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Archive for 29 julio 2013

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Cuanto más se sabe del accidente y el estado de la línea férrea, es peor. Por esta razón se han tirado a la yugular del maquinista desde el principio todos los medios afines a la élite dominante. Por esta razón rápidamente los presidentes de ADIF y RENFE acusaron al maquinista. Había responsabilidades, dinero y contratos del AVE en juego. El dinero sabemos que es más importante que las personas. Es a lo que estamos asistiendo con toda crudeza durante esta crisis.

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No sé sabía nada de lo que había ocurrido y ya habían salido portadas y noticias que habían encontrado a su cabeza de turco. Y no tardaron más que un día en arrastrar por los suelos la honorabilidad y la presunción de inocencia del maquinista: estaba hablando por el móvil*, no se encontraba en la cabina, le gustaba correr – recordemos que conduce una línea de alta velocidad que alcanza los 250km/h –, etc., los bulos, las tergiversaciones, las mentiras, las difamaciones o los rumores fueron propagados por los medios supuestamente más serios.

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Los accidentes de este tipo se deben a un cúmulo de circunstancias y la responsabilidad es compartida. En cambio, este no. Este se ha debido a un fallo del maquinista. Criminalizado activamente para que no haya dudas de quien es el culpable. Una vez que la hipótesis del atentado había sido descartada. Pero si queremos evitar futuros desastres – y esto lo harán en silencio, alejándose de la publicidad de los medios, de forma totalmente distinta a cómo han actuado con el maquinista – hay que tener claro que en este accidente no sólo ha habido un fallo humano como corren los voceros a difundir interesadamente.

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No lo olvidemos, porque es fundamental para evitar futuras catástrofes como esta, el error humano es más que plausible y con esta hipótesis trabajan los constructores de estas infraestructuras tan complejas. Por esta razón existen medidas de seguridad que protegen contra el fallo humano. Todas las medidas de seguridad existentes para evitar el posible error humano no estaban presentes en el tramo donde se produjo el accidente. Incluso, habiéndose producido el fallo humano existen medidas de seguridad: vagones solidarios, ASFA digital o ERTMS que habiendo estado instaladas en esa peligrosa curva hubieran evitado la catástrofe ferroviaria. Lo más lamentable de esta situación es que no se encontraban aquí ninguna de las medidas que habrían corregido el error humano y habría dejado en el recuerdo un susto.

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El trazado de la curva además está catalogado de peligroso. La reducción de la velocidad no es adecuada. En el libro de ruta se apunta que en menos de 300 metros se tiene que reducir la velocidad de 220 a 80km/h. Lo más grave e inexplicable es que mientras pensábamos que únicamente era en el tramo de acceso a Santiago donde se carecía del moderno sistema de seguridad ERTMS que hubiera frenado el tren, ahora sabemos que no se encuentra activado en ningún tramo de la línea Ourense – Santiago ¿Un tren de alta velocidad sin sistemas de seguridad de alta velocidad y la única responsabilidad es del maquinista? Todavía queda mucho por saberse y habrá que esperar a las investigaciones. Pero que haya habido fallo humano no debe hacernos olvidar – si queremos evitar otro desastre como este – que la seguridad de la línea apunta a ser altamente ineficiente.

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Debemos hacernos muchas preguntas. Yo me hago varias: ¿Por qué se accidenta un TGV francés a 300km/h y no se produce ninguna víctima? ¿Por qué han ascendido verticalmente los descarrilamientos en España desde 2008? Responder a estas preguntas y otras muchas es fundamental.

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* Las insinuaciones a las que nos referíamos iban dirigidas a que hablaba con su novia o estaba tratando temas ajenos al trabajo. La investigación policial ha demostrado que sí hablaba por el teléfono profesional con el interventor del tren.

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La mejor solución posible sería explicar a nuestros ciudadanos por qué los miles de millones en ayudas son inevitables. Los rescates son primero y ante todo, no para los países en problemas, sino a nuestros propios bancos. Que tienen grandes cantidades de crédito allí

Peter Böfinger, asesor económico del gobierno alemán y profesor de economía de la Universidad de Wurzburgo, declaraciones a Der Spiegel. 

En realidad esta crisis es al menos en parte (quizás la mayoría) culpa de los bancos de los países ricos como Francia y Alemania y son esos bancos los que han sido rescatados por el BCE y el FMI

Pratap Chatterjee, periodista británico, mayo de 2012.

Si un país o región no tiene el poder de devaluar, y si no es beneficiario de un sistema de nivelación fiscal, entonces no hay nada que impida sufrir un proceso que conduzca a un descenso acumulado y terminal, al final, [queda] la emigración como única alternativa a la pobreza o el hambre

   Wynne Godley, economista británico, 1926 – 2010, 8 de octubre de 1992.  

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No debemos tener miedo. Debemos huir de la represión financiera. España está sufriendo un estrangulamiento financiero por parte de la UE. El dinero va a los bancos quebrados, saliendo directamente a los aun más quebrados bancos alemanes y se deja sin financiación a la economía real. Estamos durmiendo con nuestro enemigo, víctimas inermes de una especie de síndrome de Estocolmo o un maltrato emocional. Tenemos todos los síntomas. Y los medios de comunicación españoles están a su servicio haciendo un trabajo de propaganda y desinformación esencial para mantenernos en la oscuridad, mientras perpetran el saqueo de España.

Nos infunden terror, desesperanza o culpabilidad. Todo es parte de un juego para amedrentarnos y manipularnos. Dicen que después del euro no hay nada, pero es mentira. El euro es una unión monetaria más como otras cientos que hubo anteriormente, y que ya murieron, pero la vida continúo. El euro es una cárcel y mantenernos en él en las condiciones actuales es dirigirnos inexorablemente al subdesarrollo y el atraso. El euro hoy sólo tiene el objetivo de expoliar los recursos nacionales en favor de intereses especulativos y corporativos tanto empresariales como de clase. Los mismos intereses de la plutocracia que provocaron la debacle financiera. Los mismos intereses de los grupos de presión – lobbies – corporativos que determinan las políticas aplicadas comprando a los corruptos políticos o, ya mucho antes éstos a su servicio, europeos y estadounidenses.

PiB per cápita de Argentina en U.S dólares

Argentina es un claro ejemplo de las ventajas de tener tu propia moneda y una relativa independencia económica. Dirigir tu destino y que no te lo dicten intereses extranjeros. El golpe fue duro por amarrarse al dólar. Fue como el euro la ilusión de crecimiento de una economía desindustrializada y especulativa. Tenía fecha de caducidad, era inevitable que colapsara. Un golpe duro, es cierto. Una caída abrupta por empeñarse en aplicar ajustes estructurales que perjudican de forma cruel e innecesaria – a no ser que sea enriquecer a la misma minoría de siempre – a la población. Pero, desde entonces Argentina no ha hecho más que mejorar y como les gusta a los “ortodoxos” de la economía: crecer.

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Argentina se sumió en una crisis brutal: el paro ascendió al 27%, la pobreza afectó a casi el 60% de la población y la indigencia, al 30%. Un corralito y estrangulamiento financiero. Todo esto en menos de un año (20 de diciembre de 2001 – septiembre de 2002). Pero desde 2003, el desempleo se ha reducido al 8%, la pobreza al 30%, tienen superávit comercial y fiscal y, han crecido a tasas por encima del 8% durante 9 años, casi cada uno de ellos. El poder adquisitivo real – descontada la inflación – de la población se ha elevado un 40% desde 2003, mientras que en España – tan europeos y del primer mundo que somos – lleva 30 años cayendo.

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En Argentina queda mucho por hacer, muchos lazos con el pasado no se han roto y nadie pagó por sus crímenes, pero seguir en el dólar como para España seguir en el euro, hubiera sido/es una lenta agonía, tasas pobreza por encima del 50%, tasas de paro de más del 30%, porque los ajustes y reformas estructurales son el subdesarrollo y la pobreza para 2/3 de población. España es simplemente una víctima más del juego. Para algunos países latinoamericanos nada fue más positivo que no cumplir los deberes del FMI. De los tecnócratas. Desde 1999, la pobreza cayó 14 puntos, el promedio de los salarios reales creció un 15%, se invierte en educación, sanidad e inclusión social. Pero esos países que se rebelaron, que desobedecieron al sentido común que les hundió en la miseria son vilipendiados, difamados y desestabilizados dentro y fuera, incluso por los medios y gobiernos españoles, porque, esos países son un peligro. Ellos muestran la luz al final de túnel. Muestran que el recorrido inverso a los ajustes y recortes asimétricos es viable, es una vida más digna.

Si un gobierno deja de tener su propia moneda, no solo pierde su control sobre la política monetaria, su poder de gasto también se reduce. Si un Gobierno no tiene su propio banco central del cual obtener financiación gratis, sus gastos deben ser financiados a través de préstamos en el Mercado y esto puede ser excesivamente caro o imposible. Si Europa no tiene un presupuesto conjunto, tendría que quebrar. El peligro es que la restricción presupuestaria a la cual los Gobiernos están sometidos, creara una situación deflacionaria que llevara a Europa, en su conjunto, a una Depresión

Wynne Godley, 31 de agosto de 1997.

Sólo hay que ver el camino griego ante el sadismo y el afán de rapiña del norte de Europa y EEUU. No diremos que va a ser fácil. Nos desestabilizarán, nos amenazarán con todo tipo de males como hacen siempre los matones desesperados, pero quien pierde realmente son ellos porque nosotros recuperaremos nuestra soberanía, nuestra política económica y nuestras empresas estratégicas, hoy como Iberia desmanteladas. Ellos en cambio perderán como mínimo 400.000 millones de euros – creados de la nada – que utilizaron para especular y reventar el mercado financiero ante la irresponsable inacción o peor, connivencia de nuestros corruptos dirigentes – como igualmente hicieron antes en Latinoamérica, África, Rusia, México o el Sudeste Asiático – y que ahora quieren que les devolvamos con nuestros impuestos, nuestro país y nuestras vidas.

Ahora que asuman sus teorías, sus prédicas, que enfrenten el riesgo moral, igual que lo enfrentan los desahuciados y desposeídos por ellos. Desnudemos su doble moral. Librémonos del complejo de inferioridad que nos han inoculado y nos atenaza. De falsas acusaciones de pereza, cuando aquí se trabaja más y en peores condiciones. Cuando durante los últimos 30 años nos hemos venido empobreciendo silenciosamente. Cuando fuimos expulsados del mercado de la vivienda por sus mecanismo especulativos. Se corrompieron, pues que pierdan. Sabían muy bien lo que se venía encima con el inmobiliario. Y si quieren su dinero, pues les daremos sus ladrillos. Hay vida fuera del euro y es la única posible. El euro es un suicidio, una agonía, una muerte lenta e inexorable para los españoles.

Siempre es mejor irse, que, que te echen. Es preferible dirigir tu destino, tomar la iniciativa resueltamente, que ser una marioneta.

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UN EJEMPLO ARGENTINO

 “Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”

Enrique Mosconi, fundador y presidente de YPF, 1922 – 1930.

 

“Sin distinción de credos políticos o ideológicos, […], deben ponerse en pie todas las fuerzas vivas del país en contra del enemigo común, es decir, en contra de los aviesos enemigos de adentro y de la acechante codicia aventurera, empeñada en conquistarnos con la penetración pacífica que empieza con el empréstito bancario a causa de nuestro capital rutinario y timorato estancado en los bancos, penetración pacífica mediante concesiones de tierras […]; o la del petróleo que se acecha […]; y cuando quedáramos pacíficamente conquistados, entonces en los labios de los niños resultarían un sarcasmo las voces del Himno”.

Maldita la hora en que llegaron. Bendita mil veces la hora en que se van

Alonso Baldrich, ingeniero y militar argentino, 1870 – 1956. 

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El mayor problema de la Argentina es que su estructura oligárquica de poder se ha mantenido invariable. Unas ataduras a la deuda externa siempre en riesgo de aumentar y la renuncia al control soberano de sus recursos naturales. No debemos desviar la atención a temas como la inflación, el dólar u otros que sólo representan los intereses de una poderosa minoría dueña del “capital rutinario y timorato” únicamente dedicada a la especulación. Una insaciable plutocracia. Una deuda externa de la dictadura militar que, primero Raúl Alfonsín legitima. Y luego Carlos Menem paga parte de esta deuda fraudulenta privatizando empresas públicas en un proceso aun más fraudulento: YPF o Gas del Estado entre las más importantes del que fue el mayor saqueo que sufrió el pueblo argentino; y haciendo esta deuda aun mayor.

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YPF y Gas del Estado habían sido unos de los principales responsables del desarrollo industrial y la inversión en las infraestructuras nacionales. En 1949, Argentina finalizaba la construcción de uno de los mayores gasoductos de la época con más de 1.600 kilómetros de longitud. La maquinaria y las infraestructuras que estas empresas necesitaban eran fabricadas por la industria pesada argentina. Ahora, esta industria con el desmantelamiento de estas empresas, prácticamente,  ha desaparecido o está aparcada porque todos estos materiales se exportan de EEUU u otras potencias industriales. Aunque el nuevo gobierno ha prometido la industrialización del país, todavía, los resultados no son palpables y Argentina sigue importando lo que antes producía.

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Desde entonces, se ha producido una desinversión en YPF y Gas del Estado y el “vaciamiento” de ambas empresas. Por ejemplo, se produjo el desguace y venta de la flota de YPF. Los beneficios de estas empresas no se reinvierten en la exploración y la mejora de las infraestructuras sino que las transnacionales evaden estos beneficios al exterior. La población argentina no se beneficia prácticamente de sus recursos naturales. Asimismo, la venta de YPF y de Gas del Estado estuvo llena de irregularidades. La manipulación  de las reservas de la petrolera por una auditora estadounidense. La venta de YPF a la mitad de su valor o de Gas del Estado a un tercio del mismo.  En Argentina, a este proceso también se le llamó, curiosamente como en España, reconversión industrial; pero, realmente, fue un desmantelamiento y, las poblaciones y trabajadores quedaron desamparados. El país sufrió una grave desindustrialización.

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Para España, Argentina es un ejemplo paradigmático. Lo mismo que sufrieron ellos, desembocando finalmente décadas de infame rapiña en la grave crisis del “corralito”, es a lo que España se está acercando inexorablemente. España ha sufrido una fuerte desindustrialización con la privatización y el desmantelamiento de sus empresas. Lo que se está viviendo actualmente con Iberia es lo mismo que ocurrió con muchas empresas argentinas: “vaciamiento”, desinversión, toma de negocios y líneas rentables, etc. ¡Cómo una empresa monopólica, estratégica y vital para la economía nacional puede ser entregada en sacrificio de una gran transnacional extranjera! La ironía de Iberia es que de instrumento propicio de saqueo – comprando aviones a 1 dólar a Aerolíneas Argentinas – se ha convertido en víctima de un saqueo hace mucho programado.

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La renuncia que se produjo por parte del estado argentino al control de recursos y mercados claves todavía tiene graves consecuencias. La falta de inversiones y la gestión cortoplacista son parte fundamental del actual déficit energético de la Argentina. En los años 90, la concentración monopólica hizo desaparecer unas 2.500 estaciones de servicio. Mientras Argentina construía grandes gasoductos al mar, a Chile, a Brasil o Bolivia para exportar enormes cantidades de gas al exterior, el 40% de los argentinos no tenían ni tienen acceso al gas y en su propio suelo no se construía un gasoducto. Después de vender un gas barato en grandes cantidades, se encuentra importando hoy gas a un precio mucho mayor. Lo mismo ocurrió con el petróleo que se vendía en enormes cantidades a un precio irrisorio, sin ningún tipo de visión estratégica ni de futuro.

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No es la única consecuencia del inexistente control público. Las grandes corporaciones llevan décadas campando a sus anchas. La permisividad con sus comportamientos – que serían criminales obviamente, también, en sus países de origen – es absoluta. Y estos comportamientos tienen graves consecuencias sobre el medio ambiente, la seguridad y la salud de las poblaciones, el agua o las tierras. Los pozos petrolíferos son abandonados, se sellan mal o, simplemente, no se sellan. Los residuos no se limpian y se abandonan. Las corporaciones roban el agua, contaminan los ríos y las aguas subterráneas; la deforestación – estos comportamientos son los mismos dando igual que sean transnacionales de la soja, la caña de azúcar, la fruta o la energía – afecta a bosques primarios que han sido talados entre un 30% y un 75% de su superficie original.

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Las consecuencias de tener estados privados dentro del mismo estado siempre son las mismas para estas regiones y sus habitantes. Cuando estas corporaciones han exprimido al límite los recursos naturales de estos territorios dejan a sus poblaciones tierras muertas, ríos contaminados y aguas envenenadas, nuevas y antiguas enfermedades se multiplican, polución del aire, lluvias ácidas, decenas de metales pesados invaden sus cuerpos, desprendimientos de tierras y lluvias torrenciales que no tendrán el obstáculo de los bosques que fueron arrasados, exclusión, pobreza y muerte. Finalmente, los empleados públicos y las poblaciones solo pueden mostrar su impotencia ante una situación de indefensión tan manifiesta y repetida en tantas ocasiones.

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A pesar de lo que pueda creerse, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner han continuado sin poner coto a estos comportamientos de las corporaciones. Las concesiones privadas no han desaparecido y los recursos tampoco han sido nacionalizados. Como acabará el caso YPF todavía no está claro. La deuda externa volvió a ser legitimada, nunca fue auditada a pesar de sus flagrantes irregularidades, se encuentra bajo legislación extranjera en una “cesión de soberanía jurídica” inconcebible y, ninguno de los que perpetraron el mayor robo de la historia argentina ha entrado en prisión. Sólo los intereses de la deuda suponen casi el doble de los presupuestos de educación y sanidad. Esa dependencia exterior que únicamente favorece los intereses de una oligarquía rentista – la supuesta “argentinización” ratifica el favor a unos intereses corporativos –  integrada dentro del mercado financiero global actúa como un sistema de extracción de rentas que lastra el bienestar de los argentinos.

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YPF era la joya de la Argentina. Un ejemplo de cómo contradecir el saber económico convencional, pero tomó el camino inverso que hubieran deseado sus creadores. Se creó bajo el gobierno de Hipólito Yrigoyen que pretendía una política de “sustitución de las importaciones”, industrialización e independencia económica. Para dirigir y levantar la empresa se nombró al ingeniero Enrique Mosconi que había residido y estudiado en Europa enviado por el ejército argentino. Allí  se integró durante más de un lustro en el ejército alemán conociendo el pensamiento económico de Fiedrich List. Éste era un economista partidario del nacionalismo económico y la industrialización. List abandonó su preferencia por el “libre mercado” durante su exilio en Estados Unidos donde estudió el pensamiento económico de Alexander Hamilton y el desarrollo económico británico basado en un fuerte proteccionismo, integrándose en la escuela americana partidaria de la protección de la industria naciente; convirtiéndose en un férreo detractor del libre mercado, una ideología que exclusivamente servía al imperialismo británico.

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Ese mismo pensamiento económico llevó a Mosconi y a su amigo Baldrich al convencimiento de que el desarrollo económico argentino tenía que basarse en los “capitales locales”. Así levantó YPF con un capital inicial de 8 millones de pesos que multiplicó por 400 veces en los ocho años que estuvo al frente de la empresa, utilizando para ello su patrimonio personal, la reinversión de los beneficios de la extracción y la exploración del petróleo, préstamos nacionales y bonos vendidos a los argentinos. Pero nunca usó inversión extranjera. La empresa debía servir al interés social de la nación, al bienestar de sus ciudadanos y al desarrollo de una industria propia surtida de combustible barato, y eso sólo era posible gozando de la independencia y el monopolio.

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Enrique Mosconi sabía bien que había derribado los lugares comunes al servicio del imperialismo capitalista anglosajón: “El argumento ideológico de los que nos oprimen […] dice que para asumir la exploración y explotación del petróleo se requieren de enormes capitales. YPF demuestra que esos enormes “enormes capitales” se obtienen de los beneficios de una explotación integral”. Por eso para él: “No queda otro camino que el monopolio del Estado pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción, la elaboración, el transporte y el comercio […]”. Porque: “Los países donde operan los grandes trustes del petróleo […] al sacrificar su petróleo, en poco o nada se benefician. El torrente de petróleo convertido en oro engrosa las arcas de las compañías; y éstas claman, protestan y resisten invocando propósitos confiscatorios, cuando las naciones en que desarrollan sus actividades proponen establecer equitativos tributos. […] Estas naciones no consiguen tampoco [combustibles] a bajos precios […]”.

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Casualmente, una más en la historia latinoamericana, cuando en 1930, el gobierno consiguió quebrar el monopolio de la Standard Oil (Exxon, Amoco,…) y la Royal Dutch (Shell), Hipólito Yrigoyen fue derrocado por un golpe de estado de inspiración fascista y, Enrique Mosconi acusado de comunista, teniendo ambos que exiliarse de la Argentina. Durante la segunda mitad de la década anterior, Mosconi, Baldrich y otros, habían trabajado por medio de la Alianza Continental por la integración de Iberoamérica y propagaron la experiencia petrolífera argentina. De esas experiencias nacieron las nacionalizaciones del petróleo en Bolivia, México, Colombia, Brasil o Uruguay.

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El de 1930, por supuesto, no fue el último golpe de estado – fue el primero de cinco – ni la última casualidad. En 1966, se produjo otra insurrección militar que derribó el gobierno de Arturo Illia, devolviendo su sucesor, el general Juan Carlos Onganía, las concesiones nacionalizadas a las empresas privadas. En 1973, se produjo otro golpe militar. Éste el más criminal de la historia argentina que asentó la “reorganización nacional” para el colapso neoliberal de 2001. La lucha por la soberanía y la independencia económica y política de Irygoyen, Mosconi y Baldrich tampoco fue la última. Actualmente, Latinoamérica está viviendo nuevamente un movimiento por la independencia y la soberanía de sus pueblos. Tenemos que tener estas lecciones y ejemplos presentes en nuestra mente porque de elegir el lado correcto depende el futuro y la libertad de nuestros pueblos.

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