Idiótes (ἰδιώτης; idiota, idiotae): “Él que no se ocupa de los asuntos públicos, de la política, sino únicamente de sus asuntos privados”

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1.    Control de la política y los gobiernos por lacayoso empleados de los intereses privados de las élites o ellas mismas: Gobiernos S.A. Ya conoces el dicho popular: Déjalos que hablen, tú haz como yo: no te metas en política y vive tranquilo.

2.    Se produce un proceso de deslegitimación de la política, que provoca un sentimiento de impotencia, resignación y desengaño en la ciudadanía.

3.    Llegados, incluso, al cinismo, en un primer momento, se reflejará en una fuerte abstención. Para finalmente acabar, si la situación social se vuelve totalmente insostenible, debido a la codicia sin límites de las élites, en el totalitarismo o una férrea dictadura.

4.    Durante la democracia”, el proceso conduce a deslegitimar lo público y ensalzar los beneficios de la iniciativa privada. El objetivo es erosionar lo público para apropiarse de ello.

5.    Se utilizan todas las instancias posibles para lograr este objetivo: medios de comunicación, universidades, escuelas de negocio, libros, películas, etc. Se impone un pensamiento que justifica el saqueo. Es necesario hacer culpable al débil y al inocente. Al ciudadano hacerle apático, irresponsable e infantil.

6.    Con la excusa, anteriormente, prefabricada de la ineficiencia de lo público, los impuestos y el gasto excesivos se privatizan las empresas y servicios públicos a ‘precio de saldo’.

7.    Los poderosos intereses privados de las élites se han ahorrado la descomunal inversión que supone iniciar y hacer crecer enormes empresas y sectores  públicos, que han sido financiados con los impuestos de todos los ciudadanos.

8.    Saqueo de las arcas públicas: privatizaciones, dinero malversado en beneficio privado, fraude fiscal y privilegios fiscales para las élites, socialización de las pérdidas de la iniciativa privada y privatización de los beneficios.

9.    El saqueo de las arcas públicas provoca déficit por falta de financiación y total perdida de recursos públicos. La falta de financiación viene porque los grupos privilegiados – grandes patrimonios y empresas, y la Iglesia - no pagan impuestos y reciben enormes transferencias de dinero público. Sólo paga impuestos el Tercer Estado. Una minoría parasita a la mayoría ¿a qué recuerda esta curiosa situación?

10. Profecía autocumplida: ineficiencia de recursos en el sector público por estrangulamiento de los ingresos y la financiación, debido al saqueo y la extorsión de los mercados, para pagar los servicios y prestaciones.

11.  Se privatizan la educación, la sanidad, las pensiones, etc. Todo lo que todavía quede, que pueda ser rentable. Ha habido dinero para apuntalar la calamitosa gestión privada, pero no para pagar los servicios públicos. Monstruosa concentración de la propiedad, la riqueza y el poder.

12.  Ahora, los servicios básicos y esenciales, el dinero y los ahorros de todos están en manos de personas propensas al fraude y al saqueo, capaces de hundir sectores de negocio enteros. Cuando ocurra el siguiente descalabro, que ocurrirá ¿cómo vas a  recuperar tu dinero?

13.  Ahora, echa cuentas. Sigues pagando los mismos impuestos, mejor dicho, más que antes. Las élites siguen sin pagar impuestos, como antes. Pero, ahora tu sueldo se ha reducido o no lo tienes, los precios siguen subiendo, tienes que pagarte la educación, la sanidad y pagar un plan de pensiones privado que, te va dar una pensión mucho menor que el público y, que es propenso a esfumarse en Bolsa. ¿Quién se ha llevado nuestro queso?

Pues esto es el neoliberalismo. El saqueo de los bienes públicos, de los bienes comunes por una codiciosa minoría. La creación de escasez para vendérsela al mejor postor. El neoliberalismo no es otra cosa que el nuevo ropaje del dominio. El dominio absoluto de la totalidad de los seres humanos por una minoría criminal. El neoliberalismo, como ya dijo mucho antes que nosotros Pierre–Joseph Proudhon, como la propiedad son un robo.

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Contra las mentiras que se repiten hasta la saciedad…

1. El gasto público no ha sido el causante de la crisis. El sector público fue el sector – público, privado y familias – que menos se endeudó, por muchísima diferencia, durante la burbuja y se ha endeudado durante la crisis a razón de rescatar a los especuladores financieros.

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2. Han sido los bancos y las grandes empresas – el sector privado empresarial – los que más se han endeudando – con el objetivo declarado de especular –provocando la burbuja y posterior crisis financiera.

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3. Recordemos que la crisis comenzó en EEUU con la quiebra de su sistema financiero que arrasó el sistema financiero alemán y centroeuropeo. Sólo Alemania ha dedicado alrededor de 340.000 millones en salvar a sus bancos en quiebra.

4. Las familias españolas se han endeudado debido a la caída continuada de su poder adquisitivo, su nivel de vida – y no a que hayan vivido por encima de sus posibilidades – y el alza especulativa de los bienes básicos, como la vivienda. Y, además, se oculta que han sido las familias más acaudaladas las que más se han endeudado: al 10% más rico pertenece el 40% de la deuda.

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5. Por tanto, se culpabiliza a las familias y al sector público para desviar la atención de que los responsables de la crisis han sido los grandes poderes financieros y empresariales que parasitan la economía. Sin ir más lejos, ahora, nuestras instituciones están más que nunca antes dirigidas por los financieros responsables de la actual crisis.

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6. Ante los ataques racistas, prepotentes y falaces a las familias del sur de Europa debemos poner de manifiesto que: Las familias españolas no han sido más irresponsables ni se encuentran más endeudadas que sus homologas de otros países. Todo lo contrario, se encuentran muchos menos endeudadas.

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Por tanto, la actual situación que nos enfrenta es una cuestión de dignidad, saber y poder. Dignidad para luchar contra el expolio al que estamos siendo sometidos. Saber, conocer que la deuda es privada y no debe socializarse. Poder, porque la deuda es una cuestión de poder del fuerte sobre el débil; al que subyuga, humilla, culpabiliza y hace responsable de sus desmanes.

¡QUÉ NO TE ENGAÑEN!

Publicado: febrero 13, 2013 en Uncategorized

TodoEsMentira

Los costes laborales en España han aumentado por incrementos en los precios – en los beneficios empresariales – y no en los salarios. Los precios subieron un mínimo del 48% desde la llegada del euro sin tener en cuenta la inflación de activos como la vivienda. La dichosa productividad está lastrada por unos beneficios desmedidos.

La percepción que tenemos – que hemos tenido desde que llegó el aclamado euro – de la exigüidad de nuestros salarios es, totalmente, cierta: De 1994 a 2006 el salario real cayó un 5,94%. ¡Casi un 6% hasta 2006! ¡Hemos sido TIMADOS! ¿Cómo pueden decirnos que la solución está en el descenso de los salarios cuando llevamos casi 20 años con deflación salarial?

No sólo eso, la participación de los salarios en la renta española cayó unos 10 puntos en la última década, durante la estafa inmobiliaria, la ilusión del crecimiento y la orgía de crédito imprudente e irresponsable; y 13 puntos desde 1976… El poder adquisitivo de los españoles se encuentra en caída libre desde hace años y, ahora, estamos camino de la latinoamericanización de los años 80 y 90 del siglo pasado.

Si el salario real ha caído en los últimos 15 años por lo menos un 10% y la vivienda es inaccesible sino te endeudas de por vida ¿Por qué comulgamos con quienes nos han estafado y empobrecido, enriqueciéndose ellos y, que ahora, además, nos quieren hacer sentir culpables con sus mentiras quedándose los servicios públicos como antes se quedaron con las empresas públicas? Ya te engañaron una vez ¿te vas a dejar engañar otra? ¿Te vas a conformar con las migajas que te arrojen?

Yo no soy tonto, no soy un siervo, tengo dignidad y amor propio. No me voy a inmolar para que ellos se compren sus mansiones y yates, no me voy a endeudar ni a 20 ni a 30 ni a 50 ni a 100 años por un bien que nunca va a ser mío y está supravalorado. No voy a renunciar a mi humilde bienestar para que ellos colmen sus ansías de codicia y concupiscencia o para mantener sus privilegios y sus vicios. No voy a ser su esclavo ¿Y tú?


El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales” 

Bertolt Brecht.

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Cuando Mariano Rajoy o Duran i Lleida defienden su honorabilidad diciendo que ganarían más dinero fuera de la política están faltando a la verdad. Cuando dicen que están por vocación pueden estar siendo sinceros, pero cuando dicen que lo hacen por vocación de servicio público mienten descaradamente. Pueden estar por vocación de servicio, pero por vocación de servicio a su clase, diríamos mejor que por instinto de preservación. Solo desde el poder pueden aplicar las leyes y barreras que les permiten mantenerse en la cúspide de la pirámide social. Nunca por los méritos. La mentira es un arma muy poderosa y ellos la utilizan sistemáticamente. La mentira y la manipulación se cimentan en la ignorancia y la desinformación instituidas por los medios de difusión del conocimiento controlados por esa misma cúspide social.

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Este tipo de políticos, en su mayoría, se escudan en una entelequia conocida como clase política. Un término difundido por sus propios medios de propaganda. Son esos mismos políticos quienes desprestigian su clase para provocar en los ciudadanos un desamparo, un rechazo contra la política, la vida pública y los asuntos comunes. Una vez, conseguida que se alce está barrera empobrecen al Estado para con esa excusa privatizar los últimos bienes públicos en favor de su clase. Porque en realidad su clase es la media-alta o alta, no la clase política. En favor de ella enajenan el patrimonio común. Un delito que pasa inadvertido pasando las privatizaciones como el culmen de la eficiencia y la productividad de la que les ha provisto el neoliberalismo, un tipo de pensamiento mágico que como tal obvia los datos y hechos empíricos. Un pensamiento que crea el tipo de sociedad donde estos comportamientos predatorios pueden reproducirse sin impedimentos.

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Critican lo que dominan con el objetivo de alcanzar una dominación incluso mayor, absoluta. Por esta razón el feroz ataque contra la integridad de cualquier institución que no controlen como los funcionarios o los cargos electos o el patrimonio público o los servicios públicos… Cuando los ciudadanos caen en estos ardides y tretas olvidan que se están condenando. Se están condenando a ser pobres, a no tener ni voz ni voto, cuando la única solución factible es una participación e implicación – responsable, razonable y razonada – aun mayor en la política. En el modo de hacer las cosas en la ciudad, en el país y sus instituciones. Un mayor control democrático al que se oponen nuestros actuales dirigentes. Estas mismas personas no necesitan de la democracia – la desprecian –, la democracia es un mal menor para ellos, no un fin. El fin es alcanzar o mantener el poder y esto mismo pueden hacerlo sin democracia porque ellos vienen de las mismas clases medias-altas y la oligarquía de la muy corrupta y criminal dictadura franquista.

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La mentalidad de la que están provistos hace que tomen el Estado – lo que es de todos – como propio, como suyo, como su propiedad privada. Privando a los ciudadanos de lo que les pertenece. Tienen un sentido de la propiedad tan desarrollado que creen que España y los mismos españoles son suyos, pueden disponer de ella y de ellos a su gusto. Los españoles no deben ser una fuente de gastos y quebraderos de cabeza para ellos, deben ser una fuente de ingresos y beneficios. España y los españoles – como la democracia – son un medio para alcanzar su fin: el poder y el enriquecimiento. Y si por alguna razón se convierten en una fuente de gastos o en una carga se les condena al ostracismo, la culpabilidad, la inmigración o algún tipo de represión. Esto ha ocurrido siempre, tanto con la monarquía como con el turno de partidos liberal o con la última dictadura franquista que fue un levantamiento militar para salvaguardar los privilegios de la opresiva oligarquía caciquil que, todavía, se mantiene en el poder.

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Muchos de estos políticos – si investigamos un poquito sus biografías – son altos funcionarios de clase media-alta, terratenientes, nobles, empresarios o sus familiares y, por supuesto, muchos de ellos son ambiciosos advenedizos, fácilmente, sobornables – deseosos de ello – dispuestos a las más diversas corruptelas para enriquecerse o alcanzar una posición acomodada y desahogada. Estamos viendo continuamente ejemplos de cómo sus premeditadas políticas privatizadoras provocan el empobrecimiento y la descapitalización del Estado. Estas políticas cortoplacistas que tienen el objetivo declarado de obtener unos ingresos coyunturales y esporádicos o reducir gastos, en realidad son un trasvase de riqueza: las recalificaciones de suelo que han servido para enriquecer a multitud de poderosos terratenientes, la privatización ilegal de la costa, el regalo de terrenos públicos a elitistas negocios privados, las ayudas a la banca e inversores privados, la entrega de tierras y fincas públicas a grandes terratenientes cuando hay cientos de miles de jornaleros que nada poseen, la venta del patrimonio inmobiliario municipal cuando es más necesario que nunca un parque de vivienda público o la privatización de los montes públicos para ocio de la élite económica que se unen a la permanente destrucción de terrenos de alto valor ecológico.

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Todas ellas y muchas más suponen una desesperada búsqueda de liquidez debido a la gravísima pérdida de riqueza que suponen las privatizaciones o las bajadas de impuestos a las grandes fortunas. Medidas que se oponen a la búsqueda de una solución a largo plazo como sería la creación de unos ingresos estructurales y permanentes mediante una política de gestión responsable. Es una política desastrosa y empobrecedora. Es un círculo vicioso de medidas empobrecedoras que llevan a vender para obtener liquidez a corto plazo perdiendo ingresos estructurales que llevan nuevamente a vender para obtener liquidez. Por tanto, se vende el patrimonio público por la necesidad de ingresos y liquidez provocada por el estrangulamiento de las cuentas públicas no debido al exceso de gasto sino a la privatización del dinero, las empresas públicas y la pérdida de ingresos fiscales. En lugar de actuar como gestores de los bienes comunes, son vendedores profesionales en busca de beneficios privados.

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Muchos ciudadanos imbuidos de un pensamiento – el neoliberalismo – egoísta, arrogante e infantil no se dan cuenta que ellos son el Estado. Ellos van a soportar los gastos sean públicos o privados. Los van a soportar en forma de impuestos o en forma de tasas, tarifas, seguros, precios, salarios, etc. En realidad, lo que quieren decir, es que son las personas las que son un gasto y un lastre. Entonces, comienza la privatización indiscriminada de empresas, servicios, bienes, recursos, transferencias…, a manos de las mismas empresas, grupos y personas que no pagan impuestos, defraudan, que tienen grandes fortunas y, que igualmente, ya no tributarán por esos nuevos recursos de todos que han recibido a precio de saldo. No se dan explicaciones, no se asumen responsabilidades democráticas. Gobiernan en beneficio propio o en favor de su clase económica. Se ha olvidado el interés general, por tanto, no podemos creer en las doctrinas político-económicas de quienes gobiernan contra el interés de la mayoría de la población empobreciéndola hasta límites insospechados en favor de la extorsión de los mercados”, es decir, las grandes corporaciones y fortunas.

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¡Sálvese quien pueda! Esta parece ser la máxima entre todos los valedores y miembros del Partido Popular. Con el partido en caída libre en las encuestas de intención de voto lastrado por la mentira, el enchufismo y unas reformas desacreditadas que castigan a la sociedad española en general, empiezan a producirse movimientos de importancia para lograr suceder al actual presidente del gobierno que parece haber sido simplemente un mero “ninot” en la primera ronda de “reformas estructurales”, estando ya amortizado. Es aquí donde aparecen Esperanza Aguirre y, por ahora, su fiel escudero Pedro J. Ramírez, maniobrando para descabalgar al actual presidente del gobierno cuando se encuentra en una posición de absoluta debilidad.

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La publicación por parte de El Mundo de los supuestos pagos de sobresueldos en dinero negro de Bárcenas y los anteriores tesoreros a las distintas cúpulas del Partido Popular desde hace más de 20 años ha dado un vuelco espectacular a lo que en principio podía ser una “simple” financiación ilegal más de partidos. No sabemos hasta qué punto ha sido una voladura controlada en una lucha por el poder dentro de las distintas facciones de la derecha española, puesto que, ha salpicado, incluso, a otro fiel lacayo de Esperanza Aguirre, Federico Jiménez Losantos, el líder mediático de la extrema, pero “muy honrada”, derecha española. Una vez abierta la caja de los truenos no sabemos hasta donde los dos grandes medios de comunicación escrita irán dando cuerda al asunto. La venta de periódicos debe aumentarse al máximo, pero sin poner en peligro el actual sistema político oligárquico.

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La cuestión es que Mariano Rajoy está quemado. Ha cumplido su función, pero la situación de España es gravísima y ya no tiene credibilidad para seguir con las reformas que se van a implementar. Por supuesto, las reformas deben continuar – al ritmo de “Show must go on” – y el próximo presidente de España inevitablemente vendrá impuesto desde la Unión Europea o con su visto bueno. Un político o un tecnócrata, pero ambos serviles a los poderes financieros. Un próximo presidente que seguirá con las reformas impuestas desde Europa ¿Quién puede ser cuando desde Cospedal a Acebes, Rato, Mayor Oreja, Trillo, Arenas o Álvarez Cascos – que se presentó con un nuevo engendro político como alternativa al bipartidismo tras perder el poder en el suyo propio – están manchados de arriba abajo o cuando el gobierno al completo está quemado o cuando los líderes autonómicos están desahuciados o cuando el principal partido de la oposición va a la deriva dando más pena que miedo? En un país como éste, donde algunos políticos opinan que las urnas borran las faltas y los delitos propios, todo es posible.

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Y en esto, tras el primer golpe de Pedro J. Ramírez a la actual cúpula del PP, no tardó en postularse Esperanza Aguirre como la honrada política que pedía que se llegara hasta el final y se tomaran las responsabilidades políticas pertinentes. Sí, Esperanza Aguirre, quien fuera ministra de Aznar, concejala del ayuntamiento de Madrid, miembro de la ejecutiva del partido, presidenta de la Comunidad de Madrid. Sí, Esperanza Aguirre, quien viera su gobierno madrileño salpicado por la Gurtel, las tramas de espionaje, la financiación ilegal mediante fundaciones – caso Fundescam – quien haya dejado como presidente de la comunidad a Ignacio González embarrado, también, en tramas de espionaje; de corrupción, como la concesión del campo de golf del Canal a su hermano y a su cuñado, entre otras; y que ha mentido y ocultado reiteradamente el oscuro origen y obtención de su ático de Marbella. Pues, quien actúa y se mueve de esta manera en la vida pública da ejemplo de conducta y se reivindica como adalid de la honradez y la transparencia en la política.

Pues así, se está presentando Esperanza Aguirre en cualquier lugar que quieran oírla. La condesa, que vive en un palacio, se exhibe llana, campechana, cercana, incluso, en algunos casos, “verdulera”; pero ante todo, muy honrada, sabiendo que lo que el “Pueblo” quiere es transparencia y honestidad. Transparencia es para Aguirre que su gobierno no rindiera cuentas en la Asamblea de Madrid de 4 de cada 10 euros de los presupuestos regionales. La mujer que colocó a su hijo como asesor del ministerio de Economía, a su hermana como asesora de la alcaldesa de Madrid, a su primo en Bankia, a otro primo en el Canal de Isabel II, que se jactó de haber colocado a todos los colaboradores de su amigo Rodrigo Rato en organismos públicos y, más tarde, a él mismo como presidente de Caja Madrid, se permite con todo su descaro dar lecciones de honradez.  Ella que ha gobernado para su clase social a la que ha regalado prebendas sinfín bajadas de impuestos por valor de decenas de miles de millones de euros – y ha desmantelado los servicios públicos provocando una subida continuada de precios y tasas en tales servicios en pos de la privatización y el lucro de una minoría a la que ella pertenece y en favor de la cual ha gobernado. En detrimento de la renta y el nivel de vida de las familias madrileñas.

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La condesa de Murillo y grande de España – debe ser por eso por lo que cree que España es suya es ese tipo de “liberal” que bebe del más rancio nacionalcatolicismo convirtiendo la educación madrileña en una educación religiosa y adoctrinadora donde se regala suelo público a grandes centros concertados de sectas católicas y se favorece la segregación, mientras maltrata y criminaliza a los profesores y a los centros públicos a los que se debe. Esas políticas de apoyo a la enseñanza concertada – del que el 69% del total nacional es religiosa – hacen que los madrileños tengan que pagar un 69% más cara su educación o que en Madrid capital, prácticamente, sea imposible acceder a la educación pública o que la enseñanza concertada sea en un 88% católica. Por mucha propaganda y maquillaje que se haga los indicadores educativos muestran que Madrid durante su mandato ha retrocedido en calidad educativa.

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Es ese tipo de liberal de excelsa cultura – que confundió a José Saramago con Sara Mago, una pintora – que se sienta a conversar con otro intimo liberal suyo, Federico Jiménez Losantos – éste que, en cambio, bebe del fanatismo más primitivo que lo mismo le da seguir a Mao que a Franco – y, mientras, los dos se jactan de los parabienes de la iniciativa privada y cargan contra lo público, se reparten comisiones ilegales y negocian como será el futuro de la privatizada Telemadrid. Una cadena, anteriormente referente para los madrileños, que con ella ha vivido los años del más terrible oscurantismo donde la más burda propaganda daba cabida a sueldos de cientos de miles de euros de directivos y tertulianos amigos que maldecían lo público y vivían de su erario. Esto hizo que el ente público se hundiera en audiencia e ingresos saqueado por estos advenedizos. Y, ahora, espera caer en manos – como lo hicieron las licencias de la TDT – de los miembros de la extrema derecha, los empresarios amigos o los compañeros de partido, que vienen a ser lo mismo.

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Pues esta es la regeneración democrática que viene de quienes llevan viviendo de la política casi tres décadas. Los derrotados por Rajoy, ahora, se rebelan. Álvarez Cascos y Aguirre se visten de honestidad y honradez cuando formaban parte de la cúpula del partido en los años de la Gurtel o de Bárcenas. Porque la Gurtel vivía en Madrid. Porque los modos de Bárcenas son los de Aguirre. Hasta 7 cargos políticos madrileños tuvieron que marcharse o fueron salpicados por la Gurtel. Fue esta trama la que destapó el caso Bárcenas. Esos modos y acciones llevaron a Esperanza Aguirre a financiarse ilegalmente mediante Fundescam. Subvenciones millonarias a cambio de favores o contratos públicos. Subvenciones millonarias ha recibido para privatizar la sanidad a manos de las constructoras o construir unas autopistas de peaje que han ido a la quiebra. Subvenciones millonarias a cambio de malversar fondos públicos.

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Arturo Fernández y Díaz Ferrán son el prototipo de los empresarios que prosperan. Amigos de los políticos a los que financian para que luego éstos les den negocios y contratos públicos. O mejor créditos millonarios mediante Caja Madrid, que funcionaba como su caja particular. Almas caritativas que desean la pérdida absoluta de los derechos de los trabajadores. Esos mismos empresarios que como Florentino Pérez – antiguo político de UCD y reconocido franquistareciben créditos ventajosos, recalificaciones de terrenos o sobreprecios a cargo de las arcas públicas. Esos son los empresarios – dueños de OHL, Unión Fenosa, ACS, FCC, Ploder, Sacyr, Hispánica y, muchos más que no salen – que al albur de la burbuja inmobiliaria se enriquecieron y, ahora, quieren quedarse con los hospitales, las carreteras, todos los servicios públicos, etc. Porque el problema de la deuda es privado. Han gastado miles de millones en favorecerse y repartirse prebendas.  

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Agarrada al ladrillo ha estado Esperanza Aguirre desde que ganara las elecciones en 2003, después de comprar a dos políticos corruptos del PSOE por medio de dos constructores que se paseaban habitualmente por la sede del partido en la calle Génova, hasta su marcha adornada con un nuevo pelotazo urbanístico: EuroVegas. Así es Esperanza Aguirre, no se deja amedrentar ni arrebatar lo que cree que es suyo por derecho natural. Ya lo probó el “hijo puta” en sus propias carnes cuando le arrebató Caja Madrid para luego quebrarla en la orgía del “pladur”. Esa Caja Madrid donde su amigo Gerardo Díaz Ferrán podía otorgarse un crédito para comprar un Ferrari, mientras sus empresas ya estaban quebradas. Al calor del ladrillo y las recalificaciones pegó un pelotazo con el AVE a Guadalajara por valor de 48 millones de euros, otro en Villanueva de la Cañada de 2,1 millones por medio de un tío suyo y otro más familiar en Tres Cantos por 8 millones. Se mancharon por ella sus compañeros de partido, pero a ella no le cayó ni una mota en esta trayectoria de corruptelas e impunidad. 

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La unidad industrial gigante, perfectamente burocratizada, no solamente desaloja a la pequeña empresa y de volumen medio y «expropia» a sus propietarios, sino que termina también por desalojar al empresario y por expropiar a la burguesía como clase”. 

J. A. Schumpeter “Capitalismo, Socialismo y Democracia”, 1942. 

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La concentración del poder, la propiedad, el capital y la riqueza siempre han estado en manos de un grupo muy reducido. La desigualdad y la explotación de la mayoría por una minoría han sido la norma de la historia occidental. Cuando pensamos en las grandes corrientes de pensamiento de las que bebe occidente, tenemos que tener en cuenta, que aunque muchas de ellas han estado plagadas de las mejores intenciones para el género humano, éstas han sido aplicadas a esa reducida minoría que ostentaba el poder o que lo alcanzó. Los preceptos de la democracia liberal durante la mayor parte del S.XIX y bien entrado el S.XX solo fueron efectivos para un 10% de la población. La élite económica y financiera. Ese diez por ciento que se consideraba superior al resto y no estaba dispuesto a compartir el poder ni el bienestar. Los privilegios del Antiguo Régimen nunca fueron borrados por completo.

Tanto el capitalismo como la democracia liberalcensitaria en sus iniciosutilizaron a las masas para alcanzar el poder o mantenerlo, pero apartaron inmediatamente a éstas, porque, siempre tuvieron el temor de que quisieran alcanzar algún día los mismos derechos y beneficios de los que ellos gozaban. Hasta principios del S.XX la mujer no podía votar; los negros en EEUU tuvieron que luchar por sus derechos civiles en los años 60 del siglo pasado, un siglo antes hubo que recurrir a una guerra civil plagada de intereses económicos para abolir – legalmente, nunca de hecho – la esclavitud; los trabajadores fueron recurrentemente explotados y reprimidas sus demandas laborales, etc. Solo las ideas socialistas, libertarias, el movimiento y la lucha obrera, el miedo al comunismo, etc. nacidos todos igualmente de la heterogeneidad de las ideas ilustradas, el desastre de las guerras mundiales, la crisis económica de 1929 y los totalitarismos obligaron a una parte de esa oligarquía a poner límites al “capitalismo salvaje” o el “laissez faire” para poder mantener en pie el sistema.

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Por tanto, cuando muchos de nuestros compatriotas quieren echarse en los brazos de la superioridad moral de Europa u otras naciones y entidades supranacionales, deben sopesar a quienes sirven éstas. En el caso español existen peculiaridades y características propias, pero lo que nos ha ocurrido durante estas últimas décadas se encuadra dentro de una dinámica mucho mayor: la globalización neoliberal. Como dijimos en el anterior artículo esta ideología tomó forma en la década de los 50 del siglo pasado y se puso en práctica a partir de los 70, lo que supuso una brutal amplificación de las desigualdades económicas y sociales regresando la concentración de riqueza del 1% más rico a niveles de 1929 – que ya existían e hizo saltar por los aires todas las normas, regulaciones y límites impuestos al capitalismo desde la década de 1930. Las políticas fracasadas que nos llevaron a otra guerra mundial y a la mayor crisis económica del capitalismo estaban triunfalmente de vuelta como si nunca hubieran sido aplicadas.

Entonces comenzó el ataque al sector público, al Estado, por su ineficacia y esclerosis. Las justificaciones para desguazarlo, el desprestigio de la política para al mismo tiempo tomar la misma y expulsar a los ciudadanos de la vida pública. Cuando abogaban por un Estado más pequeño en pos de la libertad individual estaban, realmente, construyendo un Estado privado que protegería a los grandes monopolios privados en el nuevo imperialismo y colonialismo que se avecinaba o continuaba con aun mayor énfasis. En palabras de Thomas L. Friedman, ex consejero del gobierno Clinton: La mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible. McDonald’s no puede extenderse sin McDonnell Douglas, el fabricante del F-15. El puño invisible que garantiza la seguridad mundial de las tecnologías de Silicon Valley es el ejército, la fuerza aérea, la fuerza naval y el cuerpo de marines de Estados Unidos”. Esta ideología de Estado es la que ha posibilitado que se permitan las acciones y los crímenes más abyectos vestidos de una falsa libertad por parte de los poderes financieros y sus monopolios transnacionales.

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Recordando a karl Polanyi, podemos afirmar que, el (neo)liberalismo para imponer su programa político e ideológico necesita de un fuerte entramado institucional. Nada más tenemos que observar cómo actúan el FMI, la OMC, la FED, el Banco Mundial, la Unión Europea o el BCE para imponer la utopía neoliberal al servicio de las grandes oligarquías y empresas. Es la única opción posible, la tomas o bien, si hiciera falta, se puede utilizar el soborno, la desestabilización, el terrorismo, los dictadorzuelos, los golpes de Estado o al ejército. Todo sea porque se alcance la democracia y la libertad, neoliberal. Además, dado que al mercado desregulado neoliberal solo le mueve la codicia sin límites – lo que puede ocasionar destrozos tales que hasta las mismas élites financieras deben ser protegidas de sí mismas , es necesario que exista un colchón de seguridad. Es cuando aparecen el Estado y los ciudadanos, que permanecen cautivos, al rescate, entregando sus derechos y beneficios sociales para nacionalizar las pérdidas del entramado financiero. Lo que tiene unas consecuencias humanas, sociales y ambientales gravísimas, para ellos solo resulta un juego cargado de adrenalina.

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Estos neoliberales no tuvieron problemas a la hora de abrazar a Adam Smith. El padre del capitalismo era la coartada perfecta. Llevaban pines con su nombre en las solapas, aunque, jamás, lo hubieran leído. Tampoco, ninguno sabía que no era un economista sino un filósofo moral, que en su época la dinámica social e institucional era bien distinta, que nunca justificó el expolio ni la concentración absoluta de riqueza ociosa que ellos pretendían. Pero eso daba igual. Aplicaron unas políticas en su nombre para afianzar a los grandes monopolios, que él siempre condenó: “Al ser los directores de tales compañías [las sociedades anónimas] más administradores de caudales ajenos que de los suyos propios, no se puede esperar que ponga tanto empeño en su manejo como los miembros de una sociedad colectiva ponen en el de los suyos. Como los sirvientes de un gran señor, prestan escasa atención a asuntos de poca importancia, pues consideran que desmerece el honor de su señor, y por tanto en tales compañías siempre hay cierto grado de negligencia y prodigalidad en su administración”.

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Por tanto, España se encuentra dentro del gran tablero mundial donde se juega el neoliberalismo. Bien es cierto, que es meramente un peón. La entrada en la Unión Europea y el cumplimiento de las condiciones exigidas, obligó a abrazar el dogma neoliberal, no sin gran alegría y alborozo. Las empresas públicas se empezaron a privatizar en pos de la competitividad, productividad, eficiencia, eficacia, racionalidad, modernización y, un amplio etcétera de parabienes.  Era necesario entregar las empresas públicas – lo próximo serían  los servicios públicos y las pensiones – a la mayor profesionalidad de la iniciativa privada. La realidad fue bien distinta. Las empresas públicas fueron privatizadas en beneficio de los grupos de poder y sus esbirros, léase, políticos o tecnócratas. Las desigualdades de por sí amplias se dispararon nuevamente.

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En nuestro país, los caballos de Troya infiltrados en la administración pública, yendo contra el interés de sus ciudadanos han conseguido descapitalizar el Estado español hasta límites insospechados. Han vendido el patrimonio público a precio de saldo a las mismas personas que les sostienen entre bambalinas. Su actuación está marcada por el tráfico de influencias, la prevaricación, el conflicto de intereses, el soborno, el engaño, la deshonestidad, ilegalidades e inmoralidades sinfín. Pero, para hacer esto, no han estado solos. Han contado con el apoyo de los grandes medios de comunicación, muchos profesores universitarios y pseudoexpertos deshonestos. Antes, han debido crear el marco conceptual – valiéndose de las grandes sumas de dinero que habían puesto a su disposición sus señores – para perpetrar el saqueo de las arcas públicas. No han tenido ni tienen la más mínima vergüenza, pizca de honradez u honestidad. Ni buen gobierno ni conflicto de intereses. Unas acciones que nos han llevado a la quiebra como país.

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Desde 1984 a 1995, con el gobierno del PSOE, se ingresaron 13.200 millones de euros en más de 70 operaciones de privatización de empresas públicas. Durante esta época se privatizó Enagás; se vendió el 91% de las acciones de la empresa Gas Natural; se sacaron de Repsol los activos pertenecientes al gas, compañía cuya privatización comienza en 1989. La segunda ola de privatizaciones llegó con la subida al poder del PP, momento en el que se privatizaron los últimos activos que tenía el Estado en los sectores más estratégicos para la economía nacional. De 1996 a 2007 se ingresaron alrededor de 30.000 millones por la privatización de unas 50 empresas de una importancia tal como: Telefónica, Repsol, Tabacalera, Argentaria, Red Eléctrica, Aceralia, Ence, Indra, CASA, Endesa, Aldeasa, Iberia, etc. Por tanto, el gobierno español deja de tener presencia en sectores de enorme importancia para el país como la energía (gas, petróleo, electricidad, etc.), aeronáutica, con la importancia intrínseca que tiene para el avance en innovación, ciencia y tecnología; telecomunicaciones; transporte (aéreo, carretera y marítimo) o siderurgia. Lo que nos ha llevado a que nuestro sector industrial haya pasado de pesar el 36% del PIB hace 37 años, al ínfimo 15% actual.

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Lo peor de todo esto es ver cómo se colocan en los consejos de administración y la presidencia de estas empresas a compañeros de colegio, amigos, familiares, personas afines o miembros del partido. La mayor gravedad es que estas privatizaciones han estado plagadas de corrupción y alta traición. El Estado ha sufrido uno profundo empobrecimiento perpetrado por supuestos servidores públicos que tenían que velar por el interés general. Estas empresas fueron saneadas y modernizadas destinando enormes sumas de dinero público al desarrollo de infraestructuras y reestructuraciones de plantillas (léase, despidos y EREs); una vez, hecho esto fueron regaladas a un precio irrisorio a los grupos de poder oligárquicos tradicionales (léase, monárquicos y franquistas) y a inversores extranjeros. Las inversiones estatales, por tanto, no redundaron en sus ejecutores – los contribuyentes – que renunciaron a los beneficios que están empresas obtendrían en el futuro, sino que engrosaron las cuentas corrientes de agentes privados que no habían asumido ningún riego ni inversión. Cuando estos grupos apoyados por su medios de comunicación sacan a relucir un cínico  patriotismo y nacionalismo después de haber cometido la más alta traición a sus ciudadanos, debemos recodar que gran parte de los activos de estas empresas están ya en manos extranjeras o  que nuestra política depende de los dictados alemanes.

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El negocio fue redondo. El monopolio público se convirtió en privado. Los precios dejaron de estar regulados pero los beneficios estaban garantizados en un mercado cerrado a la competencia. Por ejemplo, el grupo público ENA, encargado de las autopistas, se privatizó en 2003. Ahora, el gobierno se ha comprometido a garantizar el 80% de los ingresos de las concesionarias de autopistas al borde de la quiebra. Les suenan sus nombres: ACC, FCC, Ferrovial, SACYR, etc. Empresas con tentáculos en las obras públicas, inmobiliario, agua potable, hospitales, servicios, aeropuertos, etc.  Con los oligopolios nacionales los precios del combustible, la electricidad, las telecomunicaciones, el agua, la alimentación, etc. no paran de subir y las familias se encuentran cada vez más ahogadas, cautivas de la necesidad de consumir unos bienes que son básicos en manos de monopolios privados.

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Las familias españolas pagan la tercera electricidad más cara de Europa, durante la crisis ésta ha subido un 46% frente al 12% de la media europea. A pesar de los enormes beneficios que cosechan las eléctricas, el gobierno Aznar les concedió diversos beneficios: los Costes de Transición a la Competencia ¿Qué competencia? ¿Contra quién? ¿Qué costes? y el déficit de tarifa ¿Qué déficit?. Igualmente, la gasolina ha subido un 75% desde que comenzó la crisis y 3 petroleras controlan el 83% de las gasolineras. Lo mismo podemos decir de las telecomunicaciones, las más caras de Europa con un servicio muy pobre; o de la privatización del 50% del agua potable municipal a manos de 3 empresas: la francesa Agbar, FCC y Acciona. Para terminar, el subvencionado mercado de la alimentación en escalada constante de precios está controlado por 7 empresas.

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El desfalco que han supuesto las privatizaciones para los contribuyentes españoles ha sido monumental. Por ejemplo, si solo consideramos el caso de Telefónica podemos observar que ha obtenido en los últimos ejercicios beneficios multimillonarios: en 2006, 5.198 millones; en 2007, 8.906 millones; en 2008, 7.592 millones; en 2009, 7.776 millones; en 2010, 10.167 millones; en 2011, 5.403 millones; en 2012, 5.512 millones; y, las previsiones para 2013 podrían alcanzar los 5.363 millones. Entonces, nos podríamos preguntar ¿cuáles son las ventajas para los españoles de privatizar una empresa que, prácticamente, trabaja en régimen de monopolio haciéndonos pagar los precios más altos de Europa en telecomunicaciones y sirve para colocar a Eduardo Zaplana, al marido de la actual vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que, además, enriqueció al compañero de pupitre de un ex presidente del gobierno; y, que podría correr el riesgo de acabar en manos extranjeras dada la actual venta de España – caso de Endesa o, ahora, Iberia – a precio de saldo?

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Por tanto, podemos concluir, que el Estado español vendió sus últimas participaciones en Telefónica – entre 1987 y 1997 – por unos 5.468 millones de euros, prácticamente, los beneficios que da Telefónica en uno o dos años. Parece que la privatización fue todo un éxito, pero no para el conjunto de los españoles. Este cálculo lo podemos extrapolar a todas las grandes empresas públicas vendidas y nos podremos hacer una idea de los miles de millones dilapidados. Sólo las compañías eléctricas ganaron de 2006 a 2011, 52.300 millones de euros. Ahora, está en marcha la última ronda de desposesiones en contra del interés general de los españoles: AENA, RENFE, el sistema sanitario público, el metro de Madrid, Loterías, el AVE, puertos, agua potable, transportes públicos, etc. Son empresas y servicios públicos cuyo valor es incalculable. 

Todo para nosotros y nada para los demás parece haber sido la ruin máxima de los amos de la humanidad en las diversas épocas de la historia. Los grandes propietarios de nuestra época prefieren tener un par de hebillas de zapatos con diamantes o algo igual de frívolo e inútil a proporcionar el mantenimiento o, lo que es lo mismo, el precio del mantenimiento de mil hombres al año. Donde hay una gran riqueza esta manera de actuar forma parte de la naturaleza de los seres humanos. Así como también forma parte de la condición humana la búsqueda de la justicia, la igualdad y la felicidad para todos.”

  Adam Smith La Riqueza de las Naciones, 1776 

                                 

        Resistencia

Nos están desposeyendo de todo. Hay que ser muy ingenuos y crédulos para pensar que personas que tienen unos conflictos de intereses tan descarados y una ambición tan desmesurada, tienen algún mínimo interés en gestionar con eficacia los servicios públicos y que sus acciones van a repercutir en el interés general. El proceso al que nos enfrentamos ya está muy estudiado, es un proceso de desposesión, robo o su eufemismo más exitoso: privatización. La conocida “acumulación por desposesión” que ha analizado el economista David Harvey.

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Este tipo de acumulación no es nueva, ya encontramos uno de los ejemplos más claros en la Inglaterra de los S.XVIII y XIX con las “enclosures”, cercamientos de las tierras comunales que acabaron en manos de grandes terratenientes y supusieron la desposesión absoluta del único medio de vida de los campesinos, que tuvieron que marchar a las ciudades a trabajar en las nuevas industrias por salarios de miseria. En el presente, podemos observar la desposesión que sufren los pueblos de África y América a manos de sus oligarquías terratenientes en connivencia con las grandes multinacionales y los países occidentales. Pueblos que son riquísimos en recursos naturales viven en la extrema pobreza y sufren una continúa violencia. Pueblos que mueren de hambre – 36 millones de personas son asesinadas por inanición al año – ven como 500.000 km2 de tierras aptas para la agricultura son vendidas a naciones o empresas extranjeras o, como cientos de miles de toneladas de peces del lago Victoria  – la perca del Nilo, muchas veces vendida como mero – se exportan a los países ricos, mientras en las mismas orillas de ese lago mueren cientos de miles de seres humanos despojados de todo.

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La privatización – desposesión – del patrimonio público o común para entregárselo a una minoría a precio de saldo que se enriquece – acumulación –, por tanto, no es un fenómeno nada novedoso ni una innovación de la nueva teoría económica neoliberal. Se pretende vestir de modernidad y moderación lo que no es más que el envoltorio del pensamiento reaccionario de todas las épocas. Estas privatizaciones nunca favorecen a la mayoría sino que repercuten, siempre, en la oligarquía terrateniente y capitalista que se encuentra ya en la cima de la pirámide. Durante los últimos cuarenta años estas privatizaciones se están llevando a cabo mediante el fenómeno de la puerta giratoria o “revolving door” no siendo, en absoluto, exclusivo de España.

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Este fenómeno se encuadra dentro de un movimiento más amplio conocido como revolución conservadora – el neoliberalismo – y la globalización que no deja de ser la pretendida moderna denominación de la desposesión y el colonialismo a gran escala. En los años 50 del siglo pasado empezó a gestarse este movimiento ultraconservador que ganó la batalla en la década de los 70. Los primeros países que pusieron en práctica sus recetas fueron dictaduras – Chile y Argentina y, luego, llegó a los países más desarrollados de la mano de Reagan y Thatcher. Bajo el manto de un nuevo pensamiento innovador, novedoso y moderno, las ideas reaccionarias se vistieron de libertad. Dentro de un concepto de libertad en el que cabía cualquier cosa, incluso, la falta de control, la ausencia de límites y el constante abuso de poder.

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El fenómeno de la puerta giratoria gravita en la continúa circulación de los representantes públicos hacia la iniciativa privada y viceversa. Como hemos dicho ni mucho menos es exclusivo de España, puesto que, podemos verlo constantemente en EEUU y Europa. Solo tenemos que visionar el documental “Inside Job” o leer distintos libros de ilustres economistas norteamericanos para conocer el decisivo poder de los lobbys empresariales e ideológicos; las enormes sumas de dinero que se mueven en las campañas electorales, que funcionan a modo de barrera de entrada para cualquier posible cambio político; el control de los órganos reguladores por empleados de la banca, la desregulación del sistema financiero, la deshonestidad y las actividades fraudulentas con que opera el sistema financiero y empresarial, que ha llevado en la últimas décadas al colapso de las cajas de ahorros (Savings & Loan), la burbuja tecnológica, los escándalos de Arthur Andersen, Enron, las “hipotecas basura”, entre otros; el olvido del ciudadano medio y para qué decir del más humilde, etc.

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Sin ir más lejos la infame invasión de Irak por un gobierno plagado de políticos con enormes intereses en el mercado petrolero y la industria privada. Una guerra que ha sido un desastre en costos humanos y económicos – más de 3 billones hasta 2008 para el ciudadano norteamericano y más de 1 millón de iraquíes asesinados –, pero que ha enriquecido a las empresas de George Bush Jr., Condoleezza Rice, Dick Cheney, etc. A Chevron–Texaco, Exxon–Mobil, Blackwater Security, Halliburton, etc. Pero, no sólo ellas, también, las empresas británicas – Shell y BP – de la mano de Tony Blair obtienen suculentos beneficios en Iraq. Los servicios de Tony Blair han sido generosamente pagados por el mundo del petróleo labrándole una fortuna que asciende a 43 millones de euros y obteniendo unos ingresos anuales de 10 millones. Al igual que, José María Aznar, que vio premiada su abnegada servidumbre con el reconocimiento de la ultraderecha a nivel mundial y unas ganancias de 1,5 millones al año.

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En Europa, asistimos igualmente a las mismas actuaciones. En Italia, ha estado gobernando hasta hace poco un señor que ha legislado a la medida de sus empresas y de él mismo, con el fin de enriquecerse y sortear su ingreso en prisión, Silvio Berlusconi. En Europa, con el estallido de la actual crisis financiera vemos como han tomado el poder los empleados de la banca de inversión: Mario Draghi, ex director de Goldman Sachs, que durante su mandato falseó las cuentas griegas, ha tomado el BCE; Mario Monti, otro ex Goldman Sachs, fue impuesto como presidente no electo a los italianos; Lucas Papademos, a los griegos. Asimismo, otros ex compañeros suyos ocupan cargos de la máxima importancia en instituciones nacionales, europeas y multinacionales: Peter Sutherland, Karel Van Miert, Antonio Borges, Petros Chritodolou, Otmar Issing, etc. Pero, no sólo ellos, también, están representados mediante sus empleados otras entidades como: JP Morgan, HSBC, RBS, UBS, Credit Suisse, Barclays, etc.

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Así, vemos como los bancos quebrados – responsables de la burbuja financiera y la quiebra del sistema financiero – y rescatados con dinero público han tomado el control de las instituciones de Europa en connivencia con los actúales dirigentes políticos – es difícil hacer una distinción entre ellos – para hacernos sentir culpables de la situación por ellos creada, para hacernos creer que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades e imponernos unas políticas de austeridad y recortes en derechos sociales, que suponen un inmenso trasvase de riqueza a esa misma oligarquía financiera a la que sirven, de la que forman parte o de la que aspiran a formar parte un día.

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Por tanto, las privatizaciones hubieran sido imposibles de realizar sin antes no haber alcanzado la hegemonía ideológica. Sin antes no haber impuesto la forma de pensamiento y de vida. Sin antes no haber inoculado el virus del egoísmo, el individualismo, el desprecio y la desvalorización de los bienes comunes, el desprestigio de lo público, la destrucción del movimiento obrero, la desunión entre los trabajadores, etc. Esto se logró a base de ingentes cantidades de dinero y propaganda, se tomaron al asalto las universidades, se puso en marcha una avasalladora maquinaria de propaganda que desde todos los medios de comunicación anunciaban el único camino posible: la privatización de todo lo público. Lo público era ineficiente, corrupto e ineficaz “per se”, no porque los grandes monopolios y fortunas pusieran sus peones a controlarlo en contra del interés general . La ideología neoliberal demostrada su inoperancia e inutilidad durante la Gran Depresión - a base de colosales cantidades de dinero, el engaño y la ocultación de la realidad – volvía a convertirse en el pensamiento único e indiscutible en beneficio de una poderosa minoría. No importaba que fuera refutado por la realidad porque el pensamiento mágico, la teología, la escolástica medieval no necesitan de la confrontación con ella para convertirse en verdad incuestionable e incuestionada. Y, ahí, tenemos a nuestras más preclaras mentes estudiando una ideología que pasa por ciencia económica.

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El problema no sería mayor si se admitiera que en verdad lo que se busca es la desposesión absoluta de la totalidad de los seres humanos en favor de una minoría de ellos. Ciertamente, para este objetivo se están utilizando los mecanismos apropiados. Pero, nos han hecho creer que son las herramientas apropiadas para crear empleo, crecimiento, bienestar, riqueza, etc. Y, que si no se consiguen estos objetivos es por nuestra ineptitud, holgazanería y avaricia por querer tener derechos sociales y una vida digna. De todas formas, admitamos, que tiene mucho mérito haber conseguido que te voten y apoyen millones de personas a las que estas empobreciendo y, además, sientan que lo estás haciendo por su bien. La operación realizada en las mentes de la mayoría de las personas ha sido grandiosa.

El objetivo es crear escasez, crear necesidad y vender esa escasez al mejor postor. Al que pueda pagársela. No es una ley natural, es una construcción humana. Se crea escasez privatizando la creación del dinero, el agua, la energía, la tierra, el conocimiento, las telecomunicaciones, los transportes, etc. Pero, al mismo tiempo, también, se tiende hacia un empobrecimiento generalizado de la sociedad. Con esas políticas económicas no se crea riqueza, pero sí se crean ricos.

REGRESO AL ESTADO CACIQUIL

Publicado: enero 9, 2013 en Uncategorized

“Si (mi hijo) fuera tonto, o disminuido físico o psíquico, con perdón para éstos, y no hubiera en donde enchufarlo… pero tiene su carrera y su destino final (presidente de la Diputación)”

“Ya todo el mundo sabe que soy un cacique, pero a mí me siguen votando y a ellos no”

“A mí no me echan unas elecciones. Me voy cuando yo quiero”

José Luís Baltar, ex – presidente de la Diputación de Ourense

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A raíz del último escándalo acecido con las diputaciones – la imputación del ex – presidente de la diputación de Ourense, José Luís Baltar – debemos retomar el tema del que ya hablamos en el último artículo de los supuestamente necesarios recortes de gasto público que se están llevando a cabo. Primero, debemos tener claro ante la propaganda que nos bombardea incesantemente, que estos recortes no son necesarios, que son asimétricos y contraproducentes. Son, totalmente, injustos porque se producen solo en un sentido, no atacan los verdaderos problemas del despilfarro, la malversación de fondos públicos, los privilegios de un reducido grupo y están estratégicamente diseñados mediante una política mediática de manipulación y ocultación de la realidad para desviar la atención de las verdaderas causas de la crisis.

Desde que salió a la superficie el movimiento de indignación y desafección con el sistema – conocido como el 15-M – que se encontraba latente en gran parte de la sociedad, ya no es que no hayamos tenido ningún indicio ni el menor atisbo de una mayor democracia directa y participativa o, una modesta regeneración democrática, sino que la imperfecta democracia representativa actual – dado el total desprestigio de sus partidos políticos – está siendo cada día más mutilada con el objetivo de apartar del espacio público a los ciudadanos y privatizar la participación política. Caso de Cospedal en su señorío manchego, que pretende – tras un gesto teatral – que solo se dediquen a la política las “personas de bien y con posibles” como en épocas pasadas de infausto recuerdo. Un nuevo golpe a unos ciudadanos que ya están sobradamente expulsados de la política ante el desencanto que les producen las actuaciones de sus representantes electos.

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Aprovechando el descrédito del actual sistema democrático y adelantándose a potenciales descalabros electorales sus actuales dirigentes – utilizando un hipócrita populismo e ilimitadas argucias – están cercenando los mecanismos de representación popular mediante una burda propaganda, que tergiversa los hechos, que pretende afianzar aun más un régimen caciquil de democracia censitaria. Las demagógicas medidas impulsadas por el PP pretenden apropiarse del actual clima de indignación – como si ellos no fueran responsables del descrédito de las instituciones – en provecho propio para ocultar las verdaderas intenciones de unas reformas que desvirtúan y coartan la representación popular en favor de la perpetuación en el poder de la actual oligarquía.

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Los cambios acaecidos – una huida hacia adelante para tapar las grietas del sistema – comenzaron hace año y medio cuando los dos grandes partidos, PP y PSOE, impulsaron cambios en la Ley Electoral que, prácticamente, imposibilitaban la concurrencia electoral de los pequeños partidos. La continuación fue la negativa a la reforma de la Ley Electoral para que ésta fuera más representativa y proporcional. No sólo eso, sino que han conseguido que sea aún más complicado conseguir representación electoral. Lo siguiente fue el ataque a la función pública y los servicios públicos que han sido condenados como responsables de la crisis y criminalizados. Lo último la  reforma de los entes locales que reducen en un 31% el número de concejales electos y reducen el número de ayuntamientos. Todas ellas son medidas que consolidan el bipartidismo, la desigualdad social y territorial y, dificulta cualquier tipo de regeneración moral y democrática de un sistema que, actualmente, está corroído por la corrupción y el mayor descaro.

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Las preguntas son claras ¿por qué atacar a los ayuntamientos? ¿Por qué a los funcionarios? ¿Por qué arrasar los servicios públicos? ¿Por qué no, puestos a acabar con las duplicidades, suprimimos las diputaciones provinciales que cuestan 22.000 millones? Las respuestas son, igualmente, evidentes, pero se niegan a los ciudadanos. Los objetivos son ocultados: la expulsión de los ciudadanos de la vida pública; que no puedan ejercer ningún tipo de control de los cargos elegidos por una minoría; y, la privatización del patrimonio público a manos de la misma reducida oligarquía que controla los resortes del poder. Además, el impulso de órganos no elegibles como las diputaciones facilita que se pueda hacer un uso discrecional de los prepuestos públicos, la colocación a dedo de todo tipo de personas, sin ningún tipo de prueba como la que es obligatoria para muchos empleados públicos que están siendo despedidos. Uno de los ejemplos más claros del tipo de reformas que se están impulsando es José Luís Baltar, imputado por un delito de prevaricación continuada en la contratación que convirtió la diputación en la segunda empresa con más empleados de Ourense y dejó a su hijo como heredero de la misma.

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Con estas reformas en la Administración se pretenden ahorrar 6.315 millones. De ellos 3.500 millones en los entes locales. Pero, en realidad lo que se hace es afianzar los mecanismos y las conductas que posibilitan la malversación de fondos públicos. Ni cambian las personas ni sus formas de actuar. Es un gesto de cara a la galería con perversas intenciones. La corrupción urbanística en los ayuntamientos fue fomentada por la Ley del Suelo de José María Aznar y sus gobiernos, en total, connivencia con el PSOE. Fue impulsada desde el gobierno central y nunca se pusieron límites. Todo lo contrario porque favorecía los pelotazos urbanísticos de grandes terratenientes, poderes financieros y empresariales y, poseedores de suelo. Ejemplos tenemos muchos. Uno de los muchos fue colocar la estación del AVE de Guadalajara a una decena de kilómetros de esta ciudad para favorecer a la familia de Esperanza Aguirre. Ella y su familia han dado diversos pelotazos urbanísticos por la geografía nacional por valor de decenas de millones de euros. 

Nadie se para a pensar en las consecuencias de este aparente futuro ahorro. Ese ahorro no calcula los variados costes sociales de dejar abandonados y sin servicios a los habitantes de esos municipios. El empobrecimiento de los trabajadores públicos que acentúa más la depresión. El desmantelamiento de los servicios públicos que supondrán una enorme merma en la calidad de vida de los españoles. Además, de una sustancial subida de precios que empobrecerá aun más a los trabajadores y una brutal perdida de riqueza y patrimonio común. No se paran a pensar que el 70% de los concejales no cobran y que los desmanes serían muy fácilmente atajados con un control más estricto ¡Pero, si la mayoría son de sus propios partidos! ¡Son sus compañeros! ¡Pero, es que, quien está haciendo todas estas “reformas”, es quien ha permitido e impulsado todas esas tropelías! y, como hemos dicho, no desde los entes locales sino desde el gobierno central y el sistema financiero. Los ambiciosos sin escrúpulos que se han corrompido acabarán colocados de asesores, conductores, secretarios, “emprendedores” o algún otro cargo.

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Debemos tomar perspectiva y analizar los datos en conjunto, no dejándonos llevar por ejemplos aislados que fomentan una visión sensacionalista e interesada de la realidad. En España, existen unos 8.116 ayuntamientos que acercan la administración y los servicios públicos a los ciudadanos. Estos ayuntamientos solo son responsables del 3,5% de la deuda pública española. Solo uno de ellos – Madrid – es responsable del 22,5% del total de esta deuda gracias a los sueños megalómanos – con una alta dosis de corrupción constructora – del actual ministro de justicia Alberto Ruíz Gallardón. El segundo responsable, a una gran distancia, es el de Barcelona con el 3,9% de la deuda total. Solo 10 ayuntamientos aglutinan el 40% de la deuda. Dados estos datos objetivos arrasamos con el resto de los ayuntamientos. Pero, es que, ahora, Madrid con una deuda que dobla – más de 6.300 millones sin sumar los intereses a perpetuidad – el supuesto ahorro que se pretende realizar en la reforma de los entes locales, quiere gastarse otros 1.670 millones – que luego, evidentemente, se multiplicaran vía dádivas –  en los JJ.OO de 2020.

El ahorro no está en la supresión de los ayuntamientos – y menos entrando a golpe de motosierra – sino en mejorar la gestión y acabar con la corrupción. Suprimiendo ayuntamientos no se atajan los problemas porque se seguirá manejando el patrimonio común como si fuera el cortijo de unos cuantos terratenientes, banqueros, caciques, empresarios, advenedizos, nobles, religiosos, etc. que se encuentran en total connivencia. Lo fundamental es que ningún político tenga más privilegios que un ciudadano cualquiera, es decir, ninguno; que sea obligatorio que tengan que usar todos los servicios públicos que deben gestionar de forma honrada, honesta, eficiente y eficaz. Necesitamos servidores públicos, no como hasta ahora, empleados al servicio de la élite económica a la que pertenecen o aspiran a pertenecer, del medro, que están permanente prevaricando contra el interés general. Sabemos que todo esto es, ahora mismo, una utopía, pero es una de las utopías por las que debemos luchar y para eso nos tenemos que implicar en los asuntos que nos conciernen a todos.

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Las actuales reformas son el golpe definitivo a la democracia española. Ante la desafección ciudadana y el desprestigio de unos partidos mayoritarios en caída libre, el gobierno del PP quiere reducir concejales y diputados autonómicos electos por los ciudadanos y dar un poder mayor a las Diputaciones provinciales. En donde no existe ningún tipo de control, siendo dirigidas de forma arbitraria y discrecional. Un lugar donde se pueden “enchufar” a todos los familiares, compañeros, amigos, etc., y pagar todo tipo de favores a cambio de lealtades y monedas. Con las actuales reformas se recortan los servicios públicos – se han hecho recortes de miles de millones en sanidad, educación, ciencia y tecnología, pensiones, salarios, etc. – y se acrecientan los focos de corrupción antidemocrática, al mismo tiempo, que gastamos miles de millones en rescatar a un sistema financiero que pertenece y está al servicio de la actual oligarquía dirigente. Se recorta en democracia y control popular: concejales y diputados regionales. Y, se perpetúa una institución semifeudal de control social y corruptelas caciquiles como son las diputaciones provinciales.

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Como hemos dicho, anteriormente, uno de los principales exponentes de la política populista y demagógica que pretende socavar el control de los ciudadanos y la participación política – una vez, retirada de la primera línea de juego Esperanza Aguirre – es María Dolores de Cospedal que, en lugar de comenzar los recortes por ella misma renunciando a tres de los cuatro sueldos públicos que percibe – ya de por si suculentos – ha preferido despedir a 10.000 empleados, convertir el parlamento manchego en una S.A sólo accesible a la élite económica – esa misma liderada por su marido que va de consejo en consejo a la que pretenden regalar la sanidad pública – y subir el sueldo a sus asesores, por supuesto, nombrados a dedo. Es el fácil e hipócrita recurso al chivo expiatorio, mientras, los gastos discrecionales, la opacidad y los favores a los incondicionales no paran de crecer.

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Pues este es el Estado que quiere el gobierno. Un Estado oligárquico sin caretas. Ya no se guardan ni las mínimas formas. Un Estado donde los órganos no electos tengan preponderancia. Unos lugares – las diputaciones – donde sus presidentes puedan dirigir conforme a sus deseos y caprichos más provechosos. Todos estos señores son algunos de los muchos que se encontraban en los consejos de las cajas dando créditos a voluntad. Ninguno ha entrado en la cárcel, pocos han dimitido, todos siguen teniendo un alto nivel de vida.  No quieren que muchos trabajadores tengan un salario ni mucho menos que éste sea digno. Pero, ellos pueden tener 12 o 13 cargos con sus respectivos sueldos. Estos son algunos ejemplos, no son los únicos, pero, sí son los más desvergonzados, por ahora:

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  1. Isabel Carrasco, presidenta de la diputación de León, 12 cargos con sus dietas y salarios. No hace mucho dijo, en apoyo a los recortes de Marinos Rajoy: “No puede ser que sea gratis todito”.
  2. Agustín González, presidente de la diputación de Ávila, un trabajador afanoso con 13 cargos generosamente remunerados. Aprobó las cuentas de Bankia, pero, según dijo,  no tenía conocimientos financieros porque era “maestro de primaria” y veía la situación de la entidad con “absoluta normalidad”.
  3. Atilano Soto, ex presidente de la diputación de Segovia, que compatibilizó con su actual cargo de presidente de Caja Segovia. Según dice aprobó las cuentas de Bankia “en un ejercicio de generosidad”.
  4. El inefable Carlos Fabra, envuelto en toda clase de casos de corrupción y que ha heredado la diputación de Castellón como hicieron, anteriormente, 5 antepasados suyos. También, padre de la innombrable diputada que gritó en el congreso – refiriéndose a esos “parásitos sociales” que son los parados - ¡Qué se jodan! Por cierto, no ha dimitido y, posiblemente, espera heredar el cargo de su padre.
  5. José Joaquín Ripoll, ex presidente de la diputación de Alicante, que tuvo que dimitir por estar envuelto en un caso de corrupción, mientras, las familias populares divididas entre Campistas y Zaplanistas se disputaban a navajazos este señorío feudal.

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Este es el más crudo regreso de la España caciquil. En cierto modo nunca se fue. En España, al Antiguo Régimen nunca fue derrotado. Los liberales perdieron en el S.XIX. Los que quedaron aceptaron un régimen corrupto de turno de partidos. En la Guerra Civil, el republicanismo y el liberalismo fueron arrasados junto con los masones, el socialismo, el movimiento libertario, el comunismo, la democracia, los derechos sociales y laborales, la libertad religiosa, la igualdad, la reforma agraria, los derechos de las mujeres, etc. Los movimientos nacidos de la Ilustración fueron aniquilados en nuestro país. España quedó abocada a un régimen oligárquico fundado en las esencias imaginarias de un fanático engendro llamado así mismo NacionalCatolicismo – a imagen de su admirado NacionalSocialismo alemán – que perpetuaba el semifeudalismo que había caracterizado la evolución del Antiguo Régimen en España.

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Este régimen semifeudal puede, fácilmente, rastrearse en la estructura de la propiedad de la tierra donde hay zonas en las cuales el 50% de ella está en manos del 2% de los propietarios. La total opacidad que rodea a la verdadera estructura de la propiedad y la endogamia en la que se mueven las familias propietarias. La fortuna del Rey que asciende a casi 2.000 millones que no se sabe de donde provienen, cuando ésta era casi inexistente a la muerte de Franco. La fortuna de la familia Botín, valorada en 2.000 millones, encontrándose gran parte en Suiza desde finales de la Guerra Civil. Muchas de las grandes fortunas actuales se hicieron durante la guerra y la dictadura. Y, en la democracia han seguido recibiendo subvenciones, empresas públicas, propiedades, además de, estar exentos del pago de impuestos. Los privilegios de la Iglesia, exenta del pago de impuestos, con cientos de miles de propiedades y que recibe anualmente 11.000 millones del Estado. En resumen, un país, España, donde el 0,0035% de la población posee unas fortunas semejantes al 80,5% del PIB.

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En esto consiste la contrarreforma que está llevando a cabo el gobierno, que ataca las libertades individuales y sociales. Obstaculiza el acceso a la justicia de los ciudadanos, al tiempo, que impulsa la represión policial y política. Recorta los derechos laborales de los trabajadores al tiempo que pretende cercenar el derecho a la huelga. Impone una educación que proyecta primar la enseñanza concertada que, en realidad, es enseñanza católica – en Madrid, el 88% de los colegios concertados son católicos que nos retrotrae a los años dorados de la educación más reaccionaria, acientífica y antinatural. Una educación que será usada a modo de control social ¿Cómo se puede hablar de regeneración democrática y moral en un país donde sus más insignes académicos hablan de un asesino como Millán Astray de “incansable intelectual” o hacen carantoñas a un genocida como Franco?

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Pensemos. Comparemos. Comparar es bueno. Repitamos el ejercicio hasta la saciedad.

Perdonan el impuesto de Patrimonio a las grandes fortunas con el que se podrían recaudar en Madrid fácilmente 600 millones – más de 2.000 millones a nivel nacional –. Durante los últimos 5 años, Madrid, ha perdonado a las rentas más altas más de 3.000 millones con distintas rebajas de impuestos a éstas. El mismo caso podemos extrapolar a Cataluña o al resto de España, en esto no hay banderas. El gobierno no persigue el fraude fiscal sino que lo posibilita y lo amnistía renunciando a 88.500 millones. Apple, Amazon, Starbucks, Sansumg, Google, etc. con beneficios millonarios en suelo español, prácticamente, no pagan impuestos. Nuestras grandes empresas tributan a entre el 5 y el 14% – según la fuente a la que se acuda o la forma en que se calcule – pero no más. Éstas tienen empresas en paraísos fiscales para defraudar alegremente con la connivencia de nuestros gobiernos. Nuestras patrióticas grandes fortunas tributan al 1% mediante triquiñuelas acompañadas de figuras legales, mientras, nos exprimen les hacemos sentirse lo más a gusto posible para que no se vayan. Se crea un limbo legal y fiscal en EuroVegas – con el que renunciaremos a unos 3.000 millones – para mayor gloria de los “pelotazos” urbanísticos y la corrupción. Se dan cientos de miles de millones a los banqueros para salvar sus fortunas cuando esos bancos podrían ser liquidados con el dinero de sus mismos accionistas  e inversores privados. Etc. Etc. Etc.

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Todas ellas medidas muy necesarias… Lo permitimos ¿Somos tontos? Seguro que sí, pero, empiezo a inclinarme más porque somos gilipollas. Qué es lo mejor de todo esto, que, mientras, eximimos a estas empresas y fortunas del pago de impuestos o las rescatamos, desvían los fondos a paraísos fiscales – 21 billones se encuentran allí – y, para mayor escarnio, luego son ellas – los mercados – las que con el dinero que han evadido nos prestan y les pagaremos intereses anuales, solo España, por valor de 38.000 millones el próximo año. Esta cifra es más del dinero que dedicamos a los denigrados y humillados desempleados.

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Nuestros abnegados líderes en pos del buen funcionamiento y la sostenibilidad del sistema – la salvación en el sacrificio y la destrucción de nuestra sociedad – imponen un REpago en medicinas y, ahora, una tasa de un euro por receta para obtener una recaudación ridícula de 83 millones en Madriden Cataluña se prevén recaudar alrededor de 90 o 100 millones anualesponiendo contra las cuerdas a jubilados, desempleados y enfermos crónicos; Parece que, no, suficientemente, castigados con el REcobro de los transportes sanitarios, por ejemplo, para las innecesarias diálisis  – ¡¡¡no son urgentes, porque si un paciente de diálisis no la recibe, no le ocurre nada!!! – Pero, bueno, no nos vamos a  sorprender, ya nos lo dijo la viceconsejera de Asistencia Sanitaria madrileña, no podía ser que los enfermos crónicos vivieran gratis del sistema o como piensan el ministro de Justicia y el presidente del Gobierno, que creen, que su labor consiste en impartir dolor y sufrimiento. Eso sí, sufrimiento para el resto, riqueza y poder para ellos.

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El señor Lasquetty se excusa – y nos culpabiliza – de las cerca de 3.800 toneladas de medicamentos tirados ¡Pero, si eso es la esencia de este sistema capitalista! El consumo irracional, compulsivo, masivo y el despilfarro a gran escala– mientras millones de seres humanos sufren y mueren de hambre – con la destrucción de los recursos económicos, energéticos y naturales. Debería darse este señor una vuelta por nuestros ríos, costas y bosques destruidos por su codicia e irreflexividad. Debería luchar contra los 9 millones de toneladas de alimentos que se tiran cada año. Su trabajo como consejero de Sanidad hubiera consistido – en este caso – en implantar una medida tan simple como dar a los pacientes la dosis justa de medicinas, eso sería más que suficiente para ahorrar, evitar el despilfarro y hacer un uso racional de los medicamentos. Pero, esta medida iría contra las estrategias de ventas de las multinacionales farmacéuticas a las que no quiere perjudicar y se debe.

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Todas las medidas se están realizando sin la participación de los profesionales de la educación ni la sanidad, ni la justicia, ni los trabajadores; se está pasando por encima de ellos y lo que es peor se les está criminalizando porque el objetivo es desmantelar el sistema, privatizarlo y cuando se presente algún problema en los beneficios, socializar las perdidas. Solo un régimen estamental puede justificar que mientras para unos pocos puedan regir privilegios y dádivas sinfín, para el resto de ciudadanos recaigan medidas coercitivas, confiscatorias y una pérdida masiva de derechos. Y, evidentemente, ese régimen caciquil y corrupto se está apuntalando con medidas demagógicas.

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Medidas demagógicas como la reducción de los concejales. Medida falaz porque se pretenden impulsar las diputaciones provinciales, cementerio de elefantes y cargos elegidos a dedo que suponen un coste de 22.000 millones. Se consolida un gasto de 22.000 millones en redes clientelares y se deja sin sanidad – con una medida inhumana que, además, es inconstitucional y pone en riesgo la salud pública – una disposición racista e ideológica que pretende ahorrar otra miserable cifra: 245 millones. Pero, no nos engañemos, esta es la realidad, atizan el racismo y las emociones más miserables para proteger sus intereses en este sistema caciquil. Con unas pocas medidas podríamos ahorrar 365.000 millones que favorecen a los estamentos privilegiados.

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Esta es la sociedad estamental – que pensábamos solo se estudiaba en los libros de historia – donde unos entes públicos cobran el IBI a sus universidades – un absurdo absoluto cobrarte a ti mismo – y renuncie a cobrar el IBI – y otros impuestos – a la Iglesia Católica, unos 3.000 millones anuales. Una Iglesia que recibe unos 11.000 millones, que no son para atender a los más pobres, pues, Cáritas – la coartada perfecta esgrimida por la cínica jerarquía católica española – solo recibe un 2% de sus fondos del dinero destinado por el Estado a la Iglesia Católica. Una cifra irrisoria para una Institución, extremadamente, rica y subvencionada.Una Iglesia que posee miles de viviendas que nunca serán destinadas a los más necesitados.

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Que habrá que darle casi 4.000 millones a las concesionarias de autopistas de peaje para evitar su quiebra – o poner el 25% del PIB al servicio del rescate a los bancos – pues se les da. Que hay que garantizarles los ingresos, pues se hace. Que esas mismas constructoras se van a quedar con la sanidad, pues qué más da. Eso son minucias. Pero, bajo ningún concepto, vamos a rescatar a los 350.000 desahuciados y perdonar sus deudas con la entrega de la vivienda – una vivienda tasada por ese precio por el mismo banco – eso sería poner en riesgo el sistema y crearíamos un mal precedente que fomentaría la irresponsabilidad en los ciudadanos. Un plan que podría costar unos 6.000 millones o poner en el mercado alrededor de 3 millones de viviendas vacías, cuando miles se quedan sin techo o tienen que volver al hogar familiar. Pero, seamos realistas, una vida humana no es cuantificable – no vamos a perder el tiempo en problemas metafísicos – en cambio, el precio de un yate, un Ferrari, comer en un restaurante de lujo o una mansión es cuantificable fácilmente.

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Lo que, también, es cuantificable es la estafa de las preferentes a los pequeños ahorradores perpetrada por la banca con engaños. Es un engaño vender como un valor seguro una acción que es variable y, además, estaba sobrevalorada. Nada va a ocurrir. La estafa ha sido consumada y nadie va a devolver la integridad del dinero que ha colaborado al rescate bancario. El señor Ruíz Gallardón, además, ha puesto otra barrera – llámalo racionalización, ahorro o medida estructural – a estos estafados, una barrera económica de, aproximadamente, 940 euros para demandar al banco. Y lo más grotesco es que sus demandas van a ser estudiadas en el Supremo por un juez que ha estado al servicio de la banca desde 1969. Estafados dos veces: por los bancos y por el Estado de derecho.

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La última medida chusca de ahorro tomada es el plan de ‘racionalización’ (otro palabro falaz y ridículo en sus bocas) de Renfe que dejará incomunicados muchos lugares de España, sin realizar un contraestudio del coste que supondrá para los ciudadanos en gasolina, coches, accidentes o contaminación, por unos míseros 51 millones, mientras, ellos pueden viajar en AVE (35.000 millones el dispendio para trasladar cómodamente a las élites económicas) o en avión o en helicóptero – lo mismo da – en primera clase y gratis. Mientras, Alemania construyó una potente red de ferrocarril allá por el S.XIX, nuestra corrupta e insaciable oligarquía – en el S.XXI – nos quiere devolver al subdesarrollo industrial y tecnológico.

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El lunes…

Publicado: diciembre 23, 2012 en Sanidad, Servicios Públicos

El lunes un familiar muy cercano pasó por una delicadísima situación de salud. Ante este estado de gran incertidumbre y de enorme presión emocional, la familia, en plena madrugada, decidió llamar al 061 donde les dijeron que acudieran al centro de salud que, probablemente, solo necesitaría oxigeno. Ante esta respuesta desde el 061 la familia decidió acudir directamente a Urgencias donde el paciente entró catalogado de máxima gravedad.

Es inexplicable como ante una situación como esta, desde un número de teléfono y sin observar al paciente se pueda dar un diagnostico. En circunstancias así la rapidez en la atención es crucial. Se ha corrido irresponsablemente el bulo que la gente acude a Urgencias por capricho. Esta insensata actitud provoca que arbitrariamente se invite a las personas a no acudir al centro hospitalario. Parece como si los españoles fuéramos asiduos a Urgencias, al centro de salud, a  las visitas medicas.

Estúpidamente, se cree que preferimos antes una visita a horas intempestivas de la madrugada a Urgencias que una noche de juerga o la comodidad de nuestro mullido colchón en una fría noche de invierno… Se trata a las personas como meros costes, números o peones, seres sin sentimientos, que se pueden mover caprichosamente de un lado para otro. Podría sonar a broma si no fuera porque estas situaciones son muchas veces a vida o muerte, donde la dejadez puede ocasionar consecuencias irreversibles.

Tras estos bulos se encuentran personas interesadas que hablan alegremente con una simpleza, una insensibilidad y una falta de empatía total y absoluta de supuestos ahorros e inviabilidades ante el dolor y las necesidades de las personas. Esos consejeros y tertulianos de discutible inteligencia, excesiva caradura y ambición desmedida se permiten sentar cátedra de asuntos que desconocen, simplemente, a cambio de un buen fajo de billetes e infinitos privilegios.

La intervención no pudo realizarse en ninguno de los nuevos seis hospitales – ni una cama más – de última generación tecnológica inaugurados a bombo y platillo. No parece que estén para eso. Evidentemente, no fueron construidos para eso. Ha sido atendido en hospitales antiguos, sobrios, sin lujos, pero, con excelentes profesionales – mi respeto más absoluto para ellos – y tecnología. Un hospital, no un hotel con televisión de plasma. Esos seis hospitales que a cuenta del dinero de los contribuyentes estaban premeditadamente diseñados para ser regalados a fondos de inversión.

Unos hospitales públicos que no parece que le sobren los miles de trabajadores que van a ser despedidos – cuando las listas de espera crecen irremisiblemente por unos recortes ideológicos - y que pondrán en peligro la atención y la vida de los pacientes, futuros y presentes, porque, aun cuando, ahora, nos encontremos perfectamente de salud no sabemos cuándo vamos a requerir los servicios sanitarios, las dolencias médicas no siempre avisan y muchas veces – como en esta ocasión – estas condenado aun cuando te cuides. Hemos tenido suerte de dotarnos de una sanidad que pagamos diariamente para el momento en que la necesitemos – que seguro que llegará –, que es infinitamente más barata y eficiente que un modelo de lucro privado, vestido con bonitos ornamentos publicitarios, de desastrosas consecuencias sociales.

No es por culpa de los inmigrantes – cuando estos días he visto a uno por cada diez españoles en el mejor de los casos y las estadísticas, claramente, corroboran – como vilmente se dice, atizando un racismo que está latente y que es fácilmente instrumentalizable, que nuestros servicios sanitarios estén saturados. Es, porque, sufren de una dañina gestión deliberadamente perpetrada por unos gestores públicos movidos por el interés, la mala fe y el engaño. Porque la sanidad pública no es gratuita, lo que es gratis es la impunidad con la que se mueven estas alimañas.

Nuestra sociedad está dirigida por seres asociales cuya ambición, corrupción y desmedida codicia están destruyendo los cimientos de la convivencia y la cooperación social que deben regir los destinos de una sociedad que pretenda perdurar en el tiempo. Unos seres privilegiados que, mientras, desmantelan la sanidad pública, utilizan está a capricho como si fuera de su propiedad, saltándose listas de espera y cerrando plantas enteras para que nadie moleste las atenciones médicas que requieran. Comportamiento más propio de una sociedad feudal regida por la ley del señor y los siervos…

Lo único que tengo que decirles es que siento un desprecio por ellos tan absoluto como el que ellos sienten por nuestras vidas.