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Posts Tagged ‘Especulación’

Mientras la dinastía Qing estaba cumpliendo su contrato social con los campesinos, los europeos contemporáneos morían a millones de hambre y de enfermedades relacionadas con el hambre durante los inviernos árticos y veranos de sequía de 1740 a 1743…

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… Necesitamos,…, una analogía de las hambrunas de finales de la era victoriana en la que los parámetros naturales se mantengan constantes pero las variables sociales difieran significativamente… Un candidato excelente,…, es el fenómeno El Niño de 1743-44, descrito como excepcional… El monzón primaveral fue suspendido durante dos años seguidos, lo que devastó el trigo invernal en Hebei (Zhili) y en el norte, en Shandong. Los vientos abrasadores marchitaban las cosechas y los granjeros morían repentinamente de insolación en los campos. Las provisiones de cereales provinciales eran completamente inadecuadas para la escala en la que se necesitaban. Pero a diferencia de lo que sucedió a finales del siglo diecinueve, no hubo una mortandad generalizada ni de hambre, ni de enfermedades. ¿Por qué no?

Pierre-Etienne Will ha reconstruido cuidadosamente la fascinante historia de la campaña de auxilio de 1743-44… Los famosos graneros «siempre estables» de cada condado ,…, inmediatamente empezaron a distribuir raciones (sin exigir a cambio un examen de capacidad para el trabajo) a los campesinos en los condados oficialmente designados como afectados por la hambruna. (La aristocracia local había organizado con anterioridad comedores populares para asegurar la supervivencia de los residentes más pobres hasta que comenzase la distribución de raciones.) Cuando las provisiones locales se demostraron insuficientes, [Fang] Guancheng transfirió mijo y arroz de los grandes almacenes de grano tributario en Tongcang, al término del Gran Canal, y usó el Canal para transportar vastas cantidades de arroz desde el sur. Dos millones de campesinos fueron alimentados durante ochos meses, hasta la vuelta del monzón… [El] 85% de los cereales usados en el auxilio fueron tomados prestados de los depósitos o graneros que almacenaban el grano de los tributos situados en las afueras del radio de territorio afectado por la sequía.

Ninguna sociedad europea contemporánea garantizaba la subsistencia, considerada como un derecho humano [ming-sheng], de sus campesinos…, ni tampoco, como después se maravillarían los fisiócratas, podían siquiera emular «la precisión temporal de las operaciones [de Guancheng]…» Mientras la dinastía Qing estaba cumpliendo su contrato social con los campesinos, los europeos contemporáneos morían a millones de hambre y de enfermedades relacionadas con el hambre durante los inviernos árticos y veranos de sequía de 1740 a 1743… Es decir, en la Era de la Razón europea, las «masas de personas hambrientas» eran francesas, irlandesas y calabresas, pero no chinas.

Además, «la intervención llevada a cabo en Zhili en 1743 y 1744 no fue la única de su clase en el siglo dieciocho, ni siquiera fue la más amplia»…, la inundación del Río Amarillo el año anterior (1742-43) comportó muchos más gastos y abarcó una región mucho más extensa. (Además de las [seis] sequías e inundaciones correlacionadas con el ENOS… otros siete desastres (inundaciones)… requirieron una movilización masiva de auxilio… La capacidad del Estado chino durante el siglo dieciocho,…, era verdaderamente impresionante: un cuadro de administradores experimentados en la solución de problemas; un único sistema nacional de estabilización del precio de los cereales; grandes excedentes de cereales; graneros bien administrados que almacenaban más de un millón de bushels de grano en cada una de las doce provincias; e infraestructuras hidráulicas incomparables…, el control de precios fue la innovación principal de la dinastía Qing… [el emperador] Yongzheng… reprimió severamente la especulación por parte de «las familias ricas que, en su busqueda de provecho, sustraen habitualmente grano a miles, miríadas de bushels».

Mike Davis, Los holocaustos de la Era Victoriana tardía.

 

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La supresión de los monzones desde 1876 hasta 1879 provocó una sequía inusualmente grave en la mayor parte de Asia. Su impacto en la sociedad agricultora del momento fue inmenso. Por lo que sabemos, la hambruna que se apoderó de la región fue la peor de las que castigaron a la especie humana”.

John Hidore, Global Environmental Change, 1996.

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La mortalidad total de estas tres oleadas de sequía, hambre y enfermedades no pudo haber sido menor de 30 millones de víctimas. Podría llegar a 50 millones de muertos”.

Fue realmente un desastre de magnitud planetaria, con sequía y hambrunas documentadas en Java, las Islas Filipinas, Nueva Caledonia, Corea, Brasil, el sur de África y el Magreb. Hasta la fecha, nadie había imaginado que un clima tan extremo y sincrónico fuese posible en una escala que incluía el cinturón tropical monzónico completo, más el norte de China y de África. Ni tampoco había registros históricos de hambrunas que hubiesen tenido un impacto simultáneo en áreas tan distantes unas de otras. […]

Pero la gran sequía de 1876-79 fue tan sólo la primera de las tres crisis de subsistencia global de la segunda mitad de la era victoriana. Los años secos de 1889-91 llevaron de nuevo el hambre a la India, Corea, Brasil y Rusia; aunque los peores sufrimientos fueron en Etiopía y Sudán, donde es posible que pereciese un tercio de la población. En 1896-1902 se presenció, de nuevo, la supresión repetida de los monzones a lo largo de los trópicos y del norte de China. Las epidemias de malaria, disentería, peste bubónica, viruela y cólera, enormemente destructivas, provocaron millones de víctimas en las filas de los debilitados por la hambruna.

Los imperios europeos, conjuntamente con Japón y Estados Unidos, explotaron salvajemente esta oportunidad para arrebatar nuevas colonias, expropiar las tierras comunales y reclutar más mano de obra para sus plantaciones y minas. Lo que, desde una perspectiva metropolitana, parecía el resplandor último de la gloria imperial del siglo diecinueve fue, desde el punto de vista asiático o africano, tan sólo la luz odiosa de una gigantesca pira funeraria“.

Mike Davis, Los Holocaustos de la Era Victoriana tardía. El Niño, las hambrunas y la formación del Tercer Mundo.

Postdada:

[Cuando] Dentro de cincuenta años los historiadores revisen el papel jugado por el Imperio Británico durante el siglo diecinueve, las muertes innecesarias de millones de indios serán su monumento principal y más celebre.

William Rigby, “Prosperous” British India: A revelation from Official Records, 1901.

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Pero existe una categoría de extranjeros malhechores que fabrican opio y lo traen a nuestro país para venderlo, incitando a los necios a destruirse a sí mismos, simplemente con el fin de sacar provecho. […] ahora el vicio se ha extendido por todas partes y el veneno va penetrando cada vez más profundamente (…) Por este motivo, hemos decidido castigar con penas muy severas a los mercaderes y a los fumadores de opio, con el fin de poner término definitivamente a la propagación de este vicio. […] Todo opio que se descubre en China se echa en aceite hirviendo y se destruye. En lo sucesivo, todo barco extranjero que llegue con opio a bordo será incendiado (…)”.

Lin Hse Tsu, Carta enviada a la reina Victoria requiriéndole que dejara de traficar con drogas y respetara las normas del comercio internacional, 1839.

 

Millones de personas murieron, no porque estaban fuera del “sistema mundial moderno”, sino porque fueron violentamente incorporadas en sus estructuras económicas y políticas. Murieron en la época dorada del capitalismo liberal; de hecho, muchas fueron asesinadas, como veremos, por la aplicación teológica, de los principios sagrados de Smith, Bentham y Mill

Mike Davis, profesor de Historia de la Universidad de California en Riverside.

 

Si no fuera porque se poseen armas perfeccionadas, la muchedumbre de gente famélica podría haber causado serias perturbaciones políticas

Parte de un Oficial consular estadounidense en Pekín, 1879.

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En la conciencia colectiva ha quedado el fracaso del cruento intento de industrialización llevado a cabo en China por Mao a finales de la década de los 50 y principios de los 60. La obsesión por la industrialización, la modernización y el progreso; la artificialidad de los movimientos de población y la colectivizaciones agrarias con el consiguiente abandono del campo en favor de la manufactura y la industria llevaron a que catástrofes climáticas severas – pero, recurrentes – se convirtieran en auténticos desastres humanos con millones de muertos. La cifra de muertos para este periodo oscila según diferentes expertos entre los 18 millones y 32,5 millones de muertos.

En cambio, hay otro Gran Salto Adelante que dio China que no ha quedado impreso en la conciencia colectiva. Que haya ocurrido así no es gratuito ni inocente. Sabemos que los vencedores son quienes escriben la historia y muchas veces esta historia está idealizada o directamente ocultada cayendo en el olvido para escarnio de sus víctimas. Y hoy el vencedor de la historia es el capitalismo liberal anglosajón… Este otro “Salto Adelante” se produjo a mediados del S.XIX cuando la negativa de China a integrarse “libremente” en el “mercado mundial” construido bajo los auspicios del “libre comercio” británico y occidental llevó a una serie de guerras de agresión coloniales y revueltas civiles con consecuencias devastadoras para la población y el país.

RepartoChina

La negativa de China, más tarde, a permitir una mayor liberalización comercial y nuevas concesiones en su territorio a Reino Unido y Francia, y, primero, su repulsa a favorecer que se extendiera por él el lucrativo negocio del comercio ilegal de opio – perseguido por los funcionarios imperiales debido a las terribles consecuencias sociales que provocaba de corrupción pública y adicción – único producto que podía competir con la superior manufactura china, que venían realizando los mercaderes británicos desde la India dieron lugar a dos guerras. Son las conocidas como Guerras del Opio: la primera se produjo entre 1839 y 1842, dando lugar a un período de inestabilidad y guerras civiles que llevó a entre otras a la Rebelión Taiping (1851 – 1864). La segunda transcurrió entre 1856 y 1860. Las muertes directamente causadas por estas guerras oscilan entre los 15 y los 60 millones de personas. A esto debemos sumarle las muertes causadas por las guerras civiles que varían entre los 20 y los 50 millones de personas.

Este terrible período de la historia de China se coronó con la Gran Hambruna de 1876–1878 que provocó la muerte en el norte de China de entre 8 y 20 millones de personas. Esta espantosa devastación también fue la consecuencia de la aplicación de unas reformas económicas que barrieron los cimientos de la sociedad tradicional en pos de la modernización y el beneficio económico, dejando unos campesinos empobrecidos y sobreendudados; unos mercados locales destruidos, que ante el advenimiento de una catástrofe climática tuvo como consecuencia evitable la muerte de millones de personas. Fue el mercado y la fe ciega en el capitalismo liberal lo que convirtió un grave – pero, habitual – fenómeno climático en una hambruna devastadora. Durante el S.XVIII estos mismos fenómenos se produjeron, pero las políticas redistributivas de los gobiernos – tanto en China como en la India – evitaron que tuvieran consecuencias humanas tan terribles.

FumadoresOpio

Durante el mandato británico se dejó morir a la gente sin prestarle el diligente auxilio como había sido la norma bajo los antiguos gobiernos locales. Dentro de la lógica del libre mercado – una lógica marcada entonces por el racismo, el maltusianismo y la codicia – la cosecha debía exportarse para obtener cuantiosos beneficios aunque fuera al precio de millones de muertos. Además se imponía sobre el gobierno la doctrina teológica maltusiana de que cualquier intervención del gobierno para aliviar las penurias del hambre sería contraproducente. En palabras del ministro de Finanzas, sir Evelyn Baring: “Cada intento bienintencionado de mitigar los efectos de la hambruna y la salubridad deficiente no sirve más que para aumentar los males que resultan de la sobrepoblación” o, en un informe oficial de 1881 se mantiene que: “… si el gobierno gastase una mayor parte de sus ingresos en aliviar la hambruna, se aumentaría la proporción de la población que está en la penuria”.

En sólo cuatro décadas (1839–1878) la inclusión forzosa de China en el capitalismo liberal se hizo al precio de un máximo de 130 millones de muertos y un mínimo de 43 millones. Además de alrededor de 15 millones de drogadictos y la perdida de Hong Kong. Como ocurriera luego en el S.XX, este fue otro carísimo proceso de ingeniería social desde el poder – éste, en cambio, liberal y capitalista – guiado por la extrema codicia que reportó unos beneficios económicos astronómicos. Para China el “libre comercio” – como para todos los países que lo han “adoptado” – fue catastrófico. Hacia la última década del S.XIX su población no era superior a la que tenía en 1820 y el ingreso per capita había retrocedido a principios de siglo. Con la llegada de los británicos comenzaría – como ocurrió antes en la India o en Irlanda; por las mismas fechas, en Iberoamérica y África – un periodo de guerras, dependencia económica, perdida de soberanía, tratados desiguales, imposición de la losa de la deuda externa, desindustrialización e inestabilidad política y social nunca antes conocido.

FumaderoOpio

Postdata: De ese comercio del opio que tantos millones de muertos provocó queda todavía hoy como vestigio el gran banco HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation) fundado en 1865 con la finalidad de administrar los enormes beneficios obtenidos por el comercio de esta droga. Banco que, por cierto, no ha perdido su afición a los negocios ilícitos…

* (1785– 1850) Funcionario imperial chino que prohibió y trató de luchar contra el contrabando y el comercio ilegal de opio de los mercaderes (narcotraficantes) británicos, estadounidenses y occidentales. Asimismo luchó contra la corrupción de los funcionarios públicos sobornados con el dinero del opio británico. Estas acciones tuvieron como respuesta la agresión del Imperio británico en las conocidas como Guerras del Opio en su afán de proteger a los comerciantes británicos y los enormes beneficios que le generaba el tráfico de drogas.

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“El Sr. Thiers, en el seno de la Comisión sobre enseñanza elemental de 1849, decía:

«Quiero hacer omnipotente la influencia del clero, porque cuento con él
para la difusión de esa sana filosofía que enseña al hombre que está aquí
abajo a sufrir, y no esa otra filosofía que, por el contrario, dice a los
hombres: ¡Gozad!».

El Sr. Thiers formuló con esto la moral de la clase burguesa, de la que él encarnaba el egoísmo feroz y la estupidez”.

Paul Lafargue, El derecho a la pereza, 1889.

El 1 de septiembre de 1894 no renovaremos (refinanciaremos) los préstamos bajo ninguna circunstancia. El 1 de septiembre solicitaremos el pago de nuestro dinero. 

Ejecutaremos las hipotecas y nos convertiremos en poseedores de los bienes hipotecados. Podemos llegar a poseer hasta dos tercios de las granjas al oeste del Mississippi, y también miles de ellas al este del Mississippi, al precio que nosotros marquemos… Entonces los granjeros se convertirán en arrendatarios, al igual que en Inglaterra”. 

Circular enviada por la American Bankers Association en 1891 a sus asociados ordenando los preparativos para el pánico (en el S.XX rebautizado como crisis o depresión) de 1893 – 94.

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Considerarnos seres racionales ya no es sólo un exceso de presuntuosidad sino del todo irreal. Somos seres emocionales y sociales, pero la racionalidad del ser humano es una utopía que en un principio bienintencionada ha pasado a ser un camelo, la coartada perfecta, el instrumento para estafarnos continuamente. La mayoría de las veces los seres humanos nos guiamos por pensamientos irracionales. Guiamos más nuestros juicios y acciones por prejuicios, estereotipos o heurísticos, que nos hacen la vida más fácil. El cerebro humano usa este tipo de trucos para convertir la complejidad del mundo en algo sencillo.

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El pensamiento y la cultura dominante funcionan de esta manera. Y, además, pertenecen al imaginario de los ricos. Los ricos y los poderosos nos hacen el mundo más sencillo de pensar. Sus escuelas, universidades, editoriales, televisiones, periódicos, radios, películas, propaganda, publicidad, etc. nos transmiten el mundo cómo ellos lo ven y quieren que nosotros lo veamos y, nosotros inocentemente lo adoptamos. Les tenemos respeto y admiración. Son gente respetable y de bien ¿Por qué no íbamos a comprarles su visión del mundo si son los triunfadores y aspiramos a ser como ellos y tener su vida de cuento de hadas? Y así nos formamos nuestras opiniones: imitándolos, mimetizando su forma de ser, queriendo ser algún día unos triunfadores como ellos. Igual que cuando éramos pequeños imitábamos a nuestros padres y luego más tarde a nuestros amigos. Es algo natural e instintivo. Es algo humano.

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Invariablemente compramos a los poderosos su discurso. No importa que no aguante un análisis serio, una confrontación con la realidad. Da igual que alcance un grado de hipocresía y cinismo tal que parezca inconcebible que muchos aun lo crean consciente o inconscientemente. Muchos de los ahora desposeídos en España compraron el discurso dominante. Lo creyeron cabalmente. Puede que muchos todavía, incluso, la mayoría lo sigan aceptando como verdad absoluta. Creyeron que eran propietarios, creyeron que los precios de los pisos nunca iban a bajar, que si no compraban entonces no podrían comprar nunca jamás. Creyeron que hipotecas a 40, 50 o 100 años era algo que tenía una lógica aplastante. Creyeron que riqueza es igual a crédito y deuda, mientras sus salarios y su poder adquisitivo caían. Creyeron todo lo que les dijeron, incluso, que una tasa de desempleo superior al 8% nunca volvería.

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Todo eso lo podemos encontrar en las hemerotecas. Como corderitos fuimos al matadero y hoy nos dicen con toda su desvergüenza que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Los que iban a cumplir el sueño de la propiedad, posiblemente, nunca lo harán o lo harán a un precio que será como haber llevado una pesada carga durante toda su vida. Habrán entrado en un brutal y cruel sistema de extracción de riqueza. Ellos trabajan, otros – los banqueros y corporaciones privadas – atrapan el fruto de su trabajo: sus salarios y rentas ¿Puede haber un grado tal de cinismo por parte de los mismos que nos dijeron que endeudarse era bueno y que si no comprábamos entonces es que éramos tontos?

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Tenemos que seguir adelante con cautela y consolidar cada posición adquirida, porque ya el estrato social inferior de la sociedad [el votante estadounidense medio] está dando señales de agitación incesante. 

Vamos a hacer uso de los tribunales… Cuando, mediante la intervención de la Ley, la gente común haya perdido sus hogares, serán más fáciles de controlar y gobernar, y no serán capaces de resistir la mano dura del Gobierno actuando conforme al control de los líderes de las finanzas.

Nosotros debemos mantener al pueblo ocupado con los antagonismos políticos… Dividiendo al electorado de esta manera, podremos tenerlos a ellos gastando sus energías luchando entre sí sobre cuestiones que, para nosotros, no tienen importancia alguna”. 

Manifiesto publicado en la United States Bankers Magazine, 1892.

Camino de la futura esclavitud, la normalización de ésta es fundamental para el sistema. Si esta esclavitud no fuera aceptada por los ciudadanos sería muy complicado mantenerla sin estallidos sociales o revoluciones populares. Si las personas, en cambio, interiorizan las injusticias, las asimetrías, el cinismo y la hipocresía de la oligarquía dominante como algo natural y aceptan como normal y justo la explotación, la esclavitud se podrá mantener. Los esclavos siempre han sido víctimas de esta situación de aceptación ¿Cómo si no fuera consentida por el grupo esta situación de sometimiento se hubiera podido mantener en el Sur de los Estados Unidos a más de 3 millones de esclavos sin prácticamente confrontación? La aceptación, la criminalización de la víctima, el miedo y el desprecio al disidente son una forma como, incluso, dentro del grupo oprimido éste cuida de los intereses de su amos. La propia víctima cree que la situación de sometimiento es natural ¿Cómo pensar algo tan enloquecido y anormal como que todos los seres humanos somos iguales? La opresión es importante, pero la resignación del grupo, lo es aun más.

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Llegados a la conclusión de que los culpables de la crisis fueron los pensionistas, funcionarios, pobres, inmigrantes, estudiantes y trabajadores, pues pongamos en marcha la estrategia: Asustar, asustar y asustar a la muchedumbre. Criminalizar, criminalizar y criminalizar a la víctima. Y nosotros dócilmente sostendremos este sistema explotador que se comporta con la mayoría como una sanguijuela. Al banquero y al directivo se les sube sus millonarios emolumentos. Al culpable de la crisis se le rescata con dinero público y a sus fondos de inversión se les regalan los servicios públicos. Al inmigrante como siempre – nada se debe inventar – se le coloca como chivo expiatorio. Ahora se le quita la sanidad, antes – contra toda lógica y toda legislación laboral – era el culpable de ser “contratado” en negro. No había que hacer nada para que tuviera un contrato de trabajo.

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Y ¿el desempleado? Pues bueno, tampoco nada nuevo. Es un vago, no trabaja porque no quiere y defrauda constantemente. Vive como un privilegiado ¿Importa que el 50% de los desempleados tome antidepresivos o que su vida familiar y social se vea gravemente deteriorada? No  ¿Importa que la gente se marche en tropel de España porque no hay trabajo? No, la realidad es prescindible. ¿Importa que de 3.000.000 de desempleados que todavía cobran algún tipo de prestación sólo el 0,02%* habría estado al mismo tiempo trabajando? No. El inquisidor ya dictó sentencia: son culpables y hay que perseguirlos. Fijar el objetivo en ellos no es gratuito. Grandes empresas y fortunas defraudan alrededor de 64.000 millones anuales, pero no son el objetivo. Yo me pregunto ¿Cuántas grandes empresas y fortunas defraudan a pesar de dictar la Ley a su medida? Los datos nos dicen: el 100%. Sin embargo ¿Puede qué haya una mayoría de parados que defrauden? A pesar de poner el gobierno toda la artillería apuntándoles parece que no. Los habrá que hagan chapuzas ¿Crimen? Más bien necesidad y supervivencia. Dudo que sea para comprarse un Ferrari, un yate o enviar ese dinero a Suiza ¿Qué familia puede vivir con entre 400 y 800 euros? Eso es lo que estos inquisidores y verdugos se gastan en una comida. Pues con lo que ellos se gastan en una comilona, una familia tendrá que acostumbrarse a vivir y además tendrá que hacerlo estando agradecida a sus señores.

“Quien sea que controle el volumen de dinero en un país es dueño absoluto de toda su industria y comercio… y cuando te das cuenta de que todo el sistema es fácilmente controlado, de una manera u otra, por unos pocos pero poderosos hombres en la cima, no te tienen que explicar de qué forma los períodos de inflación y depresión se originan 

James Garfield, 20º Presidente de los Estados Unidos, 1881. Asesinado a los pocos meses de su elección.

ImagenY tenemos que entenderlo. Es una cuestión de poder y de clase. Para los banqueros se cambia la “intocable” Constitución española. Así podremos pagarles la deuda creada a base de rescatarles. Los desahuciados que se jodan. Para beneficio de los banqueros se prohíbe a los Estados emitir su propio dinero. De esta manera los banqueros han extraído en intereses de los ciudadanos de los 17 estados de la zona euro ¡unos 5,85 BILLONES! Tenemos que ser compresivos. Lo hacen en nombre de la ciencia económica, para bien de todos y, sobre todo, para beneficio de ellos. Hay que ser comprensivos cuando se Amnistía a los grandes delincuentes fiscales o a los constructores vía Ley de Costas y, se usa a más del 80% de los inspectores fiscales para perseguir los posibles fraudes de autónomos y trabajadores.

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A los que no queráis ser los borreguitos o los corderitos de este sistema y de esta gente deleznable. Yo os invito a hacer uso de la última innovación de la inefable ministra de Desempleo, Fátima Bañez: el buzón de delaciones. Desde ya podemos empezar a denunciar a: Cesar Alierta, Florentino Pérez, Amancio Ortega, Juan Carlos, Mariano Rajoy, Francisco González, Emilio Botín… ¡Hay tantos! Seguro que cada uno tiene a su preferido…

*El ministerio de Trabajo ha quitado algún tipo de prestación a 60.000 personas durante el primer trimestre. Alrededor de 1,7% del total de desempleados con derecho a prestación. En esta caza muchas de estas personas tendrán que reclamar o ir a los tribunales para ver si han perdido legalmente su prestación.

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