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Las viejas élites dirigentes, privadas de otros recursos, se sentían tentadas a recurrir a los radicales extremistas, como lo hicieron los liberales italianos con los fascistas de Mussolini en 1920-1922.”

Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX.

Podemos31EneLleva tiempo circulando una “broma” sobre Pablo Iglesias y Podemos y sus supuestos parecidos con los movimientos fascistas liderados por una personalidad carismática. Es fácil saber si Pablo Iglesias tiene algún parecido con Benito Mussolini: si, por ejemplo, Pablo Iglesias fuera apoyado por los liberales y nombrado jefe de Gobierno por el rey, entonces, sí podríamos afirmar que tiene claras reminiscencias fascistas. Es así como llegó al poder Mussolini, líder de un partido no representativo – ultraminoritario –, que llega a la jefatura del gobierno por designación del rey Víctor Manuel III formando una coalición con notables liberales y conservadores: un gobierno sin escrúpulos para una situación de excepción.

Si luego empezara a encarcelar y asesinar a socialistas y comunistas asegurando los beneficios económicos y las libertades de los magnates. Si asegurara la paz del Orden social y la estabilidad del régimen político imperante eliminando al resto de partidos políticos y sindicatos creando un Senado donde los notables liberales y conservadores pudieran dormitar apaciblemente con su posesiones a buen recaudo. Si su formación política y sus actividades estuvieran financiadas por eminentes grupos industriales y de comunicación; entonces, sí nos estaríamos acercando peligrosamente a la figura del Duce.

Más pistas podríamos tener si además escucháramos a eminentes economistas liberales decir que Pablo Iglesias está salvando a la civilización europea de los peligrosos populismos e izquierdismos que amenazan con romper la sociedad y destruir la civilización europea. Si leyéramos que medios económicos de la City londinense alabaran su programa político y económico. Si viéramos a la clase media y alta de Inglaterra, a su mismo rey, a la práctica totalidad del entablishment británico – esta afirmación se podría hacer extensible al resto de la oligarquía europea – profesar indisimulada admiración por su figura.

PabloIglesiasMussolini

¿Qué más podría apoyar nuestra hipótesis sobre las supuestas reminiscencias fascistas de Pablo Iglesias? Pues que escucháramos en un héroe sin tacha del imaginario liberal–conservador y posterior jefe del gobierno británico palabras tales como estas:

El genio romano personificado por Mussolini, el más grande legislador vivo, ha demostrado a muchas naciones cómo se puede resistir al avance del socialismo y ha señalado el camino que puede seguir una nación cuando es dirigida valerosamente. Con el régimen fascista, Mussolini ha establecido un centro de orientación por el que no deben dudar en dejarse guiar los países que están comprometidos en la lucha cuerpo a cuerpo con el socialismo”

Winton Churchill, discurso ante la Liga Antisocialista británica, 18 de febrero de 1933.

Y es que para Churchill, internacionalmente, el movimiento de Mussolini: ha prestado sus servicios a toda la humanidad”.

Si, por ejemplo, también nos atuviéramos a otra repetida comparación: la realizada con José Antonio Primo de Rivera; deberíamos fijarnos en las siguientes pistas: si su padre hubiera sido un general llamado a ejercer como dictador por el rey de España; si fuera un ferviente católico; si el rey le hubiera otorgado el título de Grande de España – como, por ejemplo, sí es Esperanza Aguirre –; si hubiera estado siempre vinculado a movimientos políticos monárquicos; si abogara por “los puños y las pistolas” como herramientas de acción política; si tuviera las simpatías de la prensa conservadora y liberal española – por ejemplo, sí algún periodista como Eduardo García Serrano hubiera encabezado la Marcha por el Cambio –; o, si hubiera estado conspirando para derrocar el régimen democrático junto con militares y partidos políticos católicos y de derechas desembocando posteriormente en una sangrienta guerra incivil. Si tuviéramos todas esas pistas, entonces sí, nos estaríamos acercando en demasía.

PodemosMussolini

Tampoco viene a ser tan malo que te comparen con Mussolini. Podría ser peor. Sería peor si te comparasen con otro héroe del ideario conservador: Francisco Franco. Por cada asesinato que cometió Mussolini, el general Franco poniendo en práctica las formas genocidas de la guerra colonial en la península ibérica y la subsiguiente represión asesinó a 10.000 y, proporcionalmente, mató a tanta gente como Iósif Stalin. Pero todavía podría ser aún peor. Podría ser comparado con otro personaje histórico muy admirado por Henry Ford: Adolf Hitler. Ford incluso recibió una alta condecoración de la Alemania nazi. No sólo Ford ni, únicamente, otros muchos industriales y financieros occidentales profesaban una entusiasta admiración por el líder nazi, sino, nuevamente, la “upper and middle class” británica que consideraban a Hitler “un tipo que tenía algunas muy buenas ideas”. Tanto su rey, su prensa, como David Lloyd George, Primer ministro liberal que calificó a Hitler en 1936 como un “gran hombre”, un “líder natural de los hombres”, hacedor de un milagro y dueño de una “personalidad magnética y dinámica, con un decidido propósito”, una “voluntad resuelta” y un “valeroso corazón”. No sólo Lloyd George y otros políticos y diplomáticos tanto británicos, estadounidenses o franceses le profesaban rendida admiración, sino también, Winton Churchill, campeón liberal y Primer ministro británico que opinaba que Adolf Hitler era un político “extremadamente competente”, “ponderado”, “bien informado”, de “modos galantes” y “sonrisa desarmante” con un “sutil magnetismo personal”. Incluso llegó a rendirle servil adulación:

La historia de esa lucha no puede ser leída sin admiración por la valentía, la perseverancia, la fuerza vital que le permitió (a Hitler) desafiar, retar, conciliar, vencer, a todas las autoridades o resistencias que bloqueaban su camino… Yo siempre he dicho que si Gran Bretaña fuera derrotada en la guerra, espero que nosotros podamos encontrar un Hitler que nos llevara de regreso a nuestra legítima posición entre las naciones”.

Winston Churchill, Grandes Contemporáneos, 1937–39.

AlbertRiveraPacifico

El recurso al golpe de estado de excepción en el imaginario liberal–conservador no está únicamente circunscrita a los años 20 y 30. Es un recurso que ya fue esgrimido por un clásico del liberalismo como Alexis de Tocqueville en la primera mitad del siglo XIX. Y fue tomando cada vez mas carta de naturaleza con la irrupción de las masas en la política y el fracaso del régimen liberal para afrontar los problemas sociales y políticos a los que se enfrentó: dos masacres mundiales, el ascenso de los fascismos, la conflictividad y revolución social dan prueba de ello. Olvidada la Segunda Mundial, fuera de Europa se siguió apoyando el recurso de excepción mediante golpes de estado, dictaduras y diversos genocidios. Las dictaduras promovidas en el cono sur americano tan admiradas entre otros por Friedrich Hayek, Milton Friedman, Margaret Thatcher o Ronald Reagan no son más que una prueba más de ello.

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El movimiento de Hitler era el único de la derecha que ofrecía una visión idealista de una sociedad nueva en una Alemania renacida. […] Se le daba mejor que a ningún otro partido […], a medida que la crisis se acentuaba, atraer a una panoplia de grupos de interés, principalmente de las clases medias, mediante las suborganizaciones que creó, desde el “Aparato Agrario” […], hasta organizaciones destinadas a abordar los problemas específicos de obreros, funcionarios, médicos, farmacéuticos, maestros, profesores universitarios, estudiantes,…, pequeños comerciantes… [e] incorporarlos a una invocación al interés supremo de la nación.

Ian Kershaw, Hitler 1889-1936.

Si volviese a brillar el sol una vez más sobre la economía alemana, los votos de Hitler se fundirían como la nieve.

Helmuth Gerlach, 1930.

 

El «bonapartismo» – es decir, el interclasismo demagógico, seductor, casi irresistible, respecto a las masas menos politizadas y al mismo tiempo sólidamente fijado en una relación de mutuo apoyo con las clases propietarias … es, el nacimiento desde el seno mismo de la Revolución, de la llamada «tercera vía» entre la democracia y la reacción, es decir, el bonapartismo, que no es más que la misma «segunda vía» (la reacción) con formas modernas y seudorevolucionarias. Su continuación en el siglo XX fue el fascismo… Este modelo era el «cesarismo».

Luciano Canfora, La democracia. Historia de una ideología.

 

No hay mayor estupidez que banalizar un fenómeno político tan crucial como el fascismo convirtiéndolo en un indescifrable significante apto para el insulto. Como demostraron historiadores y politólogos, el fascismo fue un proyecto político autoritario de clase para tiempos de excepción

Pablo Iglesias Turrión.

Las viejas élites dirigentes, privadas de otros recursos, se sentían tentadas a recurrir a los radicales extremistas, como lo hicieron los liberales italianos con los fascistas de Mussolini en 1920-1922.

Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX

Adolf Hitler & Paul Von Hindenburg in Potsdam

Adolf Hitler llegó al poder en un momento histórico concreto. A su progreso y subida al poder en un tiempo record colaboraron diferentes causas e intereses. Pudo ser frenado y no lo fue. Su movimiento podría haber sido siempre el partido marginal que había sido siempre. Pero, detrás de su ascenso había un odio visceral a un régimen democrático, el de Weimar, que nunca fue deseado por la oligarquía y que siempre estuvo contra las cuerdas como muchas de las esporádicas democracias que nacieron tras la Primera Guerra Mundial. Tan pronto como en 1930 el Reichstag pasó a ser secundario, tras la dimisión del canciller socialdemócrata Hermann Muller en marzo, el presidente alemán empezó a gobernar por decreto y dieron a su fin los gobiernos parlamentarios. En los seis de meses anteriores a la victoria de Hitler hubo únicamente 3 sesiones parlamentarias. La democracia alemana estaba herida de muerte.

Los mayores caladeros de voto del partido NAZI fueron:

  1. Las capas medias de la sociedad, predominantes en el partido, que anteriormente votaban a los partidos liberal-conservadores.
  2. Los jóvenes y las masas despolitizadas, aterradas por la inestabilidad social y económica, desencantados con el sistema político y que, anteriormente, en su mayoría no votaban. Muchos cayeron hipnotizados bajo la ilusión del discurso demagógico e interclasista de Hitler basado en la unidad espiritual del pueblo alemán.

Los partidos que aguantaron mejor el embate NAZI fueron:

  1. Los partidos socialista y comunista. A pesar de eso el SPD no pudo captar a la gran bolsa de electorado absentista que, finalmente apoyó al NSDAP. Posiblemente por haber tenido responsabilidades de gobierno durante la accidentada república de Weimar y encontrarse alejados ideológicamente del movimiento obrero. En cambio, los parados se decantaron en su mayoría por el partido comunista (KPD).
  2. El partido católico, el Zentrum. A pesar de haber gestionado nefastamente la situación económica y haberse acercado peligrosamente al NSDAP y al autoritarismo.
  3. Pequeños partidos regionalistas o particularistas irrelevantes a nivel nacional.

 Resultados electorales de los partidos liberales en Weimar

El ascenso del partido NAZI fue fulgurante y sorprendente. Un ascenso impensable sin la crisis económica de 1929 y su posterior gestión. Su desastrosa e ideológica gestión. El desempleo oficial creció de 1,6 millones a finales de 1929 a 6,12 millones a primeros de 1932. Pero el «paro invisible», no contabilizado en los registros oficiales, podría ascender a cerca de 8,5 millones de alemanes. Si añadimos las personas que dependían de estos trabajadores, la cifra de personas afectadas por esta situación podría situarse en los 23 millones. La prestación por desempleo sólo cubría a 900.000 de estas personas. Además se redujeron las ayudas a los pensionistas entre otras medidas de austeridad económica.

No es posible que Hitler se hubiera mantenido en el poder – incluso, que hubiera llegado a al mismo – si no hubiera sido por el apoyo de los Junkers (los grandes terratenientes y la nobleza), los industriales y el ejército, cuyos intereses clásicos confluían en gran medida con el proyecto de Hitler: eliminación de los sindicatos y partidos obreros, mayores beneficios económicos, propiedad privada, rearme e imperialismo.

PrimerGobiernoHitler

En un primer momento, 1932-33, los líderes de los partidos liberal-conservadores, el Zentrum católico y la oligarquía dominante pensaron, que sin perder el poder, podrían usarle como el instrumento que transformara la democracia de Weimar en un estado autoritario más dúctil a sus intereses, pero hicieron un cálculo erróneo. En su descargo,  tenemos que tener en cuenta que en su mejor momento el NSDAP sólo recibió el 37% de los votos totales. No fue apoyado por una inmensa mayoría de los ciudadanos: un 63% no apostó por él. Y, tres meses después, tras su estratégico apoyo al paro obrero, cayó hasta el 33%. A pesar de esto formó su primer gobierno de coalición que sólo contó con dos ministros nazis. En cuestión de meses todo se vino abajo para los partidos liberal-conservadores.

La ideas que movían a los votantes y miembros del partido NAZI eran el conservadurismo, el pangermanismo, la solidaridad social” dentro de la «comunidad étnica» germánica, el ultranacionalismo, el sentimiento de humillación nacional, un odio elemental y visceral a la república de Weimar, el antisemitismo y una infinidad de prejuicios.

Pero, sobre todo, había un idea predominante entre sus votantes y era el odio al socialismo y el marxismo. En la últimas elecciones democráticas alemanas antes de la llegada de Hitler al gobierno en partido NAZI perdió 2 millones de votos, que fueron recuperados principalmente por los partidos burgueses liberal-conservadores. Esta derrota se debió al apoyo del NSDAP a la huelga de transportistas en Berlín. Era una estrategia costosa, pero que había que asumir según Goebbels: «Estamos en una posición nada envidiable […]. Muchos círculos burgueses se han asustado por nuestra participación en la huelga, pero esto no es definitivo. Se puede recuperar más tarde muy fácilmente a esos círculos, pero si hubiésemos perdido una vez a los obreros, los habríamos perdido para siempre». Evidentemente, tenía razón, pues una vez alcanzado el poder y barridos los movimientos obreros esos apoyos fueron fácilmente recuperados.

HitlerMussolini

Asimismo, el ascenso al poder de Mussolini en Italia una década antes guarda enormes similitudes con el de Hitler. Benito Mussolini era el líder de un pírrico movimiento con sólo 35 diputados obtenidos en una coalición formada por conservadores y liberales – el Bloque Nacional – en la elecciones de mayo de 1921 (hasta finales de ese año no crearía su propio partido, el PNF). Aún con este pequeño peso político y social es llamado a formar gobierno por Víctor Manuel III a finales de 1922. En las elecciones de abril de 1924 arrasa presentándose en coalición – la Lista Nacional – con los conservadores y la práctica mayoría de los liberales. Esta victoria electoral es conseguida tras año y medio de violencia sistemática y terrorismo de las escuadras de acción fascista apoyadas por las fuerzas del orden. Según la impresión del político y periodista italiano Giacinto Serrati: vivimos jornadas de angustia, nuestros asuntos y nuestra vida misma no valen un céntimo”. Asimismo, la aprobación de la ansiada ley ultra mayoritaria, Ley Acerbo, un deseo de los fascistas y los liberales, que con la llegada del sufragio universal y la representación proporcional perdieron su fuerza electoral y ya no les bastaba el sistema clientelar de compra de votos y el fraude electoral para ganar las elecciones; unido al fraude electoral, el apoyo financiero de los sectores de la alta burguesía italiana y la gran prensa a su servicio fueron indispensables.

Como en Alemania el instrumento para mantener el orden social quitó el poder político a liberales y conservadores. El insigne liberal italiano Benedetto Croce justificó la connivencia con los fascistas en la necesidad transitoria de restaurar el orden”. Según sus palabras del 9 de julio de 1924, el fascismo: no puede y no debe ser más que un puente a la restauración de un estricto régimen liberal. Luego desde su cómoda posición en el Senado fascista se convertiría en uno de sus mayores críticos, no sin antes haberlo apoyado e ir en una breve coalición de gobierno con él y, votado a favor de Mussolini una moción de confianza el 24 de junio de 1924, como un gesto de prudente y patriótico”, tras el asesinato del ardiente crítico y luchador antifascista Giacomo Matteotti. Luego, tras la persecución de comunistas y socialistas, incluso, democratacristianos, vendría la ilegalización de todos los partidos políticos y el reparto de cargos de prestigio a los notables liberal-consevadores.

A modo de conclusión podemos finalizar con las palabras que dedica Ian Kershaw en su excelente biografía sobre Hitler (Hitler 1889–1936) y el ascenso del Tercer Reich a la caída de la “odiada” república de Weimar:

«La democracia se entregó sin lucha. Fue así sobre todo en el caso del hundimiento de la gran coalición en 1930. Volvió a serlo en la falta de resistencia al golpe de [Von] Papen [Zentrum] contra Prusia en julio de 1932… revelaron lo endebles que eran las bases en que se apoyaba la democracia… había grupos poderosos que nunca habían llegado a aceptarla y estaban buscando por entonces echarla abajo. Durante la Depresión, la democracia fue, más que entregada, deliberadamente socavada por grupos elitistas que perseguían sus propios fines. No se trataba de residuos preindustriales, sino (y pese a lo reaccionario de sus objetivos políticos) de grupos de presión modernos que trabajaban para promover sus intereses encubiertos en un sistema autoritario. Influyeron más en el drama final los intereses agrarios y el ejército que los empresariales y financieros en la preparación de la toma del poder por Hitler. …] Pero los intereses empresariales y financieros, también miopes y egoístas, habían contribuido significativamente a socavar la democracia, que fue el preludio necesario del triunfo de Hitler.

[…] La clase obrera estaba acobardada y destrozada por la Depresión, con sus organizaciones debilitadas e impotentes. Pero los grupos dirigentes no tenían el apoyo masivo necesario para ampliar al máximo su supremacía y acabar con el poder de las organizaciones obreras. Introdujeron a Hitler para que les hiciese ese trabajo. El que pudiera hacer más que eso,… y ampliar inmensamente su propio poder y a costa de ellos mismos,… se considero que era algo sumamente improbable. La infravaloración de Hitler y de su movimiento… continúa siendo un elemento principal de las intrigas que le situaron en el cargo de canciller».

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La bebida no era la única muestra de desmoralización. El infanticidio, la prostitución, el suicidio y el desequilibrio mental han sido relacionados con aquel cataclismo económico y social…, incapacidad… para contener los terremotos sociales que estaban destrozando las vidas de los hombres… La alternativa de la evasión o la derrota era la rebelión… La rebelión no sólo fue posible, sino casi obligada… Ningún observador razonable negaba que la condición de los trabajadores pobres, entre 1815 y 1848 era espantosa.

Eric Hobsbawm, La era de la revolución.

 

 Al igual que en los distritos fabriles ingleses, en los distritos rurales se extiende día a día el consumo del opio entre los obreros y obreras adultos.El principal objetivo de algunos mayoristas emprendedores es… promover la venta de opiáceos. Los farmacéuticos los consideran como el artículo más solicitado.Los lactantes a los que se suministraban opiáceos, “se contraían, convirtiéndose en canijos viejecitos, o quedaban arrugados como monitos”. Véase cómo la India y China se vengan de Inglaterra.

 Karl Marx, El Capital, 1867.

 

El comienzo del capitalismo liberal fue una época brutal de colapso social sin precedentes. Las sociedades dirigidas por “gobiernos representativos” de las oligarquías sociales y económicas ejercieron sobre las personas un “poder totalitario” nunca visto hasta entonces. El poder del estado liberal sobre la vida y la muerte de las personas no había tenido parangón en épocas ni culturas supuestamente oscuras y atrasadas. Fue un proceso de ingeniería social llevado a cabo desde los mecanismos del nuevo poder estatal que conllevo unos enormes costes humanos.

No se caracterizó esta época por el progreso social sino por la depauperación creciente de la mayoría. Los campesinos fueron expoliados, los ajusticiamientos por nimiedades contra la “propiedad” crecieron exponencialmente, el trabajo–esclavitud infantil (incluso, desde los 3 años de edad) se hizo la norma, los niños tenían que ser útiles y tratados ahora como maquina–mercancía trabajaban en jornadas laborales extenuantes, incluso, hasta la muerte. En muchos de los casos en condiciones de hambre y desnutrición crónicas:

 

El alimento indigesto de los obreros es enteramente impropio para la sustentación de los niños; y, sin embargo, el trabajador no tiene ni el tiempo ni los medios de dar a sus hijos un sustento más adecuado. A ello hay que añadir la costumbre todavía muy extendida que consiste en dar a los niños aguardiente, y hasta opio…. Los niños que en el momento preciso en que les es más necesaria la alimentación pueden matar el hambre solamente a medias (y sabe Dios cuántos de ellos hay en cada crisis, e incluso durante los períodos económicos más florecientes), llegarán a ser fatalmente en gran proporción, niños débiles, escrofulosos y raquíticas.

Friedrich Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra, 1845.

 

Las torturas, los castigos, la reclusión forzosa y el trabajo coercitivo tomaron nuevas y enormes dimensiones, la jornada laboral creció bajo una disciplina asfixiante. Se alzó una barrera racial infranqueable, hubo deportaciones masivas; aculturación y apatía; miseria y desarrollo incontrolado; se procedió a la criminalización, deshumanización y persecución de las capas más humildes de la población.

Esto se hizo única y exclusivamente para colmar la extrema codicia de unas personas privadas. No había ningún plan premeditado para llegar a la situación de bienestar actual alcanzada por, únicamente, un 20% de la población mundial. Fue una sociedad y un sistema construido fundamental e indispensablemente sobre un inmenso sistema esclavista. Únicamente, la organización, la rebelión y las revoluciones de los trabajadores fueron capaces de posibilitar el avance social. Asimismo, el miedo de las poderosas clases dirigentes a que las consecuencias del colapso social se volviera contra ellos hizo posibles los progresos sociales. Y es eso lo que nos cuenta Eric Hobsbawm en la época de las revoluciones:

 

Había muchos más que, enfrentados con una catástrofe social que no entendían, empobrecidos, explotados, hacinados en suburbios en donde se mezclaban el frío y la inmundicia,… se hundían en la desmoralización. Privados de las tradicionales instituciones y guías de conducta, muchos caían en el abismo de la existencia precaria. Las familias empeñaban las mantas cada semana hasta el día de paga. El alcohol era «la salida más rápida de Manchester» (o Lille o Borinage). El alcoholismo en masa – compañero casi invariable de una industrialización y urbanización bruscas e incontroladas – expandía «una pestilencia de fuertes licores» por toda Europa.

Las ciudades y zonas industriales crecían rápidamente, sin plan ni supervisión, y los más elementales servicios de la vida de la ciudad no conseguían ponerse a su paso. Faltaban casi por completo los de limpieza en la vía pública, abastecimiento de agua, sanidad y vivienda para la clase trabajadora. La consecuencia más patente de este abandono urbano fue la reaparición de grandes epidemias de enfermedades contagiosas…, como el cólera, que reconquistó a Europa desde 1831 y barrió el continente de Marsella a San Petersburgo en 1832 y otra vez más tarde… Al tifus en Glasgow «no se le dio consideración de epidemia grave hasta 1818». Luego aumentó. En la ciudad hubo dos grandes epidemias (tifus y cólera) en la década de 1830 y 1840, tres (tifus, cólera y paludismo) en la siguiente, dos en la década de 1850,… Los terribles efectos de ese descuido fueron tremendos, pero las clases media y alta no los sintieron.

El desarrollo urbano en nuestro período fue un gigantesco proceso de segregación de clases, que empujaba a los nuevos trabajadores pobres a grandes concentraciones de miseria alejadas de los centros del gobierno y los negocios, y de las nuevas zonas residenciales de la burguesía… ¿Y qué instituciones sociales salvo la taberna y si acaso la capilla se crearon en aquellas nuevas aglomeraciones obreras, salvo las de iniciativa de los mismos trabajadores? Sólo a partir de 1848, cuando las nuevas epidemias desbordando los suburbios empezaron a matar también a los ricos, y las desesperadas masas que vivían en ellos asustaron a los poderosos, se emprendió a una sistemática reconstrucción y mejora urbana.

 

Eric Hobsbawm La era de la revolución, 1789-1848”.

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¿Cómo se explica que los más estridentes gritos de dolor por la libertad los escuchemos elevarse en las voces de los cazadores de negros?

Samuel Johnson

 

Nosotros, los orgullosos Campeones de la Libertad y los declarados Abogados de los Derechos naturales de la Humanidad, nos empeñamos en este comercio inhumano y criminal más profundamente que cualquier otra nación… Los Abogados del republicanismo y de la supuesta igualdad de la humanidad deberían ser los primeros en sugerir algún sistema humano de abolición de la peor de todas las esclavitudes

Josiah Tucker.

 

 

Las revoluciones liberales acontecidas en Holanda, Inglaterra y EEUU, en los siglos XVI, XVII y XVIII, respectivamente, no trajeron la libertad anunciada. No para todos. Únicamente, fue la libertad de los “señores”. Protegidos tanto del “absolutismo monárquico” como del “absolutismo democrático”. El triunfo parcial de las nuevas fuerzas sociales representadas por la oligarquía burguesa en meteórico ascenso supuso el deterioro del poder de los monarcas absolutos, pero fue para que surgiera un poder aún más absoluto sobre la sociedad y la Humanidad en su conjunto. Las nuevas democracias representativas, que limitaban el poder real, surgidas tras las revoluciones burguesas fueron el gobierno único y absoluto de las poderosas oligarquías emergentes.

Estos nuevos regímenes se lanzaron a la expansión colonial más feroz, desposeyeron de toda propiedad tanto a sus compatriotas como a los pueblos repartidos alrededor del globo, la esclavitud tomó proporciones nunca vistas y los trabajadores fueron convertidos en algo peor que siervos. La libertad para todo el que no fuera miembro de la oligarquía propietaria era inexistente. La limitación al poder absoluto y la preciada libertad liberal, realmente, fue el auténtico desenfreno de la codicia que dio rienda suelta a las ambiciones más viles de terratenientes y mercaderes. Ninguna limitación e injerencia gubernamental podría cruzarse ya en su camino. Ahora ellos eran el gobierno y el poder absoluto. Sus filósofos e ideólogos convirtieron en justificación moral lo que adolecía de una falta de moral absoluta.

A manos de los nuevos estados liberales fueron esclavizados y explotados millones de seres humanos. Se procedió al sometimiento, el robo y el exterminio sistemático de los habitantes no blancos de nuestro planeta. Antes de todo se procedió a su deshumanización, a su placentera conversión en diablos, idolatras, bestias feroces y seres subhumanos, que hiciera más digeribles los crímenes que tenían el único objetivo del beneficio. No sólo fueron doblegados y asesinados los seres humanos de distinto color, sino que, también, los irlandeses católicos dejaron de merecer la compasión del nuevo estado liberal inglés. Tampoco los campesinos, los pobres y los vagabundos tuvieron mejor suerte: su libertad acababa bajo la bota del amo o el patrón. Los que alguna vez tuvieron acceso a  la propiedad bajo la forma comunal fueron despojados de todo bajo la violencia permanente de los nuevos gobernantes. Parecen crímenes lejanos, pero no lo son. Parecieran imposibles de repetirse, pero 400 años ininterrumpidos, millones de seres humanos asesinados los contemplan…

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Esta “paradoja” entre la nueva fe de la libertad y sus actos concretos es lo que pone de manifiesto Domenico Losurdo en su “Contrahistoria del liberalismo” que nos muestra esta ideología con todas sus contradicciones y realidades:

 

Limitación del “poder absoluto” y surgimiento de un poder absoluto sin precedentes: Para que esta paradoja pueda ser explicada, primero tiene que exponerse en toda su radicalidad. La esclavitud no es algo que permanezca a pesar del éxito de las tres revoluciones liberales [Países Bajos, Inglaterra y EEUU]; al contrario, conoce su máximo desarrollo con posterioridad a tal éxito: “El total de la población esclava en el continente americano ascendía a cerca de 330.000 en 1700, a casi 3 millones en 1800, para alcanzar finalmente el pico de los más de 6 millones en los años 50 del siglo XIX”’. Lo que contribuye de manera decisiva al ascenso de esta institución, sinónimo de poder absoluto del hombre sobre el hombre, es el mundo liberal. 

A mediados del siglo XVIII era Gran Bretaña la que poseía el mayor número de esclavos (878.000). El dato está lejos de ser exacto. A pesar de que el imperio de España tiene una extensión mucho mayor, le sigue a una buena distancia. Quien ocupa el segundo lugar es Portugal, que posee 700.000 esclavos, pero que a su vez es una especie de semi-colonia de la Gran Bretaña: una gran parte del oro que extraen los esclavos brasileños termina en Londres. Y por lo tanto, no hay dudas de que, quien se distingue en este campo por su posición absolutamente eminente es el país que, al mismo tiempo, está a la cabeza del movimiento liberal y que ha conquistado supremacía en el comercio y en la posesión de esclavos negros a partir, precisamente, de la Revolución Gloriosa. Por otro lado, es el propio [William] Pitt el joven quien, al intervenir en abril de 1792 en la Cámara de los comunes sobre el tema de la esclavitud y de la trata negrera, reconoce que “ninguna nación en Europa […] está tan profundamente sumida en esta culpa como Gran Bretaña”.

Y eso no es todo. En las colonias españolas y portuguesas, en mayor o menor medida, sobrevive la “esclavitud doméstica”, que debe distinguirse claramente de la “esclavitud sistémica, vinculada a las plantaciones y a la producción de mercancías”; y es este segundo tipo de esclavitud -—que se afianza sobre todo en el siglo XVIII (a partir de la revolución liberal de 1688-89) y que predomina claramente en las colonias inglesas— el que explica de manera más completa la deshumanización de aquellos que ya son solo instrumentos de trabajo y mercancías, objeto de compraventa regular en el mercado… La servidumbre a tiempo determinado…, en vigor hasta ese momento, tiende a ceder el lugar a la esclavitud propiamente dicha, a la condena perpetua y hereditaria de todo un pueblo, al que se le niega…, cualquier esperanza de libertad… Ya está en curso el proceso que reduce cada vez más al esclavo a pura mercancía y proclama [su] carácter racial… Una casta hereditaria de esclavos, definida y reconocible ya por el color de la piel…, a los ojos de John Wesley, la “esclavitud norteamericana”, es “la más vil nunca antes aparecida sobre la tierra”. 

Domenico Losurdo Contrahistoria del liberalismo

 

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Desde finales del Imperio, los Gobiernos locales y el nacional empezaron a subsidiar generosamente la inmigración en masa procedente de Italia, Alemania y Portugal. Incluso las elites del Nordeste abrazaron con fervor la «europeización»… Al mismo tiempo que las autoridades estatales bloqueaban los caminos usados por los retirantes para llegar a la ciudades y forzaban a miles de ellos a vivir internos en campamentos, también proseguían sus esfuerzos por atraer a los inmigrantes europeos con subsidios suculentos… Los propietarios de plantaciones de café en el sureste, después de la emancipación, solamente querían jornaleros extranjeros que fuesen «blancos» y no tardaron en hacer que la nueva República adoptase su posición y la convirtiese en la línea federal.

 

… El discurso liberal sobre la sequía y el desarrollo de finales de la década de 1870 giraba en torno a las percepciones urbanas sobre el «mundo oscuro y primitivo de las zonas del interior» y la «inferioridad y aversión de los retirantes hacia el trabajo». «Puesto que Brasil, durante la última porción del siglo diecinueve, abrazó los principios del positivismo, la noción ilustrada de progreso y el racismo científico de pensadores como Bucle y Spencer que la acompañaba, los habitantes del interior no solamente se convirtieron en curiosidades de un tiempo pasado, sino que eran considerados perjudiciales para el progreso de la nación… Las instituciones de cultura nacional,…,… muy influenciadas por Estados Unidos y Europa occidental, enfatizaban el enorme potencial de la nación al tiempo que lamentaban las insuficiencias, intelectuales y morales, de la mayor parte de la población de la nación»… el Gobierno… se comprometió explícitamente con la aplicación en masa de la «eugenesia positiva». Los principales sabios… corroboraron el temor a que «la mezcla de razas fuese la responsable de todas las desviaciones sociales, como el bandolerismo, las herejías religiosas y demás». Mientras que la inmigración en masa de europeos a Estados Unidos en la década de 1890 era vista, simplemente, como combustible humano para la economía, las élites de Brasil querían usar la inmigración para transformar radicalmente la fisonomía racial de la nación. Estaban obsesionados con «desafricanizar» y «blanquear» Brasil.”

 

Mike Davis, Los Holocaustos de la Era Victoriana tardía.

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Mientras la dinastía Qing estaba cumpliendo su contrato social con los campesinos, los europeos contemporáneos morían a millones de hambre y de enfermedades relacionadas con el hambre durante los inviernos árticos y veranos de sequía de 1740 a 1743…

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… Necesitamos,…, una analogía de las hambrunas de finales de la era victoriana en la que los parámetros naturales se mantengan constantes pero las variables sociales difieran significativamente… Un candidato excelente,…, es el fenómeno El Niño de 1743-44, descrito como excepcional… El monzón primaveral fue suspendido durante dos años seguidos, lo que devastó el trigo invernal en Hebei (Zhili) y en el norte, en Shandong. Los vientos abrasadores marchitaban las cosechas y los granjeros morían repentinamente de insolación en los campos. Las provisiones de cereales provinciales eran completamente inadecuadas para la escala en la que se necesitaban. Pero a diferencia de lo que sucedió a finales del siglo diecinueve, no hubo una mortandad generalizada ni de hambre, ni de enfermedades. ¿Por qué no?

Pierre-Etienne Will ha reconstruido cuidadosamente la fascinante historia de la campaña de auxilio de 1743-44… Los famosos graneros «siempre estables» de cada condado ,…, inmediatamente empezaron a distribuir raciones (sin exigir a cambio un examen de capacidad para el trabajo) a los campesinos en los condados oficialmente designados como afectados por la hambruna. (La aristocracia local había organizado con anterioridad comedores populares para asegurar la supervivencia de los residentes más pobres hasta que comenzase la distribución de raciones.) Cuando las provisiones locales se demostraron insuficientes, [Fang] Guancheng transfirió mijo y arroz de los grandes almacenes de grano tributario en Tongcang, al término del Gran Canal, y usó el Canal para transportar vastas cantidades de arroz desde el sur. Dos millones de campesinos fueron alimentados durante ochos meses, hasta la vuelta del monzón… [El] 85% de los cereales usados en el auxilio fueron tomados prestados de los depósitos o graneros que almacenaban el grano de los tributos situados en las afueras del radio de territorio afectado por la sequía.

Ninguna sociedad europea contemporánea garantizaba la subsistencia, considerada como un derecho humano [ming-sheng], de sus campesinos…, ni tampoco, como después se maravillarían los fisiócratas, podían siquiera emular «la precisión temporal de las operaciones [de Guancheng]…» Mientras la dinastía Qing estaba cumpliendo su contrato social con los campesinos, los europeos contemporáneos morían a millones de hambre y de enfermedades relacionadas con el hambre durante los inviernos árticos y veranos de sequía de 1740 a 1743… Es decir, en la Era de la Razón europea, las «masas de personas hambrientas» eran francesas, irlandesas y calabresas, pero no chinas.

Además, «la intervención llevada a cabo en Zhili en 1743 y 1744 no fue la única de su clase en el siglo dieciocho, ni siquiera fue la más amplia»…, la inundación del Río Amarillo el año anterior (1742-43) comportó muchos más gastos y abarcó una región mucho más extensa. (Además de las [seis] sequías e inundaciones correlacionadas con el ENOS… otros siete desastres (inundaciones)… requirieron una movilización masiva de auxilio… La capacidad del Estado chino durante el siglo dieciocho,…, era verdaderamente impresionante: un cuadro de administradores experimentados en la solución de problemas; un único sistema nacional de estabilización del precio de los cereales; grandes excedentes de cereales; graneros bien administrados que almacenaban más de un millón de bushels de grano en cada una de las doce provincias; e infraestructuras hidráulicas incomparables…, el control de precios fue la innovación principal de la dinastía Qing… [el emperador] Yongzheng… reprimió severamente la especulación por parte de «las familias ricas que, en su busqueda de provecho, sustraen habitualmente grano a miles, miríadas de bushels».

Mike Davis, Los holocaustos de la Era Victoriana tardía.

 

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La supresión de los monzones desde 1876 hasta 1879 provocó una sequía inusualmente grave en la mayor parte de Asia. Su impacto en la sociedad agricultora del momento fue inmenso. Por lo que sabemos, la hambruna que se apoderó de la región fue la peor de las que castigaron a la especie humana”.

John Hidore, Global Environmental Change, 1996.

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La mortalidad total de estas tres oleadas de sequía, hambre y enfermedades no pudo haber sido menor de 30 millones de víctimas. Podría llegar a 50 millones de muertos”.

Fue realmente un desastre de magnitud planetaria, con sequía y hambrunas documentadas en Java, las Islas Filipinas, Nueva Caledonia, Corea, Brasil, el sur de África y el Magreb. Hasta la fecha, nadie había imaginado que un clima tan extremo y sincrónico fuese posible en una escala que incluía el cinturón tropical monzónico completo, más el norte de China y de África. Ni tampoco había registros históricos de hambrunas que hubiesen tenido un impacto simultáneo en áreas tan distantes unas de otras. […]

Pero la gran sequía de 1876-79 fue tan sólo la primera de las tres crisis de subsistencia global de la segunda mitad de la era victoriana. Los años secos de 1889-91 llevaron de nuevo el hambre a la India, Corea, Brasil y Rusia; aunque los peores sufrimientos fueron en Etiopía y Sudán, donde es posible que pereciese un tercio de la población. En 1896-1902 se presenció, de nuevo, la supresión repetida de los monzones a lo largo de los trópicos y del norte de China. Las epidemias de malaria, disentería, peste bubónica, viruela y cólera, enormemente destructivas, provocaron millones de víctimas en las filas de los debilitados por la hambruna.

Los imperios europeos, conjuntamente con Japón y Estados Unidos, explotaron salvajemente esta oportunidad para arrebatar nuevas colonias, expropiar las tierras comunales y reclutar más mano de obra para sus plantaciones y minas. Lo que, desde una perspectiva metropolitana, parecía el resplandor último de la gloria imperial del siglo diecinueve fue, desde el punto de vista asiático o africano, tan sólo la luz odiosa de una gigantesca pira funeraria“.

Mike Davis, Los Holocaustos de la Era Victoriana tardía. El Niño, las hambrunas y la formación del Tercer Mundo.

Postdada:

[Cuando] Dentro de cincuenta años los historiadores revisen el papel jugado por el Imperio Británico durante el siglo diecinueve, las muertes innecesarias de millones de indios serán su monumento principal y más celebre.

William Rigby, “Prosperous” British India: A revelation from Official Records, 1901.

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