Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Sistema Financiero’ Category

Image

[La psicopatía] es un problema universal, igual en todas partes, solo que en algunos países se tolera más… en Estados Unidos, comportamientos que hace 15 años no se aceptaban, ahora sí. Comportamientos claramente psicopáticos y que aparecen continuamente en el cine y la televisión. Violencia, maldad, premeditación, sangre fría, falta de remordimientos…

[Los psicópatas] parecen inteligentes, pero en realidad no son especialmente brillantes. Algunos sí, claro. Y cuando son inteligentes son más peligrosos. […] Nunca podrán sentir empatía, ponerse en el lugar de otra persona, tener sentimientos hacia alguien. Ni siquiera por los seres más próximos, padres, hermanos, pareja, hijos… Los psicópatas no tienen emociones, y no es posible enseñárselas.

… La mayoría de los psicópatas no son asesinos. Están en la política o en los negocios… Están en todas partes. Son personas que saben controlar a los demás pero parecen muy buenos. Tienen carisma y son líderes. Carisma sin conciencia. […] por ejemplo, en los grandes escándalos financieros, con pérdidas para miles de personas. Detrás hay una mente psicópata. En los grandes negocios la psicopatía no es una excepción. ¿Qué tipo de persona cree usted que es capaz de robar a miles de inversores, de arruinarles aunque después se suiciden?… Es incluso peor que lo que hacen muchos asesinos.

… la política es un medio fantástico para que se desarrollen, el mejor ambiente, el ideal. Igual que los negocios,… Ahí los psicópatas se desenvuelven como pez en el agua. […] Es prácticamente imposible para la sociedad defenderse de eso. Porque son ellos los que, además, hacen las reglas, dictan los principios y gastan millones para explicar al mundo que lo que hacen es fantástico. No sé lo que podríamos hacer. Para esto las elecciones no sirven… No quiero decir que todo el mundo en esas posiciones sea psicópata, pero sí digo que el porcentaje entre ellos es muy superior al 1% general.

Robert Hare, profesor emérito de psicología de la University of British Columbia de Canadá. Experto en psicología criminal, psicopatología y psicofisiología.

Postdata: Por desgracia, tenemos a los psicópatas al volante miremos a donde miremos. Esto, también, explica muchas cosas y nos hace más sencillo la repuesta a la pregunta que muchos nos hacemos ¿Por qué provocar tanto daño innecesario a millones de personas? Fanatismo y psicopatía, sazonado todo con una alta dosis de codicia…

Anuncios

Read Full Post »

El poder corrompe. Igual que un gobierno puede corromperse cuando detenta el poder absoluto, los mercados también pueden corromperse cuando los investimos con ese mismo poder ilimitado. Estamos viendo los efectos de ese poder hoy en día. El empobrecimiento y miseria de millones de personas y su eventual esclavitud

Mahatir Mohamed, primer ministro de Malasia, 1981–2003.

 Imagen

El FMI no es una entidad neutral. El FMI tiene unos intereses muy concretos. Es una institución que representa los intereses de Wall Street y las corporaciones estadounidenses. El FMI no se equivoca. Nunca se equivoca. Cuando escribe en un informe que las reformas estructurales a lo mejor han ido más allá de lo necesario. Es simplemente una muestra de cinismo o un lapsus de honestidad. El FMI nunca comete la equivocación de elevar los salarios, aumentar el gasto social, mejorar las condiciones laborales de los trabajadores o aumentar el poder adquisitivo de la población. Ese es un tipo de “equivocación” que nunca va a cometer.

No podemos creer que licenciados y doctorados en Harvard, Yale, la London School of Economics, Cambridge, Berkeley y muchas otras de las mejores instituciones académicas globales puedan equivocarse repetidamente ¿Por qué iban a continuar tomando las mismas medidas que han causado tanto dolor y miseria a tantos pueblos? Siempre las mismas medidas con los mismos lamentables resultados. Es fácil. Su función es saquear países y eso lo hacen a conciencia y meticulosamente. No tenemos que tener miedo a utilizar la palabra “saqueo”, pues eso es lo hacen estas instituciones internacionales: *OMC, FMI, UE, BM, etc. Pueden ser dogmáticos y crueles, pero no son tontos y saben muy bien lo que hacen y a quién benefician siempre.

La crisis que ha vivido España no es nada característico ni idiosincrático de este país. Está dentro de la dinámica de la economía internacional. No es la corrupción ni la incompetencia política – por mucho que sí existan objetivamente – el principal causante de la crisis. El principal problema ha sido la corrupción del sistema financiero global. Hoy totalmente quebrado. De esta crisis de la deuda privada española podemos encontrar repetidos antecedentes en el pasado cercano. Por ejemplo, en la crisis sufrida por los países del Sudeste Asiático a finales de los 90.

Tras más de tres décadas de crecimiento económico y reducción de las desigualdades y la pobreza, altas tasas de ahorro, políticas industriales, gasto público en educación y ciencia; a principios de los años 90 estos países fueron fuertemente presionados por los Estados Unidos para abrir sus mercados financieros. Por ejemplo, se obligó a Tailandia a quitar las limitaciones que tenían los bancos para dar créditos inmobiliarios. Y Corea aceptó a regañadientes que sus bancos y empresas pudieran endeudarse en moneda extranjera Con la liberalización de sus mercados financieros llegó un enorme flujo de dinero occidental – europeo y, sobre todo, estadounidense – a las economías asiáticas –. Este dinero dedicado principalmente a la especulación creó una gigantesca burbuja inmobiliaria en esta región.

¿Burbuja inmobiliaria con dinero especulativo europeo y estadounidense? Me suena bastante familiar… Fue una época de enormes beneficios, de congratulaciones de los financieros internacionales porque sus medidas traían grandes cantidades de capital, acababan con las ineficiencias económicas de los controles y las regulaciones sobre éstos y, acarreaban un rápido crecimiento económico. Sin embargo, como siempre ocurre “contra todo pronóstico” la burbuja inmobiliaria explotó dejando miles de edificios de oficinas y apartamentos vacíos. La enorme orgía especulativa creada por los bancos estadounidenses y los mercados internacionales acabó como acaban todas: reventando y, como siempre ocurre, se llevó por delante el mercado financiero local ¿A qué parece una experiencia muy cercana?

El estallido de la burbuja especulativa – porque el dinero que llegó durante esos años sólo fue a especular – provocó el pánico. Los banqueros se pusieron, podríamos decir, nerviosos, aunque no es seguro porque sabían que a su rescate acudiría el FMI y el Tesoro estadounidense. Qué, faltaría más, acudieron. Pero surgió un problema. Los países del Sudeste Asiático no querían la ayuda del FMI. Conocían como funcionaban las medidas del FMI y quienes iban a pagar las consecuencias del rescate financiero. Pero, un poquito de extorsión por aquí y por allá, alguna llamada de teléfono a horas intempestivas – ¿A qué os suena? – y todo arreglado. Corea y Tailandia cogieron los préstamos del FMI.

La Indonesia de Suharto puso más reparos, poniendo como decía Robert Rubin – el entonces secretario del Tesoro – en peligro “la confianza” de “los mercados internacionales y los inversores domésticos” al no aplicar las reformas (estructurales) y, no combatir “la corrupción” ¿A qué os suena? Pero, Suharto acabó aceptando el préstamo y los recortes sociales y, Suharto acabó cayendo, porque los préstamos y las reformas del FMI no estabilizaron el Sudeste Asiático sino que lo condenaron al caos, porque el dinero no fue a estabilizar estos países sino directamente a rescatar a los bancos e inversores estadounidenses – y a las grandes fortunas nacionales – que rápidamente sacaron los dólares del FMI, avalados, respectivamente, por los pueblos de Corea, Tailandia e Indonesia, que luego pagarían el desastre de las apuestas inmobiliarias de estos bancos. Y, las reformas hundieron la economía en una profunda crisis.

Por tanto, asistimos a como el dinero del FMI tomado por estos países va directamente a los bancos estadounidenses que han especulado, que sacan rápidamente ese dinero del país hundiendo la economía, convirtiendo el dinero de su rescate en deuda pública y, luego esta deuda tendría que ser pagada por los trabajadores con recortes sociales, nuevos impuestos y la privatización de bienes públicos ¿A qué resulta familiar? El paro se multiplicó por 10 en Indonesia, llegando al 15%; por cuatro en Corea y por tres en Tailandia. En países donde no existía un seguro por desempleo las consecuencias eran gravísimas. El PIB se hundió. Las medicinas dejaron de estar al alcance de la población, al igual que la educación. Además el FMI retiró los subsidios a la alimentación y la energía provocando una gran carestía. Y todo ello para rescatar a unos bancos corruptos, para que éstos, luego volvieran a un país plagado de gangas.

Según Robert Rubin y los financieros internacionales la crisis se debió a la corrupción intrínseca de estos países y a sus malas instituciones ¿no resulta esto bastante familiar? Dicho esto por una persona que venía de Goldman Sachs y que, más tarde, posibilitó la fusión ilegal de Citicorp y Travellers Group, creando posteriormente una ley ad hoc – que derogaba la ley Glass–Steagall – para legalizarla y, que junto con Larry Summers y Alan Greenspan desreguló el mercado de derivados, no deja de ser “curioso” ¿Cómo te quedas cuando te llama corrupto un tipo que le facilita saltarse la ley a una institución bancaria para luego acabar en esa misma institución cobrando 126 millones de dólares?

Entonces, tenemos a países que llevaban tres décadas de crecimiento, superávit económico y una importante reducción de la pobreza, que de repente, tenían que ser reformados de arriba abajo porque los bancos estadounidenses estaban al borde de la quiebra por sus malas apuestas inmobiliarias ¿Cómo va a reformar tu país otro tipo, Larry Summers, que tras desregular el mercado de derivados con el apoyo de Alan Greenspan se levanta más tarde 20 millones de dólares de un fondo de inversión dedicado a esos menesteres? ¿Puede haber mayor corrupción y cinismo que la de estos banqueros que a cambio de cientos de millones hunden a millones de seres humanos en la miseria y la desesperación? Es difícil.

No todo les salió tan bien como esperaban. El FMI resbaló en Malasia. El presidente Mohamed aguantó la extorsión y no se plegó al matón de los mercados, cesó a su ministro de Hacienda partidario del FMI – una figura, Anwar Ibrahim, ampliamente ensalzada por la prensa estadounidense – y tomó las medidas más repudiadas por el FMI, los mercados y la ideología del “libre mercado”. Primero, Malasia tenía a sus bancos estrictamente regulados y protegidos, no les había permitido endeudarse fuertemente con los mercados internacionales. Cuando la crisis estalló con más virulencia, Malasia bajó los tipos de interés y ordenó que toda su moneda – el ringgit – que se encontrara fuera del país volviera inmediatamente. Además, prohibió durante un año la salida de las inversiones extranjeras a corto plazo. Malasia practicó el control de capitales mediante un impuesto a la salida de los mismos.

Con estas medidas Malasia salió en un espacio muy breve de tiempo de la crisis, un año. Evitó el ataque de los especuladores a su moneda y a su mercado financiero. Protegió a sus empresas que no sufrieron los tipos de interés leoninos recomendados por el FMI, evitando las quiebras masivas que se produjeron en Tailandia, Corea o Indonesia, que exacerbaron la crisis económica. Y protegió a sus trabajadores no aplicando recortes y reformas sociales que hubieran hundido a éstos en la miseria a cambio de recibir un préstamo del FMI para rescatar a los bancos extranjeros.

Malasia se enfrentó a la “buena” economía y a la corrupción de los mercados financieros y sus instituciones. Esta crisis tiene enormes paralelismos con la española y también, enormes enseñanzas para nosotros. Aquí por orden de la Unión Europea y del FMI, los banqueros internacionales y las grandes fortunas siguen siendo rescatados de sus malas apuestas a costa de todos nosotros. Sus intereses no son los nuestros. Malasia fue un mal alumno, no hizo los deberes y cometió todos los pecados habidos y por haber contra la ortodoxia de los mercados. No hay nada como de vez en cuando desobedecer, ser un mal alumno y no hacer los deberes.

* Organización Mundial de Comercio (OMC), Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Unión Europea (UE).

Read Full Post »

 “El *holocausto nació y fue ejecutado en nuestra moderna sociedad racional, en un alto estadio de nuestra civilización y en la cima del logro cultural humano, y por eso es un problema de nuestra sociedad, civilización y cultura”.

“[El holocausto] se produjo en medio del ensordecedor silencio de gente que creía ser decente y ética, y que sin embargo no entendía por qué las víctimas, que mucho tiempo antes habían dejado de ser consideradas miembros de la familia humana, eran merecedoras de su empatía moral y su compasión”.

Zigmunt Bauman, sociólogo polaco.

Imagen

El domingo estuve viendo la película El Pianista (Roman Polanski, 2002). No la había visto antes. Mientras veía la película estuve haciendo una pequeña búsqueda de información histórica acerca del gueto de Varsovia y el alzamiento.  Los crímenes nazis son de todos conocidos. La violencia que puede ejercer el ser humano sobre otros de su misma especie nunca podrá dejar de sorprendernos y no podrá ser equiparable a cualquier otra especie animal.

Imagen

Esto nos debería llevar a descartar los análisis y opiniones etnocéntricas, nacionalistas o localistas llenas de prejuicios y estereotipadas. La violencia y las masacres son algo inherente a toda raza, imperio o nación que haya existido sobre la faz de la tierra. Como ha escrito Zigmunt Bauman: “Para lo que significa la modernidad, el genocidio no es una anomalía ni una disfunción”. Los nazis no inventaron el genocidio, ni fueron los primeros, ni han sido los últimos en perpetrar uno. Si hay algo particular en su genocidio es la meticulosidad industrial y de fábrica que lo caracteriza.

Imagen

Sus fundamentos tampoco eran nuevos. El odio racial o religioso, la superioridad de unas razas o personas sobre otras, el darwinismo social, la eugenesia o eliminación de los seres más débiles o poco útiles de la sociedad, la búsqueda de un chivo expiatorio al que cargar los problemas sociales y económicos, los reiterados pogromos contra minoría étnicas y religiosas, las invasiones militares y las políticas expansionistas propias del imperialismo, la explotación colonial, las guerras de conquista y exterminio. Nada nuevo. Nada que haya perdido vigencia. Nada que no formara parte y práctica de los siglos más recientes de Occidente. Nada que no fuera respetable y razonable entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

Imagen

Pero volviendo al tema que nos ha traído aquí. La destrucción de Varsovia y la consiguiente deuda moral y económica contraída. Una meticulosa destrucción que se dio tras sofocar y reprimir brutalmente el alzamiento de la ciudad contra las tropas invasoras alemanas en agosto de 1944. La posterior venganza de Hitler fue terrible tanto en víctimas humanas como materiales. La ciudad fue arrasada. Absolutamente devastada. Cada edificio destruido, uno a uno, con explosivos y lanzallamas. La idea – nueva locura – era crear un lago sobre las ruinas de Varsovia.

Imagen

Esta sistemática destrucción tenía toda la idea simbólica de borrar de la faz de la tierra lo que antes había sido el orgullo de Polonia. No solo bastaba con exterminar a su población sino también cualquier vestigio de su antiguo esplendor. Se prestó especial atención en la destrucción de la cultura y la historia polaca: los monumentos y los archivos nacionales fueron barridos. La historia de una nación o de un pueblo está en su memoria y está tenía que ser destruida.

Imagen

Las pérdidas materiales podemos resumirlas así: el 94% de los edificios históricos fueron demolidos piedra a piedra. Entre ellos, 25 iglesias, 923 edificios, la Biblioteca Nacional y otras 13 bibliotecas más, 81 escuelas primarias, 64 escuelas secundarias y las dos universidades; A principios de 1945, ya había sido devastado el 85% de la ciudad, alrededor de 10.455 edificios. Obras de arte y ciencia, libros históricos, arquitectura y escultura, la historia de Varsovia quedó absolutamente arrasada.

Imagen

La práctica totalidad de los ciudadanos sobrevientes de Varsovia habían perdido sus propiedades. El ayuntamiento de Varsovia hizo, en 2004, un cálculo de las pérdidas acumuladas por tamaña destrucción de propiedades municipales y privadas situándolas en unos 45.000 millones de dólares de ese año. En 2005, la cantidad ascendía ya a 54.600 millones de dólares. El valor de lo que se perdió en términos humanos y materiales es incalculable. Todavía hoy la ciudad de Varsovia reclama a Alemania una indemnización nunca pagada, unos daños materiales y morales nunca subsanados.

Imagen

Sin embargo, la deuda alemana fue en gran parte condonada en el año 1953. Como bien ha analizado Eric Touissant, los acuerdos de Londres de 1953 suponían para Alemania unas condiciones muy ventajosas en el pago de su deuda y su reconstrucción: 

Alemania veía reducida su deuda un 62,6%, situándose en 3.450 millones de dólares [el 25% de su PIB entonces];

Se posponía el abono de las indemnizaciones y las deudas de guerra contraídas con los países y regiones invadidas, agredidas o anexionadas y sus poblaciones;

Alemania podía suspender el pago de la deuda y renegociar las condiciones si se presentaba algún cambio significativo en la situación económica propia;  

El pago de la deuda tenía que ser compatible con un alto crecimiento y una mejora de las condiciones de vida de la población;

Reembolsaría la deuda en su propia moneda – muy devaluada – con la ventaja de que su banco central emitía la misma [hoy Grecia se encuentra a expensas del BCE que puede estrangularla económicamente y no tiene posibilidades de emitir su propia moneda para pagar la deuda];

Los países condonantes permitían a Alemania sustituir importaciones por producción propia y elevar las exportaciones para mantener una balanza comercial positiva [se fomentaba la reindustrialización alemana y el control gubernamental de la economía];

Alemania no tendría que dedicar más que una vigésima parte – un 5% –  de sus ingresos por exportaciones al pago de la deuda [hoy Grecia dedica entre el 25 y 30% de sus exportaciones al pago de la deuda];

La deuda alemana quedaba bajo la jurisdicción de los tribunales alemanes que podían rechazar las sentencias de las instancias de otros países;

Alemania gozó de un tipo de interés excepcionalmente reducido de entre el 0% y el 5% [en este caso Grecia también goza de un tipo de interés relativamente bajo, el 2,2%, aunque no tan bajo como podría ser si el BCE quisiera… El problema es que con las políticas de austeridad que ahondan la depresión económica la deuda no se reducirá sustancialmente e, incluso, seguirá creciendo;

Por último, Alemania recibiría cuantiosas donaciones por valor de 1.373 millones de dólares dentro del Plan Marshall [es como si Grecia recibiera el 40% del importe de su deuda actual en inversiones para reindustrializar el país: 127.000 millones de euros].

No es este el trato que Alemania ha dispensado a sus vecinos. En la guerra franco prusiana del S.XIX, una Francia ocupada y derrotada tuvo que pagar a la Alemania imperial unas reparaciones de guerra formidables para la época: 1.000 millones de francos oro. Y lo hizo. Una Alemania derrotada en la I Guerra Mundial pagó cantidades irrisorias en reparaciones de guerra. Se negó a pagar postergándolo indefinidamente. Tras la II Guerra Mundial se le condonó gran parte de la deuda y pagó en cómodos plazos en una moneda devaluada. No es el mismo trato dado a unos y a otros. No es el mismo trato que Alemania da a los ciudadanos del sur de Europa – constantemente criminalizados e injuriados – asolados por unas políticas de austeridad y el peso de una deuda contraída de forma fraudulenta por la especulación financiera de las oligarquías financieras, que les condenan a la miseria, la crisis y la revuelta social.

Imagen

¿Es la deuda algo sagrado como algunos nos cuentan? En absoluto. La deuda es una cuestión de poder. Si eres débil pagas. Si eres fuerte eliges quien paga por ti. En este asunto simplemente reina la asimetría y la injusticia más absolutas. No existe ningún tipo de justicia internacional. Únicamente, la coacción del fuerte sobre el débil. **Alemania no está investida de ningún tipo de superioridad moral para reclamar una deuda formada a raíz de la corrupción del sistema financiero internacional. Una corrupción tanto del sistema financiero alemán como del estadounidense, el griego o el español. Los países débiles pagan. Los ciudadanos corrientes pagan o son desahuciadas. Ellos no serán rescatados. Banqueros y plutócratas ven como sus deudas son asumidas por los ciudadanos corrientes. ¿Cómo puede investirse con algún tipo de superioridad moral quien ampara la mayor corrupción internacional?

Solo nos queda el consuelo de que nos estamos sacrificando por un bien superior: ¿el fin de la crisis? No. El bienestar de los más ricos.

 Imagen

* El holocausto conllevo el asesinato sistemático y premeditado de 20 millones de seres humanos. De los cuales 6 millones eran judíos.

**Alemania como representación de la élite político – financiera que gobierna el país. No como la totalidad del país y sus ciudadanos.

Read Full Post »

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen… ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor

Salvador Allende, alocución radiofónica de 11 de septiembre de 1973, horas antes de su asesinato.

No se puede negar que el Fascismo y movimientos similares destinados a la creación de dictaduras están llenos de las mejores intenciones y que su intervención ha, por el momento, salvado la civilización Europea. El mérito que el Fascismo ha de ese modo ganado por sí mismo vivirá eternamente en la historia”.

Ludwig Von Mises.

Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente.

Fiedrich Von Hayek, declaraciones al diario El Mercurio, 12 de abril de 1981.

Imagen

En Chile desde el año 2011 los movimientos sociales han vuelto a tomar las calles ante el desprestigio que sufre el actual sistema político. El sistema chileno adolece de una enorme falta de representatividad. Sus políticos no toman en consideración las necesidades de grandes capas de la población que se sienten abandonadas y han perdido la confianza en sus representantes legales. Esto puede observarse fácilmente en la participación en las elecciones democráticas que no alcanza a más del 40% del electorado.

El caso chileno no es muy diferente a lo que se está viviendo en España durante los últimos años o en otros países caracterizados por sus regímenes de democracias constitucionales. La población no se siente representada, se siente ignorada y sus actuales representantes políticos han caído en un absoluto descrédito que se refleja tanto en encuestas como en votaciones. El sistema está tan desprestigiado que muchos no votan o lo hacen con absoluto cinismo o desesperanza. Las tasas de abstención en democracias totalmente asentadas y, supuestamente, ejemplares sólo pueden provocar asombro y preocupación. Pero es lógico ante una población que ve como la corrupción y la connivencia entre los poderes representativos y económicos está carcomiendo los cimientos del estado Social.

Imagen

Entre muchos chilenos que han protagonizado las recientes protestas se encuentra la certeza de la falta de legitimidad del sistema constitucional. Es una democracia otorgada por una dictadura militar. Su Constitución data de 1980, los redactores fueron elegidos por el gobierno militar, el plebiscito que lo aprobó está sembrado de dudas ciertas acerca de su limpieza y las reformas que ha sufrido no han tocado la esencia de una Constitución donde la protección de los monopolios privados y las oligarquías es absoluta.

A Chile como a España y otros países que han protagonizado las reformas neoliberales de las últimas cuatro décadas les ocurre que se encuentran bajo un sistema de gobierno bancario – corporativo por ponerle un nombre que no tiene la pretensión de ser científico, pero que se acerca totalmente a la realidad. La connivencia entre el Estado y las empresas privadas es total. Los lobbies o grupos de presión empresarial como ocurre en Europa o EEUU tienen una responsabilidad directa en las políticas que toman los gobiernos del país.

Entre las principales quejas de los chilenos se encuentran las tasas y precios usureros que sufren a manos de los monopolios que controlan el agua, la banca, la electricidad, la alimentación y otros servicios básicos. Los abusos a los ciudadanos no son corregidos y éstos sienten una enorme desprotección. Pero, es obvio, que esta enorme concentración de la propiedad y el control que ejercen los poderes económicos sobre el regulador faciliten los abusos que cometen estas corporaciones. Las mismas son las que se apropian de la mayor parte del crecimiento económico que ha vivido Chile en estos últimos años donde el 85% de la facturación de ventas pertenece únicamente al 1% de las empresas o que el 95% de las exportaciones lo realicen igualmente el 1% de las empresas.

Imagen

Por tanto, a pesar del crecimiento económico – éste se ha cuadruplicado en los últimos veintitrés años – el país se encuentra sumido en enormes problemas sociales. Problemas, totalmente, silenciados y olvidados tanto por la prensa como por el Parlamento. Cuando puede haber visos de un cambio político la oligarquía y sus medios sacan la bandera del miedo, el peligro de la polarización social y el recuerdo de la dictadura militar. De todas maneras, es muy complicado que pueda darse este cambio social y político porque en la Constitución se ha blindado que cualquier cambio de calado pueda ser vetado por un tercio del Parlamento. Por tanto, prácticamente, con poco más de un 15% del censo electoral chileno. De cualquier modo, los chilenos no pueden distinguir en su actual bipartidismo al que conduce su sistema binominal carente de representatividad entre la izquierda y la derecha.

Las carencias del sistema se pueden mostrar en las tasas de pobreza que sufre Chile, aunque estas tasas dependen siempre de cómo se midan. La pobreza medida según la metodología del gobierno alcanza al 14,4% de la población. Está bastante bien. Pero, el problema se avecina si lo medimos según la metodología estadounidense donde alcanzaría al 35% o la europea que nos daría una cifra cercana al 47% de la población. Por tanto, el gobierno – como buen alumno neoliberal – sólo contabilizaría una pobreza que raya la indigencia.

Chile podría decirse que es el perfecto laboratorio neoliberal. El paraíso soñado por Friedman, Hayek o Mises. Un espejo en el que podemos mirarnos para conocer nuestro futuro. No hay ningún derecho garantizado. Por ejemplo, el sistema de pensiones está privatizado y pertenece a 4 empresas financieras. Es un sistema de capitalización que cobra altísimas comisiones cercanas al 14%. El rendimiento para los trabajadores es bajo, puesto que, al 70% de los trabajadores les quedará una pensión de jubilación de menos de 100.000 pesos mensuales, alrededor de 158 euros. Por tanto, con esa pensión se puede considerar que en la próxima década habrá 5,6 millones de pensionistas pobres. La pensión promedio son 150.000 pesos que poco más da para sobrevivir.

Imagen

Las familias dedican mensualmente el 70% de sus rentas a pagos bancarios. Un sistema financiero oligopólico que, también, está controlado por 4 bancos. Como en muchos otros lugares las familias son esclavas de la deuda. Es lógico. La educación no está garantizada y 500.000 estudiantes tienen una deuda en préstamos para cursar sus estudios de 3.000 millones de dólares en un sistema altamente segregador y elitista. Una educación carísima herencia de una dictadura que redujo el gasto público en educación del 7% del PIB al 3%. Un sistema que como la sanidad y las pensiones son el negocio de unas pocas empresas y que ha visto como varios rectores han acabado en los tribunales por tráfico de influencias y sobornos.

Los abusos a los trabajadores también son habituales. No hay un derecho a la huelga, existen enormes problemas para sindicarse, el código del trabajo es el de la dictadura militar cuando los trabajadores fueron severamente “castigados” y sólo el 10% de los trabajadores tiene derecho a la negociación colectiva. Los bajos salarios fomentan el pluriempleo y la precariedad social en una gran mayoría de la población. El 76% de los trabajadores no superan el equivalente a dos salarios mínimos que no son complementados con transferencias sociales dado que el Estado tiene pocos ingresos y los bienes y servicios públicos, los recursos naturales están en manos privadas.

Imagen

Pero en Chile hay paz. No hay polarización social. Este es legado de la dictadura. La dictadura legó tranquilidad. No importa que haya tal cantidad de pobres ni tal cantidad de población precaria. No importan los problemas de vivienda ni la formación de guetos. Ni una sanidad dual que permite que el sistema privado se lleve casi la mitad de los recursos económicos mientras sólo atiende al 20% de la población. Ni que un tratamiento contra el cáncer cueste 40 millones de pesos, 15 salarios medios anuales. Lógicamente sin ayuda te puedes dar por muerto. Ni que haya una transferencia brutal de riqueza hacia el 1% de la población, ni que las transnacionales – extranjeras –  se lleven los recursos de los chilenos y estén exentas de pagar impuestos. Este es el precio de la paz social. Este es el precio de estar tranquilos.

Imagen

Read Full Post »

El plan de austeridad se parece mucho a la simple expresión de las preferencias de la clase superior, oculta tras una fachada de rigor académico. Lo que quiere el 1% con los ingresos más altos se convierte en los que las ciencias económicas dicen que debemos hacer

Paul Krugman, premio Nobel de Economía, 2013.

Es costumbre de los ricos y de sus acólitos de ver una virtud social en lo que sirve a sus intereses. Es igualmente evidente la tendencia paralela de los economistas a encontrar virtud en lo que aplauden los hombres distinguidos y opulentos

 J. K. Galbraith, El dinero, 1975.

Contestaremos a su demanda de un patrón oro, diciéndoles: No debéis apretar sobre las sienes del trabajo esta corona de espinas, no debéis crucificar a la Humanidad en una cruz de oro

William J. Bryan, candidato a la presidencia de los Estados Unidos, 1896.

Imagen

La situación que se vive actualmente no es tan novedosa como podríamos creer. Las ideas que se imponen tampoco. Las crisis financieras seguidas de su consecuente crisis de austeridad son más predecibles y recurrentes de lo que podríamos esperar. Durante el S.XIX se produjeron crisis financieras capitalistas en los Estados Unidos en los años 1819, 1837, 1857, 1873, 1884, 1893, y luego en el S.XX en 1907 y 1921, coronadas finalmente con el colapso absoluto en 1929. En Europa las crisis también eran frecuentes, por ejemplo, la crisis de 1846–48 dio lugar a la ola de revoluciones que invadió Europa en 1848.

Estas sucesivas crisis eran consustanciales a un sistema capitalista caracterizado por la desregulación, la acumulación de los capitalistas, el despilfarro, la sobreproducción y un proletariado empobrecido, que creaba períodos de expansión con la subsiguiente contracción y crisis. Fue a principios de la década de 1840, cuando un joven Friedrich Engels ya entonces describía esta naturaleza cíclica del capitalismo entre la prosperidad  y las crisis cada vez más violentas. Más tarde, comentaría en 1880 “… El comercio se detiene, los mercados están atestados, los productos son tan abundantes como invendibles; la moneda se oculta, el crédito se desvanece, las fabricas se cierran, la población obrera se encuentra desprovista de medios de subsistencia por haberlos producido antes en exceso, las bancarrotas se suceden, lo mismo que las ventas a precios ínfimos… Entonces, hay que volver a empezar. Hemos atravesado cinco crisis desde 1825 y acabamos de salir de la sexta”.

Imagen

Todos estos períodos de constantes crisis de devastadoras consecuencias, sobre todo para la población trabajadora dieron al traste tras el crac del 29. El fracaso de las políticas en el presente llamadas neoliberales anteriormente conocidas como clásicas o neoclásicas – sustentadas en la austeridad y el control de la inflación – para salir de la prolongada depresión de la década de 1930 desembocó en el ascenso de los fascismos y en una II Guerra Mundial que fue la mayor carnicería hasta entonces conocida. Esto llevó a tomar medidas encaminadas a la regulación bancaria, el control de la política monetaria por parte de los gobiernos, la creación de entidades, políticas e instituciones de protección social, la creación del Estado de bienestar, el empoderamiento de los sindicatos, los derechos laborales y sociales, etc.

Imagen

Estas políticas que sacaron a Occidente de la Gran Depresión con un prolongado período de estabilidad financiera ajeno a sus características crisis bancarias pronto empezaron a ser combatidas por los economistas al servicio de los financieros y las grandes fortunas. La antigua ideología económica renació con fuerza, maquillada de modernidad para reconquistar todas las instituciones políticas, mediáticas y académicas que durante algún tiempo había perdido. Puesto que esta ideología es tenida como una verdad absoluta – una ciencia hartamente demostrada e irrefutable – podríamos repasar la veracidad de algunos de sus pilares básicos:

Dos de los presupuestos fundamentales de la economía neoliberal que tienen gran predicamento: el techo de déficit del 3% o la curva de Laffer fueron escritos en una servilleta. El techo de déficit fue una pura invención y una cifra escogida de forma totalmente arbitraria. Ante esto podríamos dudar totalmente de su rigor científico.

Imagen

Igualmente nos ocurre con la curva de Laffer que nos dice que las bajadas de impuestos aumentan la recaudación y activan la economía. O valga una ironía: cómo hacer que los ricos no paguen impuestos y que la recaudación se eleve. Como dijo John K. Galbraith es característico como un importante grupo de economistas liberales recurre homeopáticamente a la reducción de los impuestos como remedio para todos los males”. Tampoco vamos a centrarnos en hacer sangre comparando la política impositiva de protección a las grandes fortunas de Arthur Laffer con la nórdica o la centroeuropea. Pero pongamos un ejemplo cercano: España, adalid durante los gobiernos de José María Aznar de la economía de la oferta, recauda 16 puntos menos de PIB que Dinamarca. El equivalente a 168.000 millones de euros anuales.

Imagen

Si analizamos los resultados vemos que la economía de la oferta – con su curva de Laffer y la supuesta estabilidad presupuestaria – que caracterizó la presidencia de Ronald Reagan provocó un aumento de la deuda y el déficit público estadounidense no conocido desde la II Guerra Mundial, una expansión desproporcionada del gasto militar – conociendo paradójicamente “Keynesianismo militar” a este período – y dos graves crisis económicas. Una de ellas debida a la nueva desregulación financiera que acabó con el colapso de las Cajas de Ahorro rescatadas a costa del erario público. En palabras de John K. Galbraith:

“Fueron años de exceso en el mundo financiero: endeudamiento corporativo, bonos basura, prestamos imprudentes e irreflexivos, especulación con bienes inmuebles, [que acabó] en una crisis especialmente aguda en la industria de la construcción. El problema del desempleo se agravó. La recesión y el desempleo se extendieron [globalmente]”.

Imagen

Otro pilar básico del neoliberalismo es la independencia del Banco Central. Primero esta independencia es ficticia pues está controlado por los banqueros privados que tienen unos claros intereses. Tras esto se esconde simplemente el monopolio de la emisión del dinero. El control del dinero por manos privadas que puede maniatar y estrangular a los gobiernos. Ya decía Mayer Amschel Rothschild allá por el S.XVIII “Dame el control de la moneda de un país y no me importa quien haga las leyes”.

Asimismo, el Banco Central privado no supone una mayor estabilidad financiera, puesto que, desde su fundación no ha supuesto una reducción de las crisis financieras. Todo lo contrario. Por ejemplo, la FED fue creada en 1913. En los 20 años anteriores a su creación quebraron 1.748 bancos. Sin embargo, en los 20 años posteriores quebraron 15.502 con el absoluto colapso del sistema financiero. La responsabilidad siempre ocultada de la FED fue clara. Su actuación siempre ha fomentado los auges especulativos y ha exacerbado las posteriores crisis. No cumplió con su función de supervisor y regulador de las buenas prácticas financieras en la concesión de préstamos ni cuando tuvo la obligación hacerlo la de prestamista de último recurso.

Imagen

El Crac del 29 estaba más que anunciado. En los buenos años del gobierno de Calvin Coolidge – entre 1923 y 1929 – daban quiebra unos 600 bancos cada año. La época anterior al Crac como todas las anteriores épocas a una crisis financiera había destacado por los salarios estables, el aumento de la productividad, unos beneficios empresariales que se triplicaron, una especulación exacerbada y un aumento de la desigualdad sólo comparable a la alcanzada en la Gran Recesión actual.

Imagen

Los bancos sin ningún tipo de control continuaban funcionando como lo habían hecho siempre: la concesión de préstamos estaba fuertemente condicionada por los lazos familiares y personales. Era totalmente habitual que la mayor parte de los préstamos fuera a sus directores, a sus parentelas o  los amigos. Era inútil decir  que los bancos proporcionaban el dinero que financiaba la especulación que siempre precedía al crac”. Parafraseando a John K. Galbraith es inútil decir que han sido los bancos los que han alimentado la máquina del gran colapso global de 2007. Es clamar en el desierto decir que es el BCE y la FED los que  permitieron el crecimiento de la gran burbuja y, ahora, están agudizando la crisis, provocando un enorme dolor en pos de sus intereses ideológicos de clase.

Imagen

La inacción del gobierno Hoover en los años posteriores al Crac del 29 llamando a una purificación revivificadora y el apego a las políticas de austeridad llevaron a que a finales del año 1933 hubieran desaparecido prácticamente la mitad de los bancos de Estados Unidos: en 1929, 659; en 1930, 1.352; en 1931, 2.294. Pero actitudes como negar la crisis e insuflar confianza no son nuevas tampoco. El presidente Hoover en una recepción con una representación de filántropos partidarios de las obras públicas para recuperar la economía les espetó Caballeros han llegado ustedes con sesenta días de retraso. La depresión ha terminado. Era 1930.

Imagen

El miedo infundado a la inflación tampoco es una moda novedosa. Pero un miedo selectivo, porque cuando más se estaban exacerbando las conductas especulativas de los Trust – monopolios – previas al Crac, nada se hizo ante esa inflación de activos. Según el secretario del Tesoro Ogden L. Mills Nuestra moneda descansa sobre todo en el crédito de los Estados Unidos. Destruid este crédito (por ejemplo, con una acción indebidamente precipitada), y todos los dólares que manejéis serán mirados con recelo. No importaba que ya pocos estadounidenses tuvieran dólares que gastar, el sistema financiero estuviera totalmente colapsado y la inflación era una posibilidad ilusoria. Era 1932. El alejamiento de la realidad y el sentimiento de inmunidad ante sufrimiento al que estaban siendo sometidos sus conciudadanos huían al entendimiento del gobierno, preocupado por los intereses de una clase dominante que no estaba sufriendo la crisis.

Imagen

Finalmente, tuvieron que ser las políticas nacidas del “New Deal” y la Ley Glass – Steagall quienes crearan las buenas instituciones financieras y los incentivos correctos. Estas políticas supusieron dar la espalda a la FED, la autorregulación o total ausencia de regulación del mercado, la política monetaria mil veces demostrada ineficiente y la austeridad. Puso coto a la especulación financiera y apartó a los banqueros del poder que tenían en otras empresas. En el año 1933, mientras quebraban 4.004 bancos más, se multiplicaban las carreras a los bancos y el Gobierno se veía en la necesidad de declarar el cierre de todos ellos el 6 de marzo de 1933 ante el inminente colapso del sistema financiero; se creaba la Federal Deposit Insurance Corporation. Al año siguiente, 1934, se produjeron únicamente 62 quiebras. Solo 9 de ellas estaban bajo el paraguas de la FDIC. En 1945 sólo se produjo una quiebra.

“La anarquía de la Banca incontrolada había sido eliminada, no por el Sistema de Reserva Federal, sino por la oscura, nada prestigiosa e indeseada Federal Deposit Insurance Corporation” John K. Galbraith.

La FDIC creada a iniciativa de Henry B. Steagall tenía como fin garantizar los depósitos de los estadounidenses en caso de una posible quiebra bancaria. Dado que se haría cargo de los bancos quebrados tenía un poderoso incentivo para supervisar férreamente el comportamiento de los banqueros. Según la Asociación de Banqueros Americanos esta propuesta era un “[un plan] insensato, anticientífico, injusto y peligroso” y combatirían “hasta el último reducto” contra la FDIC. Este era, por tanto, un irresponsable plan que crearía peligrosos incentivos que favorecerían a los peores bancos en detrimento de los mejores. En realidad, lo que se encontraba en peligro para los grandes banqueros era el monopolio que ejercían sobre el dinero mediante la FED.

Imagen

La creación de la FED el banco privado de los grandes financieros, que tuvo el monopolio del dinero hasta 1934 no supuso ninguna estabilidad para el sistema financiero. En cambio, la FDIC fue quien tomó las riendas del sistema financiero y la política económica. Fue esta institución quien cumplió con la supervisión del sistema financiero para evitar los auges especulativos y los prestamos irresponsables. Fue la FDIC quien actuó como prestamista de último recurso dando a la economía la liquidez que era tan necesaria.

En 1999 la Ley Glass – Steagall sería derogada porque impedía el desarrollo del mercado financiero. En tan sólo 8 años el sistema volvería a colapsar. 74 años después la gente volvería a correr a los bancos: Northern Rock tendría que ser nacionalizado. Parece una historia de rabiosa actualidad ¿no creéis?

Imagen

Read Full Post »

FMI y África

Podríamos decir que a África no le han venido nada bien las políticas de libre mercadoneoliberales. Tras la aplicación de estas políticas durante más de 30 años su renta ha quedado estancada a nivel de 1980. Como nos explica Ha–Joon Chang, en un libro excelente, los mitos que condenan a África al subdesarrollo – el clima, los recursos naturales, la corrupción, la beligerancia intrínseca o  su pereza característica – nacieron a partir del fracaso de las políticas neoliberales en los años 80 y 90.

Unos mitos y explicaciones al subdesarrollo africano llenos de prejuicios y estereotipos para disculpar el fracaso de la políticas neoliberales. De estos supuestos problemas infranqueables, también, se vieron aquejados los países hoy, desarrollados y ricos. Pero, fue el mismo crecimiento económico e industrial el que los condenó al baúl de los recuerdos. En S. XIX, los japoneses eran vagos; los alemanes, ladrones; sin ir más lejos, en los años 50, los coreanos y taiwaneses eran considerados ineptos, corruptos e incompetentes. La evolución económica de estos países no solo hace que ya no se vean víctimas de estos estereotipos sino que, ahora, sufren los totalmente opuestos.

El actual mal de África fue inoculado hacia finales de los años 70. En esas fechas, el FMI y el Banco Mundial empezaron a aplicar en África los muy famosos Programas de Ajuste Estructural, por sus siglas PAE. Unos planes que prometíandiríamos que siempre prometenlas bonanzas sinfín del libre mercado y el crecimiento infinito. En resumen, unas reformas que consistían en la apertura comercial de los mercados africanos y el recorte en el gasto público tendente a obtener un presupuesto equilibrado, el famoso déficit cero. Unos planes que tuvieron las terribles consecuencias de convertir a muchos países autosuficientes en materia alimentaria en receptores crónicos de ayuda alimentaria.

Estas políticas impidieron a los países africanos realizar las necesarias inversiones en infraestructuras, educación, sanidad, maquinas, instituciones o tecnologías. La apertura comercial – cuando lo necesario en estos casos hubiera sido llevar a cabo las mismas políticas que realizaron los países ricos en su ascenso económico: el mantenimiento de los aranceles, las subvenciones, las inversiones públicas y el apoyo a los medianos y pequeños productores – arrasó los pequeños sectores industriales que estaban naciendo. El posterior dumping agrícola de los productos europeos y estadounidenses hipersubvencionados acabó por hundir, también, a los pequeños agricultores.

FMI Cucarachas

Con estas políticas – la inacción del gobierno, la desregulación o la liberalización comercial – que escondían un nuevo colonialismo de los países más ricos, sobretodo de las grandes corporaciones, África se veía reducida nuevamente a exportar las muy necesarias materias primas a precio de saldo, pero a carecer  de un sistema productivo propio que es de vital importancia para salir del subdesarrollo y obtener una relativa independencia económica.

Con los programas de ajuste, África se paró en seco. Llevaba dos décadas creciendo a una media del 1,6%. Puede parecer un crecimiento modesto, pero era ligeramente superior a la tasa de crecimiento que obtenían los países más ricos durante la época de la revolución industrial. A partir de entonces, entró en una profunda crisis. Con caídas del 0,7% anual de media en la renta per cápita durante dos décadas, los 80 y los 90. Luego, esta caída se maquilló con el crecimiento del precio de las materias primas en los primeros años del siglo XXI.

La deuda externa del Tercer Mundo pasa de 70 mil millones en 1970 a 3,3 billones en 2008

No sólo África sufrió los terribles beneficios del ajuste estructural. Iberoamérica, también, supo lo que es probar la medicina neoliberal. Hasta los años 80 del pasado siglo, la renta per cápita de esta zona crecía a un 3% anual sin hacer mucho caso a los supuestos males de la inflación. Al adoptar la recetas neoliberales debido a la liberalización de sus mercados financieros sufrió una terrible crisis de deuda que vino acompañada de la liberalización comercial. La pobreza se multiplicó por tres y la caída del crecimiento y los salarios fue terrible. Sólo una élite social se enriqueció aun más al precio de vender sus países.

El servicio de la deuda pasó de 9 mil millones en 1970 a 530.000 en 2008

Los planes de ajuste estructural no son nuevos. Deberíamos temerlos dado sus resultados. Lo que prometen no tiene ninguna relación con lo que en realidad suponen para la soberanía y el desarrollo de una sociedad. Prometen crecimiento y todo tipo de parabienes, pero perpetúan el estancamiento, la dependencia, la pobreza y la esclavitud. La esclavitud, sobre todo, de la deuda. Una deuda en gran medida socializada que se multiplicó en poco menos de cuarenta años por 48. Una deuda a todas luces, impagable. Pero el secreto para los rentistas neoliberales no está en el principal, en el pago integro de la deuda – que saben que es imposible – sino en la magia de los intereses perpetuos que se multiplicaron por 58.

Postdata: Me queda la duda de si esto se estudia con tanta crudeza en universidades y escuelas de negocios de tan alta calidad como nos dicen ser.

Read Full Post »

Imagen

El rescate, salvación o saneamiento – llamémoslo como queramos ¡vivan los eufemismos y el lenguaje perverso! – del ‘solvente’ sistema financiero español – PP y PSOE dixit –  nos ha costado, hasta ahora, 146.000 millones de euros entre avales y ayudas. A ese dinero tenemos que sumarle los nuevos 13.500 millones destinados a Bankia – primero eran 4.000, luego 7.000 y, ayer 13.500… – pero como dice el ministro, ex – banquero, se le inyectará ‘todo lo que sea necesario’. Recordemos que Bankia había recibido, anteriormente, 33.000 millones. Curiosamente, el montante integro de la subida del IRPF a los trabajadores irá a los bancos, 6.000 millones más. Pero, todo  este dinero no va a ser suficiente, se van a necesitar alrededor de 250.000 millones más para salvar un sistema financiero inviable, ahogado en las deudas de la burbuja inmobiliaria. El dinero dado, posiblemente, va a ser irrecuperable porque son participaciones en entidades que valen cero. 

Imagen 

Paradójicamente, no hay dinero para la pequeña y mediana empresa; para los salarios de trabajadores y funcionarios; para los desempleados, que son unos vagos; para la ‘insostenible’ sanidad pública; para las personas dependientes – ancianos y discapacitados – que no son productivos; para la derrochadora educación pública… Pero sí hay dinero para un ‘solvente’ sistema financiero que se va a comer, como mínimo, más del 25% de la riqueza nacional. Los servicios públicos son insostenibles, en cambio, el sistema financiero se puede tragar miles de millones de euros a pesar de su ‘solvencia’… Sabemos que las ‘reformas’ son ideológicas, solo quieren acabar con los servicios públicos, privatizarlos, no buscan salir de la crisis porque quienes las aplican no están en crisis. Cada vez tienen más dinero y poder. Sacrificamos seres humanos en altar del lucro privado. Dar dinero a los bancos privados es salvar las inversiones ruinosas de unos jugadores – especuladores y grandes fortunas – que apostaron y perdieron, para que, puedan comprarse otro ferrari, otra mansión u otro yate. Gastar dinero en la educación de 0 a 6 años es la inversión que más beneficios económicos reporta a un país y a una sociedad.Imagen

Mentira, desinformación, invención y manipulación constantes: en España no había burbuja inmobiliaria, íbamos hacia un aterrizaje suave; el sistema financiero era el más solvente del mundo; jugábamos en la ‘champions league’ y España iba bien… Ahora, los ventajistas dicen que lo veían venir, que vivíamos por encima de nuestras posibilidades. Entonces, no se enteraron de nada, ahora tampoco lo van a hacer. Van a remolque de los acontecimientos. Si no se actúa va a continuar el saqueo y, una vez, saqueados, y con los objetivos ideológicos de los grupos privilegiados cumplidos, nos darán la patada. No somos Grecia dicen como cuando decían que no había burbuja… Decían que salir del euro era imposible, ahora se habla de una ‘salida ordenada’. Van a negarlo todo. No nos vamos a enterar de nada hasta que ya sea inevitable. El batacazo y el sufrimiento es seguro si seguimos atados a la usura bancaria.

Imagen

En este trayecto hemos dilapidado gran parte del patrimonio común. Del bienestar de los ciudadanos. Hemos dilapidado las cajas de ahorro, que eran patrimonio de todos, para regalarlas a la oligarquía dominante, que se va a quedar con todo el sistema bancario a costa del dinero de todos los españoles. Quedarán 3 o 4 grandes bancos para cada una de las poderosas oligarquías territoriales. Esgrimen siempre el nacionalismo y el enfrentamiento, pero sus intereses comunes les unen en las sombras. La concentración de riqueza y poder ha aumentado extremadamente. La minoría que nos llevó al desastre ha salido aun más reforzada. Se va a quedar con la sanidad, va a restringir la educación y los servicios públicos. Mientras, los supuestos patriotas, verdaderos delincuentes, se quedan con lo que es de todos, la situación social es dantesca: el 22,5% de la población vive en la pobreza, el 26% de los niños se encuentra en la misma situación. Hambre y desnutrición no pertenecen ya a otra época. Cuando vivíamos por encima de nuestras posibilidades y España iba bien la tasa de pobreza se mantuvo estable en un 19% y el acceso a un bien básico como el la vivienda era imposible.

Read Full Post »

Older Posts »