Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 23 marzo 2013

El sentir mucho por los demás y poco por nosotros mismos, el restringir nuestros impulsos egoístas y fomentar los benevolentes, constituye la perfección de la naturaleza humana

Adam Smith.

La felicidad es el único objeto de la sociedad” Saint–Just.

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos hechos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad;… que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad” Declaración de independencia de EEUU, 1776.

 Imagen

Como con muchos otros temas con el capitalismo nos ocurre que los arboles no nos dejan ver el bosque. Creemos que capitalismo y democracia son sinónimos, que son compatibles de manera universal. Igualmente nos ocurre con libertad y liberalismo, creemos que abrir las puertas acríticamente a un liberalismo extremo implica consecuentemente una mayor libertad. Pero, en realidad, nada tiene que ver la sociedad preindustrial de pequeños productores de Adam Smith, David Hume o John Locke – hoy arrasados por el capitalismo – con la actual. El espectro presente de liberales va del egoísmo más infantil e ilusorio a los movimientos reaccionarios antiliberales de toda la vida. Ha sido la misma evolución natural del capitalismo lo que ha llevado a aquella naciente sociedad de pequeños productores – el panadero, el carnicero o el fabricante de agujas – a desaparecer a manos de los oligopolios.

El liberalismo que nació en el S.XVIII era un movimiento de crítica y análisis social. Un pensamiento progresista y optimista en constante búsqueda de la mejor sociedad posible. Encuadrado dentro de la Ilustración basaba sus principios fundamentales en el humanismo y la supeditación a la razón. Por tanto, su aparición en el seno del antiguo régimen – que todavía, regía en gran parte de Europa – tenía como objetivo enfrentarse a los privilegios, los dogmas, las injusticias, la superstición y garantizar a los hombres unos derechos inalienables que no podían estar al capricho de los déspotas y poderosos. Unos derechos como la vida, la igualdad, la libertad o la felicidad que los gobiernos tenían la obligación de proveer a sus ciudadanos y éstos a exigir, sino el gobierno podía ser depuesto. Ninguno de estos valores se pueden observar en los nuevos liberales tan preocupados por el enriquecimiento de los nuevos déspotas.

Imagen

Quizás quien mejor entendió la forma de funcionar del capitalismo fue Karl Marx. Para él, el crecimiento en la dinámica capitalista implicaba una generación de contradicciones dentro del mismo. Unas contradicciones que eran como interminables arrebatos de tensiones y resoluciones temporales, crecimiento abocado a la crisis y al cambio, todos produciendo concentración económica cada vez más globalizada”. Por tanto, Marx hace ya más de un siglo llegó a la conclusión de que el capitalismo tendía a una inevitable y desorbitada concentración de los recursos terrestres. Probablemente, entendió que la codicia extrema y la búsqueda del beneficio ilimitado llevarían irremisiblemente a esta conclusión. Por tanto, los que se excusan diciendo que este no es un verdadero capitalismo, evidentemente, no entienden que es el capitalismo. Una fuerza en cambio y evolución constante en su búsqueda del beneficio perpetuo.

Marx no era un detractor del capitalismo en sí. Admiraba su productividad. El crecimiento material que conllevaba. Quería aprovechar o encauzar su estructura productiva poniendo ésta en manos de los trabajadores, que eran los verdaderos creadores del beneficio que los capitalistas les robaban. El fin era la posesión colectiva de los medios de producción. La futura sociedad socialista de Marx no podía carecer de abundancia material. Sin embargo, Adam Smith, prácticamente, no conoció el capitalismo industrial y como hombre de su tiempo nunca aceptó las sociedades anónimas – las sociedades de responsabilidad limitada – como los directores de semejantes compañías no manejan más que el fondo ajeno sin tener parte inmediata en sus intereses, no es regular prometerse el que pongan en su negociación la vigilancia que cualquiera miembro de una compañía que vela sobre su caudal propio”. Marx, en cambio, vio en estas nuevas sociedades un futuro progreso inusitado. La evolución lógica del capitalismo en su acumulación de riqueza  y un primer paso hacia el socialismo una vez colectivizadas éstas.

Imagen

El capitalismo en su nacimiento ya era global. Siempre ha sido un fenómeno mundializado porque nació con los descubrimientos y conquistas de ultramar, porque creció mediante la exacción y el expolio colonial de América. Porque continuó su desarrollo con el imperialismo en África. En Europa creció a través de la desposesión de los campesinos y los cercamientos de las tierras comunales. Mientras en el siglo XX y principios del XXI el capitalismo exporta democracia y libertad, en el S.XIX exportaba civilización y progreso y en sus comienzos llevó la salvación y la religión verdadera a las tierras allende del mar. Cuando vemos como el capitalismo nació de la sangre, la esclavitud, el expolio o el chivo expiatorio de la caza de brujas se hace más evidente la burda tergiversación tendente a hacer capitalismo y democracia indisolubles como una forma de esconder sus mecanismos de reproducción. El capitalismo – y hay decenas de ejemplos que lo atestiguan – se encuentra cómodo en cualquier tipo de régimen donde controla los resortes del poder.

Hace tiempo la palabra liberal volvió a ponerse de moda. Muchas personas gustan de calificarse así porque tiene connotaciones positivas. Liberal suena bien. Ser liberal es sinónimo de ser moderado y abierto. Liberal es libertad. Y libertad es un término en sí bueno. Un término que provoca que los demás puedan llegar a bajar la guardia. De ahí a convertir la palabra en liberalizar hay solo un paso, aunque sea un término falaz. Porque liberalizar no es sinónimo de libertad sino de privatizar. Y privatizar es sinónimo de desposesión no de libertad. Y la desposesión no supone una mayor libertad sino una mayor dependencia. Entonces no podemos caer en la trampa. No podemos confundir los términos. El liberalismo nació en una época de absolutismo, nació para enfrentarse a los reaccionarios. Él mismo tuvo que evolucionar para que los derechos que alentaba fueran, realmente, universales. Sin embargo, hace tiempo que este término ha sido secuestrado por los reaccionarios. A estos supuestos seguidores y admiradores de Adam Smith la empatía y la preocupación por el bienestar de los seres humanos que le sobraban a éste no puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados, a ellos ni se les supone.

Entonces tenemos a unas personas sumamente egoístas y codiciosas que toman la libertad para convertirla en el disfraz que esconde el objetivo de someter a las personas. El mismo Adam Smith ya nos previno contra este tipo de personas que actúan de forma que Todo para nosotros y nada para los demás parece haber sido la ruin máxima de los amos de la humanidad en las diversas épocas de la historia. Los grandes propietarios de nuestra época prefieren tener un par de hebillas de zapatos con diamantes o algo igual de frívolo e inútil a proporcionar [] el mantenimiento de mil hombres al año. Nos advirtió de las consecuencias que conllevaban la actitud de estas personas codiciosas donde hay una gran riqueza esta manera de actuar forma parte de la naturaleza de los seres humanos. Así como también forma parte de la condición humana la búsqueda de la justicia, la igualdad y la felicidad para todos.

Imagen

Adam Smith fue quien, también, nos recomendó en nuestra búsqueda de la felicidad que tomáramos la virtud de la prudencia; la preocupación por los demás, las virtudes de la justicia y la beneficencia, que en un caso nos impide que perjudiquemos y en el otro nos impulsa a promover dicha felicidad. Adam Smith nunca fue el economista racional y egoísta que nos presentan los nuevos liberales, primero porque nunca fue economista, fue un filósofo humanista, un hombre de la Ilustración. Y segundo porque nunca fue el ultraliberal reaccionario defensor de las frívolas políticas y disposiciones de “los amos de la humanidad. Porque su preocupación nunca fue el crecimiento ilimitado y la búsqueda del enriquecimiento sino que fue la felicidad de la sociedad. La felicidad de las personas sin tener que estas sometidas a las arbitrariedades de nadie. Se olvida fácilmente o se desconoce que liberal proviene del término clásico liberalidad, que implicaba humanidad, generosidad y apertura de mente. Y de esta manera era usado en la época de A. Smith.

Visto lo que opinaba Adam Smith de estos nuevos liberales protectores de los déspotas, deberemos ponernos en guardia contra ellos. En guardia ni más ni menos cuando estos liberales acérrimos deciden sobre la pureza del liberalismo y arrinconan y excluyen del Olimpo liberal a John Stuart Mill y otros que les resultan incómodos; en guardia cuando se defienden de las críticas diciendo que lo que existe actualmente no es liberalismo ni capitalismo sino un corporativismo estatistay, al mismo tiempo defienden y prometen un supuesto verdadero capitalismo – suponemos que un inexistente capitalismo arcaico idealizado – no dándose cuenta, o no queriendo darse, en las contradicciones en las que irremediablemente incurren. El capitalismo lleva en sí mismo la semilla del monopolio porque tiende a la máxima concentración de riqueza en pos de la consecución de un beneficio ilimitado cada vez mayor. Capitalismo significa competencia y no cooperación. Por tanto, derrota y absorción del más débil por el más fuerte sea una persona, una empresa  o un país. Y como dijo Marx – como creo que es evidente – necesita del control del gobierno para llevar a cabo sus objetivos El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía”. El capitalismo siempre ha crecido al calor del poder.

Es ineludible que entendamos la dinámica capitalista. Su propia dinámica niega la libertad y la igualdad de las personas. Todo lo contrario. Necesita de la sumisión de las personas para crecer ¿Por qué? Pues, porque el capitalismo supone una ingente externalización de costes sobre la sociedad y el entorno. Para que una parte de la sociedad pueda extraer enormes beneficios deriva los costes a la sociedad mediante la sobreexplotación de trabajo, el medio ambiente; la familia, porque gran parte de los costes, los cuidados y el trabajo no remunerado recae en la mujer al mismo tiempo que este esencial trabajo se le desvaloriza; a las generaciones futuras, etc. Para que el capital obtenga la mano de obra que necesita se desposee a ésta de cualquier otra posibilidad de supervivencia. Esto ocurre a nivel social, pero a nivel global se repercuten los costes en los países pobres y los países pobres en sus ciudadanos. Siempre se repercuten los costes en el eslabón más débil. El crecimiento y la productividad per se no son intrínsecamente buenos. Este crecimiento ilimitado conllevará inevitablemente el colapso. El capitalismo lleva implícita su destrucción en su propio éxito productivo porque carece de frenos.

Imagen

El mismo capitalismo destruye los propios fundamentos del liberalismo al no tener límites. Su razón de ser es crecer de forma infinita y eso no es realizable en este mundo. El liberalismo es empirismo. Es ciencia y observación.  No dogma. No es simpleza de pensamiento ni codicia. Se ha producido una apropiación espuria. Una manipulación intolerable. En el propio Adam Smith podemos encontrar que la persecución de los intereses individuales están limitados por la estrechez de [su] compresión del hombre y el plan liberal de igualdad, libertad y justicia”. Adam Smith o J. S. Mill entendían de la necesidad para el progreso de una sociedad que el estado proveyera de educación pública. John Locke entendía que el estado debía cuidar entre otras cosas de la salud de sus ciudadanos. Además, éste concebía la libertad en toda su complejidad, entendiendo que ésta solo se puede obtener dentro de la ley Donde no hay ley no hay libertad”. Asimismo la libertad no puede estar supeditada a los caprichos de otros pues la libertad ha de ser el estar libre de la violencia de otros, pero nos indica que no es una libertad para que todo hombre haga lo que quiera y esta libertad solo se puede alcanzar dentro de la protección de la sociedad porque el hombre es un animal sociable, con la inclinación y bajo la necesidad de convivir con los seres de sus propia especie”. Si el capitalismo destruye la sociedad, aniquila la libertad.

 Imagen

Cuando los nuevos liberalesatacan la tiranía del estado y el gobierno en cualquiera de sus formas políticas en favor de la libertad de los mercados o desprestigian la política están cayendo en una contradicción irresoluble. Primero porque su plan es enteramente político. Segundo porque es una total impostura intentar separar los mercados de estados y gobiernos. Los mercados no son posibles sin la actuación de un poder – sin una acción política – que los dirija y construya. Es irreal pensar que el capitalismo de libre mercado es alcanzable sin el control del poder. Es imposible porque para que tenga éxito se tiene que imponer el marco político y social donde sea posible su crecimiento y desarrollo, porque tendrá que detentar el poder para imponerse y destruir la anterior forma social y política que existía. El capitalismo tuvo que superar la consideración antinatural que se tenía de la propiedad privada y para eso implantó las leyes que hicieron posible la privatización de la propiedad de la tierra. Los mercados libres”, no son naturales porque si no siempre hubieran existido, tendrían miles de años y no cientos como tienen en realidad. Los mercados no son naturales, son políticos y sociales. Ninguna construcción humana puede ser natural por pura lógica.

Imagen

Sin embargo, lo más grave, es su alejamiento de los valores liberales e ilustrados porque esconden que los mercados capitalistas coartan la libertad, la justicia y la igualdad. Al perseguir como fin supremo el enriquecimiento se apartan del objetivo final de la Ilustración: la felicidad humana. Un valor que nunca conseguirá proveer el mercado – ni al más rico de sus participantes – porque su mismo mecanismo de perpetuación implica crear una insatisfacción constante. Un mercado que no es ideal, ni natural, ni libre, ni democrático. En el mercado sólo existe la ley del más fuerte. Ni es una abstracción como intentan hacernos creer para desarmarnos. Porque el mercado no somos todos, ni el capitalismo es popular como dijo Margaret Thatcher. Todo lo contrario. El capitalismo popular de Thatcher y Reagan pusó más del 80% del mercadoaccionarial en manos del 10% más rico. El milagro del “libre mercado” es la antítesis del milagro de los panes y los peces. Lo que el último multiplicaba, el primero quitaba. El mercado está poniendo contra las cuerdas a los ciudadanos, se está apropiando de los bienes públicos, está multiplicando la pobreza, está negando la salud y la educación. El mercado se endeudó en grado sumo para especular y está endosando sus pérdidas a los estados. El mercado son las grandes fortunas y corporaciones. El estado si debemos ser todos, pero antes deberemos expulsar a los mercadosdejando de pagar las facturas de sus desmanes.

Imagen

En realidad cuando se lee con detenimiento a estos nuevos liberales se ve que su única preocupación el exceso de inversión en el bienestar de las personas y la existencia de los bienes comunes. El humanismo frena el beneficio. Su inquietud es la existencia de un ciudadano ilustrado que participe en la vida pública, preocupado por la deriva política y social, que pueda reclamar lo que es suyo y que pueda poner límites al enriquecimiento extremo de una minoría. Estos defensores a ultranza de la libertad no han tenido ningún problema moral para recurrir a los movimientos fascistasel estado corporativo en su más sublime expresión – y autoritarios para preservar”  la libertad. En verdad para defender sus privilegios corporativos de clase. Sinceramente creo que su desasosiego no radica en que el gobierno pueda coartar la libertad sino que el gobierno pueda escapar a su control. No deja de ser paradigmático que estos nuevos liberales patrios entronquen con la mejor tradición antiliberal católica y nacionalista española. Al igual que sus maestros foráneos descienden del pensamiento reaccionario conservador y ultranacionalista profundamente antiliberal.

Imagen

Ciertamente para ellos la democracia es un mal menor mientras tengan un férreo control del poder y los gobiernos. De esta manera no tendrán que recurrir a los regímenes autoritarios o totalitarios. La libertad en su boca y en su pluma pierde su significado, es una palabra vacía. No esconde otra cosa que el abuso de poder. No es libertad es libertinaje. Palabras que empiezan por la misma letra pero no significan lo mismo. Se apropian de términos y movimientos sociales para vaciarlos. Los simplifican hasta el absurdo con el objetivo de que dejen de ser las herramientas que un pueblo necesita para hacerse consciente de sí mismo, analizar su realidad y enfrentarse al poder de la oligarquía corporativista y sus siervos. La sumisión es lo que buscan creando una sociedad ignorante de su pasado, infantil y caprichosa en sus comportamientos. El uso de términos para catalogarse a sí mismos que van desde el espectro liberal al anarcocapitalista no implica nada más que el objetivo de contaminar, ensuciar cualquier tipo de ideología libertaria e igualitaria. Confundir. El anarquismo, una ideología eminentemente libertaria, cooperativista y social, es tergiversado por un movimiento que persigue un individualismo desenfrenado que provoque la descomposición social y la desunión para desarticular cualquier oposición al dominio de las élites y su permanente explotación de los otros.

Imagen

Es inexcusable, por tanto, alzarnos contra esta muy peligrosa y publicitada propaganda. Debemos entender que es imposible la libertad sin la igualdad, la justicia, el respeto o la sociedad. Y es imposible la sociedad sin la cooperación, la responsabilidad y la solidaridad. Son valores opuestos totalmente a los de los nuevos liberales. Son valores plenamente sociales frente a valores antisociales como el individualismo intransigente o el egoísmo avasallador que implican en algún modo una personalidad narcisista con una marcada voluble inmadurez. La libertad no se da cuando te desposeen de todo, cuando unos pocos se apropian de todo y tienes que venderte a ellos para sobrevivir. Nuestro mundo que es complejo y eminentemente social, no puede estar sometido a un pensamiento simple. Unas personas libres no pueden quedar a merced de unos depredadores sociales.

Read Full Post »

FMI y África

Podríamos decir que a África no le han venido nada bien las políticas de libre mercadoneoliberales. Tras la aplicación de estas políticas durante más de 30 años su renta ha quedado estancada a nivel de 1980. Como nos explica Ha–Joon Chang, en un libro excelente, los mitos que condenan a África al subdesarrollo – el clima, los recursos naturales, la corrupción, la beligerancia intrínseca o  su pereza característica – nacieron a partir del fracaso de las políticas neoliberales en los años 80 y 90.

Unos mitos y explicaciones al subdesarrollo africano llenos de prejuicios y estereotipos para disculpar el fracaso de la políticas neoliberales. De estos supuestos problemas infranqueables, también, se vieron aquejados los países hoy, desarrollados y ricos. Pero, fue el mismo crecimiento económico e industrial el que los condenó al baúl de los recuerdos. En S. XIX, los japoneses eran vagos; los alemanes, ladrones; sin ir más lejos, en los años 50, los coreanos y taiwaneses eran considerados ineptos, corruptos e incompetentes. La evolución económica de estos países no solo hace que ya no se vean víctimas de estos estereotipos sino que, ahora, sufren los totalmente opuestos.

El actual mal de África fue inoculado hacia finales de los años 70. En esas fechas, el FMI y el Banco Mundial empezaron a aplicar en África los muy famosos Programas de Ajuste Estructural, por sus siglas PAE. Unos planes que prometíandiríamos que siempre prometenlas bonanzas sinfín del libre mercado y el crecimiento infinito. En resumen, unas reformas que consistían en la apertura comercial de los mercados africanos y el recorte en el gasto público tendente a obtener un presupuesto equilibrado, el famoso déficit cero. Unos planes que tuvieron las terribles consecuencias de convertir a muchos países autosuficientes en materia alimentaria en receptores crónicos de ayuda alimentaria.

Estas políticas impidieron a los países africanos realizar las necesarias inversiones en infraestructuras, educación, sanidad, maquinas, instituciones o tecnologías. La apertura comercial – cuando lo necesario en estos casos hubiera sido llevar a cabo las mismas políticas que realizaron los países ricos en su ascenso económico: el mantenimiento de los aranceles, las subvenciones, las inversiones públicas y el apoyo a los medianos y pequeños productores – arrasó los pequeños sectores industriales que estaban naciendo. El posterior dumping agrícola de los productos europeos y estadounidenses hipersubvencionados acabó por hundir, también, a los pequeños agricultores.

FMI Cucarachas

Con estas políticas – la inacción del gobierno, la desregulación o la liberalización comercial – que escondían un nuevo colonialismo de los países más ricos, sobretodo de las grandes corporaciones, África se veía reducida nuevamente a exportar las muy necesarias materias primas a precio de saldo, pero a carecer  de un sistema productivo propio que es de vital importancia para salir del subdesarrollo y obtener una relativa independencia económica.

Con los programas de ajuste, África se paró en seco. Llevaba dos décadas creciendo a una media del 1,6%. Puede parecer un crecimiento modesto, pero era ligeramente superior a la tasa de crecimiento que obtenían los países más ricos durante la época de la revolución industrial. A partir de entonces, entró en una profunda crisis. Con caídas del 0,7% anual de media en la renta per cápita durante dos décadas, los 80 y los 90. Luego, esta caída se maquilló con el crecimiento del precio de las materias primas en los primeros años del siglo XXI.

La deuda externa del Tercer Mundo pasa de 70 mil millones en 1970 a 3,3 billones en 2008

No sólo África sufrió los terribles beneficios del ajuste estructural. Iberoamérica, también, supo lo que es probar la medicina neoliberal. Hasta los años 80 del pasado siglo, la renta per cápita de esta zona crecía a un 3% anual sin hacer mucho caso a los supuestos males de la inflación. Al adoptar la recetas neoliberales debido a la liberalización de sus mercados financieros sufrió una terrible crisis de deuda que vino acompañada de la liberalización comercial. La pobreza se multiplicó por tres y la caída del crecimiento y los salarios fue terrible. Sólo una élite social se enriqueció aun más al precio de vender sus países.

El servicio de la deuda pasó de 9 mil millones en 1970 a 530.000 en 2008

Los planes de ajuste estructural no son nuevos. Deberíamos temerlos dado sus resultados. Lo que prometen no tiene ninguna relación con lo que en realidad suponen para la soberanía y el desarrollo de una sociedad. Prometen crecimiento y todo tipo de parabienes, pero perpetúan el estancamiento, la dependencia, la pobreza y la esclavitud. La esclavitud, sobre todo, de la deuda. Una deuda en gran medida socializada que se multiplicó en poco menos de cuarenta años por 48. Una deuda a todas luces, impagable. Pero el secreto para los rentistas neoliberales no está en el principal, en el pago integro de la deuda – que saben que es imposible – sino en la magia de los intereses perpetuos que se multiplicaron por 58.

Postdata: Me queda la duda de si esto se estudia con tanta crudeza en universidades y escuelas de negocios de tan alta calidad como nos dicen ser.

Read Full Post »

Imagen

Y usted ¿por qué vota a Chávez?

Por qué no quiero volverme invisible nunca más

Cuenta Eduardo Galeano que le dijo un humilde venezolano.

Chávez era el diablo. Un demonio. Un populista y un demagogo. Era la antítesis de la democracia y la libertad. Chávez no sólo era un demonio sino que era un dictador. Era un dictador que ganó 13 procesos electorales de 14, todos ellos verificados por organismos internacionales. Todos ellos verificados y reconocidos como limpios por los mismos organismos que le vilipendiaban. En las últimas elecciones venezolanas votó más del 80% del censo electoral, mientras asistimos en los países más ricos a unas participaciones electorales irrisorias ante el desprestigio de las instituciones democráticas.

Chávez atacó constantemente la libertad individual. De tal forma que no dio opción a los pobres a elegir entre la pobreza y la pobreza extrema. Él muy populista les obligó a servirse de un miniEstado de bienestar pagado por el petróleo – por su petróleo – que antes se quedaba la oligarquía venezolana o se marchaba a Miami. Ahora, por fin, el petróleo era de verdad de sus dueños: los venezolanos. La revolución que asustó a tantos era, simplemente, la obtención de unos derechos básicos que, por ejemplo, la constitución española nos reconoce (aunque aquí no se cumplan).

Chávez actuaba de tal manera contra la libertad de los venezolanos, que desde una muy tierna infancia obligó a los niños a escolarizarse. Sus políticas permitieron escolarizar a 2 millones de niños venezolanos que no podían ir a la escuela por cuestiones burocráticas. Que no sabían leer ni escribir. No solo eso, convirtió la educación, en pública y gratuita desde preescolar a la universidad. El 95% de los analfabetos aprendió a leer.

Chávez, también, era el diablo porque trajo médicos cubanos pagados con el petróleo – del que antes los humildes no se beneficiaban – para que los barrios más pobres pudieran tener los médicos que nunca tuvieron y, claro, esto molestó a los médicos privados venezolanos, lo mismo que ocurrió en Bolivia. Para la medicina privada, la competencia desleal de la sanidad pública, universal y gratuita es terrible.

Chávez merece ir al infierno porque él, durante el Caracazo, en 1990, disparó contra los manifestantes que protestaban contra las políticas de austeridad – ¿Os suenan las reformas estructurales? – asesinando a 3.000 personas… ¡Ahhh, No! Que no era Chávez, que fueron los neoliberales, Carlos Andrés Pérez y Moisés Naim – esbirros del FMI, las corporaciones, EEUU y la UE – que ahora, nos dan lecciones de democracia, después, de tantos crímenes y elevar con sus reformas la pobreza por encima del 70% de la población venezolana.

Imagen

Hugo Chávez merece volver al infierno de donde nunca debió haber salido porque aumentó el gasto social un 60%. Porque ha dado a su pueblo educación y sanidad pública – lo que nos van a quitar en la ejemplar democracia española –. Porque redujo la pobreza del 71% existente en 1996 al 21% en 2010. Porque redujo la pobreza extrema de un 40% a un 7,3% en las mismas fechas. Porque dio viviendas a gente que no las tenía. Porque duplicó la inversión pública. Porque redujo la mortalidad infantil en un 50%. Porque ha colocado la tasa de paro en el 7,6%. Porque redujo la desigualdad congénita que sufre Venezuela.

Pero bueno, Chávez era el diablo para los banqueros y que le vamos a hacer si los medios de comunicación españoles (y mundiales) están controlados por los banqueros. Si aquí tragamos con que unos medios de comunicación propiedad de los responsables del desastre financiero nos digan que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y merecemos sufrir todo el dolor, los infortunios y la ansiedad que sean necesarios para redimirnos, previo pago de rescatar con nuestro vía crucis y nuestro futuro, sus fortunas ¿Para qué discutir? En cuanto, a la muy repetida censura chavista: en Venezuela, únicamente, el 12% de los medios televisivos son de control público y el 80% de la prensa escrita está en manos de la oposición ¡Bendita censura dictatorial!

El doble rasero es tan claro. Es tan descarado que ofende el intelecto humano. Políticos que han estado involucrados en tratos con líderes paramilitares, el narcotráfico y los asesinatos de líderes sindicales y campesinos, que mantienen cientos o miles de fosas comunes en sus países, como Álvaro Uribe, son auténticos demócratas. Un país que ha sido llevado, prácticamente, al colapso como México, es un ejemplo de política monetaria, régimen liberal y democrático. No importa la corrupción ni los pucherazos electorales si estas al servicio de banqueros y corporaciones.

Así funciona un tipo de lógica en la que no importa que seas una monarquía feudal si eres aliada de los mercados financieros como Arabia Saudí. Ni importa que seas un régimen pseudocomunista – China – si sirves a la lógica neoliberal de la explotación de los seres humanos. Nada se resiente en una democracia ejemplar cuando un presidente de gobierno acomete una agresión exterior contra una nación que no le ha agredido en contra de la opinión de la mayoría de sus ciudadanos. Y de esta manera dividimos el mundo en ángeles y demonios a la carta. 

Chávez, Correa, Morales y otros son muy peligrosos porque han dado a los olvidados, voz y dignidad. Es curioso ver como cuando ellos reciben ayudas es que viven de la asistencia y los subsidios. En cambio, cuando las mismas son recibidas por las grandes empresas y las clases adineradas son acciones imprescindibles para el progreso del país. Ahora, quien va a esos países tiene que negociar y cooperar. Son países soberanos, ya no reciben órdenes. El dinero se queda allí y sirve a su sociedad, no se marcha a los paraísos fiscales. Ya no son esclavos de la deuda y los mercados financieros como nosotros. Son presidentes muy incómodos porque han molestado a gente muy poderosa.

Hacerse una opinión de lo que ocurre en Venezuela es harto difícil en España. La información que recibimos está en exceso sesgada. Nuestros medios de comunicación en manos de la élite económica y los banqueros nos desinforman y manipulan en favor de sus dueños, tenemos que tener mucho cuidado a la hora de juzgar a las personas. Ni Chávez era el diablo ni era Dios. Era demasiado estridente y provocador como para dejar indiferente a nadie. Habrá que juzgarle por sus actos, pero no por lo que nos llegue de los medios de comunicación de los mercados financieros. Podía haberlo hecho mejor, sí. Pero, lo hizo muchísimo mejor que sus antecesores al servicio de corporaciones y bancos. En nada ni nadie se encuentra la perfección. En Venezuela, aun queda mucho por hacer. Hay que erradicar la violencia, hay que fomentar la industria. Veremos lo que nos depara el futuro. Pero, hagámonos una pregunta ¿de dónde venía Venezuela cuando Chávez la cogió?

Imagen

Read Full Post »

Donde no hay ley no hay libertad. Pues la libertad ha de ser el estar libre de las restricciones y la violencia de otros, lo cual no puede existir si no hay ley; y no es, como se nos dice, “una libertad para que todo hombre haga lo que quiera”. Pues ¿quién pudiera estar libre al estar dominado por los caprichos de todos los demás?

John Locke  (1632–1704)

 

MuralTrabajoInfantil

En 1819, entre gran polémica, el Parlamento británico aprobaba una legislación para prohibir el trabajo de los niños más pequeños – menores de 9 años – aunque sólo en las fábricas de algodón, que eran excepcionalmente peligrosas”. Para los mayores de 10 años la jornada se reducía a únicamente 12 horas.

Los defensores del libre mercado arremetieron contra la propuesta porque socavaba la santidad de la libertad de contratación y destruía los cimientos del libre mercado”. Algunos Lores esgrimían que tiene que haber libertad laboral”. Si los niños quieren (y necesitan) trabajar y los dueños de las fábricas quieren darles trabajo. ¿Dónde está el problema?”.

CapitalismoCoste

Hasta finales del S.XIX, no empezó a reglamentarse sensatamente el trabajo infantil ni la jornada laboral y, sólo en los países más ricos donde los sindicatos eran poderosos. Aunque muchas personas respetables veían su legislación como algo contrario a los principios del libre mercado”. Parece que para los defensores del libre mercado, todas las acciones y medidas en pos de la necesidad de restringir las acciones que perjudican a los demás, intencionadamente o no, curiosamente, van contra la libertad…

Estos hechos parecen encontrarse lejos en el tiempo, pero, no es así. Las corporaciones se han exiliado a países donde se les permite explotar el trabajo infantil, donde pueden explotar a los trabajadores, donde la necesidad de la personas para ellos es virtud. La esclavitud existe en muchos lugares alentada por “respetables” dirigentes corporativos. Esto se hace con la complicidad de nuestros gobiernos y de grandes economistas – nobeles y futuros nobeles –, incluso, patrios; que justifican el trabajo infantil como una mejora para la economía familiar. Como vemos barbaridades que muchos creen antiguas siguen muy presentes en el libre mercado. Algunos, en nombre de la libertad y la rentabilidad, parecen querer justificar los abusos de poder más abyectos.

MundoNike

A lo largo de estos años, tras muchísimas luchas – y muchísimos asesinados – se consiguió proteger – mal que bien – a los trabajadores. Se intentó someter la rentabilidad empresarial a la libertad y la dignidad de las personas. Pero, se está perdiendo toda la libertad por la que tanto lucharon algunos. Se ha creado la escasez y la indefensión necesarias para que las personas tengan que aceptar la explotación laboral para sobrevivir. Mientras, en los países más ricos las condiciones sociales de la mayoría se deterioran – en España, a pasos agigantados – en los países más pobres y en desarrollo los dirigentes sociales, campesinos y sindicales son amedrentados y, en última instancia, asesinados.

Cuando se habla de la máxima rentabilidad y eficacia debemos traducir al lenguaje llano y claro lo que significan estas palabras. Rentabilidad ¿para quién? ¿Qué tipo de rentabilidad? ¿Quién soporta los costes? ¿Pasando por encima de qué y de quién? ¿Cómo se calcula esa rentabilidad? Vemos que en pos de la rentabilidad unos pocos se están comiendo el presente y el futuro de todos, de nuestra generación y de las generaciones futuras. Los mares están siendo esquilmados ante la falta de regulación, los bosques deforestados, los trabajadores explotados, los consumidores estafados, los ciudadanos desheredados, los recursos finitos y no renovables menoscabados, el aire y el agua contaminados, etc. El planeta pronto será un enorme vertedero. Es una rentabilidad falaz, sus cálculos son espurios, tan sesudos matemáticos y economistas externalizan unos costes que recaen sobre la mayoría y sobre el planeta para que unos pocos se enriquezcan.

EsclavoVertedero

Puesto que no hemos sido unos consumidores informados y responsables ¿cuándo vamos a abandonar nuestra infantilidad? ¿Cuándo vamos a ser unos ciudadanos? Ciudadanos adultos y críticos. La crisis financiera – más correctamente, estafa financiera – nos ha explotado en las manos. La crisis energética y medioambiental – si no ponemos los medios necesarios para evitarla o limitarla – está a las puertas. 


Postdata: Si queréis saber más de este tema: “23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo” Ha–Joon Chang.

Read Full Post »