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Archive for 17/07/12

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No deja de sorprenderme cada vez que pongo la tele, escucho la radio o hablo con ciertas personas como seguimos atrapados en debates estériles anclados en las falacias neoliberales. Se sigue discutiendo de la bondad o no de las medidas tomadas cuando estas medidas, objetivamente, son nefastas para la sociedad en general. En cualquier lugar en el que se han aplicado han hundido al país en la pobreza y el caos: México, Argentina, toda Latinoamérica, el Sudeste Asiático, Rusia, Grecia, etc. Eso sí, han enriquecido aún más a la élite dominante tanto extranjera como nacional.

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La ‘opinión mediática’ parte de la buena voluntad de nuestros dirigentes que quieren hacer todo lo posible para sacarnos de la crisis. Así es, la mezcla de corrección política y manipulación mediática que nos rodea. Se nos piden sacrificios – que verdaderamente son inmolaciones – mientras cínicamente se toman medidas que descaradamente benefician y enriquecen aún más a las élites dirigentes. Podrían decir que somos demagogos y darnos mil razonamientos ‘fundadísimos’ en la nada intelectual – una engañifa – que es la doctrina neoliberal, pero los hechos son claros: una bofetada en la cara de cualquier persona de buena voluntad.

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El Gobierno para justificar las medidas tomadas – recortar otros 65.000 millones de euros – dice que se ha visto obligado por las circunstancias, que no queda otro remedio, que no hay dinero, que no hay elección, que el sistema es inviable, que tenemos que arrimar el hombro, que se trata de salvar a España, etc. – Vistos los comportamientos de algunos y el doble rasero aplicado suenan a cruel burla – Estas medidas inexorablemente van a hundir la economía española y van a provocar un aumento del paro aún mayor. Además, estos recortes, que afectan gravemente a los más débiles, van a enviar a la pobreza a cientos de miles de personas más. Detrás de las falsedades y las mentiras que repiten machaconamente, hay cientos de medidas y soluciones alternativas que desde la justicia social y el interés general – el bien común – que debe buscar cualquier sistema que quiera llamarse a sí mismo Democracia se pueden tomar.

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Se dice que no hay dinero, pero no es cierto, sí lo hay, pero ellos – los grupos privilegiados – se lo llevan. España es un paraíso fiscal. Como casi siempre ha ocurrido en nuestra historia solo los trabajadores pagan impuestos. Sólo con algunas medidas propuestas por el sindicato de los Técnicos de Hacienda – funcionarios a los que quieren maniatar para que nadie se interponga en su saqueo de España – se recaudarían por sí solas casi ¡64.000 millones de euros anuales! Y, podrían tomarse cientos de medidas más ¡Cómo es posible que Apple no pague impuestos en España! A las personas que tras las engañifas nacionalistas quieran boicotear algo, que lo hagan con cabeza, que boicoteen a quienen les empobrecen: Zara, Telefónica, Endesa, Repsol, El Corte Inglés, Carrefour, etc.

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Como se puede corroborar fácilmente por los datos dados por Gestha lo que lastra las cuentas del Estado es el fraude fiscal. Concretamente es, el fraude fiscal perpetrado por las élites. Mientras el Gobierno y los medios de comunicación saben esto nos quieren hacer sentir culpables a los ciudadanos, unos ciudadanos empobrecidos por una continua pérdida de poder adquisitivo que, supuestamente, han vivido por encima de sus posibilidades. Se suben los impuestos, como ha dicho cínicamente Cristóbal Montoro, porque defraudamos. Interesadamente, obvia que son los grupos a los que él y su Gobierno protegen los culpables de la evasión fiscal: el fraude de los autónomos supone el 8% del fraude total; el de los pequeños empresarios el 12%; y, ¡el fraude de las grandes empresas el 72%! A pesar de ser el 4º país con los impuestos más altos de Europa los ingresos del Estado se reducen al 32% del PIB. Lejos de Suecia en el que estos ingresos ocupan el 54% del PIB. Bien es verdad que, Suecia gasta cinco veces más – un 0,32% – que España – un ridículo 0,06% – en recaudar impuestos. Con una estructura tributaria justa – que, además, persiga a los grandes delincuentes – España no tendría problemas de déficit ni de ingresos. España crearía empleo, acabaría con la pobreza y la precariedad. España no estaría en crisis. Claro que hay dinero, pero éste se sustrae del esfuerzo de los trabajadores, que sostienen la evasión fiscal y el enriquecimiento de sus élites dirigentes con el menoscabo en sus derechos y nuevos impuestos, que son confiscatorios, porque no repercuten en un mayor bienestar ni en su beneficio como puede ocurrir en países como Suecia, Finlandia o Noruega.

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Las medidas son claras. En ellas no hay buena voluntad. Éstas permiten que las grandes fortunas y empresas evadan – mediante diversas figuras tributarias y la dejación del Estado – y puedan beneficiarse de los menores derechos de los trabajadores. Ni se sonrojan cuando con una mano amnistían fiscalmente a los grandes delincuentes cientos de miles de millones y con la otra quitan derechos a los ciudadanos, la Constitución es pisoteada y la Ley burlada. Por tanto, sí hay elección a la pérdida de derechos laborales, a la bajada de salarios, a la reducción de las pensiones, a los ‘tarifazos, tasazos y repagos’ en los servicios públicos y esenciales, al abandono de los enfermos y los dependientes, al repago en las medicinas, al retraso en la edad de jubilación – parece que quieren hacer coincidir la edad de jubilación con la muerte – etc.

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Sí hay elección a la miseria a la que nos condena el doble rasero de estas medidas. Mientras un ciudadano corriente debe cotizar 35 años y jubilarse a los 67 años, un político solo tiene que hacerlo 7 años o un banquero puede jubilarse a los 50 años con millones de euros en sus bolsillos. Mientras nuestros grandes empresarios se blindan sus contratos con indemnizaciones millonarias a los trabajadores se les convierte en una mano de obra barata y temerosa. Estos son algunos de los ejemplos de cómo arrimamos todos el hombro y acometemos los ‘sacrificios necesarios’. No deja de ser un ejemplo paradigmático de la corrupción moral que rodea a nuestras élites, asistir a como ellos, que ganan cientos de miles de euros, llaman privilegiados a mileuristas hipotecados con cargas familiares.

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Los recortes no son inevitables, no hemos gastado por encima de nuestras posibilidades porque nuestro sistema de bienestar está infrafinanciado. La Administración Pública española no es desproporcionada y el número de funcionarios como el gasto en servicios públicos de educación, sanidad, familia y ancianos están a la cola de Europa.El dinero se pierde en redes clientelares, en el amiguismo, en la malversación del dinero público y la especulación. Se crean empresas públicas y se nombran cargos a dedo para colocar a una red clientelar con unos sueldos un 35% superiores a la media de los funcionarios. Estas mismas artes se utilizan para dar contratos a dedo a empresas afines o para colocar a amigos y familiares en empresas privadas. Ninguno de los altos cargos colocados a dedo va a sufrir la merma de su paga extraordinaria porque cobran 12 mensualidades de 7.000 a 9.000 euros cada una. Es la corrupción que provoca una ineficiencia deliberada lo que lastra las cuentas del Estado.

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Las ‘reformas estructurales’ – que no tienen nada de nuevo porque llevan aplicándose 40 años – únicamente pretenden poner todo el patrimonio  y la riqueza nacional – privatizándola – en manos de los especuladores extranjeros y nacionales. El Gobierno español – lleno de falsos patriotas – que pretenden hacerse pasar por salvadores de la patria, cuando su única patria es el dinero y lo único que les mueve es la codicia extrema, van a poner todos nuestros recursos y la soberanía nacional al servicio del pago de una deuda indevolvible contraída por entidades privadas. Para ello quieren hacer responsables – mediante el miedo y la culpa – al conjunto de la población de la fraudulenta gestión de los bancos y empresas. Que personas con jubilaciones y sueldos millonarios, que han crecido aún mas durante la crisis – el sueldo medio de los consejeros del Ibex en 2011 fue de 7,5 millones, entre un 5% y un 9% más que el año anterior, bendita crisis – hagan responsable a una población con un riesgo de pobreza y exclusión social del 26,5%; a un 70% de jóvenes que la especulación inmobiliaria y la precariedad laboral – la tasa de paro juvenil supera el 50% – les impide abandonar la casa de sus padres; tiene un nivel de descaro y desvergüenza memorables. La sociedad sí es culpable de inacción y credulidad, de haberse creído las mentiras y promesas del sistema inculcadas desde la cuna, pero no del monstruoso fraude cometido por los mercados financieros: bancos, grandes empresas y fortunas.

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Verdaderamente, si queremos salir de la crisis tenemos que cambiar el marco conceptual y el pensamiento. No debemos acceder al chantaje ni a los caprichos de los mercados. No debemos aceptar ni utilizar su lenguaje. No debemos caer en sus sofismas ni mentiras, en su falso conocimiento propagado por expertos a sueldo de sus amos. Los mercados financieros no son respetables porque son nuestros verdugos y los de muchos seres humanos. Al acceder a las amenazas y las mentiras de bancos, grandes corporaciones y fortunas nos convertimos en sus esclavos – ahora ya estamos bajo su yugo – y los hacemos inmensamente poderosos. Los mercados – esas mismas personas y entidades a los que alimentamos con el fraude fiscal, la flexibilidad laboral y las privatizaciones – son los responsables de la especulación y el expolio que han provocado la crisis. Los culpables de la crisis nos están extorsionando y nosotros ponemos en sus manos más recursos. Ha sido la especulación del dinero ocioso de las grandes fortunas y empresas – sustraído del esfuerzo de los trabajadores – el culpable de provocar la crisis. Un volumen de dinero que es 60 veces mayor que la economía productiva.

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Los recortes sociales aplicados nos ponen de nuevo frente a los años más terribles de la dictadura. Se acaba con la sanidad pública universal y se vuelve a la beneficencia y al seguro. Es una vuelta a principios del S.XX. Es mirarnos en el espejo del subdesarrollo en América Látina y Asia. Los recortes y la intervención suponen dejar de ser soberanos para convertirnos en colonia. Una población que contribuye y trabaja, pero no recibe nada a cambio. De esta forma las empresas no tendrán que irse a China porque ya nos habrán igualado a ella en nuestra propia casa. Las manidas palabras productividad y competitividad, realmente, suponen menores salarios, perdida de los derechos sociales y laborales, precariedad, jornadas laborales más largas, despidos continuos y mucho paro. A millones de personas se les está negando el futuro. Dirán que son exageraciones. Bien, pensábamos hace 2 o 3 años que lo que ocurre ahora con un realismo tan crudo era pura fantasía… Son retrocesos sociales que es difícil dilucidar cuando se van a recuperar – si algún día se hace – con una sociedad tan anestesiada y conformista.

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La procacidad de nuestros dirigentes llega al punto de reducir la cuantía de la prestación por desempleo como incentivo para la búsqueda de empleo en un país, que como sabemos,con casi 6 millones de desempleados y la emigración en constante aumento, el empleo es algo que abunda y el que no trabaja es porque es un vago. Nada se puede esperar de un partido que dedica a los parados un obsceno ¡Qué os jodan! Ante tal nivel de ignorancia, infantilismo, fanatismo y desprecio por las personas así – movidos por una codicia sin límites, cortoplacista, que no sopesa las consecuencias que pueden provocar estas acciones – estamos ante una situación crítica con un final nada esperanzador. A esta alturas y ante tales acciones el Gobierno es ilegitimo porque ha cometido un fraude electoral. Ha utilizado la mentira para acceder al poder y sigue utilizando está para acometer medidas, innecesarias y contraproducentes, que atentan contra el interés general. La democracia se ha convertido en una farsa que no respeta ni sus más mínimas formas y procedimientos.

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Unas personas inmorales que, prácticamente, son delincuentes ‘de facto’ por mucho que se protejan con unas leyes a medida o que no se cumplen, nos quieren inocular un sentimiento de culpa que nos convenza de la inviabilidad del sistema social y la inevitabilidad de las medidas que se están tomando para destruirlo. Nos dicen que no pagamos, que todo no puede ser gratis – cuando el IRPF es pagado en su totalidad, un 96%, por rentas inferiores a los 60.000 euros – que debemos jubilarnos en el umbral de la muerte, etc. para que ellos puedan seguir aumentando sus beneficios disfrutando de más mansiones, más yates y más coches de lujo. El sistema no es sostenible además, por el mal uso que hacemos de él, dicen. Como ejemplo para poner a cada uno en su lugar y dejar al rey desnudo con sus mentiras al aire digamos que: de 45.000.000 millones de usuarios de la Sanidad, sólo 200.000 defraudan ¡menos del 0,5%! En cambio, más del 80% de las grandes empresas opera y, claro está, defrauda en paraísos fiscales, el 100% de las grandes fortunas evade miles de millones a Hacienda… Por tanto ¿quién hace insostenible el sistema y se aprovecha vilmente de él? Cristóbal Montoro dice que hay que recaudar más…

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