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Archive for the ‘IberoAmérica’ Category

Buenos días a todos,

Os voy a dejar el programa que grabamos con los compañeros de Colectivo Burbuja sobre la situación actual de Argentina. Es muy interesante – aunque está mal que yo lo diga J – porque los paralelismos con la situación española son alarmantes y, al mismo tiempo, esperanzadores. Además, contamos con la colaboración de un amigo argentino, que nos habla de primera mano de la experiencia que allí han vivido.

Argentina demuestra que otras políticas económicas son posibles y, que estas políticas pueden llegar desde el interior del mismo sistema político cuando una parte de él se da cuenta que la situación de intervención extranjera puede llevar al país al colapso. El único inconveniente es que esta parte del espectro del sistema político sólo cambió su forma de actuar una vez sobrevenido el colapso económico. Lo ideal en España sería que este cambio viniera desde fuera del actual panorama político o arrastrado éste por un amplio movimiento ciudadano contra las actuales políticas imperialistas del FMI y la Unión Europea que sólo favorecen a las grandes fortunas y corporaciones transnacionales hundiendo a amplias capas de la población en la pobreza y la marginación.

Este el objetivo que tienen y han tenido siempre las políticas de Ajuste Estructural – hoy llamadas Reformas Estructurales – en todos los lugares donde se han aplicado. La liberalización comercial, las aperturas de los mercados financieros o las privatizaciones en masa han devastado economías enteras a lo largo de estos últimos 40 años, hundiendo los salarios y destruyendo el tejido productivo nacional. Cumpliendo el objetivo principal – no declarado – someter a los países a una aguda dependencia económica y política y concentrando la riqueza inusitadamente. Argentina no ha roto con el pasado neoliberal, pero sí le ha puesto coto y, sólo el futuro nos dirá hasta donde puede llegar su actual deriva política. Sin más os dejo con el programa, espero no haberos aburrido. Que lo disfrutéis J

Muchas gracias por vuestra atención. Saludos.

21 de Julo 2013. Argentina.

Hoy hablamos sobre los paralelismos entre la Argentina pre-corralito de finales de los 90 y la situación actual en España, la situación actual de Argentina y qué evolución podemos esperar. Con Eduardo González, Jordi Llatzer y Emilio José. Conduce Juan Carlos Barba.

http://cort.as/4r52

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¿Será el hombre moderno capaz de luchar contra su tendencia a ser pasivo, a permanecer en silencio? Tucídides decía que: Es la libertad o la tranquilidad. Tienes que elegir. Serás libre o estarás tranquilo. No puedes tener ambas cosas”.

Cornelius Castoriadis, filósofo griego, 1990.

 

Cueste lo que cueste, pase lo que pase, yo intentaré sacar de la miseria a mi pueblo y darles a todos el mayor bienestar posible, basándome en los modernos cánones de la democracia

Jacobo Árbenz Guzmán, presidente de Guatemala, 1951 – 1954.

 “La propaganda fue en Chile la más socorrida de las acciones encubiertas. Era barata

 Informe del Comité Church del Senado de los Estados Unidos.

 

Lo más importante es la guerra psicológica en el interior de Chile. No tiene sentido tratar de prender fuego al mundo si Chile es un remanso de paz. El combustible necesario debe provenir del interior del país. En consecuencia, el puesto santiaguino debe hacer uso de cualquier estratagema, por estrafalaria que parezca, para crear esa resistencia interna

Cablegrama secreto del cuartel general de la CIA, 27 de septiembre de 1970.

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La tranquilidad en Chile vino de la mano de un golpe de estado y una dura represión con miles de asesinados y desaparecidos. En defensa de la “patria” y al grito de “libertad y democracia” la derecha chilena empujada por EEUU derrocó el gobierno democrático de Salvador Allende. Desde antes que éste fuera investido presidente la suerte estaba echada. Richard Nixon no tuvo reparos con su habitual desparpajo en decirlo, en reunión del Consejo de Seguridad Nacional, el 6 de noviembre de 1970: Nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que [Allende] se consolide, y que su imagen ante el mundo sea su éxito… Haremos chillar a la economía chilena. Y la economía de Chile chilló. Más tarde, Nixon también nos deleitaría con estas palabras: ¡Qué hijo de puta! ¡Qué hijo de puta…! […] Me refiero a ese hijo de puta de Allende. Vamos a aplastarlo”. Y Allende sería aplastado.

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El delito más claro de Allende y el que le condenó fue una política orientada a la independencia y la soberanía del pueblo chileno. El aumento del salario de los trabajadores, la reforma agraria y educativa, la nacionalización de las telelecomunicaciones, la banca o el cobre ponían en riesgo los intereses de las corporaciones estadounidenses y de la clase alta chilena al servicio de éstas. A partir de entonces las acciones estadounidenses se centraron según mostraron las comunicaciones secretas de la CIA y el gobierno en crear un clima propicio para el golpe (militar)” mediante el bloqueo económico internacional: … Haremos cuanto esté en nuestras manos para condenar al país y a sus habitantes a las privaciones y la pobreza más absolutas; el sabotaje, el boicot productivo, la especulación y acumulación de alimentos con el objetivo declarado de crear una “gran demanda de mercancías alimenticias”; un Parlamento que hizo imposible la gestión del presidente constitucional, unas huelgas patronales financiadas con decenas de millones de dólares estadounidenses, líderes sindicales que fomentaron huelgas y acabaron siendo presidentes del sindicato único de la dictadura, etc. Pero lo peor de todo fue el terrorismo. El terrorismo de estado. El terrorismo, las violaciones y las torturas. A pesar de preguntarse: ¿Supone Allende una amenaza mortal para Estados Unidos? Resulta difícil sostenerlo, y correr el riesgo de “… repetir los mismos errores que cometimos en 1959 y 1960, cuando llevamos a Fidel Castro a la esfera soviética”.

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El programa de Allende y su Unidad Popular nunca estuvo bien visto por los poderes económicos de Estados Unidos. En 1964, según probó el Comité Church del Senado, que analizó los informes secretos de la CIA, varias organizaciones del gobierno estadounidense se dedicaron a provocar “una campaña de pavor” mediante “un amplio uso de la prensa, la radio, el cine, panfletos, carteles, […], artículos de diario. […] Asimismo, se recurrió a la «desinformación» y la «propaganda negra»” durante la campaña electoral para imposibilitar el triunfo de Salvador Allende. Más tarde, las organizaciones de la CIA continuarían apoyando al diario chileno “El Mercurio” que desempeñó “un papel significativo en la preparación del escenario para el golpe del 11 de septiembre de 1973 […]. Tanto el gobierno de Estados Unidos, como la ITT canalizaron dinero a manos de individuos asociados al diario”.

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Desde el primer momento la opción del gobierno de EEUU fue dar un golpe de estado: “… El objetivo firme y vigente es el de derrocar a Allende por medio de un golpe de estado” o “… ¡intentar asesinar a Allende!”. La misión ordenada por el gobierno a los agentes estadounidenses era “estimular el malestar social y otros acontecimientos capaces de provocar acciones militares”. Había que crear el “caos” para abortar la toma de posesión de Allende aun a riesgo provocar un “derramamiento de sangre”, una “guerra civil” y una “matanza […] considerable”. Cuando los estadounidenses pudieron comprobar que el ejército chileno no daría ningún golpe de estado, que era “imposible una acción militar en ese momento” no cejaron en su propósito porque “sólo el caos económico o el surgimiento de serios disturbios civiles [podrían] alterar la postura de los militares”. La exigencia era entonces “incrementar el nivel de terrorismo [del grupo fascista Patria y Libertad] en Santiago […]. El objetivo de esta actividad es el de provocar un contraataque por parte de la Unidad Popular y disturbios callejeros” con el objetivo de evitar la toma de posesión de Allende.

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A los pocos días los servicios secretos estadounidenses apoyados por el grupo fascista que financiaban “Patria y Libertad” asesinaban  en un atentado al jefe del ejército, general René Schneider, partidario de la defensa de la Constitución. En opinión de la CIA el asesinato había conseguido su objetivo: “ahora Chile está sumido en el clima ideal para un golpe de estado”. A pesar de todo el gobierno de Allende tomó posesión y en las elecciones municipales de abril de 1971 lograba un apoyo del 50%, casi 14 puntos más que en septiembre del año anterior. Pero el terror y el terrorismo no desaparecieron. En 1973, otro ataque terrorista, un francotirador, acababa con la vida del edecán presidencial, el capitán de navío Arturo Araya Peeters, el último enlace constitucionalista del presidente con el ejército chileno. El jefe del ejército, general Carlos Prats, partidario de la Constitución y del régimen democrático se veía obligado a dimitir y, más tarde, a exiliarse en Argentina donde sería asesinado por un coche bomba puesto por la CIA y la DINA transcurrido un año del golpe de estado.

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Ante esta situación el presidente Salvador Allende estaba decidido a poner su cargo a disposición del pueblo chileno convocando un plebiscito sobre su persona y las reformas en curso. Este plebiscito, esta votación democrática, nunca pudo llevarse a cabo porque un golpe militar, el segundo en un intervalo de pocos meses, acababa con la vida de Allende y la democracia chilena. El miedo a que los chilenos pudieran ratificar la gestión de Allende en esas complicadas circunstancias aceleró la sedición de parte del ejército que llevaba tiempo preparando el golpe de estado. Curiosamente, se asistía nuevamente a cómo la instauración de la “libertad” socaba todas sus garantías y se llevaba por delante los Derechos Humanos. Se pueden hacer múltiples paralelismos con lo acontecido en Chile en 1973 y lo ocurrido en decenas de casos más donde el cambio social fue parado a golpe de asesinatos.

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La Guatemala de 1954 bajo el gobierno de Jacobo Árbenz con un programa de corte nacionalista y socialdemócrata tenía la intención de realizar una reforma agraria y educativa, construir infraestructuras, nacionalizar los recursos naturales en manos de corporaciones extranjeras, industrializar el país, mejorar las condiciones de los trabajadores, etc. Pero la búsqueda de la justicia y el bienestar para su pueblo y la independencia económica chocó con los intereses de la United Fruit Company y los terratenientes locales. La campaña orquestada contra él fue terrible, el fantasma del comunismo resurgió. Los intereses económicos se vistieron de libertad. El sueño de progreso y avance social de Guatemala fue un amargo despertar de bombardeos aéreos, violaciones, asesinatos, aldeas quemadas, desplazados y torturas. Los trabajadores, campesinos, maestros y estudiantes que votaron por Árbenz encontrarían la muerte o sucesivas dictaduras y regímenes autoritarios promovidos por los Estados Unidos.

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Nada nuevo había ocurrido en Iberoamérica. Se seguía el mismo patrón que había asolado durante décadas la región: injerencia, desestabilización, terrorismo, torturas, violaciones de los derechos humanos y golpes de estado, cuando no invasiones militares. Todos ellos ampliamente documentados en los informes de los servicios secretos. Gobernar para las transnacionales estadounidenses. Esto es lo que han hecho los mandatarios chilenos, guatemaltecos u otros muchos. Tiene más poder el embajador estadounidense que sus ministros. Es el presupuesto militar estadounidense el que sustenta a las oligarquías locales. El que mantiene una estructura social jerarquizada, clasista y tremendamente desigual. Es una transacción. Poder a cambio de convertirse en una colonia o semicolonia. Es el paradigma del libre mercado. Exportar recursos naturales a cambio de ninguna compensación para su pueblo, pero cuantiosos emolumentos para su oligarquía rentista, absentista y corrupta, e importar las manufacturas de las grandes potencias industriales.

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Más tarde la propaganda continuaría su labor haciendo creer que el golpe de estado fue algo inevitable debido a la desastrosa gestión socialista de Allende. Simplemente, es algo totalmente falso cuando el mismo Allende estaba dispuesto a poner su cargo y su gestión a disposición del pueblo chileno mediante un plebiscito. Menos de una década después vendría el colapso de la economía chilena con las políticas privatizadoras y el libre mercado impuestos por el gobierno y sus asesores estadounidenses. El paro que con Allende era del 4,3% ascendía al 22% diez años después de su muerte, los salarios de los trabajadores chilenos cayeron un 40% con los militares “salvapatrias”, la pobreza pasó del 20% con Allende en el gobierno al 40% cuando Pinochet abandonó el poder 17 años más tarde. Todo lo que se privatizó, ante la quiebra financiera generalizada, tuvo que nacionalizarse. El hambre, más fuerte que el miedo – como nos cuenta Greg Palast –, sacó a la gente a la calle. El gobierno militar dio marcha atrás y tuvo que implementar un plan Keynesiano tras el colapso del PIB que cayó un 19% en sólo dos años. Todo un milagro económico el Chile desregularizado.

FriedmanPinochet

Sin embargo, el precio que se pagó por obtener tranquilidad absoluta y orden valió la pena. Los intereses de las corporaciones transnacionales están garantizados en la Constitución chilena redactada por el gobierno militar. La oligarquía chilena es más rica de lo que nunca fue. A cambio el pueblo de Chile renuncia al cobre o al agua. Renuncia a beneficiarse de sus recursos. Los trabajadores tienen jornadas de 12 horas por poco más del salario mínimo bajo la protección de un código del trabajo heredado de la criminal dictadura. Las medidas espurias nos cuentan que la inflación está sostenida, aunque el poder adquisitivo de la población sea muy reducido o que la renta per cápita asciende a 20.000 dólares, aunque más del 90% de los chilenos cobre poco más de 720 dólares al mes. Es el precio de la exacerbada desigualdad.

Finalmente, tras una ardua lucha. La libertad se impuso…

Pinochet

Nota:

Para conocer el cinismo, la catadura moral y la bajeza de ciertos “gobernantes democráticos” es imprescindible pararnos a leer la carta de condolencias que le envió Richard Nixon al presidente en funciones de Chile, Eduardo Frei Montalva, tras el mismo ordenar el asesinato del general René Schneider:

Estimado Sr. Presidente:

El estremecedor atentado contra la vida del general Schneider constituye una mancha en las páginas de la historia contemporánea. Quisiera transmitirle el pesar que me produce el hecho de que en su país haya tenido lugar tan repugnante acontecimiento. …

NixonSuerte

Postdata:

Para finalizar quiero recordar el último comunicado de Salvador Allende por radio desde La Moneda mientras el golpe de estado contra su gobierno se estaba produciendo y era consciente de su suerte final:

Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes… Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron… Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo.

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen… ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos… Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

AllendeMitín

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Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen… ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor

Salvador Allende, alocución radiofónica de 11 de septiembre de 1973, horas antes de su asesinato.

No se puede negar que el Fascismo y movimientos similares destinados a la creación de dictaduras están llenos de las mejores intenciones y que su intervención ha, por el momento, salvado la civilización Europea. El mérito que el Fascismo ha de ese modo ganado por sí mismo vivirá eternamente en la historia”.

Ludwig Von Mises.

Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente.

Fiedrich Von Hayek, declaraciones al diario El Mercurio, 12 de abril de 1981.

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En Chile desde el año 2011 los movimientos sociales han vuelto a tomar las calles ante el desprestigio que sufre el actual sistema político. El sistema chileno adolece de una enorme falta de representatividad. Sus políticos no toman en consideración las necesidades de grandes capas de la población que se sienten abandonadas y han perdido la confianza en sus representantes legales. Esto puede observarse fácilmente en la participación en las elecciones democráticas que no alcanza a más del 40% del electorado.

El caso chileno no es muy diferente a lo que se está viviendo en España durante los últimos años o en otros países caracterizados por sus regímenes de democracias constitucionales. La población no se siente representada, se siente ignorada y sus actuales representantes políticos han caído en un absoluto descrédito que se refleja tanto en encuestas como en votaciones. El sistema está tan desprestigiado que muchos no votan o lo hacen con absoluto cinismo o desesperanza. Las tasas de abstención en democracias totalmente asentadas y, supuestamente, ejemplares sólo pueden provocar asombro y preocupación. Pero es lógico ante una población que ve como la corrupción y la connivencia entre los poderes representativos y económicos está carcomiendo los cimientos del estado Social.

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Entre muchos chilenos que han protagonizado las recientes protestas se encuentra la certeza de la falta de legitimidad del sistema constitucional. Es una democracia otorgada por una dictadura militar. Su Constitución data de 1980, los redactores fueron elegidos por el gobierno militar, el plebiscito que lo aprobó está sembrado de dudas ciertas acerca de su limpieza y las reformas que ha sufrido no han tocado la esencia de una Constitución donde la protección de los monopolios privados y las oligarquías es absoluta.

A Chile como a España y otros países que han protagonizado las reformas neoliberales de las últimas cuatro décadas les ocurre que se encuentran bajo un sistema de gobierno bancario – corporativo por ponerle un nombre que no tiene la pretensión de ser científico, pero que se acerca totalmente a la realidad. La connivencia entre el Estado y las empresas privadas es total. Los lobbies o grupos de presión empresarial como ocurre en Europa o EEUU tienen una responsabilidad directa en las políticas que toman los gobiernos del país.

Entre las principales quejas de los chilenos se encuentran las tasas y precios usureros que sufren a manos de los monopolios que controlan el agua, la banca, la electricidad, la alimentación y otros servicios básicos. Los abusos a los ciudadanos no son corregidos y éstos sienten una enorme desprotección. Pero, es obvio, que esta enorme concentración de la propiedad y el control que ejercen los poderes económicos sobre el regulador faciliten los abusos que cometen estas corporaciones. Las mismas son las que se apropian de la mayor parte del crecimiento económico que ha vivido Chile en estos últimos años donde el 85% de la facturación de ventas pertenece únicamente al 1% de las empresas o que el 95% de las exportaciones lo realicen igualmente el 1% de las empresas.

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Por tanto, a pesar del crecimiento económico – éste se ha cuadruplicado en los últimos veintitrés años – el país se encuentra sumido en enormes problemas sociales. Problemas, totalmente, silenciados y olvidados tanto por la prensa como por el Parlamento. Cuando puede haber visos de un cambio político la oligarquía y sus medios sacan la bandera del miedo, el peligro de la polarización social y el recuerdo de la dictadura militar. De todas maneras, es muy complicado que pueda darse este cambio social y político porque en la Constitución se ha blindado que cualquier cambio de calado pueda ser vetado por un tercio del Parlamento. Por tanto, prácticamente, con poco más de un 15% del censo electoral chileno. De cualquier modo, los chilenos no pueden distinguir en su actual bipartidismo al que conduce su sistema binominal carente de representatividad entre la izquierda y la derecha.

Las carencias del sistema se pueden mostrar en las tasas de pobreza que sufre Chile, aunque estas tasas dependen siempre de cómo se midan. La pobreza medida según la metodología del gobierno alcanza al 14,4% de la población. Está bastante bien. Pero, el problema se avecina si lo medimos según la metodología estadounidense donde alcanzaría al 35% o la europea que nos daría una cifra cercana al 47% de la población. Por tanto, el gobierno – como buen alumno neoliberal – sólo contabilizaría una pobreza que raya la indigencia.

Chile podría decirse que es el perfecto laboratorio neoliberal. El paraíso soñado por Friedman, Hayek o Mises. Un espejo en el que podemos mirarnos para conocer nuestro futuro. No hay ningún derecho garantizado. Por ejemplo, el sistema de pensiones está privatizado y pertenece a 4 empresas financieras. Es un sistema de capitalización que cobra altísimas comisiones cercanas al 14%. El rendimiento para los trabajadores es bajo, puesto que, al 70% de los trabajadores les quedará una pensión de jubilación de menos de 100.000 pesos mensuales, alrededor de 158 euros. Por tanto, con esa pensión se puede considerar que en la próxima década habrá 5,6 millones de pensionistas pobres. La pensión promedio son 150.000 pesos que poco más da para sobrevivir.

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Las familias dedican mensualmente el 70% de sus rentas a pagos bancarios. Un sistema financiero oligopólico que, también, está controlado por 4 bancos. Como en muchos otros lugares las familias son esclavas de la deuda. Es lógico. La educación no está garantizada y 500.000 estudiantes tienen una deuda en préstamos para cursar sus estudios de 3.000 millones de dólares en un sistema altamente segregador y elitista. Una educación carísima herencia de una dictadura que redujo el gasto público en educación del 7% del PIB al 3%. Un sistema que como la sanidad y las pensiones son el negocio de unas pocas empresas y que ha visto como varios rectores han acabado en los tribunales por tráfico de influencias y sobornos.

Los abusos a los trabajadores también son habituales. No hay un derecho a la huelga, existen enormes problemas para sindicarse, el código del trabajo es el de la dictadura militar cuando los trabajadores fueron severamente “castigados” y sólo el 10% de los trabajadores tiene derecho a la negociación colectiva. Los bajos salarios fomentan el pluriempleo y la precariedad social en una gran mayoría de la población. El 76% de los trabajadores no superan el equivalente a dos salarios mínimos que no son complementados con transferencias sociales dado que el Estado tiene pocos ingresos y los bienes y servicios públicos, los recursos naturales están en manos privadas.

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Pero en Chile hay paz. No hay polarización social. Este es legado de la dictadura. La dictadura legó tranquilidad. No importa que haya tal cantidad de pobres ni tal cantidad de población precaria. No importan los problemas de vivienda ni la formación de guetos. Ni una sanidad dual que permite que el sistema privado se lleve casi la mitad de los recursos económicos mientras sólo atiende al 20% de la población. Ni que un tratamiento contra el cáncer cueste 40 millones de pesos, 15 salarios medios anuales. Lógicamente sin ayuda te puedes dar por muerto. Ni que haya una transferencia brutal de riqueza hacia el 1% de la población, ni que las transnacionales – extranjeras –  se lleven los recursos de los chilenos y estén exentas de pagar impuestos. Este es el precio de la paz social. Este es el precio de estar tranquilos.

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El sentir mucho por los demás y poco por nosotros mismos, el restringir nuestros impulsos egoístas y fomentar los benevolentes, constituye la perfección de la naturaleza humana

Adam Smith.

La felicidad es el único objeto de la sociedad” Saint–Just.

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos hechos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad;… que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad” Declaración de independencia de EEUU, 1776.

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Como con muchos otros temas con el capitalismo nos ocurre que los arboles no nos dejan ver el bosque. Creemos que capitalismo y democracia son sinónimos, que son compatibles de manera universal. Igualmente nos ocurre con libertad y liberalismo, creemos que abrir las puertas acríticamente a un liberalismo extremo implica consecuentemente una mayor libertad. Pero, en realidad, nada tiene que ver la sociedad preindustrial de pequeños productores de Adam Smith, David Hume o John Locke – hoy arrasados por el capitalismo – con la actual. El espectro presente de liberales va del egoísmo más infantil e ilusorio a los movimientos reaccionarios antiliberales de toda la vida. Ha sido la misma evolución natural del capitalismo lo que ha llevado a aquella naciente sociedad de pequeños productores – el panadero, el carnicero o el fabricante de agujas – a desaparecer a manos de los oligopolios.

El liberalismo que nació en el S.XVIII era un movimiento de crítica y análisis social. Un pensamiento progresista y optimista en constante búsqueda de la mejor sociedad posible. Encuadrado dentro de la Ilustración basaba sus principios fundamentales en el humanismo y la supeditación a la razón. Por tanto, su aparición en el seno del antiguo régimen – que todavía, regía en gran parte de Europa – tenía como objetivo enfrentarse a los privilegios, los dogmas, las injusticias, la superstición y garantizar a los hombres unos derechos inalienables que no podían estar al capricho de los déspotas y poderosos. Unos derechos como la vida, la igualdad, la libertad o la felicidad que los gobiernos tenían la obligación de proveer a sus ciudadanos y éstos a exigir, sino el gobierno podía ser depuesto. Ninguno de estos valores se pueden observar en los nuevos liberales tan preocupados por el enriquecimiento de los nuevos déspotas.

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Quizás quien mejor entendió la forma de funcionar del capitalismo fue Karl Marx. Para él, el crecimiento en la dinámica capitalista implicaba una generación de contradicciones dentro del mismo. Unas contradicciones que eran como interminables arrebatos de tensiones y resoluciones temporales, crecimiento abocado a la crisis y al cambio, todos produciendo concentración económica cada vez más globalizada”. Por tanto, Marx hace ya más de un siglo llegó a la conclusión de que el capitalismo tendía a una inevitable y desorbitada concentración de los recursos terrestres. Probablemente, entendió que la codicia extrema y la búsqueda del beneficio ilimitado llevarían irremisiblemente a esta conclusión. Por tanto, los que se excusan diciendo que este no es un verdadero capitalismo, evidentemente, no entienden que es el capitalismo. Una fuerza en cambio y evolución constante en su búsqueda del beneficio perpetuo.

Marx no era un detractor del capitalismo en sí. Admiraba su productividad. El crecimiento material que conllevaba. Quería aprovechar o encauzar su estructura productiva poniendo ésta en manos de los trabajadores, que eran los verdaderos creadores del beneficio que los capitalistas les robaban. El fin era la posesión colectiva de los medios de producción. La futura sociedad socialista de Marx no podía carecer de abundancia material. Sin embargo, Adam Smith, prácticamente, no conoció el capitalismo industrial y como hombre de su tiempo nunca aceptó las sociedades anónimas – las sociedades de responsabilidad limitada – como los directores de semejantes compañías no manejan más que el fondo ajeno sin tener parte inmediata en sus intereses, no es regular prometerse el que pongan en su negociación la vigilancia que cualquiera miembro de una compañía que vela sobre su caudal propio”. Marx, en cambio, vio en estas nuevas sociedades un futuro progreso inusitado. La evolución lógica del capitalismo en su acumulación de riqueza  y un primer paso hacia el socialismo una vez colectivizadas éstas.

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El capitalismo en su nacimiento ya era global. Siempre ha sido un fenómeno mundializado porque nació con los descubrimientos y conquistas de ultramar, porque creció mediante la exacción y el expolio colonial de América. Porque continuó su desarrollo con el imperialismo en África. En Europa creció a través de la desposesión de los campesinos y los cercamientos de las tierras comunales. Mientras en el siglo XX y principios del XXI el capitalismo exporta democracia y libertad, en el S.XIX exportaba civilización y progreso y en sus comienzos llevó la salvación y la religión verdadera a las tierras allende del mar. Cuando vemos como el capitalismo nació de la sangre, la esclavitud, el expolio o el chivo expiatorio de la caza de brujas se hace más evidente la burda tergiversación tendente a hacer capitalismo y democracia indisolubles como una forma de esconder sus mecanismos de reproducción. El capitalismo – y hay decenas de ejemplos que lo atestiguan – se encuentra cómodo en cualquier tipo de régimen donde controla los resortes del poder.

Hace tiempo la palabra liberal volvió a ponerse de moda. Muchas personas gustan de calificarse así porque tiene connotaciones positivas. Liberal suena bien. Ser liberal es sinónimo de ser moderado y abierto. Liberal es libertad. Y libertad es un término en sí bueno. Un término que provoca que los demás puedan llegar a bajar la guardia. De ahí a convertir la palabra en liberalizar hay solo un paso, aunque sea un término falaz. Porque liberalizar no es sinónimo de libertad sino de privatizar. Y privatizar es sinónimo de desposesión no de libertad. Y la desposesión no supone una mayor libertad sino una mayor dependencia. Entonces no podemos caer en la trampa. No podemos confundir los términos. El liberalismo nació en una época de absolutismo, nació para enfrentarse a los reaccionarios. Él mismo tuvo que evolucionar para que los derechos que alentaba fueran, realmente, universales. Sin embargo, hace tiempo que este término ha sido secuestrado por los reaccionarios. A estos supuestos seguidores y admiradores de Adam Smith la empatía y la preocupación por el bienestar de los seres humanos que le sobraban a éste no puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados, a ellos ni se les supone.

Entonces tenemos a unas personas sumamente egoístas y codiciosas que toman la libertad para convertirla en el disfraz que esconde el objetivo de someter a las personas. El mismo Adam Smith ya nos previno contra este tipo de personas que actúan de forma que Todo para nosotros y nada para los demás parece haber sido la ruin máxima de los amos de la humanidad en las diversas épocas de la historia. Los grandes propietarios de nuestra época prefieren tener un par de hebillas de zapatos con diamantes o algo igual de frívolo e inútil a proporcionar [] el mantenimiento de mil hombres al año. Nos advirtió de las consecuencias que conllevaban la actitud de estas personas codiciosas donde hay una gran riqueza esta manera de actuar forma parte de la naturaleza de los seres humanos. Así como también forma parte de la condición humana la búsqueda de la justicia, la igualdad y la felicidad para todos.

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Adam Smith fue quien, también, nos recomendó en nuestra búsqueda de la felicidad que tomáramos la virtud de la prudencia; la preocupación por los demás, las virtudes de la justicia y la beneficencia, que en un caso nos impide que perjudiquemos y en el otro nos impulsa a promover dicha felicidad. Adam Smith nunca fue el economista racional y egoísta que nos presentan los nuevos liberales, primero porque nunca fue economista, fue un filósofo humanista, un hombre de la Ilustración. Y segundo porque nunca fue el ultraliberal reaccionario defensor de las frívolas políticas y disposiciones de “los amos de la humanidad. Porque su preocupación nunca fue el crecimiento ilimitado y la búsqueda del enriquecimiento sino que fue la felicidad de la sociedad. La felicidad de las personas sin tener que estas sometidas a las arbitrariedades de nadie. Se olvida fácilmente o se desconoce que liberal proviene del término clásico liberalidad, que implicaba humanidad, generosidad y apertura de mente. Y de esta manera era usado en la época de A. Smith.

Visto lo que opinaba Adam Smith de estos nuevos liberales protectores de los déspotas, deberemos ponernos en guardia contra ellos. En guardia ni más ni menos cuando estos liberales acérrimos deciden sobre la pureza del liberalismo y arrinconan y excluyen del Olimpo liberal a John Stuart Mill y otros que les resultan incómodos; en guardia cuando se defienden de las críticas diciendo que lo que existe actualmente no es liberalismo ni capitalismo sino un corporativismo estatistay, al mismo tiempo defienden y prometen un supuesto verdadero capitalismo – suponemos que un inexistente capitalismo arcaico idealizado – no dándose cuenta, o no queriendo darse, en las contradicciones en las que irremediablemente incurren. El capitalismo lleva en sí mismo la semilla del monopolio porque tiende a la máxima concentración de riqueza en pos de la consecución de un beneficio ilimitado cada vez mayor. Capitalismo significa competencia y no cooperación. Por tanto, derrota y absorción del más débil por el más fuerte sea una persona, una empresa  o un país. Y como dijo Marx – como creo que es evidente – necesita del control del gobierno para llevar a cabo sus objetivos El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía”. El capitalismo siempre ha crecido al calor del poder.

Es ineludible que entendamos la dinámica capitalista. Su propia dinámica niega la libertad y la igualdad de las personas. Todo lo contrario. Necesita de la sumisión de las personas para crecer ¿Por qué? Pues, porque el capitalismo supone una ingente externalización de costes sobre la sociedad y el entorno. Para que una parte de la sociedad pueda extraer enormes beneficios deriva los costes a la sociedad mediante la sobreexplotación de trabajo, el medio ambiente; la familia, porque gran parte de los costes, los cuidados y el trabajo no remunerado recae en la mujer al mismo tiempo que este esencial trabajo se le desvaloriza; a las generaciones futuras, etc. Para que el capital obtenga la mano de obra que necesita se desposee a ésta de cualquier otra posibilidad de supervivencia. Esto ocurre a nivel social, pero a nivel global se repercuten los costes en los países pobres y los países pobres en sus ciudadanos. Siempre se repercuten los costes en el eslabón más débil. El crecimiento y la productividad per se no son intrínsecamente buenos. Este crecimiento ilimitado conllevará inevitablemente el colapso. El capitalismo lleva implícita su destrucción en su propio éxito productivo porque carece de frenos.

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El mismo capitalismo destruye los propios fundamentos del liberalismo al no tener límites. Su razón de ser es crecer de forma infinita y eso no es realizable en este mundo. El liberalismo es empirismo. Es ciencia y observación.  No dogma. No es simpleza de pensamiento ni codicia. Se ha producido una apropiación espuria. Una manipulación intolerable. En el propio Adam Smith podemos encontrar que la persecución de los intereses individuales están limitados por la estrechez de [su] compresión del hombre y el plan liberal de igualdad, libertad y justicia”. Adam Smith o J. S. Mill entendían de la necesidad para el progreso de una sociedad que el estado proveyera de educación pública. John Locke entendía que el estado debía cuidar entre otras cosas de la salud de sus ciudadanos. Además, éste concebía la libertad en toda su complejidad, entendiendo que ésta solo se puede obtener dentro de la ley Donde no hay ley no hay libertad”. Asimismo la libertad no puede estar supeditada a los caprichos de otros pues la libertad ha de ser el estar libre de la violencia de otros, pero nos indica que no es una libertad para que todo hombre haga lo que quiera y esta libertad solo se puede alcanzar dentro de la protección de la sociedad porque el hombre es un animal sociable, con la inclinación y bajo la necesidad de convivir con los seres de sus propia especie”. Si el capitalismo destruye la sociedad, aniquila la libertad.

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Cuando los nuevos liberalesatacan la tiranía del estado y el gobierno en cualquiera de sus formas políticas en favor de la libertad de los mercados o desprestigian la política están cayendo en una contradicción irresoluble. Primero porque su plan es enteramente político. Segundo porque es una total impostura intentar separar los mercados de estados y gobiernos. Los mercados no son posibles sin la actuación de un poder – sin una acción política – que los dirija y construya. Es irreal pensar que el capitalismo de libre mercado es alcanzable sin el control del poder. Es imposible porque para que tenga éxito se tiene que imponer el marco político y social donde sea posible su crecimiento y desarrollo, porque tendrá que detentar el poder para imponerse y destruir la anterior forma social y política que existía. El capitalismo tuvo que superar la consideración antinatural que se tenía de la propiedad privada y para eso implantó las leyes que hicieron posible la privatización de la propiedad de la tierra. Los mercados libres”, no son naturales porque si no siempre hubieran existido, tendrían miles de años y no cientos como tienen en realidad. Los mercados no son naturales, son políticos y sociales. Ninguna construcción humana puede ser natural por pura lógica.

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Sin embargo, lo más grave, es su alejamiento de los valores liberales e ilustrados porque esconden que los mercados capitalistas coartan la libertad, la justicia y la igualdad. Al perseguir como fin supremo el enriquecimiento se apartan del objetivo final de la Ilustración: la felicidad humana. Un valor que nunca conseguirá proveer el mercado – ni al más rico de sus participantes – porque su mismo mecanismo de perpetuación implica crear una insatisfacción constante. Un mercado que no es ideal, ni natural, ni libre, ni democrático. En el mercado sólo existe la ley del más fuerte. Ni es una abstracción como intentan hacernos creer para desarmarnos. Porque el mercado no somos todos, ni el capitalismo es popular como dijo Margaret Thatcher. Todo lo contrario. El capitalismo popular de Thatcher y Reagan pusó más del 80% del mercadoaccionarial en manos del 10% más rico. El milagro del “libre mercado” es la antítesis del milagro de los panes y los peces. Lo que el último multiplicaba, el primero quitaba. El mercado está poniendo contra las cuerdas a los ciudadanos, se está apropiando de los bienes públicos, está multiplicando la pobreza, está negando la salud y la educación. El mercado se endeudó en grado sumo para especular y está endosando sus pérdidas a los estados. El mercado son las grandes fortunas y corporaciones. El estado si debemos ser todos, pero antes deberemos expulsar a los mercadosdejando de pagar las facturas de sus desmanes.

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En realidad cuando se lee con detenimiento a estos nuevos liberales se ve que su única preocupación el exceso de inversión en el bienestar de las personas y la existencia de los bienes comunes. El humanismo frena el beneficio. Su inquietud es la existencia de un ciudadano ilustrado que participe en la vida pública, preocupado por la deriva política y social, que pueda reclamar lo que es suyo y que pueda poner límites al enriquecimiento extremo de una minoría. Estos defensores a ultranza de la libertad no han tenido ningún problema moral para recurrir a los movimientos fascistasel estado corporativo en su más sublime expresión – y autoritarios para preservar”  la libertad. En verdad para defender sus privilegios corporativos de clase. Sinceramente creo que su desasosiego no radica en que el gobierno pueda coartar la libertad sino que el gobierno pueda escapar a su control. No deja de ser paradigmático que estos nuevos liberales patrios entronquen con la mejor tradición antiliberal católica y nacionalista española. Al igual que sus maestros foráneos descienden del pensamiento reaccionario conservador y ultranacionalista profundamente antiliberal.

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Ciertamente para ellos la democracia es un mal menor mientras tengan un férreo control del poder y los gobiernos. De esta manera no tendrán que recurrir a los regímenes autoritarios o totalitarios. La libertad en su boca y en su pluma pierde su significado, es una palabra vacía. No esconde otra cosa que el abuso de poder. No es libertad es libertinaje. Palabras que empiezan por la misma letra pero no significan lo mismo. Se apropian de términos y movimientos sociales para vaciarlos. Los simplifican hasta el absurdo con el objetivo de que dejen de ser las herramientas que un pueblo necesita para hacerse consciente de sí mismo, analizar su realidad y enfrentarse al poder de la oligarquía corporativista y sus siervos. La sumisión es lo que buscan creando una sociedad ignorante de su pasado, infantil y caprichosa en sus comportamientos. El uso de términos para catalogarse a sí mismos que van desde el espectro liberal al anarcocapitalista no implica nada más que el objetivo de contaminar, ensuciar cualquier tipo de ideología libertaria e igualitaria. Confundir. El anarquismo, una ideología eminentemente libertaria, cooperativista y social, es tergiversado por un movimiento que persigue un individualismo desenfrenado que provoque la descomposición social y la desunión para desarticular cualquier oposición al dominio de las élites y su permanente explotación de los otros.

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Es inexcusable, por tanto, alzarnos contra esta muy peligrosa y publicitada propaganda. Debemos entender que es imposible la libertad sin la igualdad, la justicia, el respeto o la sociedad. Y es imposible la sociedad sin la cooperación, la responsabilidad y la solidaridad. Son valores opuestos totalmente a los de los nuevos liberales. Son valores plenamente sociales frente a valores antisociales como el individualismo intransigente o el egoísmo avasallador que implican en algún modo una personalidad narcisista con una marcada voluble inmadurez. La libertad no se da cuando te desposeen de todo, cuando unos pocos se apropian de todo y tienes que venderte a ellos para sobrevivir. Nuestro mundo que es complejo y eminentemente social, no puede estar sometido a un pensamiento simple. Unas personas libres no pueden quedar a merced de unos depredadores sociales.

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FMI y África

Podríamos decir que a África no le han venido nada bien las políticas de libre mercadoneoliberales. Tras la aplicación de estas políticas durante más de 30 años su renta ha quedado estancada a nivel de 1980. Como nos explica Ha–Joon Chang, en un libro excelente, los mitos que condenan a África al subdesarrollo – el clima, los recursos naturales, la corrupción, la beligerancia intrínseca o  su pereza característica – nacieron a partir del fracaso de las políticas neoliberales en los años 80 y 90.

Unos mitos y explicaciones al subdesarrollo africano llenos de prejuicios y estereotipos para disculpar el fracaso de la políticas neoliberales. De estos supuestos problemas infranqueables, también, se vieron aquejados los países hoy, desarrollados y ricos. Pero, fue el mismo crecimiento económico e industrial el que los condenó al baúl de los recuerdos. En S. XIX, los japoneses eran vagos; los alemanes, ladrones; sin ir más lejos, en los años 50, los coreanos y taiwaneses eran considerados ineptos, corruptos e incompetentes. La evolución económica de estos países no solo hace que ya no se vean víctimas de estos estereotipos sino que, ahora, sufren los totalmente opuestos.

El actual mal de África fue inoculado hacia finales de los años 70. En esas fechas, el FMI y el Banco Mundial empezaron a aplicar en África los muy famosos Programas de Ajuste Estructural, por sus siglas PAE. Unos planes que prometíandiríamos que siempre prometenlas bonanzas sinfín del libre mercado y el crecimiento infinito. En resumen, unas reformas que consistían en la apertura comercial de los mercados africanos y el recorte en el gasto público tendente a obtener un presupuesto equilibrado, el famoso déficit cero. Unos planes que tuvieron las terribles consecuencias de convertir a muchos países autosuficientes en materia alimentaria en receptores crónicos de ayuda alimentaria.

Estas políticas impidieron a los países africanos realizar las necesarias inversiones en infraestructuras, educación, sanidad, maquinas, instituciones o tecnologías. La apertura comercial – cuando lo necesario en estos casos hubiera sido llevar a cabo las mismas políticas que realizaron los países ricos en su ascenso económico: el mantenimiento de los aranceles, las subvenciones, las inversiones públicas y el apoyo a los medianos y pequeños productores – arrasó los pequeños sectores industriales que estaban naciendo. El posterior dumping agrícola de los productos europeos y estadounidenses hipersubvencionados acabó por hundir, también, a los pequeños agricultores.

FMI Cucarachas

Con estas políticas – la inacción del gobierno, la desregulación o la liberalización comercial – que escondían un nuevo colonialismo de los países más ricos, sobretodo de las grandes corporaciones, África se veía reducida nuevamente a exportar las muy necesarias materias primas a precio de saldo, pero a carecer  de un sistema productivo propio que es de vital importancia para salir del subdesarrollo y obtener una relativa independencia económica.

Con los programas de ajuste, África se paró en seco. Llevaba dos décadas creciendo a una media del 1,6%. Puede parecer un crecimiento modesto, pero era ligeramente superior a la tasa de crecimiento que obtenían los países más ricos durante la época de la revolución industrial. A partir de entonces, entró en una profunda crisis. Con caídas del 0,7% anual de media en la renta per cápita durante dos décadas, los 80 y los 90. Luego, esta caída se maquilló con el crecimiento del precio de las materias primas en los primeros años del siglo XXI.

La deuda externa del Tercer Mundo pasa de 70 mil millones en 1970 a 3,3 billones en 2008

No sólo África sufrió los terribles beneficios del ajuste estructural. Iberoamérica, también, supo lo que es probar la medicina neoliberal. Hasta los años 80 del pasado siglo, la renta per cápita de esta zona crecía a un 3% anual sin hacer mucho caso a los supuestos males de la inflación. Al adoptar la recetas neoliberales debido a la liberalización de sus mercados financieros sufrió una terrible crisis de deuda que vino acompañada de la liberalización comercial. La pobreza se multiplicó por tres y la caída del crecimiento y los salarios fue terrible. Sólo una élite social se enriqueció aun más al precio de vender sus países.

El servicio de la deuda pasó de 9 mil millones en 1970 a 530.000 en 2008

Los planes de ajuste estructural no son nuevos. Deberíamos temerlos dado sus resultados. Lo que prometen no tiene ninguna relación con lo que en realidad suponen para la soberanía y el desarrollo de una sociedad. Prometen crecimiento y todo tipo de parabienes, pero perpetúan el estancamiento, la dependencia, la pobreza y la esclavitud. La esclavitud, sobre todo, de la deuda. Una deuda en gran medida socializada que se multiplicó en poco menos de cuarenta años por 48. Una deuda a todas luces, impagable. Pero el secreto para los rentistas neoliberales no está en el principal, en el pago integro de la deuda – que saben que es imposible – sino en la magia de los intereses perpetuos que se multiplicaron por 58.

Postdata: Me queda la duda de si esto se estudia con tanta crudeza en universidades y escuelas de negocios de tan alta calidad como nos dicen ser.

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Y usted ¿por qué vota a Chávez?

Por qué no quiero volverme invisible nunca más

Cuenta Eduardo Galeano que le dijo un humilde venezolano.

Chávez era el diablo. Un demonio. Un populista y un demagogo. Era la antítesis de la democracia y la libertad. Chávez no sólo era un demonio sino que era un dictador. Era un dictador que ganó 13 procesos electorales de 14, todos ellos verificados por organismos internacionales. Todos ellos verificados y reconocidos como limpios por los mismos organismos que le vilipendiaban. En las últimas elecciones venezolanas votó más del 80% del censo electoral, mientras asistimos en los países más ricos a unas participaciones electorales irrisorias ante el desprestigio de las instituciones democráticas.

Chávez atacó constantemente la libertad individual. De tal forma que no dio opción a los pobres a elegir entre la pobreza y la pobreza extrema. Él muy populista les obligó a servirse de un miniEstado de bienestar pagado por el petróleo – por su petróleo – que antes se quedaba la oligarquía venezolana o se marchaba a Miami. Ahora, por fin, el petróleo era de verdad de sus dueños: los venezolanos. La revolución que asustó a tantos era, simplemente, la obtención de unos derechos básicos que, por ejemplo, la constitución española nos reconoce (aunque aquí no se cumplan).

Chávez actuaba de tal manera contra la libertad de los venezolanos, que desde una muy tierna infancia obligó a los niños a escolarizarse. Sus políticas permitieron escolarizar a 2 millones de niños venezolanos que no podían ir a la escuela por cuestiones burocráticas. Que no sabían leer ni escribir. No solo eso, convirtió la educación, en pública y gratuita desde preescolar a la universidad. El 95% de los analfabetos aprendió a leer.

Chávez, también, era el diablo porque trajo médicos cubanos pagados con el petróleo – del que antes los humildes no se beneficiaban – para que los barrios más pobres pudieran tener los médicos que nunca tuvieron y, claro, esto molestó a los médicos privados venezolanos, lo mismo que ocurrió en Bolivia. Para la medicina privada, la competencia desleal de la sanidad pública, universal y gratuita es terrible.

Chávez merece ir al infierno porque él, durante el Caracazo, en 1990, disparó contra los manifestantes que protestaban contra las políticas de austeridad – ¿Os suenan las reformas estructurales? – asesinando a 3.000 personas… ¡Ahhh, No! Que no era Chávez, que fueron los neoliberales, Carlos Andrés Pérez y Moisés Naim – esbirros del FMI, las corporaciones, EEUU y la UE – que ahora, nos dan lecciones de democracia, después, de tantos crímenes y elevar con sus reformas la pobreza por encima del 70% de la población venezolana.

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Hugo Chávez merece volver al infierno de donde nunca debió haber salido porque aumentó el gasto social un 60%. Porque ha dado a su pueblo educación y sanidad pública – lo que nos van a quitar en la ejemplar democracia española –. Porque redujo la pobreza del 71% existente en 1996 al 21% en 2010. Porque redujo la pobreza extrema de un 40% a un 7,3% en las mismas fechas. Porque dio viviendas a gente que no las tenía. Porque duplicó la inversión pública. Porque redujo la mortalidad infantil en un 50%. Porque ha colocado la tasa de paro en el 7,6%. Porque redujo la desigualdad congénita que sufre Venezuela.

Pero bueno, Chávez era el diablo para los banqueros y que le vamos a hacer si los medios de comunicación españoles (y mundiales) están controlados por los banqueros. Si aquí tragamos con que unos medios de comunicación propiedad de los responsables del desastre financiero nos digan que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y merecemos sufrir todo el dolor, los infortunios y la ansiedad que sean necesarios para redimirnos, previo pago de rescatar con nuestro vía crucis y nuestro futuro, sus fortunas ¿Para qué discutir? En cuanto, a la muy repetida censura chavista: en Venezuela, únicamente, el 12% de los medios televisivos son de control público y el 80% de la prensa escrita está en manos de la oposición ¡Bendita censura dictatorial!

El doble rasero es tan claro. Es tan descarado que ofende el intelecto humano. Políticos que han estado involucrados en tratos con líderes paramilitares, el narcotráfico y los asesinatos de líderes sindicales y campesinos, que mantienen cientos o miles de fosas comunes en sus países, como Álvaro Uribe, son auténticos demócratas. Un país que ha sido llevado, prácticamente, al colapso como México, es un ejemplo de política monetaria, régimen liberal y democrático. No importa la corrupción ni los pucherazos electorales si estas al servicio de banqueros y corporaciones.

Así funciona un tipo de lógica en la que no importa que seas una monarquía feudal si eres aliada de los mercados financieros como Arabia Saudí. Ni importa que seas un régimen pseudocomunista – China – si sirves a la lógica neoliberal de la explotación de los seres humanos. Nada se resiente en una democracia ejemplar cuando un presidente de gobierno acomete una agresión exterior contra una nación que no le ha agredido en contra de la opinión de la mayoría de sus ciudadanos. Y de esta manera dividimos el mundo en ángeles y demonios a la carta. 

Chávez, Correa, Morales y otros son muy peligrosos porque han dado a los olvidados, voz y dignidad. Es curioso ver como cuando ellos reciben ayudas es que viven de la asistencia y los subsidios. En cambio, cuando las mismas son recibidas por las grandes empresas y las clases adineradas son acciones imprescindibles para el progreso del país. Ahora, quien va a esos países tiene que negociar y cooperar. Son países soberanos, ya no reciben órdenes. El dinero se queda allí y sirve a su sociedad, no se marcha a los paraísos fiscales. Ya no son esclavos de la deuda y los mercados financieros como nosotros. Son presidentes muy incómodos porque han molestado a gente muy poderosa.

Hacerse una opinión de lo que ocurre en Venezuela es harto difícil en España. La información que recibimos está en exceso sesgada. Nuestros medios de comunicación en manos de la élite económica y los banqueros nos desinforman y manipulan en favor de sus dueños, tenemos que tener mucho cuidado a la hora de juzgar a las personas. Ni Chávez era el diablo ni era Dios. Era demasiado estridente y provocador como para dejar indiferente a nadie. Habrá que juzgarle por sus actos, pero no por lo que nos llegue de los medios de comunicación de los mercados financieros. Podía haberlo hecho mejor, sí. Pero, lo hizo muchísimo mejor que sus antecesores al servicio de corporaciones y bancos. En nada ni nadie se encuentra la perfección. En Venezuela, aun queda mucho por hacer. Hay que erradicar la violencia, hay que fomentar la industria. Veremos lo que nos depara el futuro. Pero, hagámonos una pregunta ¿de dónde venía Venezuela cuando Chávez la cogió?

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“El sur financia al norte. Los pobres financian a los ricos. Los pueblos de los países pobres se matan trabajando para financiar el desarrollo de los países ricos”. Los trabajadores de los países ricos se matan trabajando para financiar el nivel de vida de sus riquísimas oligarquías. ¿Cómo ocurre esto?

En 2003, las ayudas públicas al desarrollo de los países industriales del Norte a los 122 países del tercer mundo ascendieron a 54.000 millones de dólares”. Ese mismo año, “estos últimos” países “transfirieron a… los bancos” y oligarquías “del Norte 436.000 millones de dólares en concepto de” interesesde la deuda”. Esto supone 8,1 veces más que lo recibido en ‘ayudas’ al desarrollo. ‘Ayudas’ que no son tales… Esta es la “violencia estructural que habita en el sistema. No hacen falta ametralladoras, napalm, carros blindados para dominar y someter a los pueblos y a las personas. Para eso, ya está la deuda”. Y si la deuda no fuera suficiente y la población se rebelara, pues, están los mercenarios, los golpes de estado, las desapariciones, los asesinatos, las ametralladoras, el napalm y los carros blindados. “La deuda es provechosa” para los miembros de las clases dominantes extranjeras y “los miembros de las clases dominantes autóctonas”. Estos últimos, al mismo tiempo, “comprados” y “compradores”.

Así funcionan los “crímenes de la deuda”. Ahora, la “violencia” de la deuda es más “sutil”. Ya no es, la “brutalidad visible” del colonialismo, pero la violencia sigue siendo inherente al sistema. Sus armas son las organizaciones internacionales al servicio de las grandes multinacionales y las oligarquíasdel Norte: FMI, OMC, Banco Mundial, Unión Europea, los bancos privados… Brasil, año 1980. Los ‘expertos’ del FMI “impusieron un severo plan de ajuste estructural”, sinónimo de recortes brutales del gasto público (privatizaciones y ventas al extranjero de sus empresas y servicios públicos rentables, privilegios fiscales exorbitantes para las multinacionales, compras de armas forzosas, etc.) con la excusa de ‘relanzar’ el crecimiento. Brasil se sumió en una terrible crisis. “Tuvo que suspender una campaña de vacunación nacional contra la rubéola”. En 1984, “se declaro una terrible epidemia de rubéola”, que mató a “decenas de miles de niños sin vacunar”. “La deuda los mató”. “En 2004, cada 5 segundos un niño de menos de 10 años murió a causa de la deuda”.

¿No recuerdan estos métodos y mecanismos los usados hoy día en Grecia, Portugal, España, Irlanda e Italia? ¿Quiénes son los radicales? ¿Quiénes viven fuera de la realidad? Nada nuevo bajo el sol…

Fuente: ‘El odio a Occidente’ Jean Ziegler.

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