Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Mercados’ Category

Imagen

 

En estos momentos, cuando parece que, el fenómeno climatológico El Niño se cierne nuevamente sobre diversas regiones del planeta, no está de más recordar, que aparte de ser, los mismos fenómenos climáticos, procesos indiscutiblemente naturales están mediados por la actividad humana. La acción humana puede amortiguar sus efectos destructivos o multiplicarlos, con los consiguientes costes humanos originados. Mike Davis nos relata en un libro excelente como estos procesos climáticos mediados por procesos económicos y sociales causaron enormes Holocaustos y masacres masivas fundamentalmente durante el S.XIX.

Estos Holocaustos no fueron inevitables sino que las políticas coloniales europeas (y, en menor medida, japonesas); esencialmente, la ideología económica y política británica; las políticas de libre mercado capitalista; o, el colapso consiguiente de los Estados antiguos por las agresiones militares externas, multiplicaron exponencialmente los devastadores efectos de estas enormes sequías. La inacción de una política malthusiana condenó conscientemente a millones de seres humanos a morir en repetidas y recurrentes hambrunas apocalípticas.

El abandono de las políticas públicas y sociales de mantenimiento de infraestructuras hídricas o almacenamiento de granos, la destrucción de los lazos y las tradicionales estructuras sociales, la escasez de políticas redistributivas y la desigualdad, la erosión del suelo, y, sobre todo, la especulación y el comercio de exportación de alimentos se conjugaron para causar un gigantesco cataclismo ecológico y social. No es que no hubiera alimentos sino que la falta de trabajo e ingresos hicieron que millones de personas no pudieran comprar esos alimentos. Esto se podría haber paliado con políticas públicas de empleo, sanitarias o redistributivas, pero, para la ideología económica imperante no se podía incurrir en esos “enormes” gastos fiscales y el riesgo moral derivado de ayudar a los pobres.

Podríamos pensar que fue una calamidad, un error humano imperdonable, pero, esto se repitió decenas de veces ante la imperturbabilidad de estos ideólogos. Por tanto, en la culpabilidad de esa ideología política y económica se debe profundizar mucho más. Hoy nos encontramos frente a un abismo de cambio climático y desaparición de recursos naturales esenciales para la sociedad industrial. Asistimos impávidos a la acelerada erosión y desertización del suelo, la explosión demográfica, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, una vida marina esquilmada… Todo ello consecuencia del sobreconsumo y la sobreexplotación. De la falta de límites: morales y físicos. No debemos engañarnos. Existe una total inamovilidad en las altas esferas políticas y económicas. La ideología económica dominante responderá de la única forma que sabe hacerlo: un Holocausto como nunca antes conocimos. De nuestras acciones y compromisos depende que no vuelvan a repetirse los mismos “errores”, porque, indiscutiblemente, más pronto que tarde, también, sobrevendrán sobre nosotros…

 

“La sequía es el duelo recurrente entre la variabilidad natural de las precipitaciones y las defensas hidráulicas de los agricultores. En todos los casos, la sequia presenta una dimensión humana y nunca se trata, sencillamente, de un desastre natural… Pero lo que resulta crítico desde un punto de vista agrícola, no es tanto la cantidad total de lluvia, como su distribución en relación a los ciclos anuales. Una cantidad de lluvia por debajo de lo normal pero bien distribuida daña poco las cosechas, particularmente en áreas como el Deccan en la India o el norte de China, en las que los campesinos cultivan mijo y otros cultivos resistentes a la carestía de agua… Históricamente, las sociedades agrícolas en áreas con gran variabilidad en las precipitaciones, estaban bien adaptadas para afrontar un déficit de lluvia grave anual; pero la mayoría requerían de auxilio masivo interregional para resistir la supresión del monzón durante dos años seguidos.

Además, el impacto que unas precipitaciones deficitarias tienen en la producción de alimentos depende de la cantidad de agua almacenada de la que se disponga, de si ésta puede ser distribuida por los campos eficaz y tempranamente y, si el agua es una mercancía, de si los cultivadores pueden permitirse su compra. […] La sequia hidrológica siempre tiene una historia social. Los sistemas artificiales de riego dependen, obviamente, del sostenimiento de la inversión social y de la mano de obra necesaria para su mantenimiento. Pero incluso la capacidad natural para almacenar agua se puede ver drásticamente afectada por las practicas humanas que provocan deforestación y erosión del suelo.

Como veremos, las sequias más devastadoras del siglo diecinueve fueron condicionadas, previa y decisivamente, por la degradación del paisaje, el abandono de los sistemas de riego tradicionales, la desmovilización del trabajo comunal y la falta de inversión en el almacenaje de agua por parte del Estado. Por ello, estoy de acuerdo con la afirmación de Rolando García en Narure Pleads Not Guilty (un hito en el estudio de las crisis en el Sahel de principios de la década de 1970) que «los fenómenos climáticos no son fenómenos por ellos mismos; solo se les atribuye importancia en relación a la reestructuración del medio ambiente que ocurre en los diferentes sistemas de producción». García, después de enfatizar, citando a Marx, las especifidades históricas de las condiciones «naturales» de producción, plantea una pregunta que será fundamental para la discusión planteada en este libro: «¿En qué medida la transformación colonial del sistema de producción cambio la influencia de los factores climáticos?».

                                                                               

Mike Davis “Los Holocaustos de la Era Victoriana tardía. El Niño, las hambrunas y la formación del Tercer Mundo”.

Read Full Post »

Mientras la dinastía Qing estaba cumpliendo su contrato social con los campesinos, los europeos contemporáneos morían a millones de hambre y de enfermedades relacionadas con el hambre durante los inviernos árticos y veranos de sequía de 1740 a 1743…

Imagen

… Necesitamos,…, una analogía de las hambrunas de finales de la era victoriana en la que los parámetros naturales se mantengan constantes pero las variables sociales difieran significativamente… Un candidato excelente,…, es el fenómeno El Niño de 1743-44, descrito como excepcional… El monzón primaveral fue suspendido durante dos años seguidos, lo que devastó el trigo invernal en Hebei (Zhili) y en el norte, en Shandong. Los vientos abrasadores marchitaban las cosechas y los granjeros morían repentinamente de insolación en los campos. Las provisiones de cereales provinciales eran completamente inadecuadas para la escala en la que se necesitaban. Pero a diferencia de lo que sucedió a finales del siglo diecinueve, no hubo una mortandad generalizada ni de hambre, ni de enfermedades. ¿Por qué no?

Pierre-Etienne Will ha reconstruido cuidadosamente la fascinante historia de la campaña de auxilio de 1743-44… Los famosos graneros «siempre estables» de cada condado ,…, inmediatamente empezaron a distribuir raciones (sin exigir a cambio un examen de capacidad para el trabajo) a los campesinos en los condados oficialmente designados como afectados por la hambruna. (La aristocracia local había organizado con anterioridad comedores populares para asegurar la supervivencia de los residentes más pobres hasta que comenzase la distribución de raciones.) Cuando las provisiones locales se demostraron insuficientes, [Fang] Guancheng transfirió mijo y arroz de los grandes almacenes de grano tributario en Tongcang, al término del Gran Canal, y usó el Canal para transportar vastas cantidades de arroz desde el sur. Dos millones de campesinos fueron alimentados durante ochos meses, hasta la vuelta del monzón… [El] 85% de los cereales usados en el auxilio fueron tomados prestados de los depósitos o graneros que almacenaban el grano de los tributos situados en las afueras del radio de territorio afectado por la sequía.

Ninguna sociedad europea contemporánea garantizaba la subsistencia, considerada como un derecho humano [ming-sheng], de sus campesinos…, ni tampoco, como después se maravillarían los fisiócratas, podían siquiera emular «la precisión temporal de las operaciones [de Guancheng]…» Mientras la dinastía Qing estaba cumpliendo su contrato social con los campesinos, los europeos contemporáneos morían a millones de hambre y de enfermedades relacionadas con el hambre durante los inviernos árticos y veranos de sequía de 1740 a 1743… Es decir, en la Era de la Razón europea, las «masas de personas hambrientas» eran francesas, irlandesas y calabresas, pero no chinas.

Además, «la intervención llevada a cabo en Zhili en 1743 y 1744 no fue la única de su clase en el siglo dieciocho, ni siquiera fue la más amplia»…, la inundación del Río Amarillo el año anterior (1742-43) comportó muchos más gastos y abarcó una región mucho más extensa. (Además de las [seis] sequías e inundaciones correlacionadas con el ENOS… otros siete desastres (inundaciones)… requirieron una movilización masiva de auxilio… La capacidad del Estado chino durante el siglo dieciocho,…, era verdaderamente impresionante: un cuadro de administradores experimentados en la solución de problemas; un único sistema nacional de estabilización del precio de los cereales; grandes excedentes de cereales; graneros bien administrados que almacenaban más de un millón de bushels de grano en cada una de las doce provincias; e infraestructuras hidráulicas incomparables…, el control de precios fue la innovación principal de la dinastía Qing… [el emperador] Yongzheng… reprimió severamente la especulación por parte de «las familias ricas que, en su busqueda de provecho, sustraen habitualmente grano a miles, miríadas de bushels».

Mike Davis, Los holocaustos de la Era Victoriana tardía.

 

Read Full Post »

“Abrumados por la vergüenza” de Soledad Gallego Díaz: 

Imagen

Ocurrió tal y como lo mostraron algunos vídeos aficionados. Agentes de la Guardia Civil dispararon pelotas de goma, balas de fogueo y botes de gases para impedir que un grupo de personas alcanzara a nado la playa del Tarajal, en Ceuta. Doce de esas personas murieron ahogadas. Es exactamente tan espantoso como suena. Se disparó para impedir que personas que estaban en el mar, algunas de ellas agarradas a precarios flotadores, pudieran llegar a tierra.

Imagen

El relato era tan terrible que primero fue negado por el delegado del Gobierno y luego por el director de la Guardia Civil. Finalmente, el ministro del Interior admitió ayer, en el Congreso, que efectivamente se utilizó material antidisturbios contra personas que estaban en el mar, con la aparente intención de aterrorizarlas para que regresaran a nado a la costa marroquí. “Las órdenes fueron que hubiera varios metros entre el impacto de las balas y los inmigrantes”, explicó. Balas de goma, disparos de fogueo que suenan exactamente igual que las balas de verdad…. ¿Cómo creyeron que reaccionarían esas personas que buscaban desesperadamente la playa? Reaccionaron como se esperaba que lo hicieran: con miedo, con pánico. Ahogándose.

Imagen

El ministro dice que las personas que intentaban llegar a la playa tenían una actitud violenta. ¿Cómo se aprecia una actitud violenta en una persona que está nadando o que se aferra a un mísero flotador? Deberíamos sentirnos, todos, abrumados por la vergüenza“.

Soledad Gallego-Díaz.

Escuchar esta columna en:

http://www.cadenaser.com/espana/articulo/mirada-soledad-abrumados-verguenza/csrcsrpor/20140214csrcsrnac_1/Tes

Read Full Post »

La supresión de los monzones desde 1876 hasta 1879 provocó una sequía inusualmente grave en la mayor parte de Asia. Su impacto en la sociedad agricultora del momento fue inmenso. Por lo que sabemos, la hambruna que se apoderó de la región fue la peor de las que castigaron a la especie humana”.

John Hidore, Global Environmental Change, 1996.

Imagen

La mortalidad total de estas tres oleadas de sequía, hambre y enfermedades no pudo haber sido menor de 30 millones de víctimas. Podría llegar a 50 millones de muertos”.

Fue realmente un desastre de magnitud planetaria, con sequía y hambrunas documentadas en Java, las Islas Filipinas, Nueva Caledonia, Corea, Brasil, el sur de África y el Magreb. Hasta la fecha, nadie había imaginado que un clima tan extremo y sincrónico fuese posible en una escala que incluía el cinturón tropical monzónico completo, más el norte de China y de África. Ni tampoco había registros históricos de hambrunas que hubiesen tenido un impacto simultáneo en áreas tan distantes unas de otras. […]

Pero la gran sequía de 1876-79 fue tan sólo la primera de las tres crisis de subsistencia global de la segunda mitad de la era victoriana. Los años secos de 1889-91 llevaron de nuevo el hambre a la India, Corea, Brasil y Rusia; aunque los peores sufrimientos fueron en Etiopía y Sudán, donde es posible que pereciese un tercio de la población. En 1896-1902 se presenció, de nuevo, la supresión repetida de los monzones a lo largo de los trópicos y del norte de China. Las epidemias de malaria, disentería, peste bubónica, viruela y cólera, enormemente destructivas, provocaron millones de víctimas en las filas de los debilitados por la hambruna.

Los imperios europeos, conjuntamente con Japón y Estados Unidos, explotaron salvajemente esta oportunidad para arrebatar nuevas colonias, expropiar las tierras comunales y reclutar más mano de obra para sus plantaciones y minas. Lo que, desde una perspectiva metropolitana, parecía el resplandor último de la gloria imperial del siglo diecinueve fue, desde el punto de vista asiático o africano, tan sólo la luz odiosa de una gigantesca pira funeraria“.

Mike Davis, Los Holocaustos de la Era Victoriana tardía. El Niño, las hambrunas y la formación del Tercer Mundo.

Postdada:

[Cuando] Dentro de cincuenta años los historiadores revisen el papel jugado por el Imperio Británico durante el siglo diecinueve, las muertes innecesarias de millones de indios serán su monumento principal y más celebre.

William Rigby, “Prosperous” British India: A revelation from Official Records, 1901.

 Imagen

Read Full Post »

Imagen

“… De acuerdo a los autores del nuevo documento de trabajo presentado por el FMI  (Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff), esta crisis supera todas las crisis anteriores, con una deuda que ha batido todos los récord históricos y que tiene atrapada a toda la economía mundial.

La receta es la aplicación de una represión financiera sin precedentes, y una oleada de medidas de fuerza para reducir la deuda. Estas medidas serían una mezcla de:

Importantes recortes en la deuda soberana al estilo de los años 30.

Masivas confiscaciones en los depósitos y ahorros privados.

Controles de capital.

Generación de inflación para licuar la deuda con más rapidez e

Impulsar el crecimiento.

Todo indica que el fantasma deflacionario que recorre Europa está para quedarse.

Se requiere aplicar en los países avanzados políticas que sólo se habían visto en el Tercer Mundo.

Muchos aún se aferran a la ilusión de que los países ricos pueden salir de la crisis con programas de austeridad y recortes públicos. Pero la realidad está requiriendo acciones más implacables: la solución al tema de la deuda pasa por acciones brutales, decididas y enérgicas, señala este informe elaborado por los mismos autores que en 2010 presentaron el documento clave para la aplicación los planes de austeridad.

El principal defecto de la política europea ha sido pensar que los impagos (default) sólo se veían en países como Argentina;

Pues bien, la corrupción de los mercados financieros europeos provocó una caída en el ranking de todos los países europeos por tanto el 2014 será el año de los grandes impagos europeos y de la quiebra de esos grandes elefantes que han crecido a la sombra de las castas políticas.

Solo Alemania se ha beneficiado, pero la banca alemana sigue siendo la más apalancada del mundo, mientras los planes de austeridad solo han dilatado los problemas…

Esta crisis demuestra que los años gloriosos del capitalismo fueron un fraude. Todo el llamado crecimiento fue vía deuda y no hubo un crecimiento real que garantizara el futuro. La ilusión se ha diluido y solo queda el auténtico cáncer de la crisis. Una crisis que se sigue expandiendo y dando cuenta que aún quedan muchos días difíciles por venir”.

 

Marco Antonio Moreno. Magister en Economía, editor en El Blog Salmón y Jaque al Neoliberalismo.

Read Full Post »

Image

Tal vez habría que concluir que hoy en día solo se puede estudiar el capitalismo financiero desde la criminología. Taibbi reconstruye crímenes de proporciones históricas, casi inimaginables, por los que nadie ha asumido responsabilidades ni ha rendido cuenta alguna

Pablo Bustinduy, prólogo a la edición española de Cleptopía de Matt Taibbi.

La capacidad de sus ciudadanos de desconcentrarse a toda velocidad y de distraerse con cualquier cosa, desde el baloncesto al debate sobre la inmigración, es parte de lo que hace a los Estados Unidos un lugar tan propicio para este tipo de crimen financiero. Tenemos votantes que no prestan ninguna atención, unos medios que ignoran asuntos clave o que los malinterpretan adrede, y un sistema de regulación fácilmente manipulable por los grupos de presión y los donativos electorales. Y tenemos un imperio de riqueza acumulada a la espera de ser asaltado. Sumas todo eso y lo que aparece es un paraíso para ladrones: una cleptopía.

[…]

* Nadie va a la cárcel. Este es el mantra de la era de la crisis financiera, una era que vio prácticamente a cada uno de los principales bancos y compañías financieras de Wall Street envueltas en obscenos escándalos criminales que empobrecieron a millones de personas y colectivamente destruyeron cientos de miles de millones, de hecho, billones de dólares de la riqueza mundial – y nadie fue a la cárcel.

Nadie, es decir, excepto Bernie Madoff, una extravagante celebridad y patológico estafador, cuyas víctimas pasaron por ser otras personas ricas y famosas. El resto de ellos, todos ellos, se libraron.

Matt Taibbi, es periodista de RollingStone y autor del libro Cleptopía.

Image

 

Read Full Post »

“Presumo que todos saben quién soy. Soy el humilde Abraham Lincoln. Mi programa es breve y dulce como el baile de una mujer vieja. Estoy a favor de la banca nacional, del sistema de mejoras internas y de una aduana proteccionista

Abraham Lincoln, decimosexto presidente de los Estados Unidos, 1861 – 1865. 

 

“Nosotros recomendamos esa política de intercambios nacionales, que asegura un buen salario al trabajador, unos precios remuneradores a la agricultura, a los mecánicos y fabricantes una recompensa adecuada a sus habilidades, trabajo y capacidad empresarial y a la nación, la prosperidad comercial y la independencia”

Compromiso electoral del Partido Republicano en 1860.

 

“El arancel de 1816 fue seguido por algunos años de expansión económica, particularmente para Nueva Inglaterra, que prosperó detrás de la muralla aduanera a medida que pasó del comercio a la industria

Isaac Asimov, Los Estados Unidos desde 1816 hasta la Guerra Civil.

Imagen

Existe una enorme brecha entre la historia real y la que algunos cuentan. Según los ideólogos del “libre mercado” o “libre comercio” que, actualmente, se encuentran representados en entidades como el FMI o la Unión Europea, además de en numerosos gobiernos y otros organismos internacionales, el “libre comercio”, la apertura comercial, la desregulación financiera, la “libre” circulación de capitales y las instituciones “libres” son el secreto del crecimiento y la prosperidad. Todo ello se puede englobar en las famosas “reformas estructurales”. Inevitablemente aplicables si se quiere alcanzar un alto grado de desarrollo económico.

Imagen

La historia nos cuenta que esto no es cierto. Los países desarrollados – un grupo muy reducido – no llegaron de esta forma a sus actuales niveles de desarrollo. En cambio, la realidad es que la historia del desarrollo económico es la historia del proteccionismo y la intervención estatal. Estados Unidos e Inglaterra fueron los países más proteccionistas que jamás existieron. Un proteccionismo reforzado por los enormes costes de transporte de la época. Estados Unidos se desarrolló bajo unas políticas calcadas a las de su “madre patria”, Inglaterra, basadas en altos aranceles, obras públicas y un sistema financiero nacional. El objetivo era proteger a sus industrias nacientes de la poderosa industria manufacturera británica.

Imagen

Para la clase dirigente estadounidense esta política estaba clara. En palabras de su decimooctavo presidente, Ulises S. Grant: Durante siglos, Inglaterra confió y aplicó medidas de protección, la llevó al extremo y obtuvo resultados satisfactorios. No cabe duda de que a este sistema debe su fortaleza actual. Tras dos siglos, Inglaterra ha encontrado conveniente adoptar el libre comercio porque la protección ya no tiene nada que ofrecer. Muy bien, caballeros, mi conocimiento de nuestro país me lleva a pensar que en un par de siglos, cuando los Estados Unidos hayan obtenido todo lo posible de la protección, adoptará el libre comercio”. Palabras premonitorias de Grant, aunque los Estados Unidos alcanzaron la preeminencia mundial un siglo antes de lo que él vaticinaba, tras vencer en dos guerras mundiales al resto de potencias capitalistas.

Imagen

Los estadounidenses sabían perfectamente de lo que hablaban. Como nos cuenta el prestigioso historiador económico Paul Bairoch: Preocupada por no favorecer en absoluto a los competidores potenciales de su industria, Inglaterra prohibió hasta 1843 la exportación de máquinas textiles y otros equipos”. Asimismo, la prohibición a la exportación de las máquinas de vapor sólo se levantó en 1820, la prohibición a la emigración de técnicos y trabajadores cualificados británicos no fue derogada hasta bien entrado el S.XIX y el proteccionismo no fue abandonado hasta 1846, cien años después del inicio de su revolución industrial. Todo ello acompañado de un inmenso imperio colonial donde sólo los británicos podían fabricar y comerciar libremente.

Imagen

Sólo el pragmatismo y una dominación del mundo nunca antes alcanzada por ninguna nación en la historia hicieron avanzar a Gran Bretaña hacia lo que se supone es el “libre mercado”. Bairoch nos recuerda que: “Inglaterra producía 50 veces más hierro, 75 veces más carbón y 100 veces más telas de algodón por habitante que el resto del mundo”. Eric Hobsbawm nos da otra clave de la nueva época que se avecinaba: “En 1860, […] la mitad de todas las exportaciones de África, Asia y América Latina convergían en un solo país, Gran Bretaña. […], la City londinense, era […], el centro de las transacciones internacionales […]. [Reino Unido era el] principal acreedor mundial debido a sus importantísimas inversiones en el extranjero”. Sólo unos pocos decenios después los británicos debatían si haber derogado sus medidas proteccionistas no era la razón de su relativo declive económico.

Imagen

Esa tradición económica fue la que adoptaron a su independencia la parte norte de los Estados Unidos. Esa tradición iniciada por Alexander Hamilton y continuada por Abraham Lincoln, Thomas Jefferson, Henry Clay, Henry Carey o el mismo Partido Republicano, entre otros. A esta doctrina económica – claramente, de ascendencia británica – se le llamo el Sistema Americano. Y como la historia demuestra, Estados Unidos se parapetó tras una “muralla aduanera” para que su industria pudiera desarrollarse sin miedo a que fuera arrasada por la mucho más avanzada y superior industria británica que podía proveer de productos mejores y más baratos.  El gobierno financió la construcción de infraestructuras – canales, carreteras, ferrocarriles, etc. –, instituciones educativas, subsidió a los agricultores, creó una moneda y un sistema financiero nacional.

Imagen

Este camino hacia la independencia y el desarrollo económico no fue, ni fácil, ni libre. Estados Unidos tuvo que enfrentarse a tres guerras en su territorio. La de la independencia, en 1776; la guerra de 1812, nuevamente, contra el imperialismo británico; y, una guerra civil. La idea era clara: no querían ser como la repúblicas iberoamericanas y ser dominados, como la máxima de la política imperial británica rezaba, por el comercio. No querían caer víctimas, como Henry Carey advertía, de una política económica que sólo servía a los intereses imperialistas británicos. Y esta fue la principal razón de la Guerra de Secesión. Como bien analizó, el economista alemán del S.XIX, Friedrich List, el libre comercio únicamente beneficia a los exportadores de materias primas agrícolas nacionales, perjudicando gravemente a los “fabricantes nacionales” y “la prosperidad económica nacional a largo plazo”.

Imagen

Estas dos formas económicas se enfrentaron en la Guerra de Secesión estadounidense. La mentalidad de los terratenientes sureños – la misma que caracteriza a los terratenientes y latifundistas iberoamericanos – partidarios de una economía agraria semi–feudal y esclavista, muy lucrativa y rentable para ellos, enfrentados a los proteccionistas industriales del Norte. Los intereses eran totalmente opuestos. Al Sur le interesaba poder exportar sus materias primas agrícolas al Reino Unido e importar los productos y bienes británicos, mejores y más baratos que los nacionales. Al Norte no le interesaba ver inundado el mercado nacional con productos británicos que acabarían con el tejido industrial nacional.

Imagen

Hay lecciones que es peligroso olvidar. La economía cuasiesclavista intensiva en la extracción de materias primas y la economía industrial son las dos caras de una misma moneda y se complementan: el “libre” comercio o  “libre” mercado. Los caballos de batalla del sur, plasmados en su Constitución, eran: esclavitud, libre comercio y austeridad. Como es lógico, los grandes terratenientes no necesitan realizar grandes inversiones públicas en una población que desprecian y a la que someten a la explotación más despiadada. Otra lección muy peligrosa de olvidar es el imperialismo.  Hemos adoptado un nombre nuevo – neoliberalismo – para denominar una antigua política – el imperialismo –. Esto es muy peligroso porque olvidamos como acabó esa carrera por el reparto del mundo: 2 guerras mundiales y decenas de genocidios.

Imagen 

Read Full Post »

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen… ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor

Salvador Allende, alocución radiofónica de 11 de septiembre de 1973, horas antes de su asesinato.

No se puede negar que el Fascismo y movimientos similares destinados a la creación de dictaduras están llenos de las mejores intenciones y que su intervención ha, por el momento, salvado la civilización Europea. El mérito que el Fascismo ha de ese modo ganado por sí mismo vivirá eternamente en la historia”.

Ludwig Von Mises.

Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente.

Fiedrich Von Hayek, declaraciones al diario El Mercurio, 12 de abril de 1981.

Imagen

En Chile desde el año 2011 los movimientos sociales han vuelto a tomar las calles ante el desprestigio que sufre el actual sistema político. El sistema chileno adolece de una enorme falta de representatividad. Sus políticos no toman en consideración las necesidades de grandes capas de la población que se sienten abandonadas y han perdido la confianza en sus representantes legales. Esto puede observarse fácilmente en la participación en las elecciones democráticas que no alcanza a más del 40% del electorado.

El caso chileno no es muy diferente a lo que se está viviendo en España durante los últimos años o en otros países caracterizados por sus regímenes de democracias constitucionales. La población no se siente representada, se siente ignorada y sus actuales representantes políticos han caído en un absoluto descrédito que se refleja tanto en encuestas como en votaciones. El sistema está tan desprestigiado que muchos no votan o lo hacen con absoluto cinismo o desesperanza. Las tasas de abstención en democracias totalmente asentadas y, supuestamente, ejemplares sólo pueden provocar asombro y preocupación. Pero es lógico ante una población que ve como la corrupción y la connivencia entre los poderes representativos y económicos está carcomiendo los cimientos del estado Social.

Imagen

Entre muchos chilenos que han protagonizado las recientes protestas se encuentra la certeza de la falta de legitimidad del sistema constitucional. Es una democracia otorgada por una dictadura militar. Su Constitución data de 1980, los redactores fueron elegidos por el gobierno militar, el plebiscito que lo aprobó está sembrado de dudas ciertas acerca de su limpieza y las reformas que ha sufrido no han tocado la esencia de una Constitución donde la protección de los monopolios privados y las oligarquías es absoluta.

A Chile como a España y otros países que han protagonizado las reformas neoliberales de las últimas cuatro décadas les ocurre que se encuentran bajo un sistema de gobierno bancario – corporativo por ponerle un nombre que no tiene la pretensión de ser científico, pero que se acerca totalmente a la realidad. La connivencia entre el Estado y las empresas privadas es total. Los lobbies o grupos de presión empresarial como ocurre en Europa o EEUU tienen una responsabilidad directa en las políticas que toman los gobiernos del país.

Entre las principales quejas de los chilenos se encuentran las tasas y precios usureros que sufren a manos de los monopolios que controlan el agua, la banca, la electricidad, la alimentación y otros servicios básicos. Los abusos a los ciudadanos no son corregidos y éstos sienten una enorme desprotección. Pero, es obvio, que esta enorme concentración de la propiedad y el control que ejercen los poderes económicos sobre el regulador faciliten los abusos que cometen estas corporaciones. Las mismas son las que se apropian de la mayor parte del crecimiento económico que ha vivido Chile en estos últimos años donde el 85% de la facturación de ventas pertenece únicamente al 1% de las empresas o que el 95% de las exportaciones lo realicen igualmente el 1% de las empresas.

Imagen

Por tanto, a pesar del crecimiento económico – éste se ha cuadruplicado en los últimos veintitrés años – el país se encuentra sumido en enormes problemas sociales. Problemas, totalmente, silenciados y olvidados tanto por la prensa como por el Parlamento. Cuando puede haber visos de un cambio político la oligarquía y sus medios sacan la bandera del miedo, el peligro de la polarización social y el recuerdo de la dictadura militar. De todas maneras, es muy complicado que pueda darse este cambio social y político porque en la Constitución se ha blindado que cualquier cambio de calado pueda ser vetado por un tercio del Parlamento. Por tanto, prácticamente, con poco más de un 15% del censo electoral chileno. De cualquier modo, los chilenos no pueden distinguir en su actual bipartidismo al que conduce su sistema binominal carente de representatividad entre la izquierda y la derecha.

Las carencias del sistema se pueden mostrar en las tasas de pobreza que sufre Chile, aunque estas tasas dependen siempre de cómo se midan. La pobreza medida según la metodología del gobierno alcanza al 14,4% de la población. Está bastante bien. Pero, el problema se avecina si lo medimos según la metodología estadounidense donde alcanzaría al 35% o la europea que nos daría una cifra cercana al 47% de la población. Por tanto, el gobierno – como buen alumno neoliberal – sólo contabilizaría una pobreza que raya la indigencia.

Chile podría decirse que es el perfecto laboratorio neoliberal. El paraíso soñado por Friedman, Hayek o Mises. Un espejo en el que podemos mirarnos para conocer nuestro futuro. No hay ningún derecho garantizado. Por ejemplo, el sistema de pensiones está privatizado y pertenece a 4 empresas financieras. Es un sistema de capitalización que cobra altísimas comisiones cercanas al 14%. El rendimiento para los trabajadores es bajo, puesto que, al 70% de los trabajadores les quedará una pensión de jubilación de menos de 100.000 pesos mensuales, alrededor de 158 euros. Por tanto, con esa pensión se puede considerar que en la próxima década habrá 5,6 millones de pensionistas pobres. La pensión promedio son 150.000 pesos que poco más da para sobrevivir.

Imagen

Las familias dedican mensualmente el 70% de sus rentas a pagos bancarios. Un sistema financiero oligopólico que, también, está controlado por 4 bancos. Como en muchos otros lugares las familias son esclavas de la deuda. Es lógico. La educación no está garantizada y 500.000 estudiantes tienen una deuda en préstamos para cursar sus estudios de 3.000 millones de dólares en un sistema altamente segregador y elitista. Una educación carísima herencia de una dictadura que redujo el gasto público en educación del 7% del PIB al 3%. Un sistema que como la sanidad y las pensiones son el negocio de unas pocas empresas y que ha visto como varios rectores han acabado en los tribunales por tráfico de influencias y sobornos.

Los abusos a los trabajadores también son habituales. No hay un derecho a la huelga, existen enormes problemas para sindicarse, el código del trabajo es el de la dictadura militar cuando los trabajadores fueron severamente “castigados” y sólo el 10% de los trabajadores tiene derecho a la negociación colectiva. Los bajos salarios fomentan el pluriempleo y la precariedad social en una gran mayoría de la población. El 76% de los trabajadores no superan el equivalente a dos salarios mínimos que no son complementados con transferencias sociales dado que el Estado tiene pocos ingresos y los bienes y servicios públicos, los recursos naturales están en manos privadas.

Imagen

Pero en Chile hay paz. No hay polarización social. Este es legado de la dictadura. La dictadura legó tranquilidad. No importa que haya tal cantidad de pobres ni tal cantidad de población precaria. No importan los problemas de vivienda ni la formación de guetos. Ni una sanidad dual que permite que el sistema privado se lleve casi la mitad de los recursos económicos mientras sólo atiende al 20% de la población. Ni que un tratamiento contra el cáncer cueste 40 millones de pesos, 15 salarios medios anuales. Lógicamente sin ayuda te puedes dar por muerto. Ni que haya una transferencia brutal de riqueza hacia el 1% de la población, ni que las transnacionales – extranjeras –  se lleven los recursos de los chilenos y estén exentas de pagar impuestos. Este es el precio de la paz social. Este es el precio de estar tranquilos.

Imagen

Read Full Post »

El plan de austeridad se parece mucho a la simple expresión de las preferencias de la clase superior, oculta tras una fachada de rigor académico. Lo que quiere el 1% con los ingresos más altos se convierte en los que las ciencias económicas dicen que debemos hacer

Paul Krugman, premio Nobel de Economía, 2013.

Es costumbre de los ricos y de sus acólitos de ver una virtud social en lo que sirve a sus intereses. Es igualmente evidente la tendencia paralela de los economistas a encontrar virtud en lo que aplauden los hombres distinguidos y opulentos

 J. K. Galbraith, El dinero, 1975.

Contestaremos a su demanda de un patrón oro, diciéndoles: No debéis apretar sobre las sienes del trabajo esta corona de espinas, no debéis crucificar a la Humanidad en una cruz de oro

William J. Bryan, candidato a la presidencia de los Estados Unidos, 1896.

Imagen

La situación que se vive actualmente no es tan novedosa como podríamos creer. Las ideas que se imponen tampoco. Las crisis financieras seguidas de su consecuente crisis de austeridad son más predecibles y recurrentes de lo que podríamos esperar. Durante el S.XIX se produjeron crisis financieras capitalistas en los Estados Unidos en los años 1819, 1837, 1857, 1873, 1884, 1893, y luego en el S.XX en 1907 y 1921, coronadas finalmente con el colapso absoluto en 1929. En Europa las crisis también eran frecuentes, por ejemplo, la crisis de 1846–48 dio lugar a la ola de revoluciones que invadió Europa en 1848.

Estas sucesivas crisis eran consustanciales a un sistema capitalista caracterizado por la desregulación, la acumulación de los capitalistas, el despilfarro, la sobreproducción y un proletariado empobrecido, que creaba períodos de expansión con la subsiguiente contracción y crisis. Fue a principios de la década de 1840, cuando un joven Friedrich Engels ya entonces describía esta naturaleza cíclica del capitalismo entre la prosperidad  y las crisis cada vez más violentas. Más tarde, comentaría en 1880 “… El comercio se detiene, los mercados están atestados, los productos son tan abundantes como invendibles; la moneda se oculta, el crédito se desvanece, las fabricas se cierran, la población obrera se encuentra desprovista de medios de subsistencia por haberlos producido antes en exceso, las bancarrotas se suceden, lo mismo que las ventas a precios ínfimos… Entonces, hay que volver a empezar. Hemos atravesado cinco crisis desde 1825 y acabamos de salir de la sexta”.

Imagen

Todos estos períodos de constantes crisis de devastadoras consecuencias, sobre todo para la población trabajadora dieron al traste tras el crac del 29. El fracaso de las políticas en el presente llamadas neoliberales anteriormente conocidas como clásicas o neoclásicas – sustentadas en la austeridad y el control de la inflación – para salir de la prolongada depresión de la década de 1930 desembocó en el ascenso de los fascismos y en una II Guerra Mundial que fue la mayor carnicería hasta entonces conocida. Esto llevó a tomar medidas encaminadas a la regulación bancaria, el control de la política monetaria por parte de los gobiernos, la creación de entidades, políticas e instituciones de protección social, la creación del Estado de bienestar, el empoderamiento de los sindicatos, los derechos laborales y sociales, etc.

Imagen

Estas políticas que sacaron a Occidente de la Gran Depresión con un prolongado período de estabilidad financiera ajeno a sus características crisis bancarias pronto empezaron a ser combatidas por los economistas al servicio de los financieros y las grandes fortunas. La antigua ideología económica renació con fuerza, maquillada de modernidad para reconquistar todas las instituciones políticas, mediáticas y académicas que durante algún tiempo había perdido. Puesto que esta ideología es tenida como una verdad absoluta – una ciencia hartamente demostrada e irrefutable – podríamos repasar la veracidad de algunos de sus pilares básicos:

Dos de los presupuestos fundamentales de la economía neoliberal que tienen gran predicamento: el techo de déficit del 3% o la curva de Laffer fueron escritos en una servilleta. El techo de déficit fue una pura invención y una cifra escogida de forma totalmente arbitraria. Ante esto podríamos dudar totalmente de su rigor científico.

Imagen

Igualmente nos ocurre con la curva de Laffer que nos dice que las bajadas de impuestos aumentan la recaudación y activan la economía. O valga una ironía: cómo hacer que los ricos no paguen impuestos y que la recaudación se eleve. Como dijo John K. Galbraith es característico como un importante grupo de economistas liberales recurre homeopáticamente a la reducción de los impuestos como remedio para todos los males”. Tampoco vamos a centrarnos en hacer sangre comparando la política impositiva de protección a las grandes fortunas de Arthur Laffer con la nórdica o la centroeuropea. Pero pongamos un ejemplo cercano: España, adalid durante los gobiernos de José María Aznar de la economía de la oferta, recauda 16 puntos menos de PIB que Dinamarca. El equivalente a 168.000 millones de euros anuales.

Imagen

Si analizamos los resultados vemos que la economía de la oferta – con su curva de Laffer y la supuesta estabilidad presupuestaria – que caracterizó la presidencia de Ronald Reagan provocó un aumento de la deuda y el déficit público estadounidense no conocido desde la II Guerra Mundial, una expansión desproporcionada del gasto militar – conociendo paradójicamente “Keynesianismo militar” a este período – y dos graves crisis económicas. Una de ellas debida a la nueva desregulación financiera que acabó con el colapso de las Cajas de Ahorro rescatadas a costa del erario público. En palabras de John K. Galbraith:

“Fueron años de exceso en el mundo financiero: endeudamiento corporativo, bonos basura, prestamos imprudentes e irreflexivos, especulación con bienes inmuebles, [que acabó] en una crisis especialmente aguda en la industria de la construcción. El problema del desempleo se agravó. La recesión y el desempleo se extendieron [globalmente]”.

Imagen

Otro pilar básico del neoliberalismo es la independencia del Banco Central. Primero esta independencia es ficticia pues está controlado por los banqueros privados que tienen unos claros intereses. Tras esto se esconde simplemente el monopolio de la emisión del dinero. El control del dinero por manos privadas que puede maniatar y estrangular a los gobiernos. Ya decía Mayer Amschel Rothschild allá por el S.XVIII “Dame el control de la moneda de un país y no me importa quien haga las leyes”.

Asimismo, el Banco Central privado no supone una mayor estabilidad financiera, puesto que, desde su fundación no ha supuesto una reducción de las crisis financieras. Todo lo contrario. Por ejemplo, la FED fue creada en 1913. En los 20 años anteriores a su creación quebraron 1.748 bancos. Sin embargo, en los 20 años posteriores quebraron 15.502 con el absoluto colapso del sistema financiero. La responsabilidad siempre ocultada de la FED fue clara. Su actuación siempre ha fomentado los auges especulativos y ha exacerbado las posteriores crisis. No cumplió con su función de supervisor y regulador de las buenas prácticas financieras en la concesión de préstamos ni cuando tuvo la obligación hacerlo la de prestamista de último recurso.

Imagen

El Crac del 29 estaba más que anunciado. En los buenos años del gobierno de Calvin Coolidge – entre 1923 y 1929 – daban quiebra unos 600 bancos cada año. La época anterior al Crac como todas las anteriores épocas a una crisis financiera había destacado por los salarios estables, el aumento de la productividad, unos beneficios empresariales que se triplicaron, una especulación exacerbada y un aumento de la desigualdad sólo comparable a la alcanzada en la Gran Recesión actual.

Imagen

Los bancos sin ningún tipo de control continuaban funcionando como lo habían hecho siempre: la concesión de préstamos estaba fuertemente condicionada por los lazos familiares y personales. Era totalmente habitual que la mayor parte de los préstamos fuera a sus directores, a sus parentelas o  los amigos. Era inútil decir  que los bancos proporcionaban el dinero que financiaba la especulación que siempre precedía al crac”. Parafraseando a John K. Galbraith es inútil decir que han sido los bancos los que han alimentado la máquina del gran colapso global de 2007. Es clamar en el desierto decir que es el BCE y la FED los que  permitieron el crecimiento de la gran burbuja y, ahora, están agudizando la crisis, provocando un enorme dolor en pos de sus intereses ideológicos de clase.

Imagen

La inacción del gobierno Hoover en los años posteriores al Crac del 29 llamando a una purificación revivificadora y el apego a las políticas de austeridad llevaron a que a finales del año 1933 hubieran desaparecido prácticamente la mitad de los bancos de Estados Unidos: en 1929, 659; en 1930, 1.352; en 1931, 2.294. Pero actitudes como negar la crisis e insuflar confianza no son nuevas tampoco. El presidente Hoover en una recepción con una representación de filántropos partidarios de las obras públicas para recuperar la economía les espetó Caballeros han llegado ustedes con sesenta días de retraso. La depresión ha terminado. Era 1930.

Imagen

El miedo infundado a la inflación tampoco es una moda novedosa. Pero un miedo selectivo, porque cuando más se estaban exacerbando las conductas especulativas de los Trust – monopolios – previas al Crac, nada se hizo ante esa inflación de activos. Según el secretario del Tesoro Ogden L. Mills Nuestra moneda descansa sobre todo en el crédito de los Estados Unidos. Destruid este crédito (por ejemplo, con una acción indebidamente precipitada), y todos los dólares que manejéis serán mirados con recelo. No importaba que ya pocos estadounidenses tuvieran dólares que gastar, el sistema financiero estuviera totalmente colapsado y la inflación era una posibilidad ilusoria. Era 1932. El alejamiento de la realidad y el sentimiento de inmunidad ante sufrimiento al que estaban siendo sometidos sus conciudadanos huían al entendimiento del gobierno, preocupado por los intereses de una clase dominante que no estaba sufriendo la crisis.

Imagen

Finalmente, tuvieron que ser las políticas nacidas del “New Deal” y la Ley Glass – Steagall quienes crearan las buenas instituciones financieras y los incentivos correctos. Estas políticas supusieron dar la espalda a la FED, la autorregulación o total ausencia de regulación del mercado, la política monetaria mil veces demostrada ineficiente y la austeridad. Puso coto a la especulación financiera y apartó a los banqueros del poder que tenían en otras empresas. En el año 1933, mientras quebraban 4.004 bancos más, se multiplicaban las carreras a los bancos y el Gobierno se veía en la necesidad de declarar el cierre de todos ellos el 6 de marzo de 1933 ante el inminente colapso del sistema financiero; se creaba la Federal Deposit Insurance Corporation. Al año siguiente, 1934, se produjeron únicamente 62 quiebras. Solo 9 de ellas estaban bajo el paraguas de la FDIC. En 1945 sólo se produjo una quiebra.

“La anarquía de la Banca incontrolada había sido eliminada, no por el Sistema de Reserva Federal, sino por la oscura, nada prestigiosa e indeseada Federal Deposit Insurance Corporation” John K. Galbraith.

La FDIC creada a iniciativa de Henry B. Steagall tenía como fin garantizar los depósitos de los estadounidenses en caso de una posible quiebra bancaria. Dado que se haría cargo de los bancos quebrados tenía un poderoso incentivo para supervisar férreamente el comportamiento de los banqueros. Según la Asociación de Banqueros Americanos esta propuesta era un “[un plan] insensato, anticientífico, injusto y peligroso” y combatirían “hasta el último reducto” contra la FDIC. Este era, por tanto, un irresponsable plan que crearía peligrosos incentivos que favorecerían a los peores bancos en detrimento de los mejores. En realidad, lo que se encontraba en peligro para los grandes banqueros era el monopolio que ejercían sobre el dinero mediante la FED.

Imagen

La creación de la FED el banco privado de los grandes financieros, que tuvo el monopolio del dinero hasta 1934 no supuso ninguna estabilidad para el sistema financiero. En cambio, la FDIC fue quien tomó las riendas del sistema financiero y la política económica. Fue esta institución quien cumplió con la supervisión del sistema financiero para evitar los auges especulativos y los prestamos irresponsables. Fue la FDIC quien actuó como prestamista de último recurso dando a la economía la liquidez que era tan necesaria.

En 1999 la Ley Glass – Steagall sería derogada porque impedía el desarrollo del mercado financiero. En tan sólo 8 años el sistema volvería a colapsar. 74 años después la gente volvería a correr a los bancos: Northern Rock tendría que ser nacionalizado. Parece una historia de rabiosa actualidad ¿no creéis?

Imagen

Read Full Post »

 Es el sistema británico – el libre comercio – el más gigantesco sistema de esclavitud que el mundo haya visto jamás, y por tanto es la libertad lo que gradualmente desaparece de cada país sobre el cual Inglaterra pretende obtener el control

Adoptando el libre comercio, o sistema británico, nos colocamos a nosotros mismos junto a los hombres que han arruinado a Irlanda y la India, y están ahora envenenando y esclavizando al pueblo chino

Henry C. Carey, economista estadounidense partidario del proteccionista Sistema Americano y asesor económico del presidente Abraham Lincoln, 1793 – 1879.

Los abogados del capitalismo son muy propensos a apelar a los sagrados principios de la libertad, los cuales están personificados en una máxima: los afortunados no deben ser refrenados en el ejercicio de la tiranía sobre los desafortunados

Bertrand Russell, filosofo, matemático y escritor británico, 1872 – 1970

Imagen 

El pensamiento neoliberal es el presente valedor de la ideología del libre comercio. Su pensamiento es por ellos mismos calificado como único y carente de alternativas válidas. Es el que, actualmente, se enseña e impone en medios de comunicación y universidades. Supuestamente ha alcanzado la preeminencia intelectual porque siendo contrastado con todas sus alternativas se ha demostrado superior. Nada más lejos de la realidad. Si se hubiera contrastado con los datos reales, se hubiera llegado a la conclusión que ninguna nación hoy industrializada lo puso en práctica en su desarrollo económico. No se a cierta a comprender desde la buena fe a qué responde la imposición de una ideología nunca usada para el progreso económico y social.

Imagen

Dado este déficit de realidad que sufre el actual pensamiento único es lógico que nos enfrentemos a tan grande precariedad intelectual entre nuestros “expertos”. Parece que el intelecto haya sido nuevamente asolado por esa especie  conservadurismo montaraz – teñidas muy habitualmente sus visiones de un dogmatismo acérrimo impenetrable al discurso lógico y a la fuerza de las pruebas. De esta forma se ha sembrado la ignorancia en los últimos decenios. Y nada mejor para extender el obscurantismo que hurtar a la sociedad y a nuestros estudiantes de las pruebas y los datos empíricos, los hechos históricos, que dejarían desnudo y desacreditarían de plano, un pensamiento – el neoliberalismo o libre mercado – que es fácilmente rebatible.

Imagen

El neoliberalismo es una ideología, no una ciencia. Nuestros alumnos están siendo educados en un conocimiento parcial. Van a ser técnicos sin ningún tipo de perspectiva general ni ninguna capacidad de valorar las consecuencias de sus acciones. En la universidad se está haciendo común el rechazo al conocimiento histórico – bien se entorpece su enseñanza o se mitifica su realidad –, a la interdisciplinariedad en pos de enseñar la verdadera economía. Nada hay de verdadero en un pensamiento que falsifica la realidad histórica, política y social. Un pensamiento contenido en una burbuja al resguardo de su exposición a la realidad. Lo que se está enseñando son los intereses de una clase social, una determinada forma de ver el mundo y actuar sobre él donde el enriquecimiento individual, la codicia y el afán de conquista – competencia – tienen unas consecuencias terribles para la mayoría de la sociedad y el desarrollo económico y social de las diferentes naciones.

Imagen

Realmente ¿Qué nos están hurtando? ¿Cuál es la historia del desarrollo capitalista? ¿Son los mercados libres? ¿Es la mano invisible? ¿Es un Estado alejado de la vida económica? Podemos decir sin temor a equivocarnos, con el respaldo de los hechos, que no. Verdaderamente es una historia de intervención estatal, proteccionismo, conquistas, agresiones militares, imperialismo, desposesiones, colonialismo, tratados desiguales, esclavitud, trabajo infantil, explotación sin igual de los seres humanos y el medio natural. Volviendo a citar a Bertrand Russell: [El capitalismo] es una sociedad en la cual una minoría muy pequeña de propietarios somete a la explotación al resto de la población, arremete contra la naturaleza y despilfarra los recursos naturales del planeta”.

Imagen

Por tanto, si la historia y sus hechos no dicen que los países desarrollados han llegado a ser ricos gracias al libre comercio”, sino debido al proteccionismo y la intervención estatal ¿por qué somos bombardeados con una información radicalmente diferente? ¿Existe una grave deshonestidad intelectual? ¿Únicamente estamos aprendiendo un pensamiento lleno de prejuicios y dogmatismo? No se puede obviar que Reino Unido, por ejemplo, basó en gran parte su expansión industrial y comercial en la destrucción de industrias y mercados que le hacían la competencia como la manufactura de la lana irlandesa, el algodón indio, o las guerras del opio contra China. Una práctica de imponer bajo coacción, agresión o tratados desiguales una apertura comercial de nuevos mercados que todavía es usada en nuestros días.

Imagen

¿La “mano invisible”? La realidad a pesar de lo que nos cuentan los teóricos neoliberales es bien distinta. La mano era bien visible. Reino Unido se desarrolló con políticas intervencionistas y proteccionistas. Sus gobernantes – el primero, Enrique VII – se dieron cuenta que tenían que dar un enorme giro a sus políticas para dejar de ser una nación relativamente atrasada en la última década del S.XV. Más tarde – con Isabel I – logró el monopolio de los mares con el fin de conquistar nuevos mercados y colonias. Monopolio logrado con una ingente inversión estatal en construcción naval. A partir de 1721, Robert Walpole comenzó a impulsar las nuevas industrias manufactureras que darían a Inglaterra mediante su promoción y protección la hegemonía tecnológica antes de mediar el S.XIX.

Imagen

A pesar de eso se considera a Inglaterra la cuna del laissez – faire y a Francia del proteccionismo, cuando el grado de proteccionismo británico había sido mucho mayor que el francés hasta 1860. Nos enfrentamos, por tanto, a un pensamiento ilusorio. Una propaganda muy poderosa y muy dañina. Reino Unido alcanzó la primacía tecnológica [detrás de unas altas y duraderas barreras arancelarias P. Bairoch], sólo entonces viró su política hacia un régimen de libre comercio que sólo 20 años después de su adopción se tambaleaba ante la competencia de otras potencias. Tuvo que ser la dura bofetada que recibió Francia de realidad, cuando el retraso tecnológico se hacía cada vez más evidente, que Napoleón III se vio obligado a girar a una política más proteccionista e intervencionista.

[Inglaterra] adoptó el Libre Comercio con una lentitud dolorosa: 84 años hubieron de transcurrir desde la publicación de La Riqueza de las Naciones hasta el presupuesto Gladstone de 1860; 31 desde Waterloo hasta la victoria ritual de 1846… En 1848, el Reino Unido tenía 1.146 artículos sujetos a derechos arancelarios; en 1860 tenía 48, siendo todos ellos, menos 12, artículos de lujo o semi–lujo. Habiendo sido [el sistema arancelario británico] el más complejo de Europa…K. Fielden.

Todas estas medidas auspiciadas por todos los Estados fueron acompañadas de otras encaminadas a la creación y el fortalecimiento de instituciones sociales. No era ellibre emprendimiento individual lo que llevaba al desarrollo económico sino las política públicas y las instituciones sociales fuertes. Esto se refleja en el pensamiento estadounidense de la escuela americana que bebía directamente del proteccionismo británico:Por más industriosos, ahorrativos, creativos e inteligentes que sean los individuos, no pueden compensar la falta de instituciones libres. La historia también enseña que la mayor parte de las capacidades productivas de los individuos provienen de las instituciones sociales y de las condiciones bajo las cuales se sitúan Friedrich List. Tanto copió Estados Unidos el proteccionismo de sus hermanos británicos que el historiador Paul Bairoch los llamó: la madre patria y bastión moderno del proteccionismo”.

Imagen

Para concluir ¿Qué más deberíamos saber? ¿Qué políticas aplicaron realmente las naciones actualmente hoy más ricas en sus procesos de industrialización y desarrollo económico? El especialista en desarrollo económico de la Universidad de Cambridge Ha–Joon Chang nos enumera las siguientes políticas verdaderamente realizadas por Reino Unido, Alemania, Francia, EEUU, Suecia, Bélgica, Países Bajos, Japón o Suiza para alcanzar la industrialización y la preponderancia tecnológica:

  • Protección arancelaria para ayudar a la creación de nuevas industrias mediante una política de promoción activa y coherente.
  • Concesión de monopolios, incluso, cárteles.
  • Implicación del Estado en industrias clave.
  • Subsidios y subvenciones a la industria, a la agricultura y a la exportación.        
  • Prohibición de exportación de materias primas sin manufacturar, es decir, sin tratar y aportarles un valor.
  • Controlar la calidad de los productos manufacturados para la exportación. Búsqueda continuada de una alta calidad y valor añadido en los productos.
  • Prohibición de importaciones de productos que se puedan realizar dentro del país.
  • Atracción de trabajadores extranjeros cualificados y capacitación de los trabajadores nacionales. Reino Unido, por ejemplo, en un principio importó trabajadores cualificados flamencos, holandeses y alemanes. Y, más tarde, prohibió la emigración de trabajadores nacionales cualificados.
  • Apoyo al espionaje industrial, robo de tecnología, copia de maquinaria, etc. No reconocimiento de las patentes extranjeras.
  • Favorecimiento de la importación e introducción de maquinaría y tecnología avanzada extranjera para su copia.
  • Prohibición de exportar tecnología avanzada a los competidores.
  • Inversión en educación pública  – primaria y universitaria – Construcción de escuelas y universidades. Alemania, además, reorientó su educación desde la teología a la ciencia en el S.XIX.
  • Inversión en “mejoras internas”, es decir, obras públicas e infraestructuras – carreteras, transportes, canalizaciones, teléfono, telégrafo, ferrocarril, electricidad, irrigación agrícola, etc. –  con menor o mayor colaboración privada.
  • Creación de institutos de investigación gubernamentales. Financiación de las políticas de investigación y ciencia. Concesión de becas para el estudio en el extranjero y la investigación.
  • Asunción de una política social en menor o mayor medida según cada país.

Imagen

Esta es la historia del libre mercado”. En ningún lugar encontramos la libertad o el desarrollo autónomo e independiente. Por todos lados, está la mano del Estado, el intervencionismo, las subvenciones, los aranceles, etc. Se nos niega conocer que los economistas clásicos eran partidarios de la intervención estatal con el fin de destruir la producción rural a pequeña escala convirtiendo a los campesinos en precarios trabajadores a sueldo de las fábricas. Asistimos bien a una tergiversación y manipulación de la historia que pone en entredicho la honradez profesional de ciertas personas, o bien, a un gravísimo desconocimiento de la realidad que pone en duda la competencia intelectual de algunos.

Imagen

Por último ¿El Estado reducido? ¿Los mercados naturales? ¿De verdad? No guardan eso los hechos históricos:

No había nada natural en el laissez–faire; los libres mercados nunca pudieron haber existido simplemente permitiendo que las cosas siguieran su curso. De la misma manera que las fábricas de algodón – la principal industria de libre comercio – fueron creadas con la ayuda de aranceles proteccionistas, ayudas a la exportación y subsidios indirectos a los salarios, el propio laissez–faire fue aplicado por el Estado. En los años 30 y 40 tuvo lugar no solo una explosión de leyes que anulaban reglamentos restrictivos, sino también un enorme aumento de las funciones administrativas del Estado, que pasó a estar dotado de una burocracia central capaz de cumplir con las tareas impuestas por los partidarios del liberalismo. Para el utilitarista típico… el laissez–faire no era un método para obtener una cosa, era la cosa que quería obtenerseKarl Polanyi.

Read Full Post »

Older Posts »