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Archive for the ‘Corrupción’ Category

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En suma, los beneficios del común permitían a los menos favorecidos librarse de la dependencia exclusiva del jornal perseguida por el emergente régimen protocapitalista […]. La gentry, especialmente tras la Revolución [de 1688], acumulará tierra y abandonará el viejo régimen de open field. Decididos a someter los campos al “yugo de la mejora”,… los nuevos terratenientes han sido conscientes de ello muy pronto–, para construir el nuevo orden era necesario eliminar este elemento extraño, este código resistente de los territorios sociales precapitalistas, las tierras y derechos comunales. […]

A partir del XVII el Parlamento promueve el cercamiento a través de enclosure actsla propia ley se convierte en vehículo para desposeer al pueblo de la tierra (K. Marx). […]… especialmente durante el s. XVIII. Las leyes de cercamiento eran mucho más rápidas y fiables, asegurando además el reparto de la tierra comunal entre los propietarios locales […]… la práctica se alejaba bastante de la limpieza aparente de este modelo teórico. La iniciativa correspondía a menudo al propietario mayoritario, que preparaba el plan sin conocimiento de sus vecinos y lo presentaba antes de enviarlo al Parlamento como cosa hecha para que éstos lo firmaran. Eran habituales las irregularidades en el cómputo de la propiedad y, hasta 1801, los interesados podían ser miembros de la comisión que evaluaba la iniciativa. En 1880, más de un siglo después de la fijación del requisito de publicidad del proceso, se presentó en el Parlamento una moción para establecer medidas capaces de hacer efectiva la obligación en los condados –la mayoría– en que aún no era cumplida.

El mayor golpe a la participación era la traslación de la sede del debate de la asamblea parroquial al Parlamento y su codificación según procesos ajenos a la costumbre de los aldeanos. Como indicaron irónicamente los Hammond, cualquier campesino podía oponerse a una iniciativa de enclosure: sólo tenía que aprender a leer, contratar un letrado, desplazarse a Londres durante varias semanas y enfrentarse a la presión de los poderosos de su aldea; en algunas comisiones se aprobaron leyes concláusulas que condenaban a pena de muerte a los opositores al cercamiento (Hammond & Hammond, 1912, p. 64).

Álvaro Buitrago Sevilla, es Doctor Arquitecto y Profesor Asociado de la Universidad Politécnica de Madrid.

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Si he visto más lejos, es porque he subido a hombros de gigantes”.

Isaac Newton, carta enviada a Robert Hooke, 15 de febrero de 1676.

Buenas noches a todos,

Os dejo el último programa que hemos grabado, este pasado domingo, con los compañeros del Colectivo Burbuja. El tema principal que tratamos es el individualismo extremo y exacerbado. Una filosofía que no es nueva y que pone al individuo por encima de todas las cosas, ya sea contra el Estado o contra la sociedad. Desde su defensa extrema del individuo aislado como motor del mundo y el capitalismo como el sistema más perfecto echan las culpas de todos los actuales problemas a un supuesto intervencionismo del Estado – supuestamente ¡socialista! – que sería el responsable de las fallas y crisis capitalistas. Por tanto, podríamos decir que para ellos si se dejara todo a la “libre” interacción de las fuerzas del mercado todos los problemas estarían resueltos y sería el mercado quien resolvería cualquier contratiempo y devolvería al sistema a su equilibrio natural.

El problema de este pensamiento es que es irreal. No tiene ninguna base ni ningún fundamento que lo pueda sostener ni histórico, ni empírico, ni real. Han puesto en el lugar de Dios al Mercado, convertido en la única divinidad, una nueva divinidad que todo lo puede. Pero eso no es cierto. Nunca jamás el capitalismo se movió sin estar amparado por el Estado y por los gobiernos. Nunca fue ajeno a éste. Todo lo contrario y así se ha expandido desde sus inicios. Fue el estado Absoluto el que desposeyó de tierras a los campesinos, el que posibilitó la explotación de niños y trabajadores, el que apoyó la conquista y la colonización del orbe por los europeos. Este comportamiento que podemos observar fundamentalmente desde los siglos XIV y XV en adelante, tiene su continuación en la actualidad por medio de guerras, deudas o tratados comerciales desiguales promovidos por las instituciones internacionales como el FMI o la OMC. Nada novedoso, por cierto:

He servido durante 30 años y cuatro meses en las unidades más combativas de las Fuerzas Armadas estadounidenses: en la Infantería de Marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo.

De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México, Tampico en particular. Contribuí a transformar a Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía birlar tranquilamente los beneficios. Participé en la “limpieza” de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la “civilización”. En 1923 “enderecé” los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil.

Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Capone. Él, como gángster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como Marine, operé en tres continentes. El problema es que cuando el dólar americano gana apenas el seis por ciento, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera”.

General Smedley D. Butler, entrevista a la revista Common Sense, 1935.

No estamos en crisis porque nos hayamos alejado de las buenas prácticas económicas capitalistas. Las crisis son consustanciales al capitalismo. Y siempre son crisis de especulación financiera exacerbada. No es sólo la corrupción, es el sistema económico y social, que pone por encima de todo, las ganancias y el dinero. No es la justicia, ni la libertad, ni la democracia lo que está en el altar del capitalismo, es el dinero. Y a eso se han plegado los ganadores y algunos perdedores de esta crisis: a ganar mucho dinero. Y nadie ha dicho que esto tenga que hacerse de forma honesta porque ricos y honestos se cuentan con los dedos de una mano (si eso…). Y la corrupción es intrínseca al sistema capitalista desde siempre. Por tanto tampoco es una crisis debida simplemente a una corrupción que nos condena al subdesarrollo:

“No hay ningún país en que los “políticos” formen un sector más poderoso y más separado de la nación que en los EE.UU. Aquí cada uno de los dos grandes partidos que se alternan en el Poder está a su vez gobernado por gentes que hacen de la política un negocio, que especulan con los escaños de las asambleas legislativas de la Unión y de los distintos Estados Federados, o que viven de la agitación en favor de su partido y son retribuidos con cargos cuando este triunfa. Es sabido que los estadounidenses llevan treinta años esforzándose por sacudir este yugo, que ha llegado a ser insoportable, y que, a pesar de todo, se hunden cada vez más en este pantano de corrupción.

Y es precisamente en los EE.UU. donde podemos ver mejor cómo progresa esta independización del Estado frente a la sociedad, de la que originariamente estaba destinado a ser un simple instrumento. Allí no hay dinastía, ni nobleza, ni ejército permanente –fuera del puñado de hombres que montan la guardia contra los indios–, ni burocracia con cargos permanentes y derecho a jubilación.

Y, sin embargo, en los EE.UU. nos encontramos con dos grandes cuadrillas de especuladores políticos que alternativamente se posesionan del Poder estatal y lo explotan por los medios más corruptos y para los fines más corruptos; y la nación es impotente frente a estos dos grandes consorcios de políticos, pretendidos servidores suyos, pero que, en realidad, la dominan y la saquean”.

Friedrich Engels, Londres, en el vigésimo aniversario de la Comuna de París, 18 de marzo de 1891.

No sólo Engels – por cierto, al que cito mal en el programa confundiéndolo con Marx L –  tiene esta opinión de los políticos estadounidenses. Esto era vox populi. Alguien nada sospechoso tenía por aquellas mismas fechas esta misma opinión de ellos. Quien fuera presidente de los Estados Unidos Teddy Roosevelt se lamentaba ante la abierta venta de votos a los grupos de presión – lobbies – que sus compañeros de la asamblea de Nueva York realizaban como si “tuvieran la misma idea sobre la Vida Pública y el Servicio Civil que la que tiene un buitre sobre una oveja muerta”.

Vemos que palabras tan actuales como grupos de presión corporativos, especulación y corrupción no son nada nuevas, ni mucho menos. Y es que al capitalismo y a la burguesía liberal le sientan mucho mejor los grupos de presión de los poderosos que la democracia de masas, porque su democracia censitaria controlada por pequeños grupos de poder económico y social no quería dar cabida entre ellos a los trabajadores o “multitud detestable”, como eran llamados en la Francia de la segunda mitad del S.XIX. La democracia no era la prioridad. Lo derechos políticos que fueron ganados por la poderosa burguesía no eran aplicables al resto de la sociedad.  Como dejo escrito Eric Hobsbawm:

“… la burguesía como clase […] se trataba de un grupo de personas con poder e influencia. […]… la forma clásica de la política burguesa [era] completamente distinta de la política de masas de los que se encontraban por debajo de ellos, incluyendo a la pequeña burguesía. El recurso clásico del burgués en apuros o con motivos de queja, fue ejercer o solicitar las influencias individuales: hablar con el alcalde, con el diputado, con el ministro, con el antiguo compañero de escuela o colegio, con el pariente, o tener contactos de negocios. La Europa burguesa estaba, o iba a estar, llena de sistemas más o menos informales para la protección del progreso mutuo, de cadenas de viejos amigos o mafias (“amigos de los amigos”), entre los cuales se contaban las que surgían de una asistencia común a las mismas instituciones educativas y que fueron, naturalmente, muy importantes, especialmente en lo que respecta a las instituciones de enseñanza superior, que daban lugar a uniones nacionales, que superaban las simplemente locales.

[…] La burguesía como clase no organizaba movimientos de masas, sino grupos de presión”.

Por tanto, a lo que hoy asistimos no es nada nuevo. La esencia de las formas políticas y económicas son las mismas de siempre. No es el individualismo lo que mueve al capitalismo sino los grupos de poder, el apoyo mutuo, las alianzas estratégicas. No es el individuo sólo contra el mundo. Es la acumulación de conocimientos y trabajo que realiza la sociedad y su conjunto. No los genios iluminados. La clase de los negocios se organiza, forma sus asociaciones e instituciones, para nada se mueve de forma individual sino que hizo la revolución para alcanzar aun más poder y mantiene y extiende su poder controlando todos los resortes del Estado. Debemos ampliar nuestra visión más allá de los políticos y comprender cómo se forma y se controla el poder. Para cambiar el rumbo no bastará con cambiar de gobierno sino que habrá que cambiar las estructuras políticas y económicas, sin esto nada será posible:

“Detrás del gobierno aparente se asienta entronizado un gobierno invisible que no debe lealtad ni reconoce responsabilidad alguna a la gente. La primera tarea del arte de gobernar es destruir este gobierno invisible, contaminar esta alianza terrible entre los negocios corruptos y los políticos corruptos”

Theodore Roosevelt.

Espero que os guste el programa. Un saludo a todos y muchas gracias.

11 de Noviembre 2013. Uno contra todos.

Hoy hablamos sobre los discursos que defienden la primacía del individuo y el mercado sobre cualquier otra cosa y si son compatibles con los valores fundamentales de la democracia. Con Emilio José y Chus Marcano. Conduce Juan Carlos Barba.

http://cort.as/6iAO

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Buenos días a todos,

Os voy a dejar el programa que grabamos con los compañeros de Colectivo Burbuja sobre la situación actual de Argentina. Es muy interesante – aunque está mal que yo lo diga J – porque los paralelismos con la situación española son alarmantes y, al mismo tiempo, esperanzadores. Además, contamos con la colaboración de un amigo argentino, que nos habla de primera mano de la experiencia que allí han vivido.

Argentina demuestra que otras políticas económicas son posibles y, que estas políticas pueden llegar desde el interior del mismo sistema político cuando una parte de él se da cuenta que la situación de intervención extranjera puede llevar al país al colapso. El único inconveniente es que esta parte del espectro del sistema político sólo cambió su forma de actuar una vez sobrevenido el colapso económico. Lo ideal en España sería que este cambio viniera desde fuera del actual panorama político o arrastrado éste por un amplio movimiento ciudadano contra las actuales políticas imperialistas del FMI y la Unión Europea que sólo favorecen a las grandes fortunas y corporaciones transnacionales hundiendo a amplias capas de la población en la pobreza y la marginación.

Este el objetivo que tienen y han tenido siempre las políticas de Ajuste Estructural – hoy llamadas Reformas Estructurales – en todos los lugares donde se han aplicado. La liberalización comercial, las aperturas de los mercados financieros o las privatizaciones en masa han devastado economías enteras a lo largo de estos últimos 40 años, hundiendo los salarios y destruyendo el tejido productivo nacional. Cumpliendo el objetivo principal – no declarado – someter a los países a una aguda dependencia económica y política y concentrando la riqueza inusitadamente. Argentina no ha roto con el pasado neoliberal, pero sí le ha puesto coto y, sólo el futuro nos dirá hasta donde puede llegar su actual deriva política. Sin más os dejo con el programa, espero no haberos aburrido. Que lo disfrutéis J

Muchas gracias por vuestra atención. Saludos.

21 de Julo 2013. Argentina.

Hoy hablamos sobre los paralelismos entre la Argentina pre-corralito de finales de los 90 y la situación actual en España, la situación actual de Argentina y qué evolución podemos esperar. Con Eduardo González, Jordi Llatzer y Emilio José. Conduce Juan Carlos Barba.

http://cort.as/4r52

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El poder corrompe. Igual que un gobierno puede corromperse cuando detenta el poder absoluto, los mercados también pueden corromperse cuando los investimos con ese mismo poder ilimitado. Estamos viendo los efectos de ese poder hoy en día. El empobrecimiento y miseria de millones de personas y su eventual esclavitud

Mahatir Mohamed, primer ministro de Malasia, 1981–2003.

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El FMI no es una entidad neutral. El FMI tiene unos intereses muy concretos. Es una institución que representa los intereses de Wall Street y las corporaciones estadounidenses. El FMI no se equivoca. Nunca se equivoca. Cuando escribe en un informe que las reformas estructurales a lo mejor han ido más allá de lo necesario. Es simplemente una muestra de cinismo o un lapsus de honestidad. El FMI nunca comete la equivocación de elevar los salarios, aumentar el gasto social, mejorar las condiciones laborales de los trabajadores o aumentar el poder adquisitivo de la población. Ese es un tipo de “equivocación” que nunca va a cometer.

No podemos creer que licenciados y doctorados en Harvard, Yale, la London School of Economics, Cambridge, Berkeley y muchas otras de las mejores instituciones académicas globales puedan equivocarse repetidamente ¿Por qué iban a continuar tomando las mismas medidas que han causado tanto dolor y miseria a tantos pueblos? Siempre las mismas medidas con los mismos lamentables resultados. Es fácil. Su función es saquear países y eso lo hacen a conciencia y meticulosamente. No tenemos que tener miedo a utilizar la palabra “saqueo”, pues eso es lo hacen estas instituciones internacionales: *OMC, FMI, UE, BM, etc. Pueden ser dogmáticos y crueles, pero no son tontos y saben muy bien lo que hacen y a quién benefician siempre.

La crisis que ha vivido España no es nada característico ni idiosincrático de este país. Está dentro de la dinámica de la economía internacional. No es la corrupción ni la incompetencia política – por mucho que sí existan objetivamente – el principal causante de la crisis. El principal problema ha sido la corrupción del sistema financiero global. Hoy totalmente quebrado. De esta crisis de la deuda privada española podemos encontrar repetidos antecedentes en el pasado cercano. Por ejemplo, en la crisis sufrida por los países del Sudeste Asiático a finales de los 90.

Tras más de tres décadas de crecimiento económico y reducción de las desigualdades y la pobreza, altas tasas de ahorro, políticas industriales, gasto público en educación y ciencia; a principios de los años 90 estos países fueron fuertemente presionados por los Estados Unidos para abrir sus mercados financieros. Por ejemplo, se obligó a Tailandia a quitar las limitaciones que tenían los bancos para dar créditos inmobiliarios. Y Corea aceptó a regañadientes que sus bancos y empresas pudieran endeudarse en moneda extranjera Con la liberalización de sus mercados financieros llegó un enorme flujo de dinero occidental – europeo y, sobre todo, estadounidense – a las economías asiáticas –. Este dinero dedicado principalmente a la especulación creó una gigantesca burbuja inmobiliaria en esta región.

¿Burbuja inmobiliaria con dinero especulativo europeo y estadounidense? Me suena bastante familiar… Fue una época de enormes beneficios, de congratulaciones de los financieros internacionales porque sus medidas traían grandes cantidades de capital, acababan con las ineficiencias económicas de los controles y las regulaciones sobre éstos y, acarreaban un rápido crecimiento económico. Sin embargo, como siempre ocurre “contra todo pronóstico” la burbuja inmobiliaria explotó dejando miles de edificios de oficinas y apartamentos vacíos. La enorme orgía especulativa creada por los bancos estadounidenses y los mercados internacionales acabó como acaban todas: reventando y, como siempre ocurre, se llevó por delante el mercado financiero local ¿A qué parece una experiencia muy cercana?

El estallido de la burbuja especulativa – porque el dinero que llegó durante esos años sólo fue a especular – provocó el pánico. Los banqueros se pusieron, podríamos decir, nerviosos, aunque no es seguro porque sabían que a su rescate acudiría el FMI y el Tesoro estadounidense. Qué, faltaría más, acudieron. Pero surgió un problema. Los países del Sudeste Asiático no querían la ayuda del FMI. Conocían como funcionaban las medidas del FMI y quienes iban a pagar las consecuencias del rescate financiero. Pero, un poquito de extorsión por aquí y por allá, alguna llamada de teléfono a horas intempestivas – ¿A qué os suena? – y todo arreglado. Corea y Tailandia cogieron los préstamos del FMI.

La Indonesia de Suharto puso más reparos, poniendo como decía Robert Rubin – el entonces secretario del Tesoro – en peligro “la confianza” de “los mercados internacionales y los inversores domésticos” al no aplicar las reformas (estructurales) y, no combatir “la corrupción” ¿A qué os suena? Pero, Suharto acabó aceptando el préstamo y los recortes sociales y, Suharto acabó cayendo, porque los préstamos y las reformas del FMI no estabilizaron el Sudeste Asiático sino que lo condenaron al caos, porque el dinero no fue a estabilizar estos países sino directamente a rescatar a los bancos e inversores estadounidenses – y a las grandes fortunas nacionales – que rápidamente sacaron los dólares del FMI, avalados, respectivamente, por los pueblos de Corea, Tailandia e Indonesia, que luego pagarían el desastre de las apuestas inmobiliarias de estos bancos. Y, las reformas hundieron la economía en una profunda crisis.

Por tanto, asistimos a como el dinero del FMI tomado por estos países va directamente a los bancos estadounidenses que han especulado, que sacan rápidamente ese dinero del país hundiendo la economía, convirtiendo el dinero de su rescate en deuda pública y, luego esta deuda tendría que ser pagada por los trabajadores con recortes sociales, nuevos impuestos y la privatización de bienes públicos ¿A qué resulta familiar? El paro se multiplicó por 10 en Indonesia, llegando al 15%; por cuatro en Corea y por tres en Tailandia. En países donde no existía un seguro por desempleo las consecuencias eran gravísimas. El PIB se hundió. Las medicinas dejaron de estar al alcance de la población, al igual que la educación. Además el FMI retiró los subsidios a la alimentación y la energía provocando una gran carestía. Y todo ello para rescatar a unos bancos corruptos, para que éstos, luego volvieran a un país plagado de gangas.

Según Robert Rubin y los financieros internacionales la crisis se debió a la corrupción intrínseca de estos países y a sus malas instituciones ¿no resulta esto bastante familiar? Dicho esto por una persona que venía de Goldman Sachs y que, más tarde, posibilitó la fusión ilegal de Citicorp y Travellers Group, creando posteriormente una ley ad hoc – que derogaba la ley Glass–Steagall – para legalizarla y, que junto con Larry Summers y Alan Greenspan desreguló el mercado de derivados, no deja de ser “curioso” ¿Cómo te quedas cuando te llama corrupto un tipo que le facilita saltarse la ley a una institución bancaria para luego acabar en esa misma institución cobrando 126 millones de dólares?

Entonces, tenemos a países que llevaban tres décadas de crecimiento, superávit económico y una importante reducción de la pobreza, que de repente, tenían que ser reformados de arriba abajo porque los bancos estadounidenses estaban al borde de la quiebra por sus malas apuestas inmobiliarias ¿Cómo va a reformar tu país otro tipo, Larry Summers, que tras desregular el mercado de derivados con el apoyo de Alan Greenspan se levanta más tarde 20 millones de dólares de un fondo de inversión dedicado a esos menesteres? ¿Puede haber mayor corrupción y cinismo que la de estos banqueros que a cambio de cientos de millones hunden a millones de seres humanos en la miseria y la desesperación? Es difícil.

No todo les salió tan bien como esperaban. El FMI resbaló en Malasia. El presidente Mohamed aguantó la extorsión y no se plegó al matón de los mercados, cesó a su ministro de Hacienda partidario del FMI – una figura, Anwar Ibrahim, ampliamente ensalzada por la prensa estadounidense – y tomó las medidas más repudiadas por el FMI, los mercados y la ideología del “libre mercado”. Primero, Malasia tenía a sus bancos estrictamente regulados y protegidos, no les había permitido endeudarse fuertemente con los mercados internacionales. Cuando la crisis estalló con más virulencia, Malasia bajó los tipos de interés y ordenó que toda su moneda – el ringgit – que se encontrara fuera del país volviera inmediatamente. Además, prohibió durante un año la salida de las inversiones extranjeras a corto plazo. Malasia practicó el control de capitales mediante un impuesto a la salida de los mismos.

Con estas medidas Malasia salió en un espacio muy breve de tiempo de la crisis, un año. Evitó el ataque de los especuladores a su moneda y a su mercado financiero. Protegió a sus empresas que no sufrieron los tipos de interés leoninos recomendados por el FMI, evitando las quiebras masivas que se produjeron en Tailandia, Corea o Indonesia, que exacerbaron la crisis económica. Y protegió a sus trabajadores no aplicando recortes y reformas sociales que hubieran hundido a éstos en la miseria a cambio de recibir un préstamo del FMI para rescatar a los bancos extranjeros.

Malasia se enfrentó a la “buena” economía y a la corrupción de los mercados financieros y sus instituciones. Esta crisis tiene enormes paralelismos con la española y también, enormes enseñanzas para nosotros. Aquí por orden de la Unión Europea y del FMI, los banqueros internacionales y las grandes fortunas siguen siendo rescatados de sus malas apuestas a costa de todos nosotros. Sus intereses no son los nuestros. Malasia fue un mal alumno, no hizo los deberes y cometió todos los pecados habidos y por haber contra la ortodoxia de los mercados. No hay nada como de vez en cuando desobedecer, ser un mal alumno y no hacer los deberes.

* Organización Mundial de Comercio (OMC), Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Unión Europea (UE).

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1. Se reconoce el derecho a la protección de la salud.

2. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto.

Constitución Española, art. 43.

 1. 2 Son titulares del derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria todos los españoles y los ciudadanos extranjeros que tengan establecida su residencia en el territorio nacional.

3. 2 La asistencia sanitaria pública se extenderá a toda la población española. El acceso y las prestaciones sanitarias se realizarán en condiciones de igualdad efectiva.

Ley 14/1986, General de Sanidad.

ImagenCuando la viceconsejera de Sanidad de Madrid, Patricia Flores, dijo hace un tiempo: “¿Tiene sentido que un [enfermo] crónico viva gratis del sistema?”, creo que mucha gente no podía dar crédito a sus palabras. No podía ser que hubiera tal nivel de crueldad en las altas instancias de un supuesto régimen democrático garante de los Derechos Humanos. Con el tiempo estos pensamientos clasistas y desalmados – mantenidos por tanto tiempo en secreto en círculos muy íntimos – van tomando forma y se abren paso apoyados en la coartada perfecta para todos los desmanes actuales: la crisis. La última desventura de la viceconsejera madrileña ha sido dejar a 30.000 mujeres sin la mamografía preventiva del cáncer de mama porque no había llegado a un acuerdo económico con las clínicas privadas. Como si no hubiera hospitales públicos en Madrid para realizar tal prueba.

Con esta excusa falaz se está desmantelando el Sistema Nacional de Salud – uno de los más admirados, eficientes y baratos del mundo – para convertir los derechos ciudadanos en beneficencia o mercantilismo y las joyas del sistema sanitario en la fuente de riqueza de unos pocos: políticos corruptos y familia, banqueros, constructores, aseguradoras, farmacéuticas y fondos de inversión. A la viceconsejera se la escuchó atentamente en Moncloa y, ahora, los enfermos crónicos: cáncer, tumores cerebrales, artritis, esclerosis múltiple, hepatitis, riñón o leucemia; las personas discapacitadas o dependientes, los ancianos, los desempleados, los inmigrantes “sin papeles”, quienes tengan necesidad de algún tipo de prótesis o traslado ambulatorio, etc., no vivirán gratis, sino que tendrán que enfrentarse a algún tipo de (re)pago sanitario. Parece que al Partido Popular sí le gustan los impuestos al dolor y la enfermedad. Cebarse con el más débil está en su idiosincrasia. Las personas podrán volver a morir en España por no poder acceder a medicamentos o atención médica.

En las actuales medidas no hay ninguna búsqueda del ahorro y la eficiencia. A no ser que consideremos ahorro recortar el gasto en personal sanitario y elevar un 15% la partida salarial de los directivos madrileños. O eficiencia que Dolores de Cospedal aumente un 170% el presupuesto para los altos cargos manchegos, mientras despide a 7.000 profesores y médicos. Todo lo contrario. En palabras del doctor Víctor Gutiérrez Millet, durante mucho tiempo jefe de nefrología del hospital Doce de Octubre, jubilado por orden de la Comunidad de Madrid a pesar de la falta de médicos y el crecimiento continuo de las listas de espera: “Yo soy un hombre de derechas. Yo he votado siempre al PP. Pero la Comunidad de Madrid, la consejería de Sanidad está gobernada por la ultraderecha más radical. Algunos casi rozan la esvástica. Ignacio González y el señor Lasquetty – gran intoxicador de los medios – están haciendo barbaridades. En la sanidad de Madrid lo que han hecho es una auténtica salvajada. El problema asistencial real que han creado con los enfermos es auténticamente inadmisible. Eso es una autentica barbaridad. Eso no se puede tolerar. Madrid está gobernado por la ultraderecha más extrema en todas sus estructuras”.

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Esta es la realidad que se vive en la sanidad madrileña: venganzas personales; pacientes que no son atendidos; coacciones y venganzas contra pacientes que rechazan el traslado a centros privados, aunque se ponga en grave riesgo su vida; médicos que no se reponen, creando un déficit de 1.300 médicos en los próximos cinco años; abandono de los gestores públicos, que prefieren desviar los fondos públicos a la sanidad privada – casi 1.000 millones en el último año –; profesionales de gran valía que son despedidos; etc. Una realidad que podemos ampliar a otras regiones de España y a las acciones del mismo gobierno de la nación. Y es que cuando las listas de espera se elevan un 125% la vida de miles de personas corre un grave riesgo. Unos gobiernos que, en cambio, están teniendo un éxito rotundo en la gestión de la crisis para los suyos. Pues, las políticas para millonarios que implementan han aumentado los mismos en un 13% desde mediados de 2012. Ya son un alegre grupo de 402.000 millonarios que han sabido aprovechar la oportunidad de la crisis.

Como ha demostrado la doctora de la London School y su equipo, Helena Legido–Quigley: “Muchas de las medidas adoptadas para ahorrar dinero no se basan en la evidencia. Hemos visto cómo los recortes tienen un efecto perjudicial sobre la salud de los españoles y, si no se aplican medidas correctivas, la situación podría empeorar, con un aumento del sida y la tuberculosis, –tal como hemos visto en Grecia, donde también ha habido importantes recortes en el sistema sanitario– así como el riesgo de una escalada de los problemas con las drogas y la propagación de enfermedades”. Además, añade: La evidencia científica es muy clara, que el copago es malo para la salud”. Sin ir más lejos Alemania recientemente ha suprimido el copago en sanidad por sus efectos perversos.

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La crisis como una oportunidad. Es así como ellos lo ven. La oportunidad de deshacerse de los débiles. Del personal sobrante. Quien no pueda pagarse un seguro privado está condenado. Y además ese seguro privado tendrá que hacerse en sus empresas. Ese es el carroñero afán de lucro y negocio a costa de la salud y el bolsillo de millones de personas que persiguen con ahínco. Que se ponga en peligro la vida o se condene a la muerte a miles de personas es un simple daño colateral que se puede asumir gustosamente, porque, en el fondo se lo merecen: son débiles, no han trabajado lo suficiente, son vagos y pedigüeños, etc. Los datos del desastre humano que están provocando con sus políticas están bien claros. Según Médicos del Mundo que ha lanzado la campaña “Nadie Desechado”: 

  • Más de 873.000 personas han perdido la tarjeta sanitaria.
  • Existen miles de personas con cáncer sin acceso a tratamiento médico.
  • Las enfermedades de transmisión se encuentran sin seguimiento.
  • Cada día – en la nueva España eugenésica – 2.392 personas son desechadas.

Simplemente, parece inconcebible que en nuestro país se pueda incumplir vilmente la Ley poniendo en peligro la vida de cientos de miles de personas o, violar los Derechos Humanos. La Ley 14/1986, General de Sanidad, desarrolla el artículo constitucional concretando que la protección de la salud es universal, gratuita y financiada por los poderes públicos. Cuando se habla de gratuita no se utiliza el término “gratis” de forma peyorativa y falseada como hacen Esperanza Aguirre y los suyos, sino que se financia con los impuestos de muchos tipos que todos los residentes en suelo español pagamos. Por tanto, este supuesto ahorro es, simplemente, una nueva subida de impuestos encubierta a los españoles. Porque quien no paga impuestos como debe en España es Esperanza Aguirre y los suyos. Es la clase de Mariano y Esperanza quien no paga impuestos. Son las grandes fortunas y empresas quienes viven en un paraíso fiscal y evaden más de 88.500 millones cada año. Dinero suficiente para pagarnos la sanidad, la educación y demás servicios públicos. Dinero sumado a la enorme extracción de riqueza que perpetran sobre la población española que nos haría ser un país rico.

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Idiótes (ἰδιώτης; idiota, idiotae): “Él que no se ocupa de los asuntos públicos, de la política, sino únicamente de sus asuntos privados”

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1.    Control de la política y los gobiernos por lacayoso empleados de los intereses privados de las élites o ellas mismas: Gobiernos S.A. Ya conoces el dicho popular: Déjalos que hablen, tú haz como yo: no te metas en política y vive tranquilo.

2.    Se produce un proceso de deslegitimación de la política, que provoca un sentimiento de impotencia, resignación y desengaño en la ciudadanía.

3.    Llegados, incluso, al cinismo, en un primer momento, se reflejará en una fuerte abstención. Para finalmente acabar, si la situación social se vuelve totalmente insostenible, debido a la codicia sin límites de las élites, en el totalitarismo o una férrea dictadura.

4.    Durante la democracia”, el proceso conduce a deslegitimar lo público y ensalzar los beneficios de la iniciativa privada. El objetivo es erosionar lo público para apropiarse de ello.

5.    Se utilizan todas las instancias posibles para lograr este objetivo: medios de comunicación, universidades, escuelas de negocio, libros, películas, etc. Se impone un pensamiento que justifica el saqueo. Es necesario hacer culpable al débil y al inocente. Al ciudadano hacerle apático, irresponsable e infantil.

6.    Con la excusa, anteriormente, prefabricada de la ineficiencia de lo público, los impuestos y el gasto excesivos se privatizan las empresas y servicios públicos a ‘precio de saldo’.

7.    Los poderosos intereses privados de las élites se han ahorrado la descomunal inversión que supone iniciar y hacer crecer enormes empresas y sectores  públicos, que han sido financiados con los impuestos de todos los ciudadanos.

8.    Saqueo de las arcas públicas: privatizaciones, dinero malversado en beneficio privado, fraude fiscal y privilegios fiscales para las élites, socialización de las pérdidas de la iniciativa privada y privatización de los beneficios.

9.    El saqueo de las arcas públicas provoca déficit por falta de financiación y total perdida de recursos públicos. La falta de financiación viene porque los grupos privilegiados – grandes patrimonios y empresas, y la Iglesia – no pagan impuestos y reciben enormes transferencias de dinero público. Sólo paga impuestos el Tercer Estado. Una minoría parasita a la mayoría ¿a qué recuerda esta curiosa situación?

10. Profecía autocumplida: ineficiencia de recursos en el sector público por estrangulamiento de los ingresos y la financiación, debido al saqueo y la extorsión de los mercados, para pagar los servicios y prestaciones.

11.  Se privatizan la educación, la sanidad, las pensiones, etc. Todo lo que todavía quede, que pueda ser rentable. Ha habido dinero para apuntalar la calamitosa gestión privada, pero no para pagar los servicios públicos. Monstruosa concentración de la propiedad, la riqueza y el poder.

12.  Ahora, los servicios básicos y esenciales, el dinero y los ahorros de todos están en manos de personas propensas al fraude y al saqueo, capaces de hundir sectores de negocio enteros. Cuando ocurra el siguiente descalabro, que ocurrirá ¿cómo vas a  recuperar tu dinero?

13.  Ahora, echa cuentas. Sigues pagando los mismos impuestos, mejor dicho, más que antes. Las élites siguen sin pagar impuestos, como antes. Pero, ahora tu sueldo se ha reducido o no lo tienes, los precios siguen subiendo, tienes que pagarte la educación, la sanidad y pagar un plan de pensiones privado que, te va dar una pensión mucho menor que el público y, que es propenso a esfumarse en Bolsa. ¿Quién se ha llevado nuestro queso?

Pues esto es el neoliberalismo. El saqueo de los bienes públicos, de los bienes comunes por una codiciosa minoría. La creación de escasez para vendérsela al mejor postor. El neoliberalismo no es otra cosa que el nuevo ropaje del dominio. El dominio absoluto de la totalidad de los seres humanos por una minoría criminal. El neoliberalismo, como ya dijo mucho antes que nosotros Pierre–Joseph Proudhon, como la propiedad son un robo.

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El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales” 

Bertolt Brecht.

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Cuando Mariano Rajoy o Duran i Lleida defienden su honorabilidad diciendo que ganarían más dinero fuera de la política están faltando a la verdad. Cuando dicen que están por vocación pueden estar siendo sinceros, pero cuando dicen que lo hacen por vocación de servicio público mienten descaradamente. Pueden estar por vocación de servicio, pero por vocación de servicio a su clase, diríamos mejor que por instinto de preservación. Solo desde el poder pueden aplicar las leyes y barreras que les permiten mantenerse en la cúspide de la pirámide social. Nunca por los méritos. La mentira es un arma muy poderosa y ellos la utilizan sistemáticamente. La mentira y la manipulación se cimentan en la ignorancia y la desinformación instituidas por los medios de difusión del conocimiento controlados por esa misma cúspide social.

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Este tipo de políticos, en su mayoría, se escudan en una entelequia conocida como clase política. Un término difundido por sus propios medios de propaganda. Son esos mismos políticos quienes desprestigian su clase para provocar en los ciudadanos un desamparo, un rechazo contra la política, la vida pública y los asuntos comunes. Una vez, conseguida que se alce está barrera empobrecen al Estado para con esa excusa privatizar los últimos bienes públicos en favor de su clase. Porque en realidad su clase es la media-alta o alta, no la clase política. En favor de ella enajenan el patrimonio común. Un delito que pasa inadvertido pasando las privatizaciones como el culmen de la eficiencia y la productividad de la que les ha provisto el neoliberalismo, un tipo de pensamiento mágico que como tal obvia los datos y hechos empíricos. Un pensamiento que crea el tipo de sociedad donde estos comportamientos predatorios pueden reproducirse sin impedimentos.

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Critican lo que dominan con el objetivo de alcanzar una dominación incluso mayor, absoluta. Por esta razón el feroz ataque contra la integridad de cualquier institución que no controlen como los funcionarios o los cargos electos o el patrimonio público o los servicios públicos… Cuando los ciudadanos caen en estos ardides y tretas olvidan que se están condenando. Se están condenando a ser pobres, a no tener ni voz ni voto, cuando la única solución factible es una participación e implicación – responsable, razonable y razonada – aun mayor en la política. En el modo de hacer las cosas en la ciudad, en el país y sus instituciones. Un mayor control democrático al que se oponen nuestros actuales dirigentes. Estas mismas personas no necesitan de la democracia – la desprecian –, la democracia es un mal menor para ellos, no un fin. El fin es alcanzar o mantener el poder y esto mismo pueden hacerlo sin democracia porque ellos vienen de las mismas clases medias-altas y la oligarquía de la muy corrupta y criminal dictadura franquista.

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La mentalidad de la que están provistos hace que tomen el Estado – lo que es de todos – como propio, como suyo, como su propiedad privada. Privando a los ciudadanos de lo que les pertenece. Tienen un sentido de la propiedad tan desarrollado que creen que España y los mismos españoles son suyos, pueden disponer de ella y de ellos a su gusto. Los españoles no deben ser una fuente de gastos y quebraderos de cabeza para ellos, deben ser una fuente de ingresos y beneficios. España y los españoles – como la democracia – son un medio para alcanzar su fin: el poder y el enriquecimiento. Y si por alguna razón se convierten en una fuente de gastos o en una carga se les condena al ostracismo, la culpabilidad, la inmigración o algún tipo de represión. Esto ha ocurrido siempre, tanto con la monarquía como con el turno de partidos liberal o con la última dictadura franquista que fue un levantamiento militar para salvaguardar los privilegios de la opresiva oligarquía caciquil que, todavía, se mantiene en el poder.

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Muchos de estos políticos – si investigamos un poquito sus biografías – son altos funcionarios de clase media-alta, terratenientes, nobles, empresarios o sus familiares y, por supuesto, muchos de ellos son ambiciosos advenedizos, fácilmente, sobornables – deseosos de ello – dispuestos a las más diversas corruptelas para enriquecerse o alcanzar una posición acomodada y desahogada. Estamos viendo continuamente ejemplos de cómo sus premeditadas políticas privatizadoras provocan el empobrecimiento y la descapitalización del Estado. Estas políticas cortoplacistas que tienen el objetivo declarado de obtener unos ingresos coyunturales y esporádicos o reducir gastos, en realidad son un trasvase de riqueza: las recalificaciones de suelo que han servido para enriquecer a multitud de poderosos terratenientes, la privatización ilegal de la costa, el regalo de terrenos públicos a elitistas negocios privados, las ayudas a la banca e inversores privados, la entrega de tierras y fincas públicas a grandes terratenientes cuando hay cientos de miles de jornaleros que nada poseen, la venta del patrimonio inmobiliario municipal cuando es más necesario que nunca un parque de vivienda público o la privatización de los montes públicos para ocio de la élite económica que se unen a la permanente destrucción de terrenos de alto valor ecológico.

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Todas ellas y muchas más suponen una desesperada búsqueda de liquidez debido a la gravísima pérdida de riqueza que suponen las privatizaciones o las bajadas de impuestos a las grandes fortunas. Medidas que se oponen a la búsqueda de una solución a largo plazo como sería la creación de unos ingresos estructurales y permanentes mediante una política de gestión responsable. Es una política desastrosa y empobrecedora. Es un círculo vicioso de medidas empobrecedoras que llevan a vender para obtener liquidez a corto plazo perdiendo ingresos estructurales que llevan nuevamente a vender para obtener liquidez. Por tanto, se vende el patrimonio público por la necesidad de ingresos y liquidez provocada por el estrangulamiento de las cuentas públicas no debido al exceso de gasto sino a la privatización del dinero, las empresas públicas y la pérdida de ingresos fiscales. En lugar de actuar como gestores de los bienes comunes, son vendedores profesionales en busca de beneficios privados.

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Muchos ciudadanos imbuidos de un pensamiento – el neoliberalismo – egoísta, arrogante e infantil no se dan cuenta que ellos son el Estado. Ellos van a soportar los gastos sean públicos o privados. Los van a soportar en forma de impuestos o en forma de tasas, tarifas, seguros, precios, salarios, etc. En realidad, lo que quieren decir, es que son las personas las que son un gasto y un lastre. Entonces, comienza la privatización indiscriminada de empresas, servicios, bienes, recursos, transferencias…, a manos de las mismas empresas, grupos y personas que no pagan impuestos, defraudan, que tienen grandes fortunas y, que igualmente, ya no tributarán por esos nuevos recursos de todos que han recibido a precio de saldo. No se dan explicaciones, no se asumen responsabilidades democráticas. Gobiernan en beneficio propio o en favor de su clase económica. Se ha olvidado el interés general, por tanto, no podemos creer en las doctrinas político-económicas de quienes gobiernan contra el interés de la mayoría de la población empobreciéndola hasta límites insospechados en favor de la extorsión de los mercados”, es decir, las grandes corporaciones y fortunas.

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¡Sálvese quien pueda! Esta parece ser la máxima entre todos los valedores y miembros del Partido Popular. Con el partido en caída libre en las encuestas de intención de voto lastrado por la mentira, el enchufismo y unas reformas desacreditadas que castigan a la sociedad española en general, empiezan a producirse movimientos de importancia para lograr suceder al actual presidente del gobierno que parece haber sido simplemente un mero “ninot” en la primera ronda de “reformas estructurales”, estando ya amortizado. Es aquí donde aparecen Esperanza Aguirre y, por ahora, su fiel escudero Pedro J. Ramírez, maniobrando para descabalgar al actual presidente del gobierno cuando se encuentra en una posición de absoluta debilidad.

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La publicación por parte de El Mundo de los supuestos pagos de sobresueldos en dinero negro de Bárcenas y los anteriores tesoreros a las distintas cúpulas del Partido Popular desde hace más de 20 años ha dado un vuelco espectacular a lo que en principio podía ser una “simple” financiación ilegal más de partidos. No sabemos hasta qué punto ha sido una voladura controlada en una lucha por el poder dentro de las distintas facciones de la derecha española, puesto que, ha salpicado, incluso, a otro fiel lacayo de Esperanza Aguirre, Federico Jiménez Losantos, el líder mediático de la extrema, pero “muy honrada”, derecha española. Una vez abierta la caja de los truenos no sabemos hasta donde los dos grandes medios de comunicación escrita irán dando cuerda al asunto. La venta de periódicos debe aumentarse al máximo, pero sin poner en peligro el actual sistema político oligárquico.

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La cuestión es que Mariano Rajoy está quemado. Ha cumplido su función, pero la situación de España es gravísima y ya no tiene credibilidad para seguir con las reformas que se van a implementar. Por supuesto, las reformas deben continuar – al ritmo de “Show must go on” – y el próximo presidente de España inevitablemente vendrá impuesto desde la Unión Europea o con su visto bueno. Un político o un tecnócrata, pero ambos serviles a los poderes financieros. Un próximo presidente que seguirá con las reformas impuestas desde Europa ¿Quién puede ser cuando desde Cospedal a Acebes, Rato, Mayor Oreja, Trillo, Arenas o Álvarez Cascos – que se presentó con un nuevo engendro político como alternativa al bipartidismo tras perder el poder en el suyo propio – están manchados de arriba abajo o cuando el gobierno al completo está quemado o cuando los líderes autonómicos están desahuciados o cuando el principal partido de la oposición va a la deriva dando más pena que miedo? En un país como éste, donde algunos políticos opinan que las urnas borran las faltas y los delitos propios, todo es posible.

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Y en esto, tras el primer golpe de Pedro J. Ramírez a la actual cúpula del PP, no tardó en postularse Esperanza Aguirre como la honrada política que pedía que se llegara hasta el final y se tomaran las responsabilidades políticas pertinentes. Sí, Esperanza Aguirre, quien fuera ministra de Aznar, concejala del ayuntamiento de Madrid, miembro de la ejecutiva del partido, presidenta de la Comunidad de Madrid. Sí, Esperanza Aguirre, quien viera su gobierno madrileño salpicado por la Gurtel, las tramas de espionaje, la financiación ilegal mediante fundaciones – caso Fundescam – quien haya dejado como presidente de la comunidad a Ignacio González embarrado, también, en tramas de espionaje; de corrupción, como la concesión del campo de golf del Canal a su hermano y a su cuñado, entre otras; y que ha mentido y ocultado reiteradamente el oscuro origen y obtención de su ático de Marbella. Pues, quien actúa y se mueve de esta manera en la vida pública da ejemplo de conducta y se reivindica como adalid de la honradez y la transparencia en la política.

Pues así, se está presentando Esperanza Aguirre en cualquier lugar que quieran oírla. La condesa, que vive en un palacio, se exhibe llana, campechana, cercana, incluso, en algunos casos, “verdulera”; pero ante todo, muy honrada, sabiendo que lo que el “Pueblo” quiere es transparencia y honestidad. Transparencia es para Aguirre que su gobierno no rindiera cuentas en la Asamblea de Madrid de 4 de cada 10 euros de los presupuestos regionales. La mujer que colocó a su hijo como asesor del ministerio de Economía, a su hermana como asesora de la alcaldesa de Madrid, a su primo en Bankia, a otro primo en el Canal de Isabel II, que se jactó de haber colocado a todos los colaboradores de su amigo Rodrigo Rato en organismos públicos y, más tarde, a él mismo como presidente de Caja Madrid, se permite con todo su descaro dar lecciones de honradez.  Ella que ha gobernado para su clase social a la que ha regalado prebendas sinfín bajadas de impuestos por valor de decenas de miles de millones de euros – y ha desmantelado los servicios públicos provocando una subida continuada de precios y tasas en tales servicios en pos de la privatización y el lucro de una minoría a la que ella pertenece y en favor de la cual ha gobernado. En detrimento de la renta y el nivel de vida de las familias madrileñas.

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La condesa de Murillo y grande de España – debe ser por eso por lo que cree que España es suya es ese tipo de “liberal” que bebe del más rancio nacionalcatolicismo convirtiendo la educación madrileña en una educación religiosa y adoctrinadora donde se regala suelo público a grandes centros concertados de sectas católicas y se favorece la segregación, mientras maltrata y criminaliza a los profesores y a los centros públicos a los que se debe. Esas políticas de apoyo a la enseñanza concertada – del que el 69% del total nacional es religiosa – hacen que los madrileños tengan que pagar un 69% más cara su educación o que en Madrid capital, prácticamente, sea imposible acceder a la educación pública o que la enseñanza concertada sea en un 88% católica. Por mucha propaganda y maquillaje que se haga los indicadores educativos muestran que Madrid durante su mandato ha retrocedido en calidad educativa.

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Es ese tipo de liberal de excelsa cultura – que confundió a José Saramago con Sara Mago, una pintora – que se sienta a conversar con otro intimo liberal suyo, Federico Jiménez Losantos – éste que, en cambio, bebe del fanatismo más primitivo que lo mismo le da seguir a Mao que a Franco – y, mientras, los dos se jactan de los parabienes de la iniciativa privada y cargan contra lo público, se reparten comisiones ilegales y negocian como será el futuro de la privatizada Telemadrid. Una cadena, anteriormente referente para los madrileños, que con ella ha vivido los años del más terrible oscurantismo donde la más burda propaganda daba cabida a sueldos de cientos de miles de euros de directivos y tertulianos amigos que maldecían lo público y vivían de su erario. Esto hizo que el ente público se hundiera en audiencia e ingresos saqueado por estos advenedizos. Y, ahora, espera caer en manos – como lo hicieron las licencias de la TDT – de los miembros de la extrema derecha, los empresarios amigos o los compañeros de partido, que vienen a ser lo mismo.

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Pues esta es la regeneración democrática que viene de quienes llevan viviendo de la política casi tres décadas. Los derrotados por Rajoy, ahora, se rebelan. Álvarez Cascos y Aguirre se visten de honestidad y honradez cuando formaban parte de la cúpula del partido en los años de la Gurtel o de Bárcenas. Porque la Gurtel vivía en Madrid. Porque los modos de Bárcenas son los de Aguirre. Hasta 7 cargos políticos madrileños tuvieron que marcharse o fueron salpicados por la Gurtel. Fue esta trama la que destapó el caso Bárcenas. Esos modos y acciones llevaron a Esperanza Aguirre a financiarse ilegalmente mediante Fundescam. Subvenciones millonarias a cambio de favores o contratos públicos. Subvenciones millonarias ha recibido para privatizar la sanidad a manos de las constructoras o construir unas autopistas de peaje que han ido a la quiebra. Subvenciones millonarias a cambio de malversar fondos públicos.

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Arturo Fernández y Díaz Ferrán son el prototipo de los empresarios que prosperan. Amigos de los políticos a los que financian para que luego éstos les den negocios y contratos públicos. O mejor créditos millonarios mediante Caja Madrid, que funcionaba como su caja particular. Almas caritativas que desean la pérdida absoluta de los derechos de los trabajadores. Esos mismos empresarios que como Florentino Pérez – antiguo político de UCD y reconocido franquistareciben créditos ventajosos, recalificaciones de terrenos o sobreprecios a cargo de las arcas públicas. Esos son los empresarios – dueños de OHL, Unión Fenosa, ACS, FCC, Ploder, Sacyr, Hispánica y, muchos más que no salen – que al albur de la burbuja inmobiliaria se enriquecieron y, ahora, quieren quedarse con los hospitales, las carreteras, todos los servicios públicos, etc. Porque el problema de la deuda es privado. Han gastado miles de millones en favorecerse y repartirse prebendas.  

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Agarrada al ladrillo ha estado Esperanza Aguirre desde que ganara las elecciones en 2003, después de comprar a dos políticos corruptos del PSOE por medio de dos constructores que se paseaban habitualmente por la sede del partido en la calle Génova, hasta su marcha adornada con un nuevo pelotazo urbanístico: EuroVegas. Así es Esperanza Aguirre, no se deja amedrentar ni arrebatar lo que cree que es suyo por derecho natural. Ya lo probó el “hijo puta” en sus propias carnes cuando le arrebató Caja Madrid para luego quebrarla en la orgía del “pladur”. Esa Caja Madrid donde su amigo Gerardo Díaz Ferrán podía otorgarse un crédito para comprar un Ferrari, mientras sus empresas ya estaban quebradas. Al calor del ladrillo y las recalificaciones pegó un pelotazo con el AVE a Guadalajara por valor de 48 millones de euros, otro en Villanueva de la Cañada de 2,1 millones por medio de un tío suyo y otro más familiar en Tres Cantos por 8 millones. Se mancharon por ella sus compañeros de partido, pero a ella no le cayó ni una mota en esta trayectoria de corruptelas e impunidad. 

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La unidad industrial gigante, perfectamente burocratizada, no solamente desaloja a la pequeña empresa y de volumen medio y «expropia» a sus propietarios, sino que termina también por desalojar al empresario y por expropiar a la burguesía como clase”. 

J. A. Schumpeter “Capitalismo, Socialismo y Democracia”, 1942. 

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La concentración del poder, la propiedad, el capital y la riqueza siempre han estado en manos de un grupo muy reducido. La desigualdad y la explotación de la mayoría por una minoría han sido la norma de la historia occidental. Cuando pensamos en las grandes corrientes de pensamiento de las que bebe occidente, tenemos que tener en cuenta, que aunque muchas de ellas han estado plagadas de las mejores intenciones para el género humano, éstas han sido aplicadas a esa reducida minoría que ostentaba el poder o que lo alcanzó. Los preceptos de la democracia liberal durante la mayor parte del S.XIX y bien entrado el S.XX solo fueron efectivos para un 10% de la población. La élite económica y financiera. Ese diez por ciento que se consideraba superior al resto y no estaba dispuesto a compartir el poder ni el bienestar. Los privilegios del Antiguo Régimen nunca fueron borrados por completo.

Tanto el capitalismo como la democracia liberalcensitaria en sus iniciosutilizaron a las masas para alcanzar el poder o mantenerlo, pero apartaron inmediatamente a éstas, porque, siempre tuvieron el temor de que quisieran alcanzar algún día los mismos derechos y beneficios de los que ellos gozaban. Hasta principios del S.XX la mujer no podía votar; los negros en EEUU tuvieron que luchar por sus derechos civiles en los años 60 del siglo pasado, un siglo antes hubo que recurrir a una guerra civil plagada de intereses económicos para abolir – legalmente, nunca de hecho – la esclavitud; los trabajadores fueron recurrentemente explotados y reprimidas sus demandas laborales, etc. Solo las ideas socialistas, libertarias, el movimiento y la lucha obrera, el miedo al comunismo, etc. nacidos todos igualmente de la heterogeneidad de las ideas ilustradas, el desastre de las guerras mundiales, la crisis económica de 1929 y los totalitarismos obligaron a una parte de esa oligarquía a poner límites al “capitalismo salvaje” o el “laissez faire” para poder mantener en pie el sistema.

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Por tanto, cuando muchos de nuestros compatriotas quieren echarse en los brazos de la superioridad moral de Europa u otras naciones y entidades supranacionales, deben sopesar a quienes sirven éstas. En el caso español existen peculiaridades y características propias, pero lo que nos ha ocurrido durante estas últimas décadas se encuadra dentro de una dinámica mucho mayor: la globalización neoliberal. Como dijimos en el anterior artículo esta ideología tomó forma en la década de los 50 del siglo pasado y se puso en práctica a partir de los 70, lo que supuso una brutal amplificación de las desigualdades económicas y sociales regresando la concentración de riqueza del 1% más rico a niveles de 1929 – que ya existían e hizo saltar por los aires todas las normas, regulaciones y límites impuestos al capitalismo desde la década de 1930. Las políticas fracasadas que nos llevaron a otra guerra mundial y a la mayor crisis económica del capitalismo estaban triunfalmente de vuelta como si nunca hubieran sido aplicadas.

Entonces comenzó el ataque al sector público, al Estado, por su ineficacia y esclerosis. Las justificaciones para desguazarlo, el desprestigio de la política para al mismo tiempo tomar la misma y expulsar a los ciudadanos de la vida pública. Cuando abogaban por un Estado más pequeño en pos de la libertad individual estaban, realmente, construyendo un Estado privado que protegería a los grandes monopolios privados en el nuevo imperialismo y colonialismo que se avecinaba o continuaba con aun mayor énfasis. En palabras de Thomas L. Friedman, ex consejero del gobierno Clinton: La mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible. McDonald’s no puede extenderse sin McDonnell Douglas, el fabricante del F-15. El puño invisible que garantiza la seguridad mundial de las tecnologías de Silicon Valley es el ejército, la fuerza aérea, la fuerza naval y el cuerpo de marines de Estados Unidos”. Esta ideología de Estado es la que ha posibilitado que se permitan las acciones y los crímenes más abyectos vestidos de una falsa libertad por parte de los poderes financieros y sus monopolios transnacionales.

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Recordando a karl Polanyi, podemos afirmar que, el (neo)liberalismo para imponer su programa político e ideológico necesita de un fuerte entramado institucional. Nada más tenemos que observar cómo actúan el FMI, la OMC, la FED, el Banco Mundial, la Unión Europea o el BCE para imponer la utopía neoliberal al servicio de las grandes oligarquías y empresas. Es la única opción posible, la tomas o bien, si hiciera falta, se puede utilizar el soborno, la desestabilización, el terrorismo, los dictadorzuelos, los golpes de Estado o al ejército. Todo sea porque se alcance la democracia y la libertad, neoliberal. Además, dado que al mercado desregulado neoliberal solo le mueve la codicia sin límites – lo que puede ocasionar destrozos tales que hasta las mismas élites financieras deben ser protegidas de sí mismas , es necesario que exista un colchón de seguridad. Es cuando aparecen el Estado y los ciudadanos, que permanecen cautivos, al rescate, entregando sus derechos y beneficios sociales para nacionalizar las pérdidas del entramado financiero. Lo que tiene unas consecuencias humanas, sociales y ambientales gravísimas, para ellos solo resulta un juego cargado de adrenalina.

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Estos neoliberales no tuvieron problemas a la hora de abrazar a Adam Smith. El padre del capitalismo era la coartada perfecta. Llevaban pines con su nombre en las solapas, aunque, jamás, lo hubieran leído. Tampoco, ninguno sabía que no era un economista sino un filósofo moral, que en su época la dinámica social e institucional era bien distinta, que nunca justificó el expolio ni la concentración absoluta de riqueza ociosa que ellos pretendían. Pero eso daba igual. Aplicaron unas políticas en su nombre para afianzar a los grandes monopolios, que él siempre condenó: “Al ser los directores de tales compañías [las sociedades anónimas] más administradores de caudales ajenos que de los suyos propios, no se puede esperar que ponga tanto empeño en su manejo como los miembros de una sociedad colectiva ponen en el de los suyos. Como los sirvientes de un gran señor, prestan escasa atención a asuntos de poca importancia, pues consideran que desmerece el honor de su señor, y por tanto en tales compañías siempre hay cierto grado de negligencia y prodigalidad en su administración”.

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Por tanto, España se encuentra dentro del gran tablero mundial donde se juega el neoliberalismo. Bien es cierto, que es meramente un peón. La entrada en la Unión Europea y el cumplimiento de las condiciones exigidas, obligó a abrazar el dogma neoliberal, no sin gran alegría y alborozo. Las empresas públicas se empezaron a privatizar en pos de la competitividad, productividad, eficiencia, eficacia, racionalidad, modernización y, un amplio etcétera de parabienes.  Era necesario entregar las empresas públicas – lo próximo serían  los servicios públicos y las pensiones – a la mayor profesionalidad de la iniciativa privada. La realidad fue bien distinta. Las empresas públicas fueron privatizadas en beneficio de los grupos de poder y sus esbirros, léase, políticos o tecnócratas. Las desigualdades de por sí amplias se dispararon nuevamente.

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En nuestro país, los caballos de Troya infiltrados en la administración pública, yendo contra el interés de sus ciudadanos han conseguido descapitalizar el Estado español hasta límites insospechados. Han vendido el patrimonio público a precio de saldo a las mismas personas que les sostienen entre bambalinas. Su actuación está marcada por el tráfico de influencias, la prevaricación, el conflicto de intereses, el soborno, el engaño, la deshonestidad, ilegalidades e inmoralidades sinfín. Pero, para hacer esto, no han estado solos. Han contado con el apoyo de los grandes medios de comunicación, muchos profesores universitarios y pseudoexpertos deshonestos. Antes, han debido crear el marco conceptual – valiéndose de las grandes sumas de dinero que habían puesto a su disposición sus señores – para perpetrar el saqueo de las arcas públicas. No han tenido ni tienen la más mínima vergüenza, pizca de honradez u honestidad. Ni buen gobierno ni conflicto de intereses. Unas acciones que nos han llevado a la quiebra como país.

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Desde 1984 a 1995, con el gobierno del PSOE, se ingresaron 13.200 millones de euros en más de 70 operaciones de privatización de empresas públicas. Durante esta época se privatizó Enagás; se vendió el 91% de las acciones de la empresa Gas Natural; se sacaron de Repsol los activos pertenecientes al gas, compañía cuya privatización comienza en 1989. La segunda ola de privatizaciones llegó con la subida al poder del PP, momento en el que se privatizaron los últimos activos que tenía el Estado en los sectores más estratégicos para la economía nacional. De 1996 a 2007 se ingresaron alrededor de 30.000 millones por la privatización de unas 50 empresas de una importancia tal como: Telefónica, Repsol, Tabacalera, Argentaria, Red Eléctrica, Aceralia, Ence, Indra, CASA, Endesa, Aldeasa, Iberia, etc. Por tanto, el gobierno español deja de tener presencia en sectores de enorme importancia para el país como la energía (gas, petróleo, electricidad, etc.), aeronáutica, con la importancia intrínseca que tiene para el avance en innovación, ciencia y tecnología; telecomunicaciones; transporte (aéreo, carretera y marítimo) o siderurgia. Lo que nos ha llevado a que nuestro sector industrial haya pasado de pesar el 36% del PIB hace 37 años, al ínfimo 15% actual.

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Lo peor de todo esto es ver cómo se colocan en los consejos de administración y la presidencia de estas empresas a compañeros de colegio, amigos, familiares, personas afines o miembros del partido. La mayor gravedad es que estas privatizaciones han estado plagadas de corrupción y alta traición. El Estado ha sufrido uno profundo empobrecimiento perpetrado por supuestos servidores públicos que tenían que velar por el interés general. Estas empresas fueron saneadas y modernizadas destinando enormes sumas de dinero público al desarrollo de infraestructuras y reestructuraciones de plantillas (léase, despidos y EREs); una vez, hecho esto fueron regaladas a un precio irrisorio a los grupos de poder oligárquicos tradicionales (léase, monárquicos y franquistas) y a inversores extranjeros. Las inversiones estatales, por tanto, no redundaron en sus ejecutores – los contribuyentes – que renunciaron a los beneficios que están empresas obtendrían en el futuro, sino que engrosaron las cuentas corrientes de agentes privados que no habían asumido ningún riego ni inversión. Cuando estos grupos apoyados por su medios de comunicación sacan a relucir un cínico  patriotismo y nacionalismo después de haber cometido la más alta traición a sus ciudadanos, debemos recodar que gran parte de los activos de estas empresas están ya en manos extranjeras o  que nuestra política depende de los dictados alemanes.

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El negocio fue redondo. El monopolio público se convirtió en privado. Los precios dejaron de estar regulados pero los beneficios estaban garantizados en un mercado cerrado a la competencia. Por ejemplo, el grupo público ENA, encargado de las autopistas, se privatizó en 2003. Ahora, el gobierno se ha comprometido a garantizar el 80% de los ingresos de las concesionarias de autopistas al borde de la quiebra. Les suenan sus nombres: ACC, FCC, Ferrovial, SACYR, etc. Empresas con tentáculos en las obras públicas, inmobiliario, agua potable, hospitales, servicios, aeropuertos, etc.  Con los oligopolios nacionales los precios del combustible, la electricidad, las telecomunicaciones, el agua, la alimentación, etc. no paran de subir y las familias se encuentran cada vez más ahogadas, cautivas de la necesidad de consumir unos bienes que son básicos en manos de monopolios privados.

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Las familias españolas pagan la tercera electricidad más cara de Europa, durante la crisis ésta ha subido un 46% frente al 12% de la media europea. A pesar de los enormes beneficios que cosechan las eléctricas, el gobierno Aznar les concedió diversos beneficios: los Costes de Transición a la Competencia ¿Qué competencia? ¿Contra quién? ¿Qué costes? y el déficit de tarifa ¿Qué déficit?. Igualmente, la gasolina ha subido un 75% desde que comenzó la crisis y 3 petroleras controlan el 83% de las gasolineras. Lo mismo podemos decir de las telecomunicaciones, las más caras de Europa con un servicio muy pobre; o de la privatización del 50% del agua potable municipal a manos de 3 empresas: la francesa Agbar, FCC y Acciona. Para terminar, el subvencionado mercado de la alimentación en escalada constante de precios está controlado por 7 empresas.

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El desfalco que han supuesto las privatizaciones para los contribuyentes españoles ha sido monumental. Por ejemplo, si solo consideramos el caso de Telefónica podemos observar que ha obtenido en los últimos ejercicios beneficios multimillonarios: en 2006, 5.198 millones; en 2007, 8.906 millones; en 2008, 7.592 millones; en 2009, 7.776 millones; en 2010, 10.167 millones; en 2011, 5.403 millones; en 2012, 5.512 millones; y, las previsiones para 2013 podrían alcanzar los 5.363 millones. Entonces, nos podríamos preguntar ¿cuáles son las ventajas para los españoles de privatizar una empresa que, prácticamente, trabaja en régimen de monopolio haciéndonos pagar los precios más altos de Europa en telecomunicaciones y sirve para colocar a Eduardo Zaplana, al marido de la actual vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que, además, enriqueció al compañero de pupitre de un ex presidente del gobierno; y, que podría correr el riesgo de acabar en manos extranjeras dada la actual venta de España – caso de Endesa o, ahora, Iberia – a precio de saldo?

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Por tanto, podemos concluir, que el Estado español vendió sus últimas participaciones en Telefónica – entre 1987 y 1997 – por unos 5.468 millones de euros, prácticamente, los beneficios que da Telefónica en uno o dos años. Parece que la privatización fue todo un éxito, pero no para el conjunto de los españoles. Este cálculo lo podemos extrapolar a todas las grandes empresas públicas vendidas y nos podremos hacer una idea de los miles de millones dilapidados. Sólo las compañías eléctricas ganaron de 2006 a 2011, 52.300 millones de euros. Ahora, está en marcha la última ronda de desposesiones en contra del interés general de los españoles: AENA, RENFE, el sistema sanitario público, el metro de Madrid, Loterías, el AVE, puertos, agua potable, transportes públicos, etc. Son empresas y servicios públicos cuyo valor es incalculable. 

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Todo para nosotros y nada para los demás parece haber sido la ruin máxima de los amos de la humanidad en las diversas épocas de la historia. Los grandes propietarios de nuestra época prefieren tener un par de hebillas de zapatos con diamantes o algo igual de frívolo e inútil a proporcionar el mantenimiento o, lo que es lo mismo, el precio del mantenimiento de mil hombres al año. Donde hay una gran riqueza esta manera de actuar forma parte de la naturaleza de los seres humanos. Así como también forma parte de la condición humana la búsqueda de la justicia, la igualdad y la felicidad para todos.”

  Adam Smith La Riqueza de las Naciones, 1776 

                                 

        Resistencia

Nos están desposeyendo de todo. Hay que ser muy ingenuos y crédulos para pensar que personas que tienen unos conflictos de intereses tan descarados y una ambición tan desmesurada, tienen algún mínimo interés en gestionar con eficacia los servicios públicos y que sus acciones van a repercutir en el interés general. El proceso al que nos enfrentamos ya está muy estudiado, es un proceso de desposesión, robo o su eufemismo más exitoso: privatización. La conocida “acumulación por desposesión” que ha analizado el economista David Harvey.

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Este tipo de acumulación no es nueva, ya encontramos uno de los ejemplos más claros en la Inglaterra de los S.XVIII y XIX con las “enclosures”, cercamientos de las tierras comunales que acabaron en manos de grandes terratenientes y supusieron la desposesión absoluta del único medio de vida de los campesinos, que tuvieron que marchar a las ciudades a trabajar en las nuevas industrias por salarios de miseria. En el presente, podemos observar la desposesión que sufren los pueblos de África y América a manos de sus oligarquías terratenientes en connivencia con las grandes multinacionales y los países occidentales. Pueblos que son riquísimos en recursos naturales viven en la extrema pobreza y sufren una continúa violencia. Pueblos que mueren de hambre – 36 millones de personas son asesinadas por inanición al año – ven como 500.000 km2 de tierras aptas para la agricultura son vendidas a naciones o empresas extranjeras o, como cientos de miles de toneladas de peces del lago Victoria  – la perca del Nilo, muchas veces vendida como mero – se exportan a los países ricos, mientras en las mismas orillas de ese lago mueren cientos de miles de seres humanos despojados de todo.

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La privatización – desposesión – del patrimonio público o común para entregárselo a una minoría a precio de saldo que se enriquece – acumulación –, por tanto, no es un fenómeno nada novedoso ni una innovación de la nueva teoría económica neoliberal. Se pretende vestir de modernidad y moderación lo que no es más que el envoltorio del pensamiento reaccionario de todas las épocas. Estas privatizaciones nunca favorecen a la mayoría sino que repercuten, siempre, en la oligarquía terrateniente y capitalista que se encuentra ya en la cima de la pirámide. Durante los últimos cuarenta años estas privatizaciones se están llevando a cabo mediante el fenómeno de la puerta giratoria o “revolving door” no siendo, en absoluto, exclusivo de España.

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Este fenómeno se encuadra dentro de un movimiento más amplio conocido como revolución conservadora – el neoliberalismo – y la globalización que no deja de ser la pretendida moderna denominación de la desposesión y el colonialismo a gran escala. En los años 50 del siglo pasado empezó a gestarse este movimiento ultraconservador que ganó la batalla en la década de los 70. Los primeros países que pusieron en práctica sus recetas fueron dictaduras – Chile y Argentina y, luego, llegó a los países más desarrollados de la mano de Reagan y Thatcher. Bajo el manto de un nuevo pensamiento innovador, novedoso y moderno, las ideas reaccionarias se vistieron de libertad. Dentro de un concepto de libertad en el que cabía cualquier cosa, incluso, la falta de control, la ausencia de límites y el constante abuso de poder.

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El fenómeno de la puerta giratoria gravita en la continúa circulación de los representantes públicos hacia la iniciativa privada y viceversa. Como hemos dicho ni mucho menos es exclusivo de España, puesto que, podemos verlo constantemente en EEUU y Europa. Solo tenemos que visionar el documental “Inside Job” o leer distintos libros de ilustres economistas norteamericanos para conocer el decisivo poder de los lobbys empresariales e ideológicos; las enormes sumas de dinero que se mueven en las campañas electorales, que funcionan a modo de barrera de entrada para cualquier posible cambio político; el control de los órganos reguladores por empleados de la banca, la desregulación del sistema financiero, la deshonestidad y las actividades fraudulentas con que opera el sistema financiero y empresarial, que ha llevado en la últimas décadas al colapso de las cajas de ahorros (Savings & Loan), la burbuja tecnológica, los escándalos de Arthur Andersen, Enron, las “hipotecas basura”, entre otros; el olvido del ciudadano medio y para qué decir del más humilde, etc.

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Sin ir más lejos la infame invasión de Irak por un gobierno plagado de políticos con enormes intereses en el mercado petrolero y la industria privada. Una guerra que ha sido un desastre en costos humanos y económicos – más de 3 billones hasta 2008 para el ciudadano norteamericano y más de 1 millón de iraquíes asesinados –, pero que ha enriquecido a las empresas de George Bush Jr., Condoleezza Rice, Dick Cheney, etc. A Chevron–Texaco, Exxon–Mobil, Blackwater Security, Halliburton, etc. Pero, no sólo ellas, también, las empresas británicas – Shell y BP – de la mano de Tony Blair obtienen suculentos beneficios en Iraq. Los servicios de Tony Blair han sido generosamente pagados por el mundo del petróleo labrándole una fortuna que asciende a 43 millones de euros y obteniendo unos ingresos anuales de 10 millones. Al igual que, José María Aznar, que vio premiada su abnegada servidumbre con el reconocimiento de la ultraderecha a nivel mundial y unas ganancias de 1,5 millones al año.

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En Europa, asistimos igualmente a las mismas actuaciones. En Italia, ha estado gobernando hasta hace poco un señor que ha legislado a la medida de sus empresas y de él mismo, con el fin de enriquecerse y sortear su ingreso en prisión, Silvio Berlusconi. En Europa, con el estallido de la actual crisis financiera vemos como han tomado el poder los empleados de la banca de inversión: Mario Draghi, ex director de Goldman Sachs, que durante su mandato falseó las cuentas griegas, ha tomado el BCE; Mario Monti, otro ex Goldman Sachs, fue impuesto como presidente no electo a los italianos; Lucas Papademos, a los griegos. Asimismo, otros ex compañeros suyos ocupan cargos de la máxima importancia en instituciones nacionales, europeas y multinacionales: Peter Sutherland, Karel Van Miert, Antonio Borges, Petros Chritodolou, Otmar Issing, etc. Pero, no sólo ellos, también, están representados mediante sus empleados otras entidades como: JP Morgan, HSBC, RBS, UBS, Credit Suisse, Barclays, etc.

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Así, vemos como los bancos quebrados – responsables de la burbuja financiera y la quiebra del sistema financiero – y rescatados con dinero público han tomado el control de las instituciones de Europa en connivencia con los actúales dirigentes políticos – es difícil hacer una distinción entre ellos – para hacernos sentir culpables de la situación por ellos creada, para hacernos creer que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades e imponernos unas políticas de austeridad y recortes en derechos sociales, que suponen un inmenso trasvase de riqueza a esa misma oligarquía financiera a la que sirven, de la que forman parte o de la que aspiran a formar parte un día.

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Por tanto, las privatizaciones hubieran sido imposibles de realizar sin antes no haber alcanzado la hegemonía ideológica. Sin antes no haber impuesto la forma de pensamiento y de vida. Sin antes no haber inoculado el virus del egoísmo, el individualismo, el desprecio y la desvalorización de los bienes comunes, el desprestigio de lo público, la destrucción del movimiento obrero, la desunión entre los trabajadores, etc. Esto se logró a base de ingentes cantidades de dinero y propaganda, se tomaron al asalto las universidades, se puso en marcha una avasalladora maquinaria de propaganda que desde todos los medios de comunicación anunciaban el único camino posible: la privatización de todo lo público. Lo público era ineficiente, corrupto e ineficaz “per se”, no porque los grandes monopolios y fortunas pusieran sus peones a controlarlo en contra del interés general . La ideología neoliberal demostrada su inoperancia e inutilidad durante la Gran Depresión – a base de colosales cantidades de dinero, el engaño y la ocultación de la realidad – volvía a convertirse en el pensamiento único e indiscutible en beneficio de una poderosa minoría. No importaba que fuera refutado por la realidad porque el pensamiento mágico, la teología, la escolástica medieval no necesitan de la confrontación con ella para convertirse en verdad incuestionable e incuestionada. Y, ahí, tenemos a nuestras más preclaras mentes estudiando una ideología que pasa por ciencia económica.

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El problema no sería mayor si se admitiera que en verdad lo que se busca es la desposesión absoluta de la totalidad de los seres humanos en favor de una minoría de ellos. Ciertamente, para este objetivo se están utilizando los mecanismos apropiados. Pero, nos han hecho creer que son las herramientas apropiadas para crear empleo, crecimiento, bienestar, riqueza, etc. Y, que si no se consiguen estos objetivos es por nuestra ineptitud, holgazanería y avaricia por querer tener derechos sociales y una vida digna. De todas formas, admitamos, que tiene mucho mérito haber conseguido que te voten y apoyen millones de personas a las que estas empobreciendo y, además, sientan que lo estás haciendo por su bien. La operación realizada en las mentes de la mayoría de las personas ha sido grandiosa.

El objetivo es crear escasez, crear necesidad y vender esa escasez al mejor postor. Al que pueda pagársela. No es una ley natural, es una construcción humana. Se crea escasez privatizando la creación del dinero, el agua, la energía, la tierra, el conocimiento, las telecomunicaciones, los transportes, etc. Pero, al mismo tiempo, también, se tiende hacia un empobrecimiento generalizado de la sociedad. Con esas políticas económicas no se crea riqueza, pero sí se crean ricos.

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