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Archive for the ‘Vivienda’ Category

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Tal vez habría que concluir que hoy en día solo se puede estudiar el capitalismo financiero desde la criminología. Taibbi reconstruye crímenes de proporciones históricas, casi inimaginables, por los que nadie ha asumido responsabilidades ni ha rendido cuenta alguna

Pablo Bustinduy, prólogo a la edición española de Cleptopía de Matt Taibbi.

La capacidad de sus ciudadanos de desconcentrarse a toda velocidad y de distraerse con cualquier cosa, desde el baloncesto al debate sobre la inmigración, es parte de lo que hace a los Estados Unidos un lugar tan propicio para este tipo de crimen financiero. Tenemos votantes que no prestan ninguna atención, unos medios que ignoran asuntos clave o que los malinterpretan adrede, y un sistema de regulación fácilmente manipulable por los grupos de presión y los donativos electorales. Y tenemos un imperio de riqueza acumulada a la espera de ser asaltado. Sumas todo eso y lo que aparece es un paraíso para ladrones: una cleptopía.

[…]

* Nadie va a la cárcel. Este es el mantra de la era de la crisis financiera, una era que vio prácticamente a cada uno de los principales bancos y compañías financieras de Wall Street envueltas en obscenos escándalos criminales que empobrecieron a millones de personas y colectivamente destruyeron cientos de miles de millones, de hecho, billones de dólares de la riqueza mundial – y nadie fue a la cárcel.

Nadie, es decir, excepto Bernie Madoff, una extravagante celebridad y patológico estafador, cuyas víctimas pasaron por ser otras personas ricas y famosas. El resto de ellos, todos ellos, se libraron.

Matt Taibbi, es periodista de RollingStone y autor del libro Cleptopía.

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“El que tenga deudas, que las pague. Que no se hubiera endeudado”

Ante estas últimas declaraciones de la ex ministra de vivienda – María Antonia Trujillo – no se puede expresar nada más que indignación. Lo que sentimos y pensamos mejor no lo diremos. Esta señora que, mientras, fue ministra de vivienda invitó a todos los ciudadanos a comprar viviendas, a endeudarse, aun sabiendo que éstas estaban enormemente sobrevaloradas – inflados sus precios artificialmente, conscientemente, por banqueros y agentes del mercado inmobiliario – como el propio Miguel Sebastián o Miguel Ángel Fernández Ordoñez advirtieron en 2002 y 2003. Como su propio partido sabía, pero que todos olvidaron rápidamente, cuando llegaron al gobierno.

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Esta señora actuó de forma que condenó a cientos de miles de personas a endeudarse de por vida o a perder sus ahorros en la mayor estafa perpetrada en la reciente historia de España. Contribuyó por acción y omisión a que estas personas compraran bienes a crédito que no valían ni una cuarta parte de su precio. No actuó como una ministra del gobierno de España – como una servidora pública – sino como una sierva de los banqueros que permitió el fraude de las tasadoras e inmobiliarias. Ante la complicidad de todos los gobiernos vemos como con sus acciones en connivencia con los poderes financieros y empresariales han abocado a la quiebra a las cajas, los bancos, las empresas, las familias e, incluso, al Estado español.

Ante la desgracia que viven millones de personas condenadas al paro, a la pobreza, a la precariedad, nos encontramos ante una psicópata más. Se jacta de ser una persona responsable cuando no actuó contra la estafa inmobiliaria. Si no quiso, malo. Si no pudo, debió dimitir. Con su actitud nos muestra a un ser infantil, caprichoso, ignorante y dañino, que no se conmueve ante los más de 400.000 desahucios y los miles de suicidios que ha producido la crisis. Unos suicidios y desahucios que podrían haberse evitado si no hubieran convertido un bien necesario en un objeto más de especulación.

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A la ministra nunca se le habrá pasado por la cabeza por qué se endeudó la gente. Ella no se preocupó de evitarlo. Todo lo contrario, se fomentaron los mitos inmobiliarios y los comportamientos fraudulentos. Durante su gestión el precio de la vivienda alcanzó su techo. Un joven hubiera necesitado un 132% más de sueldo para acceder a una hipoteca que no hubiera superado el 30% de sus ingresos. Porcentaje que se estima como máximo para que la hipoteca sea viable. En Madrid, Baleares o el País Vasco, se hubiera necesitado un subida de más de un 180%. El esfuerzo que tenía que hacer un joven para acceder a una vivienda representaba el 70% de sus ingresos. En Madrid, Baleares o el País Vasco más de un 86%. La opción del alquiler no era más barata, aunque sí, evitaba la esclavitud de la deuda y la usura.

Para disculpar su gestión dijo hace tiempo en una entrevista que: “En los dos lustros anteriores no hay inocentes. Desde el ciudadano al político, todos culpables. Pasando por el resto de operadores del mercado”. Perdona, pero, quien estafa es el culpable. El que engaña es el culpable. El engañado es la víctima… Totalmente, irresponsable como ministra, lo es más como tertuliana. La ministra olvida que las responsabilidades no son las mismas. La responsabilidad de un ministro es máxima. Una ministra que desde su posición tendría que haber luchado contra la asimetría de la información y la propaganda; contra el engaño de una máxima sin ninguna base empírica ni científica: “La vivienda siempre sube…”.

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También, opina: “(la deducción por vivienda) En un momento como el actual no debería desaparecer. Es más, creo que de forma temporal habría que desgravar la segunda, tercera y sucesivas viviendas”. Frases como esta explican su gestión como ministra de Vivienda. Estos ‘socialistas de boquilla’ que no tienen ni la menor sensibilidad social pretenden desgravar la vivienda especulativa, cuando hay millones de personas sin acceso a una vivienda y un parque de casi 6 millones de viviendas vacías. Pero, así son, los grandes prohombres de nuestra democracia: la vivienda para los multimillonarios rusos o chinos – que nuestro país albergue a lo mejor de la mafia mundial viene de antiguo –, para los especuladores que puedan pagar millones, blanquear dinero, etc. Pero no, para las personas. La Constitución parece ser un papelucho para una profesora esta materia y, las personas, unos números inanimados para una servidora del pueblo; que hubieran sido más listos, por lo menos tan listos como ella, que presume de no tener deudas.

Toda su vida estudiando las leyes para olvidar la más importante: Art. 47, Constitución española, “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdocon el interés general para impedir la especulación”. La verdad es que sí, han promovido las condiciones, pero para la especulación y el enriquecimiento de los especuladores.

La frase más célebre de la ministra, que parece apócrifa, pues ella la niega, es: “Son unos irresponsables aquellos que piensan que en España existe una burbuja inmobiliaria augurando un brusco descenso en el precio de la vivienda” (24 de junio de 2004). Sin palabras, estaba negando la burbuja más grande de la historia mundial, debería estar ya en la cárcel por estafa como muchos otros que perpetraron el pillaje inmobiliario. Lo máximo que realizó en su labor de ministra fueron propuestas que no llegaron a traducirse en medidas claras y menos en lo que debía haber sido su labor fundamental, facilitar el acceso a una vivienda digna, sin convertirse en un esclavo de los bancos, a todos los ciudadanos. 

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La lista de auténticos sinvergüenzas es amplia. En ella podemos encontrar a,  prácticamente, todos los banqueros, políticos, grandes constructoras e inmobiliarias, tasadoras, asociaciones propagandísticas como ASPRIMA, la Asociación Hipotecaria española (AHE), la patronal bancaria (AEB) y un largo etcétera. Los grandes medios de comunicación, también, fueron cómplices de la estafa. Han dado un amplio eco – lo siguen haciendo –  a los supuestos ‘expertos’ y han ayudado a crear los grandes mitos que nos condenan. Mientras, ésta se estaba produciendo muy pocos dieron voz a los muchos que estaban avisando de ella y de las desastrosas consecuencias que desencadenaría. 

La ministra, evidentemente, no ha sido la única. Ha habido otros con más responsabilidad, pero, también, con más vergüenza y han callado, ahora, que todo ha estallado. Caso a estudiar es el de su sucesora, que más que ministra de Vivienda se convirtió en comercial inmobiliaria con frases tan afortunadas como “ahora es el mejor momento para comprar una vivienda” en 2008, en plena explosión de la burbuja. Si esto no es guiar irresponsablemente a la población al precipicio, no sé que es.

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El comportamiento de los dirigentes socialistas no ha sido ni mucho menos mejor. Pepe Blanco, según Miguel Sebastián, tenía claro que “la paciencia con los bancos es infinita”. En cambio, los desahucios ya estaban en marcha y el desamparo de las familias no dejaba de crecer. Pedro Solbes, además de negar la burbuja y la crisis en repetidas ocasiones dejó el gobierno en plena deriva marchándose al Banco Barclays y a la eléctrica ENEL. Tras este comportamiento, ahora, sabemos a quién servía. Lo más grave de todo esto – como ya hemos dicho – es que conocían la existencia y el peligro de la burbuja desde 2002. Fue llegar al gobierno y olvidarse de ella.

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No vamos aquí a disculpar a nadie y sí, vamos a acusar a todos los responsables. Sólo hay que observar el mapa de la corrupción de los partidos políticos, teñido de colores rojos y azules. Tampoco se libran nacionalistas ni regionalistas. No se libra el PP, que montó este tinglado y ha llegado con la intención de reavivarlo mediante la derogación de la Ley de Costas e imagino la destrucción del poco patrimonio natural y medioambiental que han dejado los desmanes de las continuas burbujas inmobiliarias que ha montado nuestra clase político-empresarial. Llevamos cuarenta años montados en una burbuja.

El actual ministro de Economía forma parte importante de la génesis de la última burbuja como secretario de Estado de Economía con Rodrigo Rato. Pero, cuando, nuestra burbuja inmobiliaria estaba tomando dimensiones monstruosas y el acceso a la vivienda era ya imposible, Luís de Guindos, se permitió negarla, en 2003, en el ABC:“En España no hay burbuja inmobiliaria, sino una evolución de precios alza que se van a ir moderando con más viviendas en alquiler y más transparencia en los procedimientos de urbanismo”. Después, vino Lehman Brothers, pero, aunque todo caiga, él sigue cobrando cientos de miles de euros.

En ese mismo año, el capo de todos ellos, también, negó la burbuja inmobiliaria. Emilio Botín interpretó mejor que nadie a los inspectores del Banco de España “La burbuja inmobiliaria no existe, se ha malinterpretado el informe del Banco de España” dijo. Y, hasta que, punto se malinterpreto podríamos decir ahora. El señor Botín estaba demasiado preocupado con vender hipotecas como para preocuparse de un posible estallido de la burbuja o de una gestión responsable de su banco. Ya vendrían los contribuyentes españoles a rescatarlo.

Otro ex del BdE y del BCE – responsable de la burbuja con sus acciones – José Manuel González Paramo ha dicho hace unos diez días en la Cadena Ser que “las deudas son sacrosantas” – ¡Mentira! Las deudas son una cuestión de poder –. Este señor era el responsable de la supervisión bancaria. Era una máxima autoridad del Banco de España cuando sus inspectores le alertaron del peligro que implicaba la burbuja inmobiliaria. No hizo nada y fue premiado con un puesto en el Banco Central Europeo – la misma entidad – que, también, con sus políticas de tipos de interés bajísimos para favorecer a Alemania alentó distintas burbujas en el seno de la UE. Lo mismo podemos decir de Jaime Caruana, gobernador del BdE hasta 2006, un año antes del estallido de la misma. Su inacción y apoyo implícito al desastre financiero le valió el premio de irse con Rodrigo Rato al FMI.

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Tristemente si no damos un vuelco a la situación actual el futuro es muy desalentador. La actual clase política está llevando a cabo una política que nos condena a la tercermundización. A la ‘chinización’ del mercado laboral. A la precariedad social. Al empobrecimiento masivo. Se está recortando en la futura riqueza de España con políticas que arrinconan la educación, la ciencia, la salud, la innovación, etc. Están vendiendo España para pagar las deudas que ellos tienen contraídas, salvando así sus fortunas y sus privilegios. Hacen responsable a la población de una estafa que ellos mismos perpetraron con total consciencia. Porque las personas en algún sitio tienen que vivir y la vivienda es un bien básico, que ellos convirtieron en inaccesible.

Estamos en manos de personas egoístas, ávidas de poder y dinero, y, totalmente, insensatas. Personas que deberían estar en la cárcel por sus acciones y no dirigiendo nuestros destinos. Pocas esperanzas hay cuando un vicesecretario del PP, González Pons, dice que “La burbuja inmobiliaria fue buena” o, que el presidente de la patronal bancaria (AEB), Miguel Martín, afirme que para arreglar el problema de los desahucios “hay que dar más créditos y crear más casas”. Está hablando de un país que construía más casas por año que Reino Unido, Francia o Alemania juntos. Y, ¡estaban orgullosos! No pensaban que algo raro podía estar ocurriendo. Ni lo pensaban ni lo piensan, porque no tienen un modelo de bien común en su cabeza sino el enriquecimiento propio y la estafa constante.

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Parafraseando a Elena Salgado, ex ministra de Economía, repetiremos un mantra: “no le corresponde al gobierno decir si debe de seguir bajando la vivienda. Los consumidores tienen un comportamiento racional y tratan de aprovechar al máximo las posibilidades que la legislación ofrece”. Que se puede esperar de una ‘socialista’ que toma como propias teorías neoliberales desahuciadas por la realidad y la ciencia. Eso sí, la racionalidad del mercado ha permitido a la ex ministra, de nefasta gestión, aprovechar al máximo sus posibilidades – mediante subterfugios legales – colocándose en una gran empresa del sector eléctrico, oligopólico en nuestro país. Este sector eléctrico que utilizando medios fraudulentos y abusando de su poder, con la protección de los distintos gobiernos y sus ministros, nos hace pagar la luz más cara de Europa. Gracias al tándem Solbes-Salgado la luz subió un 70% en los últimos 7 años. Los mercados han premiado a ambos.

El milagro económico era un ladrillo manchado de corrupción…

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Me imagino que todos nos encontramos mareados y desconcertados con los acontecimientos políticos que se están produciendo. Sin embargo, si nos atenemos a una regla muy básica y al conocimiento de las personas que dirigen nuestros destinos no nos resultará muy difícil situarnos en la escena política y saber que va a ocurrir en los próximos meses. Ha ocurrido antes y volverá a ocurrir. La regla es muy sencilla: Si escucháis a nuestros supuestos ‘expertos’, líderes políticos o empresariales o de opinión pronosticar algo, apostar seguro a que va a ocurrir todo lo contrario… Es cierto, nos mienten continuamente para favorecer sus intereses. Dicen una cosa y hacen la contraria. Predican, pero no dan ejemplo. Tienen que actuar con mentiras e inocular el miedo porque las políticas que llevan a cabo les enriquecen y empoderan enormemente, pero van contra los intereses de la mayoría de la población.

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Nuestros líderes – vestidos de un aura de respeto y superioridad – son codiciosos y egoístas preocupados únicamente por medrar y enriquecerse. Como ejemplos, tenemos un presidente y una ministra de trabajo – frívolos y superficiales – preocupados por sus pasatiempos y aficiones – el deporte y los juegos en red – como la antigua nobleza. Cuando la situación social española es terrible alcanzando un 25% de pobreza y casi 6 millones de parados. Son seres infantiloides que se llaman patriotas, pero no tienen ningún contacto con la situación real de los ciudadanos. Un ministro de economía ex-banquero – prepotente y arrogante que trata con desprecio, chulería y superioridad a los periodistas – preocupado por salvar a sus colegas financieros. Todos dependientes de una teoría económico – social dogmatica – ajena a los hechos y a la realidad – al servicio de multimillonarios y oligarcas, que se inyecta en vena a la sociedad haciéndoles ver que es buena para todos y no hay alternativas a ella.

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El desarrollo de los acontecimientos ha transcurrido bajo un sinfín de mentiras:

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Empezamos con el que España es diferente y las experiencias traumáticas ocurridas en otros países no podían ocurrir aquí… Que el precio de la vivienda iba a subir eternamente… Que nunca baja… Que vamos hacia un aterrizaje suave… Que no estamos en crisis, es una desaceleración… Que las medidas son las adecuadas para salir de la crisis… Que el año que viene salimos y, eso lo decimos durante todos los años, desviando la atención… Que damos dinero a los bancos para que fluya el crédito, pero el crédito nunca fluye porque el dinero se lo quedan los bancos para tapar los agujeros de la burbuja, que recordemos decían que no existía…

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Que tenemos el mejor sistema financiero del mundo… Que a los bancos solo les falta liquidez… Que solo son las Cajas que jugaron irresponsablemente al ‘solido’ mercado inmobiliario… Que solo son el 30% de los bancos, los demás están sanos… Que los bancos son ‘solventes’ y, les damos 300.000 millones en el culmen de la austeridad y el ahorro… Que tenemos el mejor regulador del mundo y, ahora, traidores y ventajistas crucifican al gobernador del BdE cuando ya sabían lo que había… Que no es un rescate… Que es un préstamo super ventajoso porque somos más chulos que un ocho… Que es sin condiciones, que los señores del FMI y la UE vienen a pasar el verano aquí, que les encanta Benidorm y el sol de España… Finalmente, hemos pasado del que no somos Grecia al que no somos Uganda… Del que nadie va a salir del Euro… Que la zona Euro es irrompible e ‘irreversible’… A, de repente, abrirse la posibilidad de una salida ordenada de la moneda única…

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La realidad es que esta historia va a acabar malamente para los españoles. Los trabajadores españoles, claro está. La oligarquía española y europea juegan a lo mismo y se están enriqueciendo con la supuesta crisis. Es una crisis sí, pero, porque están tomando para sí los recursos que son de todos. Estamos intervenidos por Alemania, porque,  los banqueros irresponsables & Cia.  – de ambos lados – han hundido el sistema financiero. Con este préstamo Alemania ha conseguido quebrar la soberanía española, ha puesto de avalista de los bancos al Estado español, asegurándose que los españoles paguen las deudas, que unos bancos quebrados no van a poder nunca devolver porque los activos que tienen valen cero. El gobierno español ha entregado la soberanía española a los multimillonarios y especuladores extranjeros. Los alemanes no esperan ver devuelto nunca la totalidad de la deuda– eso es físicamente imposible – pero saben que en los intereses de la deuda y la venta del patrimonio español van a ver colmadamente satisfechos sus intereses. Nos van a aplicar un saqueo brutal, nos van a expoliar – con el beneplácito y la ayuda de nuestras élites – y, una vez hecho esto como en Grecia, nos van a echar del euro.

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La única solución que tiene ESPAÑA es: no pagar la deuda de los bancos, dejarlos caer y que desaparezcan. Una vez caídos los bancos que pierdan los especuladores y los millonarios que apostaron irresponsablemente. Solo se protegerá el dinero de los pequeños ahorradores, no de los rentistas. Creación de una banca pública sin ninguna relación con la anterior. Juzgar a todos los malhechores que han saqueado el país, que sean ellos los que respondan ante los españoles y ante Europa. Por último, puesto que, no va a cambiar la cortedad de miras y el egoísmo de los países más ricos del euro, no queda otra opción que salir del euro.

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