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Archive for 15 noviembre 2013

Si he visto más lejos, es porque he subido a hombros de gigantes”.

Isaac Newton, carta enviada a Robert Hooke, 15 de febrero de 1676.

Buenas noches a todos,

Os dejo el último programa que hemos grabado, este pasado domingo, con los compañeros del Colectivo Burbuja. El tema principal que tratamos es el individualismo extremo y exacerbado. Una filosofía que no es nueva y que pone al individuo por encima de todas las cosas, ya sea contra el Estado o contra la sociedad. Desde su defensa extrema del individuo aislado como motor del mundo y el capitalismo como el sistema más perfecto echan las culpas de todos los actuales problemas a un supuesto intervencionismo del Estado – supuestamente ¡socialista! – que sería el responsable de las fallas y crisis capitalistas. Por tanto, podríamos decir que para ellos si se dejara todo a la “libre” interacción de las fuerzas del mercado todos los problemas estarían resueltos y sería el mercado quien resolvería cualquier contratiempo y devolvería al sistema a su equilibrio natural.

El problema de este pensamiento es que es irreal. No tiene ninguna base ni ningún fundamento que lo pueda sostener ni histórico, ni empírico, ni real. Han puesto en el lugar de Dios al Mercado, convertido en la única divinidad, una nueva divinidad que todo lo puede. Pero eso no es cierto. Nunca jamás el capitalismo se movió sin estar amparado por el Estado y por los gobiernos. Nunca fue ajeno a éste. Todo lo contrario y así se ha expandido desde sus inicios. Fue el estado Absoluto el que desposeyó de tierras a los campesinos, el que posibilitó la explotación de niños y trabajadores, el que apoyó la conquista y la colonización del orbe por los europeos. Este comportamiento que podemos observar fundamentalmente desde los siglos XIV y XV en adelante, tiene su continuación en la actualidad por medio de guerras, deudas o tratados comerciales desiguales promovidos por las instituciones internacionales como el FMI o la OMC. Nada novedoso, por cierto:

He servido durante 30 años y cuatro meses en las unidades más combativas de las Fuerzas Armadas estadounidenses: en la Infantería de Marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo.

De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México, Tampico en particular. Contribuí a transformar a Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía birlar tranquilamente los beneficios. Participé en la “limpieza” de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la “civilización”. En 1923 “enderecé” los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil.

Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Capone. Él, como gángster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como Marine, operé en tres continentes. El problema es que cuando el dólar americano gana apenas el seis por ciento, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera”.

General Smedley D. Butler, entrevista a la revista Common Sense, 1935.

No estamos en crisis porque nos hayamos alejado de las buenas prácticas económicas capitalistas. Las crisis son consustanciales al capitalismo. Y siempre son crisis de especulación financiera exacerbada. No es sólo la corrupción, es el sistema económico y social, que pone por encima de todo, las ganancias y el dinero. No es la justicia, ni la libertad, ni la democracia lo que está en el altar del capitalismo, es el dinero. Y a eso se han plegado los ganadores y algunos perdedores de esta crisis: a ganar mucho dinero. Y nadie ha dicho que esto tenga que hacerse de forma honesta porque ricos y honestos se cuentan con los dedos de una mano (si eso…). Y la corrupción es intrínseca al sistema capitalista desde siempre. Por tanto tampoco es una crisis debida simplemente a una corrupción que nos condena al subdesarrollo:

“No hay ningún país en que los “políticos” formen un sector más poderoso y más separado de la nación que en los EE.UU. Aquí cada uno de los dos grandes partidos que se alternan en el Poder está a su vez gobernado por gentes que hacen de la política un negocio, que especulan con los escaños de las asambleas legislativas de la Unión y de los distintos Estados Federados, o que viven de la agitación en favor de su partido y son retribuidos con cargos cuando este triunfa. Es sabido que los estadounidenses llevan treinta años esforzándose por sacudir este yugo, que ha llegado a ser insoportable, y que, a pesar de todo, se hunden cada vez más en este pantano de corrupción.

Y es precisamente en los EE.UU. donde podemos ver mejor cómo progresa esta independización del Estado frente a la sociedad, de la que originariamente estaba destinado a ser un simple instrumento. Allí no hay dinastía, ni nobleza, ni ejército permanente –fuera del puñado de hombres que montan la guardia contra los indios–, ni burocracia con cargos permanentes y derecho a jubilación.

Y, sin embargo, en los EE.UU. nos encontramos con dos grandes cuadrillas de especuladores políticos que alternativamente se posesionan del Poder estatal y lo explotan por los medios más corruptos y para los fines más corruptos; y la nación es impotente frente a estos dos grandes consorcios de políticos, pretendidos servidores suyos, pero que, en realidad, la dominan y la saquean”.

Friedrich Engels, Londres, en el vigésimo aniversario de la Comuna de París, 18 de marzo de 1891.

No sólo Engels – por cierto, al que cito mal en el programa confundiéndolo con Marx L –  tiene esta opinión de los políticos estadounidenses. Esto era vox populi. Alguien nada sospechoso tenía por aquellas mismas fechas esta misma opinión de ellos. Quien fuera presidente de los Estados Unidos Teddy Roosevelt se lamentaba ante la abierta venta de votos a los grupos de presión – lobbies – que sus compañeros de la asamblea de Nueva York realizaban como si “tuvieran la misma idea sobre la Vida Pública y el Servicio Civil que la que tiene un buitre sobre una oveja muerta”.

Vemos que palabras tan actuales como grupos de presión corporativos, especulación y corrupción no son nada nuevas, ni mucho menos. Y es que al capitalismo y a la burguesía liberal le sientan mucho mejor los grupos de presión de los poderosos que la democracia de masas, porque su democracia censitaria controlada por pequeños grupos de poder económico y social no quería dar cabida entre ellos a los trabajadores o “multitud detestable”, como eran llamados en la Francia de la segunda mitad del S.XIX. La democracia no era la prioridad. Lo derechos políticos que fueron ganados por la poderosa burguesía no eran aplicables al resto de la sociedad.  Como dejo escrito Eric Hobsbawm:

“… la burguesía como clase […] se trataba de un grupo de personas con poder e influencia. […]… la forma clásica de la política burguesa [era] completamente distinta de la política de masas de los que se encontraban por debajo de ellos, incluyendo a la pequeña burguesía. El recurso clásico del burgués en apuros o con motivos de queja, fue ejercer o solicitar las influencias individuales: hablar con el alcalde, con el diputado, con el ministro, con el antiguo compañero de escuela o colegio, con el pariente, o tener contactos de negocios. La Europa burguesa estaba, o iba a estar, llena de sistemas más o menos informales para la protección del progreso mutuo, de cadenas de viejos amigos o mafias (“amigos de los amigos”), entre los cuales se contaban las que surgían de una asistencia común a las mismas instituciones educativas y que fueron, naturalmente, muy importantes, especialmente en lo que respecta a las instituciones de enseñanza superior, que daban lugar a uniones nacionales, que superaban las simplemente locales.

[…] La burguesía como clase no organizaba movimientos de masas, sino grupos de presión”.

Por tanto, a lo que hoy asistimos no es nada nuevo. La esencia de las formas políticas y económicas son las mismas de siempre. No es el individualismo lo que mueve al capitalismo sino los grupos de poder, el apoyo mutuo, las alianzas estratégicas. No es el individuo sólo contra el mundo. Es la acumulación de conocimientos y trabajo que realiza la sociedad y su conjunto. No los genios iluminados. La clase de los negocios se organiza, forma sus asociaciones e instituciones, para nada se mueve de forma individual sino que hizo la revolución para alcanzar aun más poder y mantiene y extiende su poder controlando todos los resortes del Estado. Debemos ampliar nuestra visión más allá de los políticos y comprender cómo se forma y se controla el poder. Para cambiar el rumbo no bastará con cambiar de gobierno sino que habrá que cambiar las estructuras políticas y económicas, sin esto nada será posible:

“Detrás del gobierno aparente se asienta entronizado un gobierno invisible que no debe lealtad ni reconoce responsabilidad alguna a la gente. La primera tarea del arte de gobernar es destruir este gobierno invisible, contaminar esta alianza terrible entre los negocios corruptos y los políticos corruptos”

Theodore Roosevelt.

Espero que os guste el programa. Un saludo a todos y muchas gracias.

11 de Noviembre 2013. Uno contra todos.

Hoy hablamos sobre los discursos que defienden la primacía del individuo y el mercado sobre cualquier otra cosa y si son compatibles con los valores fundamentales de la democracia. Con Emilio José y Chus Marcano. Conduce Juan Carlos Barba.

http://cort.as/6iAO

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Buenos días a todos,

Os voy a dejar el programa que grabamos con los compañeros de Colectivo Burbuja sobre la situación actual de Argentina. Es muy interesante – aunque está mal que yo lo diga J – porque los paralelismos con la situación española son alarmantes y, al mismo tiempo, esperanzadores. Además, contamos con la colaboración de un amigo argentino, que nos habla de primera mano de la experiencia que allí han vivido.

Argentina demuestra que otras políticas económicas son posibles y, que estas políticas pueden llegar desde el interior del mismo sistema político cuando una parte de él se da cuenta que la situación de intervención extranjera puede llevar al país al colapso. El único inconveniente es que esta parte del espectro del sistema político sólo cambió su forma de actuar una vez sobrevenido el colapso económico. Lo ideal en España sería que este cambio viniera desde fuera del actual panorama político o arrastrado éste por un amplio movimiento ciudadano contra las actuales políticas imperialistas del FMI y la Unión Europea que sólo favorecen a las grandes fortunas y corporaciones transnacionales hundiendo a amplias capas de la población en la pobreza y la marginación.

Este el objetivo que tienen y han tenido siempre las políticas de Ajuste Estructural – hoy llamadas Reformas Estructurales – en todos los lugares donde se han aplicado. La liberalización comercial, las aperturas de los mercados financieros o las privatizaciones en masa han devastado economías enteras a lo largo de estos últimos 40 años, hundiendo los salarios y destruyendo el tejido productivo nacional. Cumpliendo el objetivo principal – no declarado – someter a los países a una aguda dependencia económica y política y concentrando la riqueza inusitadamente. Argentina no ha roto con el pasado neoliberal, pero sí le ha puesto coto y, sólo el futuro nos dirá hasta donde puede llegar su actual deriva política. Sin más os dejo con el programa, espero no haberos aburrido. Que lo disfrutéis J

Muchas gracias por vuestra atención. Saludos.

21 de Julo 2013. Argentina.

Hoy hablamos sobre los paralelismos entre la Argentina pre-corralito de finales de los 90 y la situación actual en España, la situación actual de Argentina y qué evolución podemos esperar. Con Eduardo González, Jordi Llatzer y Emilio José. Conduce Juan Carlos Barba.

http://cort.as/4r52

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La empresa moderna era y es ciega. Sabemos que efectivamente produjo la revolución industrial, pero este no era el objetivo de los empresarios. Tales hombres, codiciosos y ansiosos de acumular la máxima ganancia no son raros – de todos modos no lo fueron en Europa desde las Cruzadas en adelante – ni su comportamiento es muy recóndito. La empresa privada estimulará el desarrollo económico y la revolución industrial si, y solo si, los beneficios a obtenerse de ese modo son mayores a los que se logren por otros medios. Si no lo son, no lo hará”.

Eric HobsbawmEn torno a los orígenes de la revolución industrial.

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Echando la vista atrás al comienzo de la crisis, no podemos por más que pensar que la gestión de ésta está siendo buena. Incluso, podríamos decir excelente. El objetivo del sistema económico actual es el beneficio y las ganancias, la acumulación capitalista y el enriquecimiento. La competitividad, la codicia y el dinero son los becerros de oro que dan sentido al sistema capitalista que nos domina. Por tanto, cuando observamos que el número de millonarios crece un 13% durante el último año, el beneficio de la gran banca un 79% hasta septiembre, la bolsa española sube más de un 16% durante este año y, además, más de 6 millones de personas deben pelear por empleos cada vez más precarios y con peores salarios, no podemos por más que congratularnos. Solo podemos llegar a una conclusión: la gestión de la crisis está siendo excelente. Y todavía podemos obtener éxitos aun más grandiosos porque el número de millonarios amenaza con crecer un 110% más hasta 2017.

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El fin del sistema capitalista es el beneficio, el enriquecimiento. Ni la libertad, ni la democracia, ni el progreso social. Si éste no se consigue mediante la innovación tecnológica o productiva, debe conseguirse por otros medios. Los medios son coyunturales, lo importante es el fin. Y el fin es obtener la máxima ganancia. Nunca ha importado que se haga a costa de la explotación de otros seres humanos sino que ha sido y es imprescindible. Por tanto, si el sistema no alcanza sus objetivos por unos medios utilizará otros, se adaptará en la búsqueda de sus fines. El capitalismo no es un sistema inmóvil, es un sistema en constante evolución, sus métodos y formas pueden variar, pero el objetivo que guía a éstos es siempre el mismo. Entonces, una vez que conocemos su esencia no puede sorprendernos que vuelva repetidamente a usar la explotación y la desposesión de las personas para reproducirse.

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Si hoy en día la ganancia capitalista se ha recuperado en España – y en el mundo – ha sido a costa de evolucionar hacia una mayor explotación de las personas y una constante expulsión del personal sobrante. Sumados a los millones de parados que nunca volverán al mercado laboral están los 3 millones de españoles que se encuentran en situación de “pobreza severa”, el doble que al principio de la crisis. Pero la pobreza no es una situación novedosa de la crisis, es estable y estructural, aunque agudizada por ésta, la pobreza infantil se eleva a casi al 27%, sólo 3 puntos más que al comienzo de la misma. Y es que es una situación lógica porque para que una minoría pueda tener mucho, poseer todo, otros no pueden acceder a nada. Esta es la naturaleza de las “reformas estructurales” que están aplicándose en España, ahora, si cabe con más saña que nunca. Guardando las formas democráticas del bien común se dice que son necesarias para crecer, acabar con la crisis y el desempleo. En realidad su función es concentrar aún más la riqueza y la propiedad, aumentar las rentas y salvar fortunas en peligro.

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Es la oligarquía dominante mundial, depredadora y extractiva, quien mediante sus diversos instrumentos e instituciones, el FMI o la Unión Europea, siempre bajo la tutela de Washington, trasvasa enormes cantidades de riqueza y recursos a sus carteras. Los métodos son numerosos y se adaptan a las diferentes situaciones y características de cada país. En España, por ejemplo, la usura bancaria mediante los intereses de una deuda – pública* y privada – desproporcionada y unas comisiones bancarias que han crecido un 186%** entre 2007 y 2012; la rebaja salarial de los trabajadores desde la última reforma laboral que supera el 10%, pero es simplemente continuar una tendencia, porque entre 1994 y 2011, los salarios ya habían caído también otro 10%; unido al aumento de la jornada laboral; los rescates a la banca mediante ayudas directas, avales, estafa a los preferentistas, el ‘banco malo’; el rescate a las concesionarias de autopistas; el rescate encubierto a las eléctricas mediante subidas de la luz que superan el 70% en los últimos 7 años, a pesar de tener sobrecapacidad eléctrica; las privatizaciones de los bienes y servicios públicos de ayuntamientos y Comunidades Autónomas; etc.

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Para esta oligarquía, las empresas, los trabajadores, los seres humanos, el gobierno, los partidos políticos, las instituciones son instrumentos utilizados según la coyuntura histórica, social y económica y están supeditados a alcanzar sus objetivos de máximo beneficio y acumulación. Para la gran burguesía y la aristocracia hace ya casi dos siglos unidas indisolublemente y siempre tendentes a unas relaciones endogámicas, la democracia de masas – la única y verdadera democracia – es algo nunca deseado, siempre despreciada. Todavía, la democracia parlamentaria burguesa era un mal menor en cuanto a que sólo una mínima parte de la población podía participar en ella. Pero, el radicalismo democrático era dar cabida en su mundo – dominado por el darwinismo social, el racismo y la eugenesia científica – a esa “multitud detestable” que tanto habían despreciado siempre. Y cuya única función vital dada su objetiva inferioridad era ser explotada.

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Entonces las palabras dichas por Vladimir Ilich ‘Lenin’ hace ya más de cien años vuelven a tomar una vigencia sorprendente: “Las crisis demuestran que los obreros no se pueden limitar a luchar por obtener de los capitalistas concesiones parciales, ya que, cuando se produzca el crac, éstos no sólo arrebatarán a los trabajadores los derechos conquistados sino que los harán todavía más precarios. Y así continuará sucediendo inevitablemente”. Y es así como nuevamente se repite en la historia que las crisis sí son una oportunidad para aumentar la explotación y la desposesión de la mayoría por una minoría cuya codicia no tiene freno, ni límites. Una minoría que pasará por encima de cualquiera y avasallará a todos los que se le opongan.

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La democracia no es un derecho natural, nunca fue otorgada, fue conquistada, siempre fue una lucha, los derechos individuales y sociales nunca fueron concedidos por convencimiento de la igualdad de todas las personas. Cuando en una sociedad se acepta que se puede explotar a las personas, es decir, trabajar 12 horas por menos de 500 euros o hacer millones de horas extras gratis, la democracia no existe, mucho menos el respeto a los Derechos Humanos, la libertad o la igualdad. Cuando a una persona se le quitan sus medios de subsistencia y se hace dependiente de otros, nunca puede haber libertad. Lo que hay es miedo, necesidad y hambre. Ese es el proyecto de la Unión Europea de las corporaciones: la jornada laboral de 65 horas, el trabajador pobre, la generalización de la pobreza. Este es el actual sistema globalizado que tanto ha colaborado a construir. Una involución social para Europa, los países desarrollados, una vuelta al capitalismo que colapsó en 1929, pero una constante realidad para los países subdesarrollados, siempre dominados por la explotación colonial de las potencias capitalistas.

DegradaciónMoral

Hacia 1500 comenzó el proceso de transición al capitalismo industrial, marcado por un nivel de explotación de los seres humanos que no había tenido parangón en la historia. Sus víctimas no tienen cabida en la Historia. Hubo que esperar hasta el S.XX para que en la mayoría de los países industrializados se alcanzaran un mínimo de derechos democráticos, que, sin embargo, conllevaban la expulsión de determinados grupos humanos. En Suiza, las mujeres no pudieron votar hasta 1971; los negros, los chinos, otras minorías étnicas y sociales o los pueblos autóctonos, los “no blancos”, nunca estuvieron considerados como sujetos dignos de tales derechos democráticos hasta la segunda mitad del S.XX. Como nos dice Eric Hobsbawm, la cuna de la democracia liberal, el Reino Unido de la segunda mitad del S.XIX “era sin duda menos restrictivo que, por ejemplo, Bélgica, […], pero ni era democrático ni lo intentaba ser”. El voto censitario determinado por la posición de poder y la fortuna personal era la norma. Identificar capitalismo y democracia es ilusorio. El capitalismo no es democrático, nunca lo ha sido, nunca lo será, porque su razón de ser no es esa. Lo que está marcado por el afán de dominación y explotación en pos del máximo beneficio nunca podrá salvaguardar una verdadera democracia.

Los bancos han ganado con los intereses de la deuda pública 17.300 millones.

** Según un estudio realizado por ADICAE, las comisiones bancarias han crecido un 265,57% entre 2004 y 2012.

 

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