales”

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Sin embargo,el ministro maniobra torticeramente, sabe que la situación económica no va a mejorar en los próximos trimestres. Todo lo contrario. Con los nuevos recortes que se avecinan, España se hundirá en una depresión aun más grave. Sin la necesaria inversión pública, la economía no podrá crecer ni crear empleo. El único objetivo de esta frase, que esconde una actitud ventajista e hipócrita, es justificar una decisión, atemorizando una vez más a los ciudadanos, que ya ha sido tomada por el Gobierno hace tiempo: La destrucción de los servicios sociales y su entrega a la iniciativa privada de la que él viene y forma parte.

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A nadie debiera extrañarle las medidas ideológicas que se están tomando, es cierto, que Mariano Rajoy mintió descaradamente en la campaña electoral, mostrando un total desprecio por los procedimientos democráticos, igual que hace ahora al no rendir cuentas de sus acciones a los españoles. Pero es, también, cierto que si se hace un análisis sosegado y pormenorizado de las políticas llevadas a cabo por el PP en las Comunidades Autónomas que gobernaba entonces, a nadie debe extrañarle que el actual partido de Gobierno esté llevando a cabo el desmantelamiento de los servicios públicos y su privatización. Son las mismas políticas que venían realizando estos Gobiernos. Ejemplos, palmarios, de ellos son Castilla La-Mancha, Valencia y Madrid. Políticas, por lo demás, que el PP preconiza desde siempre. Son sus señas de identidad.

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Hay alternativas a estas políticas que nos hunden en la Depresión. Hay dinero y el Gobierno lo sabe. Sin ir más lejos ha amnistiado a sus poseedores. Los mismos que no pagan impuestos y evaden miles de millones. Por tanto, el objetivo de nuestros líderes es ideológico. Se quieren privatizar los servicios públicos y ponerlos en manos de fondos de inversión y empresas privadas en las que nuestros dirigentes tienen o tendrán enormes intereses personales. Asimismo, no hay intención en reducir el paro porque es positivo para las grandes empresas e inversores extranjeros tener una mano de obra barata, sin derechos y aterrada por la situación social que les rodea. El desinterés es claro si nos fijamos como el presupuesto en Políticas Activas de Empleo ha caído un 21,3%  y para formación un 34,3%, mientras, el presupuesto en armamento ha subido un 28% con la finalidad de pagar a los acreedores extranjeros.

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En definitiva, se está invitando a los españoles a emigrar a otros países – deben aprender inglés, alemán o irse a Londres a trabajar de camareros – y se están recortando las ayudas en educación infantil, a los mayores y a los dependientes con el único objetivo de que la mujer vuelva completamente al hogar. De esta manera, la mujer será en las familias menos pudientes el sustitutivo del Estado de bienestar saqueado por constructores y financieros, sobrecargándola de nuevo de trabajo. Con la mujer en casa y la mano de obra sobrante emigrada enviando remesas de divisas a sus familias se intenta de este modo paliar la situación social. ¿Política nueva? No, es la misma utilizada en los años más prósperos de la Dictadura.

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¿Qué es lo realmente caro para la sociedad y la economía española? Lo realmente caro para el conjunto de la sociedad es soportar el fraude fiscal, la economía sumergida, la precariedad laboral y la corrupción inherente al sistema. Tener un sector público amplio centrado en el bienestar de las personas, los trabajadores y el medio – y no en el lucro a cualquier precio que no repara en las consecuencias de sus actos – no solo sería beneficioso sino muy barato a largo plazo.

1.    El fraude fiscal se sitúa en 88.500 millones anuales, la mayoría perpetrado por las grandes fortunas y empresas. Más del 80% de las grandes empresas tienen sociedades radicadas – para evadir capitales – en paraísos fiscales. ¿No hay dinero?

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2.    La economía sumergida alcanza el 23% del PIB, más de 200.000 millones de euros. No sólo supone una enorme pérdida de ingresos por diversos conceptos, sino también, la creación de una clase trabajadora barata y precaria a la que se le niega una vida digna.

3.    No deja de ser curioso que en España los empresarios declaren ingresar 6.000 euros menos que los trabajadores.

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4.    Esto es sólo la punta del iceberg de un sistema tributario que permite que grandes empresas y fortunas, prácticamente, no paguen impuestos. Reciban regalos fiscales y, además, con ese dinero evadido financien al Estado – los Mercados –, nos sangren con los intereses de la deuda y reciban en concepto de privatizaciones el patrimonio nacional a precio de saldo.

5.    Es posible que el hombre más poderoso de España, Emilio Botín, – uno de los que está saliendo más beneficiado de la ‘crisis’ – y su familia posean 2.000 millones de euros en Suiza y desde un gobierno ‘democrático’ se impidan investigaciones contra él por evasión de capitales. Este mismo hombre tributa – mediante SICAV – al 1%. ¿No nos podemos pagar los servicios públicos?

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6.    Es permisible que mientras un empresario, Pablo Isla, haya ganado 145 millones de euros en 2011 – por tener la visión empresarial (Inditex) de copiar ropa y, explotar a niños y mujeres en diversos países – el resto de trabajadores españoles malamente rocen los 15.000 euros ¡9.800 veces menos!

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7.    La privatización de las empresas y servicios públicos – poner en manos de una minoría la riqueza nacional –  ha supuesto una perdida enorme de ingresos para la sociedad y, además, una enorme subida de precios que solo beneficia a una minoría de elegidos ‘a dedo’. Aunque no contribuya al bienestar nacional, después agitan la bandera nacionalista para defender sus negocios privados.

8.    El ataque a los funcionarios tiene como objetivo convertir a estos trabajadores – como al resto – en precarios y sumisos. Igualarnos a todos por abajo. Unos trabajadores que sin derechos y sin protección quedarán a merced del abuso de poder del político de turno y su red clientelar.

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9.    El ataque a los funcionarios de carrera – que han alcanzado su puesto mediante una oposición – oculta que el verdadero deseo de las reformas es tener vía libre para colocar arbitrariamente a personas, amigas, familiares, etc.

10.   Por esta razón ya se han abierto muchísimas vías en la Administración para saltarse el filtro de una oposición en igualdad de condiciones para todos. La creación de empresas públicas, encomiendas de gestión, privatización de servicios y la elección de cargos de libre designación que supone que personas elegidas a dedo ganen un 35% más que la media de los funcionarios.

11.   La mayoría de estos altos cargos ‘enchufados’ ganan de 7.000 a 9.000 euros mensuales que no se verán afectados por los recortes, simplemente, subirán. ¿A quién favorece este despilfarro de recursos del sector público? Curiosamente, a las mismas personas que critican ‘lo público’ y hacen negocio a costa de él.

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12.   El mito más extendido es que los trabajadores públicos son unos privilegiados – como si los políticos, propagandistas y empresarios que quieren hacerlos desaparecer para provecho propio fueran ‘mileuristas’ – Tristemente, en la Administración Pública, también, reina la precariedad y el 72% de los trabajadores están sujetos a ella. Sólo un 28% es funcionario, lo que favorece – estrategia deseada por los asaltantes de la Administración Pública – los comportamientos discrecionales, el amiguismo, el nepotismo, las redes clientelares y la corrupción de estos mismos asaltantes. Además, el salario de la mayoría los trabajadores públicos ronda los 1.000 euros.

13.   Los países más desarrollados económicamente – todavía no, totalmente, subyugados por la falacia neoliberal – tienen sistemas públicos más potentes, con un gasto mayor y un número de empleados públicos – dedicados a los servicios del bienestar – más elevado. 

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14.   El gasto social – familia, educación, ancianos, pensiones, sanidad – en España está a la cola de Europa. Nuestros servicios públicos, no sólo, son baratos, sino que, son muy reducidos y son deficitarios porque están infrafinanciados. La media de la UE-15 gasta en bienestar social un 28%, mientras que, España gasta un 20%…

15.   España según su PIB gasta un 20% menos – que la media de la U-15 – de lo que le corresponde por su nivel de desarrollo en gasto social.Esto supone 66.000 millones de euros que deberían dedicarse al crear empleo y riqueza social. Una riqueza que recaería en los trabajadores y las personas y, no en el enriquecimiento de un minoría.

16.   Ante esto algunos todavía argüirán el falso pretexto de la falta de ingresos. Como hemos visto esta carencia de ingresos se debe al fraude fiscal. A pesar de ser el 4º país con mayores impuestos, recaudamos solo un 34% del PIB, el promedio de la UE-15 un 44% y Suecia un 54%.

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17.   Esto se debe a que Suecia gasta 6 veces más en la recaudación de impuestos y la consecuente persecución del fraude fiscal. Si España – aquí preferimos amnistía fiscales a delincuentes llevará a cabo está misma política fiscal recaudaría ¡200.000 millones más! Adiós crisis, adiós chantaje de los mercados.

18.  Como ha comentado el mismo profesor Navarro, si España elevará su gasto social al nivel europeo podríamos crear 5.000.000 de empleos dedicados al bienestar de las personas. Renunciaríamos a tener casi 6.000.000 de parados dedicados al enriquecimiento de una minoría…

19.  Con los datos actualizados, Suecia – en cabeza de los países más competitivos del mundo – tiene un 25% de la población trabajando en los servicios públicos del Estado de bienestar; España, el 9%…

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20.   Ante la propaganda que dice que a mayores servicios públicos y mayores ayudas sociales, mayor paro e ineficiencia nos encontramos con que Suecia tiene una tasa de empleo del 80%. Suecia ha creado empleo público para cuidar de niños, ancianos y dependientes; apoyando a la mujer y a la familia, posibilitando que la mujer pueda acceder a trabajar, una vez, cubiertas las necesidades de cuidado familiar que recaen sobre ella.  

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21.  Se cita, constantemente, el mito de que la iniciativa privada es más eficiente que el sector público. Que el excesivo peso de la Administración Pública lastra la economía española. No deja de ser un mito… En España, un 10,64% de la población es empresaria o autónoma; en la UE-15, un 9,78%. Como hemos dicho España emplea en el sector público al 9% de la población, la media de la UE-15, se encuentra en el 16%. Es indudable el mayor bienestar que disfrutan estos países de la UE.

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22.  Un sector público fuerte centrado en el bienestar de los ciudadanos reduce la pobreza, las desigualdades, la criminalidad y la fragmentación social. España y EEUU son dos de los países con mayores desigualdades, lo que les lleva a tener una enorme proporción de población carcelaria y un enorme gasto en seguridad – 2,1% y 2,2% del PIB, respectivamente –

23.  En cambio, Noruega, Suecia y Dinamarca – países con un sector público muy desarrollado, que posibilita una mayor igualdad y calidad de vida, que no impide una elevada eficiencia económica y competitividad – incurren en un gasto mucho menor en seguridad – 0,9%, 1,3% y 0,9%, respectivamente –.

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24.  No tenemos que olvidar – contra lo que dice la propaganda – que el problema de la deuda es privado. De los 4,25 billones de deuda total – un 400% del PIB – El 84% de la deuda es privada. Un 32% corresponde a los bancos y un 31% a empresas. Sólo el 16% de la deuda pertenece al sector público. Y, el 21% a las familias.

25.   La deuda pública está creciendo a razón de salvar a los bancos. Al comienzo del desastre financiero – en 2007 – el endeudamiento de las empresas alcanzaba el 200% del PIB; el de las familias se acercaba al 100%; y, el endeudamiento público era del 50% del PIB. Hoy se encuentra en torno al 75% del PIB- siendo la privada, todavía, cercana al 321% del PIB – con el peligro que va a suponer socializar las perdidas privadas.

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26.  Tampoco debemos olvidar que constructoras e inmobiliarias deben unos 523.000 millones de euros del desastre de la burbuja que – según decían – no existía y ha acabado siendo el cáncer de nuestra sociedad. Los bancos deben 1,35 billones, el conjunto de empresas 1,30 billones, las familias 900.000 millones de euros – prácticamente de deuda hipotecaria – y el sector público 700.000 millones.  

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27.  Cuando se habla y se repite – alejándonos totalmente de los hechos – que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, habría que recordar que de las deudas, el 40% de lo debido corresponde al 10% más rico; que, de lo debido por las empresas un 95% pertenece a las grandes empresas, créditos usados para alcanzar sus sueños de concentración y expansión de la riqueza.

28.  La mayoría de las familias trabajadoras parece haber sido más responsable de sus gastos y solo un 16,5% de ellas tiene deudas por devolver; en cambio, no podemos decir lo mismo de las familias más adineradas, pues, un 64,7% de ellas tiene deudas por pagar. Parece que, quienes han vivido por encima de sus posibilidades nos quieren hacer pagar al resto sus deudas…

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En 1930, John Maynard Keynes predijo que, en el año 2030, las horas de trabajo remunerado se reducirían a 3 horas diarias, una semana laboral de 15 horas, porque gracias al crecimiento y la productividad de las economías desarrolladas la gente, ya “tendría suficiente” para llevar “una buena vida”. Este crecimiento de la economía sería “suficiente” para que los seres humanos dirigieran su atención a cosas “más agradables”. Esta menor necesidad de trabajar se utilizaría para mejorar y enriquecer las relaciones personales y sociales, tender a una mayor cooperación y ayuda mutua. Hace más de 80 años Keynes abogaba por potenciar “vínculos u obligaciones o lazos” ahogados en el culto al crecimiento y el dinero. “Vinculos”, para él, fundamentales en el desarrollo de las comunidades y las personas. Pero, los supuestos ‘expertos’ contradicen a la ‘solución humana’ de Keynes. Lo importante para ellos es la movilidad de los trabajadores. Movilidad, que no se dice, destruye comunidades, vínculos familiares y relaciones. Movilidad que multiplica las enfermedades mentales en las personas y la inseguridad en los barrios.

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Pero, los planteamientos de Keynes han chocado con la realidad imperante. Lo que para él era “suficiente” para otros no es, ni será, de hecho, bastante. A pesar, del crecimiento constante de la productividad y la riqueza, el desempleo, la jornada laboral, la pobreza y la desigualdad social no han parado de aumentar desde los años 80. Desde la imposición del neoliberalismo; que no es sino, la última máscara del sueño de algunos por dominar y explotar en provecho propio a la mayoría de los seres humanos; el crecimiento de la productividad y la riqueza no se han repartido entre todos. No es que la productividad sea baja ni que seamos pobres, es que unos pocos se quedan con el esfuerzo de todos. La avaricia y la codicia extrema de una minoría les han llevado a apropiarse de los beneficios del trabajo y el conocimiento de todos.

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En un año tan temprano como 1848, John Stuart Mill ya escribía “El estado estacionario de la población y de la riqueza no implica el estancamiento del progreso humano. Habría más espacio que nunca para todo tipo de cultura moral y de progreso moral y social; mucha más disponibilidad para mejorar el arte de vivir y muchas más probabilidades de verlo realmente mejorado si los espíritus quedasen libres del afán de adquirir riquezas. Las artes industriales podrían ser cultivadas de manera tan seria y con el mismo éxito que ahora, con la única diferencia de que, en lugar de no tener otra finalidad que la adquisición de la riqueza, los perfeccionamientos de esas artes alcanzarían su objetivo, que es la disminución del trabajo”.

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Los sueños se han truncado… Nuestra sociedad ha optado por obviar el progreso moral y humano. Se ha embarcado en una carrera suicida hacia el abismo de la productividad. No importa que producir ni cómo sino, simplemente, producir, producir y producir a cualquier precio humano y natural para vender y vender. No importa cómo vender, simplemente, importa vender. Los engaños y las estafas, sus consecuencias en la vida de las personas, son secundarias. Se ha creado una parafernalia que enmascara con bellas palabras – libertad, responsabilidad y esfuerzo – los objetivos y las acciones de los mismos seres reaccionarios y voraces que, siempre han aborrecido estas palabras, que lo siguen haciendo y, que han pisado y continúan pisando la libertad y derechos de la mayoría de los seres humanos. En sus bocas las palabras se pervierten: la libertad es libertinaje, que pisotea los derechos de los seres humanos; la responsabilidad es irresponsabilidad, que no asume el coste ni las consecuencias de sus acciones; y, el esfuerzo es explotación de los seres humanos y los recursos naturales.

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Han creado una sociedad tan inmoral como lo son ellos. En la sociedad de consumo se ha impuesto el insaciable apetito de ganar más y más dinero. Este apetito voraz destruye vidas y el planeta. Se fomenta la superficialidad, el egoísmo y la competitividad. Una competitividad que no entiende de normas. Unos se enriquecen y se apropian de todo a costa del dolor y la humillación de otros. Se usa a las personas como si no tuvieran valor ni dignidad. Privatizan la naturaleza y disponen de la vida de las personas. Crean escasez para después vender su remedio a quien pueda pagarlo. Han tomado la educación, la universidad y las instituciones para vender las virtudes de la empresa privada. Una iniciativa privada que esconde su verdadero rostro y sus crímenes. Se promete un trabajo y la felicidad a cambio de no pensar, ser servil y comprar… Se inyecta en vena la cultura de la empresa – secta. Desde todos sitios se nos inculca cual es ‘la vida perfecta’. Una vida donde las necesidades materiales – gracias al poder de la publicidad y su capacidad para vender ilusiones –se multiplican y no dejan de crearse constantemente otras nuevas para inducir a la gente a trabajar y ganar dinero para satisfacerlas. Pero, esta sociedad consiste en una carrera sin llegada porque su secreto es no acabar de satisfacer nunca esas necesidades.

1.    11,5 millones de españoles viven bajo el umbral de pobreza. El 22,5% de la población.

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2.  580.000 familias no tienen ningún tipo de ingresos.

3.  Casi 2.200.000 niños el 26% de niños españoles – viven bajo el umbral de la pobreza. Por primera son el colectivo más pobre. Ancianos, niños, jóvenes, familias abandonadas, expoliadas y saqueadas por los ‘mercados’ y los gobiernos…Imagen

4.  Un tercio de los hogares tiene dificultades para llegar a fin de mes. En 2012, el 64% de los españoles llega con apuros a final de mes.

5.  El crecimiento de la desigualdad en España es casi 5 veces mayor que en el resto de la Eurozona.

6.  En los paísesdel norte de Europa el gasto en servicios sociales ocupa un 25% del presupuesto, mientras que, en España sólo un 9%.

7.  Las ejecuciones hipotecarias se han cuadruplicado. Actualmente, 300 desahucios de familias al día. Y, 6.000.000 millones de casas vacías.

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8.  Ya no solo, es pobre él que no tiene trabajo. Son pobres, incluso, cientos de miles de trabajadores que tienen salarios de miseria y ‘empleos basura’.

9.  España es el único país desarrollado donde los salarios no han crecido en los últimos 15 años y, están bajando cada año. Los precios, sin embargo, han crecido el triple…

10. Los salariosque, a principios de los 80, constituían el 53% del PIB. Ahora, equivalen al 46% y, bajando…

11. Hace 20 años, las diferencias salariales entre los directivos y sus asalariados eran 10-20 veces. En la actualidad, son de 100-200 veces superiores.Imagen

12. Los licenciados e investigadores son obligados a marchar fuera de España ante los recortes en educación e investigación y, la apuesta por  un modelo social basado en la construcción y los empleos precarios.

13. El 60% de los españoles estaría dispuesto a emigrar para encontrar trabajo. En 2011, salieron 507.740 mil españoles en busca de trabajo en el extranjero.

14.  Al ministro de Educación, José Ignacio Wert, no le preocupa la ‘fuga de cerebros’, porque, de esta forma no hacen competencia a los ‘pequeños cerebros’, que para seguir medrando necesitan que la inteligencia se exilie de España. Pues eso, la historia se repite…

15.  Madrid y Barcelona pelean por ‘EuroVegas’ saltándose si hace falta todas las leyes habidas y por haber, convirtiéndolo en un paraíso fiscal y legal para enriquecer a criminales, corruptos, constructores, defraudadores, proxenetas, mafiosos… Y, crear empleos precarios con salarios miserables.Imagen

16.  Mientras el lujo está en auge y el sector creció, en 2011, un 25%. Está tan boyante que han creado la marca ‘Luxury Spain’. Las ventas de coches cayeron un 18% el pasado año, sin embargo, las ventas de ‘coches de lujo’ aumentaron más de un 80% en el mismo período.

17.  Una minoría se enriquece más y más, medra más y más, roba más y más; los salarios bajan más y más; la desigualdad crece más y más; 4 o 5 bancos salvados con dinero público se van a repartir el pastel; y el ‘ladrillo’ símbolo de pelotazos, corrupción y destrucción sigue siendo el ‘sueño’ de España.