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Archive for the ‘Unión Europea’ Category

 “Somos la última oportunidad de Europa

El objetivo sois vosotros, los españoles. Vosotros sois las víctimas de esta mentira. Ya sabe usted lo que está pasando en Grecia: éste es un país que está sufriendo salvajemente, que está pasando una crisis humanitaria bestial. Y los siguientes seréis vosotros… Esta crisis es exactamente igual en España, en Grecia, en Irlanda… es el resultado de una mal diseño de la Eurozona.

Yanis Varoufakis, nuevo ministro de Finanzas de Grecia por Syriza.

El futuro ministro de Finanzas de Grecia no es extremista

Peter Spence, corresponsal económico de The Telegraph.

Tsipras

Ante la victoria de Syriza imagino que todos nos hacemos las mismas preguntas ¿Qué va a suceder ahora? ¿Alemania y sus socios cumplirán sus amenazas? ¿Abandonará Grecia el euro o será expulsada? Es difícil saber qué va a ocurrir. Los hechos se analizan mejor una vez que han ocurrido que haciendo previsiones sobre qué podría ocurrir en el futuro. En torno a Syriza hay informaciones muy diversas según el tono ideológico de quien las vierta. También hay gente muy centrada y con opiniones muy ecuánimes independientemente de la ideología que profesen. Yo para intentar enterarme un poco mejor de la situación que podría acontecer he decidido ir directamente a la fuente principal: Syriza. En concreto a una serie de entrevistas – al alcance de todos – realizadas en las últimas semanas al que será el próximo ministro de Finanzas del gobierno griego y máximo responsable de la futura negociación con la Unión Europea, Yanis Varoufakis.

Este profesor de economía de la universidad de Atenas, antiguo asesor del PASOK de Papandreu – que abandonó por su oposición a las decisiones económicas encaminadas a la austeridad tomadas por éste y que hemos visto como han llevado a este partido a su práctica desaparición del espectro político griego – ha sido desde el principio muy crítico con las decisiones políticas europeas y las salvajes medidas económicas tomadas contra Grecia.  Ni en Syriza ni aún menos en su nuevo ministro de Finanzas hay algún atisbo de populismo o radicalismo como muchos medios de comunicación nos cuentan, a no ser que consideremos que someter a las personas a castigos inhumanos como ha decidido la “muy austera” Europa por sus supuestas malas decisiones políticas y económicas sea una marca de raciocinio y espíritu centrado.

En cambio, como dice Varoufakis, posiblemente ellos sean la última esperanza de Europa dado la dinámica de descomposición y el rápido ascenso de la extrema derecha xenófoba, en muchos casos fascista y neonazi, que está sufriendo la Unión Europea. Es la denuncia de esta peligrosa espiral del odio lo que Yanis Varoufakis lleva años clamando en el desierto.  La única salvación para que Europa no caiga en un rápido colapso político y social es aplicar la política de generosidad propugnada por Yanis Varoufakis ya no sólo por una cuestión de humanidad y justicia sino de simple pragmatismo. No es sólo la Unión Europea quien está en riesgo de fractura sino que son las mismas naciones europeas las que se encuentran en un rápido proceso de polarización y radicalización social dentro de sus fronteras.

Si la Unión Europea (el núcleo de norte y centro Europa) sigue empeñada en sus políticas sociopáticas de austeridad y hace fracasar el gobierno de Syriza como en 1930 fracasó el gobierno alemán del canciller socialista Hermann Muller, el próximo o los próximos gobiernos de Grecia serán formados por los nacionalistas revanchistas y los neonazis de Amanecer Dorado. Esto es extensible al resto de Europa donde estos movimientos tienen también hace tiempo mucha fuerza. No sabemos ni la velocidad ni el momento de su ascenso al poder, pero por el camino que traza esta opción política y económica elegida por la Unión Europea de Merkel será inevitable. El fanatismo y la estulticia de Berlín y Bruselas – y sus palmeros – ha demostrado no tener límites, esperemos que por el bien de todos nos sorprendan.

Es cierto que son épocas diferentes y la historia no se repite siempre dos veces igual, pero hay discursos que son preocupantemente parecidos y que nos han llevado a auténticas barbaries. El discurso moral que justifica la austeridad es uno de ellos. Otro es que una nueva Gran Guerra europea no es posible. Eso también se dijo en el pasado y fue el tiempo el que se encargó a un alto precio de desmentirlo. Asimismo, detrás del discurso moral que da coartada al merecido castigo que suponen las políticas de austeridad (una supuesta responsabilidad y laboriosidad alemana – nuestras queridas y fabuladas hormiguitas teutonas – contra unos países del sur manirrotos y despilfarradores) no hay más que cinismo e hipocresía, que intenta ocultar las responsabilidades de Alemania y sus socios en la crisis:

Primero, la deficiente construcción del euro que hacía inevitable la crisis europea. Una construcción que provocaba desequilibrios no corregidos por no ser una zona monetaria óptima: el superávit alemán y su periferia no era otra cosa que el déficit del sur. El crecimiento germano no era otra cosa que el gasto público y privado de esos países meridionales. Segundo, el billonario rescate al irresponsable sistema financiero alemán, inundado de hipotecas basuras y otros malos préstamos. Sí, los bancos alemanes son bancos… PI(i)GS (sólo esto ya debería desmontar el hipócrita discurso de la responsabilidad alemana: bancos quebrados e inundados del dinero de todos los contribuyentes europeos con la connivencia de la clase política alemana, pero bueno…). Tercero, la crisis griega no es una crisis de gasto público. Si como se dice la crisis griega se debiera al despilfarro y la deuda pública no habría explotado en 2008 sino que lo hubiera hecho mucho antes de entrar en el euro. Curiosamente, la crisis griega es una crisis de DEUDA EXTERNA. Sí, no deja de ser gracioso tener una crisis de deuda externa en tu propia moneda, pero son las cosas chuscas del euro: te endeudas en la moneda de Alemania y su banco central. Por tanto, el euro estaba construido deficientemente con vistas – cortas, pero vistas – a no tener socios ni colegas dentro de Europa sino a tener países que obedecieran y si fuera necesario se humillaran.

Varoufakis

Y ahora vayamos a lo importante ¿Qué piensa el nuevo ministro de Finanzas griego sobre una serie de importantes asuntos que pronto estarán en la primera página de la agenda europea y la suya propia?

POR QUÉ ESTÁ EN POLÍTICA
«Cuando el líder de un partido político a punto de gobernar te ofrece la oportunidad de poner en práctica políticas que has venido defendiendo desde hace años es pura cobardía eludir el reto. ¿Voy a tener éxito? Solo lo sabré si lo intento… No hay garantías de éxito.

… Cuando la gente buena no logra vencer a las fuerzas malignas éstas siempre regresan de manera triunfal. ¡Así que más nos vale tener éxito!».

 

EL EURO

«Grecia no quiere abandonar el euro ni amenazar con hacerlo. No deberíamos haber entrado en el euro, esto está muy claro, pero una vez dentro sería desastroso salir voluntariamente… Esto no significa que debamos agachar la cabeza y hacer lo que nos dicen por temor a ser expulsados. No, debemos vetar políticas inhumanas dentro del euro, exigir la reestructuración de la deuda dentro del euro y nunca darles la oportunidad de afirmar que decidimos abandonar el euro de manera voluntaria. Si ellos quieren que nos vayamos, deben echarnos sin nuestra ayuda. Al hacerlo, eso sí, tirarán abajo sus propias casas.

la crisis emigró de los mercados de bonos a la economía real y tomó la forma de una deflación viciosa que hace insostenibles a países como Italia… La zona euro se encuentra en un estado muy avanzado de descomposición y a menos que hagamos algo rápidamente, puede ser demasiado tarde».
«Si Berlín llega a la conclusión de que quiere ‘salirse’ del euro, saldrá por sí mismo antes de darle luz verde a Atenas para que lo abandone».

LA CRISIS

«Esta crisis es exactamente igual en España, en Grecia, en Irlanda… es el resultado de una mal diseño de la Eurozona. Grecia colapsó primero, pero si no hubiéramos sido nosotros habrían sido España o Irlanda y el efecto dominó se habría repetido igual. Cuando en 2010 nos declaráramos en bancarrota nos dieron el préstamo más grande de la historia a condición de que redujéramos nuestros ingresos. No es necesario ser economista para entender que eso no funcionaría: si uno está en bancarrota significa que sus ingresos no son suficientes para pagar sus deudas, y si para tratar de solucionarlo se le da un préstamo que lo que hace es aumentar su deuda y a condición encima de reducir aún más los ingresos es imposible. Un niño de ocho años entiende que es un acto criminal».

RESCATE, AUSTERIDAD Y EUROPA

«Fue un ejercicio de cinismo y antieuropeísmo absoluto, para tomar las pérdidas de los bancos y hacerlas recaer sobre los ciudadanos europeos, para salvar los bancos a expensas de los contribuyentes. Y el cinismo llegó al grado de hacer pasar eso como un acto de solidaridad. Pero en Grecia vamos a tratar de formar un Gobierno que diga basta. No por nosotros, sino por Europa. Porque los únicos que se benefician de todo esto que está ocurriendo son los neonazis griegos y el Frente Nacional de Le Pen. Somos la última oportunidad de Europa».

«Por suerte, en la UE existen instituciones que nos permiten maniobrar. Pero sobre todo lo que haremos será lanzar propuestas pro europeas en dirección contraria de las políticas actuales y que lleguen a los votantes. Los políticos que tenemos van tan a lo suyo que si ven que su electorado cambia, ellos también cambiarán. Y en última instancia podremos hacerlo porque tenemos poder. Si uno tiene una deuda con un banco de 10.000 euros no tiene ningún poder, pero si debe 320.000 millones sí que tiene poder».

EL FUTURO INMEDIATO

«No queremos una confrontación, ni hacer las cosas unilateralmente, queremos actuar en colaboración con nuestro socios europeos. Lo primero que haremos será tomarnos tiempo: nos están presionando con que después de las elecciones disponemos de siete días para firmar todo. No vamos a firmar nada deprisa y corriendo. Pediremos dos semanas, algo bastante razonable. Después llevaremos nuestras propuestas al Eurogrupo, al Ecofin y al Consejo Europeo, y nuestras propuestas incluirán en primer lugar encarar inmediatamente la crisis humanitaria. No podemos permitir que haya gente durmiendo en la calle, gente que se va a dormir con hambre. El dinero que hay que destinar a eso es minúsculo en comparación con los miles de millones que estamos destinando al BCE. Y luego haremos propuestas específicas para reducir la deuda griega minimizando los daños a nuestros socios europeos. Europa está pagando enormes sumas por nuestra deuda, el trabajador medio alemán hace bien en estar enfadado por todo el dinero que le toca pagar. Cada pocos meses necesitamos dinero fresco de Europa para sostener una deuda que es insostenible, así que haremos propuestas para reducir esta deuda de manera que Grecia pueda respirar de nuevo y a la vez aliviar el peso de esa deuda en el ciudadano medio europeo… Hay mecanismos financieros públicos muy creativos para resolver este problema que permitirían al señor Schäuble acudir al Parlamento alemán sin necesidad de pedir que se condone parte de la deuda griega».

LA DEUDA

«Un gobierno liderado por SYRIZA no tocará a los acreedores privados. Después de todo, tienen menos del 20% de nuestra deuda. No tiene sentido abrir un frente en contra de ellos con todas las consecuencias jurídicas que eso acarrearía. El hecho de que la mayor parte de la deuda esté en manos del sector oficial significa que, si existe la voluntad política, el acuerdo de reestructuración puede ser alcanzado en una sola jornada».

«A nuestros socios europeos les debemos 280.000 millones de euros. Pues bien: emitiremos nuevos bonos por esa cifra, con exactamente el mismo calendario de pagos que ahora mismo habíamos acordado pero ligado al crecimiento del PIB nominal, no al real. El Fondo Monetario Internacional, el BCE, aseguran que nuestro PIB nominal crecerá un 7% al año en los próximos 20 años. Si es así, devolveremos el dinero que nos han dejado. Pero si el PIB nominal crece entre el 5 y el 7%, pagaremos un tercio del dinero que nos hemos comprometido a pagar. Y si está por debajo del 5% no pagaremos nada ese año. En 2038 esos bonos expiran, y lo que hayamos podido pagar lo habremos pagado y lo que no, no. Se trata de condicionar el pago de la deuda a la marcha de la economía real. Y también haremos reformas, porque Grecia necesita muchas reformas. Pero no haremos las reformas que nos manden en una lista desde Washington o Fráncfort, y que básicamente consisten en destruir el empleo, en crear una nueva forma de esclavitud en Grecia a base de flexibilizar el trabajo para tener gente que trabaja por casi nada».

EXPULSADOS DEL EURO

«Si hicieran eso significaría que tiene un muy pobre concepto de la democracia… Si el estado de Texas, donde llevo viviendo los últimos tres años, tuviera -como de hecho tiene- una postura diferente respecto a lo que el Banco Central de Estados Unidos debe hacer, a nadie en Washington se le ocurriría expulsarlo de Estados Unidos. El que se nos pase por la cabeza algo así ya indica el nivel de perversidad que domina en Europa. Somos un partido de izquierda radical, pero nuestras propuesta son razonables. Si Europa no quiere mantener una conversación racional con nosotros y se empeñan en seguir negando el desastre, allá ellos: que destruyan Europa como ya han contribuido a destruirla dos veces en los últimos cien años. Pero no será ya nuestra responsabilidad.

 

LAS PRIVATIZACIONES

«El programa de privatización ha fracasado de modo espectacular. Hay, desde luego, algunos activos que se han entregado a particulares sospechosos (por ejemplo, la lotería nacional y el sitio de Hellenikon) y a los que el nuevo gobierno debería echar otro vistazo, al menos en lo que se refiere a su legalidad, pues la renacionalización será imposible debido a la falta de liquidez del Estado. Dicho esto, las mayores privatizaciones tuvieron lugar, no entre 2010 y 2014 sino entre 2000 y 2009, implicando bancos, el monopolio de telecomunicaciones del Estado, etc. Respecto a los servicios públicos, el problema no es que los privatizaran. El problema es que los desmantelaron o los estrangularon con la austeridad y unos recortes espantosos».

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La empresa moderna era y es ciega. Sabemos que efectivamente produjo la revolución industrial, pero este no era el objetivo de los empresarios. Tales hombres, codiciosos y ansiosos de acumular la máxima ganancia no son raros – de todos modos no lo fueron en Europa desde las Cruzadas en adelante – ni su comportamiento es muy recóndito. La empresa privada estimulará el desarrollo económico y la revolución industrial si, y solo si, los beneficios a obtenerse de ese modo son mayores a los que se logren por otros medios. Si no lo son, no lo hará”.

Eric HobsbawmEn torno a los orígenes de la revolución industrial.

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Echando la vista atrás al comienzo de la crisis, no podemos por más que pensar que la gestión de ésta está siendo buena. Incluso, podríamos decir excelente. El objetivo del sistema económico actual es el beneficio y las ganancias, la acumulación capitalista y el enriquecimiento. La competitividad, la codicia y el dinero son los becerros de oro que dan sentido al sistema capitalista que nos domina. Por tanto, cuando observamos que el número de millonarios crece un 13% durante el último año, el beneficio de la gran banca un 79% hasta septiembre, la bolsa española sube más de un 16% durante este año y, además, más de 6 millones de personas deben pelear por empleos cada vez más precarios y con peores salarios, no podemos por más que congratularnos. Solo podemos llegar a una conclusión: la gestión de la crisis está siendo excelente. Y todavía podemos obtener éxitos aun más grandiosos porque el número de millonarios amenaza con crecer un 110% más hasta 2017.

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El fin del sistema capitalista es el beneficio, el enriquecimiento. Ni la libertad, ni la democracia, ni el progreso social. Si éste no se consigue mediante la innovación tecnológica o productiva, debe conseguirse por otros medios. Los medios son coyunturales, lo importante es el fin. Y el fin es obtener la máxima ganancia. Nunca ha importado que se haga a costa de la explotación de otros seres humanos sino que ha sido y es imprescindible. Por tanto, si el sistema no alcanza sus objetivos por unos medios utilizará otros, se adaptará en la búsqueda de sus fines. El capitalismo no es un sistema inmóvil, es un sistema en constante evolución, sus métodos y formas pueden variar, pero el objetivo que guía a éstos es siempre el mismo. Entonces, una vez que conocemos su esencia no puede sorprendernos que vuelva repetidamente a usar la explotación y la desposesión de las personas para reproducirse.

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Si hoy en día la ganancia capitalista se ha recuperado en España – y en el mundo – ha sido a costa de evolucionar hacia una mayor explotación de las personas y una constante expulsión del personal sobrante. Sumados a los millones de parados que nunca volverán al mercado laboral están los 3 millones de españoles que se encuentran en situación de “pobreza severa”, el doble que al principio de la crisis. Pero la pobreza no es una situación novedosa de la crisis, es estable y estructural, aunque agudizada por ésta, la pobreza infantil se eleva a casi al 27%, sólo 3 puntos más que al comienzo de la misma. Y es que es una situación lógica porque para que una minoría pueda tener mucho, poseer todo, otros no pueden acceder a nada. Esta es la naturaleza de las “reformas estructurales” que están aplicándose en España, ahora, si cabe con más saña que nunca. Guardando las formas democráticas del bien común se dice que son necesarias para crecer, acabar con la crisis y el desempleo. En realidad su función es concentrar aún más la riqueza y la propiedad, aumentar las rentas y salvar fortunas en peligro.

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Es la oligarquía dominante mundial, depredadora y extractiva, quien mediante sus diversos instrumentos e instituciones, el FMI o la Unión Europea, siempre bajo la tutela de Washington, trasvasa enormes cantidades de riqueza y recursos a sus carteras. Los métodos son numerosos y se adaptan a las diferentes situaciones y características de cada país. En España, por ejemplo, la usura bancaria mediante los intereses de una deuda – pública* y privada – desproporcionada y unas comisiones bancarias que han crecido un 186%** entre 2007 y 2012; la rebaja salarial de los trabajadores desde la última reforma laboral que supera el 10%, pero es simplemente continuar una tendencia, porque entre 1994 y 2011, los salarios ya habían caído también otro 10%; unido al aumento de la jornada laboral; los rescates a la banca mediante ayudas directas, avales, estafa a los preferentistas, el ‘banco malo’; el rescate a las concesionarias de autopistas; el rescate encubierto a las eléctricas mediante subidas de la luz que superan el 70% en los últimos 7 años, a pesar de tener sobrecapacidad eléctrica; las privatizaciones de los bienes y servicios públicos de ayuntamientos y Comunidades Autónomas; etc.

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Para esta oligarquía, las empresas, los trabajadores, los seres humanos, el gobierno, los partidos políticos, las instituciones son instrumentos utilizados según la coyuntura histórica, social y económica y están supeditados a alcanzar sus objetivos de máximo beneficio y acumulación. Para la gran burguesía y la aristocracia hace ya casi dos siglos unidas indisolublemente y siempre tendentes a unas relaciones endogámicas, la democracia de masas – la única y verdadera democracia – es algo nunca deseado, siempre despreciada. Todavía, la democracia parlamentaria burguesa era un mal menor en cuanto a que sólo una mínima parte de la población podía participar en ella. Pero, el radicalismo democrático era dar cabida en su mundo – dominado por el darwinismo social, el racismo y la eugenesia científica – a esa “multitud detestable” que tanto habían despreciado siempre. Y cuya única función vital dada su objetiva inferioridad era ser explotada.

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Entonces las palabras dichas por Vladimir Ilich ‘Lenin’ hace ya más de cien años vuelven a tomar una vigencia sorprendente: “Las crisis demuestran que los obreros no se pueden limitar a luchar por obtener de los capitalistas concesiones parciales, ya que, cuando se produzca el crac, éstos no sólo arrebatarán a los trabajadores los derechos conquistados sino que los harán todavía más precarios. Y así continuará sucediendo inevitablemente”. Y es así como nuevamente se repite en la historia que las crisis sí son una oportunidad para aumentar la explotación y la desposesión de la mayoría por una minoría cuya codicia no tiene freno, ni límites. Una minoría que pasará por encima de cualquiera y avasallará a todos los que se le opongan.

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La democracia no es un derecho natural, nunca fue otorgada, fue conquistada, siempre fue una lucha, los derechos individuales y sociales nunca fueron concedidos por convencimiento de la igualdad de todas las personas. Cuando en una sociedad se acepta que se puede explotar a las personas, es decir, trabajar 12 horas por menos de 500 euros o hacer millones de horas extras gratis, la democracia no existe, mucho menos el respeto a los Derechos Humanos, la libertad o la igualdad. Cuando a una persona se le quitan sus medios de subsistencia y se hace dependiente de otros, nunca puede haber libertad. Lo que hay es miedo, necesidad y hambre. Ese es el proyecto de la Unión Europea de las corporaciones: la jornada laboral de 65 horas, el trabajador pobre, la generalización de la pobreza. Este es el actual sistema globalizado que tanto ha colaborado a construir. Una involución social para Europa, los países desarrollados, una vuelta al capitalismo que colapsó en 1929, pero una constante realidad para los países subdesarrollados, siempre dominados por la explotación colonial de las potencias capitalistas.

DegradaciónMoral

Hacia 1500 comenzó el proceso de transición al capitalismo industrial, marcado por un nivel de explotación de los seres humanos que no había tenido parangón en la historia. Sus víctimas no tienen cabida en la Historia. Hubo que esperar hasta el S.XX para que en la mayoría de los países industrializados se alcanzaran un mínimo de derechos democráticos, que, sin embargo, conllevaban la expulsión de determinados grupos humanos. En Suiza, las mujeres no pudieron votar hasta 1971; los negros, los chinos, otras minorías étnicas y sociales o los pueblos autóctonos, los “no blancos”, nunca estuvieron considerados como sujetos dignos de tales derechos democráticos hasta la segunda mitad del S.XX. Como nos dice Eric Hobsbawm, la cuna de la democracia liberal, el Reino Unido de la segunda mitad del S.XIX “era sin duda menos restrictivo que, por ejemplo, Bélgica, […], pero ni era democrático ni lo intentaba ser”. El voto censitario determinado por la posición de poder y la fortuna personal era la norma. Identificar capitalismo y democracia es ilusorio. El capitalismo no es democrático, nunca lo ha sido, nunca lo será, porque su razón de ser no es esa. Lo que está marcado por el afán de dominación y explotación en pos del máximo beneficio nunca podrá salvaguardar una verdadera democracia.

Los bancos han ganado con los intereses de la deuda pública 17.300 millones.

** Según un estudio realizado por ADICAE, las comisiones bancarias han crecido un 265,57% entre 2004 y 2012.

 

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En estos momentos España se encuentra al borde del segundo rescate, el rescate total. La razón del rescate no es salvar a España de la quiebra, sino evitar la ruina de los banqueros y los inversores de estas entidades. En realidad, desde hace bastante tiempo, todos nuestros bancos (sin hacer distinción entre bancos y cajas) están en quiebra, son insolventes. Curiosa e interesadamente, aquí nada es inocente, esto no sale ni se discute en los grandes medios, pero nuestro sistema financiero no recibe financiación en los mercados secundarios. Ningún banco o inversor quiere prestar a los bancos españoles, también, es verdad que ellos tienen sus propios problemas de solvencia. Nuestros bancos dependen enteramente del dinero que reciben del BCE.

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Las cajas han estado en el centro de atención – es cierto que por méritos propios – pero, también, por otra razón muy importante. La razón fundamental es ideológica e interesada. Este interés tiene que ver con los cuantiosos beneficios pecuniarios que reportarán a las élites la privatización a costa de los contribuyentes del patrimonio común que son las cajas. Una parte muy importante de la riqueza nacional que, nuevamente, será sustraída o, como dicen,  ‘privatizada’. Las cajas son entidades que no han sido gestionadas como un bien público – destinadas al bien común, al interés general o al desarrollo económico a largo plazo – sino como fuentes de financiación y promoción de distintos intereses y ambiciones privadas. Ha habido una colosal malversación de dinero público y han sido un foco más de corrupción generalizada, por tanto, lo que tiene que haber son gravísimas consecuencias legales, pero la entrega de unas entidades públicas a las mismas personas que han hecho un uso fraudulento de ellas es una locura.

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Los bancos, misteriosamente, han salido indemnes del debate público y publicado – medios de comunicación y ambientes políticos – por supuesto, no del debate que se ha producido en calles, casas, bares y plazas españolas. Esto no es inocente. Nuevamente, por cuestiones ideológicas, se ha ocultado la verdadera situación de los bancos, poniendo el foco en el objetivo más codiciado por financieros y grandes fortunas: las cajas, el último escollo para cumplir el sueño de la apropiación o ‘privatización’ absoluta del dinero, concentrando el sistema financiero español en muy pocas y poderosas manos con las consecuencias desastrosas para la sociedad de la formación de un nuevo monopolio privado.

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Los planes de ayuda – eufemismo muy utilizado por la prensa – a España u otros países no son tales. En realidad, son planes de salvamento – con dinero público – a multimillonarios. Los actuales dirigentes europeos no tienen ningún interés en solucionar la supuesta crisis. No están gobernando en pos del interés general, sino que, están salvaguardando los intereses privados de grandes fortunas y empresas a las que sirven. Esto no es muy difícil de ver cuando muchos de ellos vienen de la banca o vuelven a ella: Monti, Papademos, Draghi, Solbes, Rato o De Guindos, entre muchos otros. Ellos ocultan que la crisis financiera tiene fácil solución. Tan solo tenemos que aplicar las mismas leyes económicas que se aplican diariamente a las personas comunes, a los autónomos o a las pequeñas empresas. La misma solución que publicita la retórica neoliberal que se jacta del peligro del ‘moral hazard’ o riesgo moral,  que nos dice que las personas – parece ser que sólo las humildes – deben enfrentarse totalmente a las consecuencias de sus malas acciones. Por tanto, por un simple principio de simetría y justicia universal, los bancos y grandes empresas deben afrontar ante la justicia las consecuencias de las acciones delictivas e inmorales que han llevado a cabo.

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Los bancos con problemas no deben ser salvados, deben ser liquidados. Y, esto se puede hacer fácilmente. Hay medios para ello y no resultaría en ningún cataclismo. No debemos dejarnos arrastrar por el miedo ni por el determinismo de los teóricos neoliberales, que está basado en una evasión interesada de la realidad. Disponemos de 700.000 millones de euros – 400.000 millones pertenecientes a los accionistas, es decir los dueños de los bancos y 300.000 millones de los inversores – que deben servir para sanear el sistema financiero y dar fin a estas ‘entidades zombies’,que impiden la reactivación del crédito, la normalización de los precios de la vivienda y nos mantienen en la depresión. El dinero que llegó a España durante la última década no era para invertir a largo plazo, era para especular en el mercado inmobiliario y sacar jugosos beneficios, mientras, cientos de miles de españoles no podían acceder a una vivienda o tuvieron que endeudarse por ella de por vida, convertidos, ahora, como se quiere hacer con España en esclavos de la deuda.

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Por tanto, no hay que coger el dinero de los contribuyentes, sino el de propietarios de bancos, grandes empresas y sus inversores. El dinero de estos especuladores que inflaron artificialmente los precios creando una demanda especulativa que expulsaba del mercado a la demanda real. Lo que ahora quieren estos bancos e inversores es que les rescatemos de sus apuestas fallidas. Durante la burbuja fueron ellos los que avivaron la propaganda desde medios de comunicación, resortes del poder político, servicios de estudios financieros, expertos a sueldo, tasadoras, agencias de calificación, etc. invitando a los ciudadanos comunes a participar en la estafa, porque, según ellos, los precios nunca bajan, saltándose toda la historia y la teoría económica plagada de cientos de burbujas financieras e inmobiliarias como la española. Y, fueron los grandes patrimonios y empresas – como muestran los datos – quienes jugaron más fuerte a la especulación inmobiliaria y financiera –. A ellos pertenece la mayor parte de la deuda: el 40% de la deuda pertenece al 10% más rico de la población y el 95% de la deuda empresarial corresponde a las grandes empresas. Esto se oculta porque ellos son quienes nos gobiernan. Ahora, quieren que les paguemos su fiesta.

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Este pasado fin de semana hemos asistido nuevamente a la farsa de la Democracia. El drama griego continúa su curso. Los griegos no han podido votar en libertad. Han votado con una buena dosis de miedo e incertidumbre. Europa les ha chantajeado, amenazado y extorsionado con el ‘corralito’ y la expulsión del euro. No tienen alternativas les repiten machaconamente. O el euro o la caída al vacío. Les amenazan con sufrimientos que ya les están infligiendo. Alemania les ha dicho que solo hay un camino: votar al partido que falseó las cuentas con ayuda de Goldman Sachs. Europa, ya antes, les había colocado un presidente que proviene de la misma banca que falseó las cuentas griegas y que provocó la crisis financiera. Esa misma banca de la que provienen el primer ministro italiano y el presidente del BCE. No deja de ser una burla que los responsables del desastre financiero se encuentren gobernando los países más golpeados por la crisis. Unos presidentes y una Europa al servicio de las grandes fortunas, corporaciones y bancos, que dominan y forman los llamados ‘mercados’.

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La extorsión ha venido condimentada de una buena dosis de falsedad y demagogia, tildando de ‘radicales’ peligrosos a un partido que quiere aplicar la justicia social, la ley y la democracia. Es radical perseguir el fraude fiscal, prohibir la especulación, pedir que el BCE deje de ser el instrumento que financie la especulación y la usura bancaria, auditar una deuda que es espuria, pedir responsabilidades a los culpables de la crisis, proteger a los trabajadores, socorrer a las personas más desfavorecidas y golpeadas por la crisis. Es radical cumplir las leyes y la Constitución. Es radical poner el patrimonio nacional al servicio del bien común y no al servicio del enriquecimiento personal de una élite muy poderosa. Dicen querer sacarnos de una crisis que no es tal, una crisis que es una estafa y un saqueo del patrimonio y la vida de todos… A un partido que sí quiere posibilitar que Grecia y Europa salgan de la crisis, abandonando las políticas que nos han traído hasta aquí, se le califica de antieuropeo y radical. En cambio, se llama proeuropeo y salvador de la UE a un partido en el que tienen cabida los gangsters financieros y empresariales, que aplica unas políticas de recortes brutales a los trabajadores, que está entregando el patrimonio y los recursos griegos a las oligarquías extranjeras y autóctonas. Está claro qué clase de Europa quieren…

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En todos los países la democracia y la soberanía nacional están siendo pisoteadas. Las leyes y las constituciones son papel mojado. No se respetan los procedimientos democráticos, se ignora a la sociedad civil, se permite que personas que delinquen se paseen impunemente por las Instituciones. Los comportamientos delictivos e inmorales son legalizados y normalizados. Se reduce la democracia a votar con miedo e ignorancia. La mentira y el fraude a los ciudadanos son continuos no sufriendo castigo alguno. La falta de cultura democrática y la inmoralidad en el comportamiento de nuestros dirigentes lastran a la sociedad. Las élites han expulsado a los ciudadanos de la escena política. Reducen la democracia al mero acto de votar – también, se vota en las dictaduras – Al mismo tiempo que los ciudadanos han decidido abstraerse de un sistema – la abstención alcanza entre el 40 y el 50% de la población en Grecia, EEUU y el Reino Unido, por ejemplo – en el que votar no significa nada porque no responde a las necesidades del interés general.

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Angela Merkel, en culmen del cinismo y la ceguera selectiva – acusa de comportamientos irresponsables a los países del sur de Europa –  que, ahora, deben pagar por sus errores. Pero, la canciller no dice, interesadamente, que fue Alemania quien bajando los salarios de sus trabajadores para aumentar los beneficios de su élite industrial y financiera, dedicó ese dinero ocioso de sus élites – sustraído del esfuerzo de los trabajadores – para que sus bancos especularan en los mercados financieros contribuyendo a crear una monstruosa burbuja inmobiliaria y financiera, prestando irresponsablemente a los países del sur. Esa burbuja daba más rápidos y lucrativos beneficios que subir el salario a los trabajadores alemanes. Los bancos alemanes tuvieron que ser rescatados de las hipotecas basura estadounidenses y, ahora, están quebrados debido a las hipotecas basura españolas. Es ese comportamiento irresponsable el que tiene que ser castigado. Los capitales especulativos deben pagar sus crímenes. Esa responsabilidad que piden a las personas humildes es la que tienen que pedir a las oligarquías financiera y empresarial. Esa responsabilidad deberían utilizarla para proteger a los ciudadanos europeos y no vender armas a un gobierno que deja a sus compatriotas en la más absoluta indefensión. Este es el cinismo de Angela Merkel y sus secuaces.

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Como podemos observar, después de la farsa todo sigue igual. Los mercados son insaciables. Una vez conseguida una pieza quieren otra mayor. No tienen límites. No funcionan racionalmente ni miden las consecuencias de sus actos. Su único objetivo es conseguir beneficios a cualquier precio sin importarles por encima de quien tengan que pasar ni que tenga que caer a su paso. Si no entendemos esto no vamos a solucionar una crisis que es financiera, ecológica y moral. Si protegemos a los mercados – bancos, grandes corporaciones y fortunas – sacrificamos la Democracia, la Justicia y los Derechos Humanos. Dicen que vamos a vivir peor, que hemos sido irresponsables. Nos quieren hacer sentir culpables. No debemos dejarnos engañar. Si vamos a vivir peor es porque ellos viven por encima de nuestras posibilidades depredando nuestros recursos y explotando a los seres humanos. Han convertido todo en mercancía. Todo se compra y todo se vende. Las personas también. Debemos rebelarnos y decir que la vida y la dignidad de las personas, los pueblos y la naturaleza no son un coste ni una mercancía, porque la vida no tiene precio y su valor es incalculable.

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