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“Creemos en la lucha de clases y venceremos” Margaret Thatcher.

“There is no alternative” David Cameron parafraseando a Margaret Thatcher, marzo de 2013.

“La seguridad social plenamente desarrollada puede proporcionar seguridad de ingresos, es un ataque a la miseria. Pero la miseria es uno de los cinco demonios en el camino de reconstrucción y en muchos sentidos el más sencillo de atajar. Los otros son la enfermedad, la ignorancia, la pobreza y la inactividad” William Beveridge, miembro del Partido Liberal, 1942.

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El informe Beveridge en 1942 supuso una revolución para la sociedad británica. Sólo cuatro años después se aprobaba la Ley de Seguridad Social que proveía a los británicos de prestaciones por desempleo, enfermedad, maternidad o jubilación. Dos años más tarde se creaba el Servicio Nacional de Salud (National Health Service) que se encarga de la atención médica gratuita de todos los británicos con una amplia cartera de servicios sanitarios siendo durante mucho tiempo el principal orgullo del país. Estas dos instituciones cumplían los deseos del informe Beveridge que consideraba “imperativo dar prioridad al gasto en el cuidado de la infancia y protección de la maternidad” y posibilitar “un nivel de vida mínimo por debajo del cual nadie debería permanecer”.

No más de treinta años después se produjo otra revolución, conocida como conservadora o liberal. Más que una revolución – como la bautizaron – fue una involución a los tiempos de la edad de oro capitalista. Ayer, murió su cabeza más visible. Podríamos decir que el neoliberalismo tomó carta de naturaleza con Margaret Thatcher. Ella junto con Ronald Reagan pusieron las bases más solidas de  ese movimiento reaccionario que nos retrotraía a una época que acabó abruptamente con el crac del 29. Aunque este movimiento involucionista ya había comenzado a implementarse en los 70. Richard Nixon podría ser considerado el primer político en poner en práctica sus políticas al renunciar a intervenir en la economía para atajar la inflación en gran medida provocada por el poder de los monopolios.

Detrás de la publicidad neoliberal de esfuerzo individual, afán de superación o trabajo duro se encontraba la realidad: la caída de los beneficios empresariales a favor de la rentas del trabajo que se venía produciendo ininterrumpidamente en la últimas décadas. El techo que habían encontrado los beneficios en la década de los 60, llevó a una lucha encarnizada de los grandes monopolios y las élites económicas para destruir el poder sindical. El objetivo era simple: precarizar las condiciones laborales de los trabajadores manteniéndoles en una situación de indefensión para que la parte del pastel que tocara a los beneficios se hiciera nuevamente mayor.

No es coincidencia que la crisis de los 70 se haya hecho pasar fundamentalmente como un shock petrolífero, que sea principalmente conocida como la crisis del petróleo y se haya hecho recaer la culpa en los países árabes.  Hay un problema: solo un 30% de la inflación podría llegar a explicarse por los precios del petróleo. La renuncia de Nixon a controlar y regular la economía, la confianza ciega en la magia del mercado y la política monetaria no hizo más que permitir que la inflación de precios se mantuviera, auspiciada por los monopolios. En cambio, el petróleo actuó de forma depresiva en los mercados en los que los precios no estaban controlados por ellos. Pero el objetivo de la crisis fue cumplido. Los sindicatos fueron derrotados y la producción deslocalizada o trasladada a países con trabajadores más sumisos.

Estas políticas que dejaron Nixon y sus monetaristas implementadas fueron utilizadas más tarde por Margaret Thatcher sin ninguna cortapisa. Sin ningún complejo. Y sin atenerse al dolor que podrían producir. La verdad eso no importaba. Tampoco eran políticas novedosas. Eran políticas del S.XIX. Podemos dar unas cuantas pinceladas de los principales logros de las políticas neoliberales de la señora Thatcher:

1.   Cuando Thatcher llegó al poder en 1979 la tasa de pobreza alcanzaba el 9% de la población en Reino Unido, cuando se marchó en 1990 ésta se había disparado 15 puntos, encontrándose en el 24% de la población.

2.    Como ha demostrado Richard Wilkinson las políticas de Thatcher hicieron aumentar la mortalidad entre la clase trabajadora. Los homicidios, los suicidios y el alcoholismo se dispararon durante su gobierno.

3.    En 1990 la tasa de pobreza infantil se elevaba al 28%. Su relación con la infancia ya le había granjeado la enemistad de gran parte de la población británica. Margaret Thatcher ya era conocida como “robaleches” porque cuando fue ministra de Educación (1970–1974) quitó el vaso de leche que se daba a los niños de 7 a 11 años en las escuelas.

4.    El hambre que había sido erradicado del Reino Unido volvió a aparecer sobre todo en los niños de las regiones más pobres – Escocia y País de Gales – y más golpeadas por las políticas de Thatcher contra los sindicatos y los trabajadores mineros.

5.    Con ella comenzó el desmantelamiento de la institución más valorada por los británicos: el NHS. Con las reformas, las externalizaciones y privatizaciones a que se vio sometido, el que era el mejor sistema de salud del mundo alcanzó tal grado de ineficiencia que todavía perdura, provocando cada año la muerte de 20.000 británicos.

6.    La educación superior pública también recibió los ataques de Thatcher con recortes y subidas en el precio de las matrículas. Pero ha sido más tarde, con sus sucesores ideológicos, cuando la matrícula puede llegar a costar más de 8.000 libras. El trato dispensado a la educación universitaria le costó ser la única primer ministro graduada en Oxford que no recibió el doctorado honorario de esta universidad.

7.    Margaret Thatcher con sus políticas de privatizaciones, austeridad selectiva, rebajas de impuestos a los más ricos, liberalización financiera, precarización del mercado laboral, recortes sociales, en vivienda, salud o educación puso las bases para que los millonarios de hicieran aun más millonarios. En 1979, el 1% poseía el 6% del ingreso nacional británico, en los años 90 este ingreso se disparó por encima del 10% y en la actualidad se encuentra en el 15% y subiendo. Como podemos observar ni las políticas neoliberales son asépticas ni las crisis afectan a todos por igual.

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8.    Mientras los más ricos engordaban sus ingresos, el principal objetivo de las políticas thatcherianas se cumplía. Durante su mandato el ingreso de los trabajadores en la renta nacional se reducía del 65% al 53% del PIB. Un éxito revolucionario que duda cabe.

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9.    Se privatizaron las empresas más importantes del país – British Aerospace and Cable and Wireless, National Freight Corporation and Associated Business Ports, British telecom, British gas, British Airways y el agua – con el pretexto de hacerlas más competitivas y productivas. Las empresas eran totalmente solventes. El patrimonio público se traspasó a las manos de ese 1 o 10% más rico.

10. El Capitalismo popular que pregonaban Thatcher y Reagan simplemente era poner en manos del 10% más rico el 83% de la propiedad de las empresas.

11. Tras el Crac del 29 donde se había alcanzado una desigualdad sin precedentes y un nivel de especulación exacerbado por los Trust – monopolios – se decidió reformar el sistema económico. Se subieron los impuestos y se nacionalizaron muchas empresas clave, en su mayoría monopolios. Con la solución al Crac acabaron los neoliberales. Bajaron el tipo máximo de la renta del 83% al 40% y volvieron a privatizar los monopolios. Eso sí elevaron fuertemente el IVA y el resto de impuestos indirectos que perjudican a los trabajadores.

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12.  Thatcher nunca contó con más de un tercio del apoyo de los británicos, pero el recurso a un burdo nacionalismo militarista con la instrumentada guerra contra Argentina salvó su gestión y evitó su derrota electoral. Un supuesto nacionalismo al alto precio de dejar un país desigual, con amplias capas empobrecidas y dividido con un norte pobre y abandonado y un sur rico.

13.  Ella ha sido una ejemplar semblanza del nuevo liberalismo que nos ha colonizado al haberse alzado como pensamiento hegemónico: clasista, reaccionaria, autoritaria y extremadamente conservadora. O como ha dicho Obama sin sonrojarse lo más mínimo Ha sido una campeona de la libertad, veamos: a ella se le aplaude la guerra sucia o terrorismo de estado contra el IRA, el enfrentamiento militarizado con los sindicatos, el apego a dictadores fascistas y genocidas como Pinochet, el apoyo al régimen del apartheid sudafricano y su desprecio al catalogado por ella como terrorista Nelson Mandela, o el apoyo al régimen de los Jemeres Rojos en Camboya.

14.  La gestión económica de Thatcher fue mediocre a pesar de disponer de la reservas de petróleo del Mar del Norte. Cogió un país con 1,6 millones de desempleados y llevó el desempleo a prácticamente 3,3 millones y medio. Todavía a finales de 1986 se encontraba por encima del 14%, a pesar de que cuando ella tomó las riendas del gobierno se encontraba por debajo del 6%.

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15.  Este desastroso desempeño económico es obviado por los neoliberales que se centran en el control de la inflación. Un éxito según ellos. Thatcher se encontró con una inflación que se encontraba en el 18%, eran 8 puntos por debajo de su máximo varios años antes. Su política monetaria provocó – a cambio de reducir la inflación al 8% – una grave recesión. Una larguísima recesión con un desempleo desbocado con cifras no conocidas desde la década de 1930.

16.  Se habla de la inflación como el impuesto silencioso o el impuesto de los pobres”. Viene a ser como la mayor parte de la construcción del pensamiento neoliberal, una falacia. Para los trabajadores la inflación no es per se mala. Si se asegura el poder adquisitivo y el suministro, no es importante. Para las élites económicas y financieras que viven de las rentas es empobrecedora. Las deudas pesan menos y se evaporan con alta inflación, los activos financieros al estar indexados nominalmente pierden valor o el dinero deja de ser una reserva de valor. Para quien vive de su trabajo, lo que realmente es un impuesto cruel, es el desempleo que genera el control monetario de la inflación.

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17.  Reagan y Thatcher demostraron que el dinero público para sanidad, infraestructuras o educación es intrínsecamente malvado, pero tener un déficit brutal y una deuda disparada a base de un ingente gasto militar es de sentido común. La última innovación. Más o menos como en el S.XVI cuando la gente moría en la miseria y el 70% de la renta nacional se dedicaba a los juegos de guerra de los reyes.

18.  El enfermo de Europa con Thatcher cogió más que una simple gripe. En unos años vio más que doblarse su tasa de desempleo y pobreza. La deuda siguió creciendo y el déficit nunca fue totalmente eliminado. La salida de la crisis a finales de los 80 se debió a una burbuja financiera – sobre todo inmobiliaria – que desembocó en una nueva recesión mundial.

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19.  Por tanto, la salida de la crisis de los 80 se montó mediante una burbuja que provocó la subida de los precios de la vivienda a niveles nunca vistos, debido a la especulación financiera facilitada por la desregulación de los mercados de capitales, que trajo consigo – no las promesas de propiedad de Thatcher – sino un endeudamiento masivo de las familias británicas que dura hasta hoy. La inflación de los 70 para las familias británicas no fue un problema serio, pero la combinación de baja inflación con deudas inmobiliarias monstruosas a perpetuidad sí es una gran losa.

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20.  Cuando los neoliberales nos hablan del soplo de aire fresco que supusieron para una economía anquilosada las políticas de Thatcher, Reagan, Friedman y su libre mercado, debemos enfrentarlo a sus verdaderos resultados, a los hechos contrastados. Un hecho incontestable es que la liberalización financiera de estas políticas neoliberales ha provocado 170 crisis y pánicos financieros desde su implantación en los años 70, frente a una sola crisis de la economía parcialmente nacionalizada que salió de la II guerra mundial.

21.  La especulación financiera se ha multiplicado, el crecimiento de los activos financieros no tiene ninguna relación con la economía real. El sector financiero, simplemente, se ha convertido en el casino del 10% más rico. Ha habido un crecimiento exponencial de la inflación de los activos expulsando a muchas personas del acceso a la vivienda. El endeudamiento privado se ha disparado con el objetivo inconfeso de cobrar a la mayoría el silencioso impuesto de la usura de un dinero creado de la nada. La pobreza y la desigualdad han crecido como no se veía desde el Crac del 29. Los monopolios financieros y las corporaciones tienen un poder inmenso. El sistema financiera está efectivamente quebrado.

22.   Además, con las buenas políticas neoliberales el crecimiento se ha reducido prácticamente a la mitad en Europa pasando del 3% per cápita de los años malos y de enfermedad al 1,7% de la época  neoliberal (1980 – 2000). Para otras regiones fue incluso peor: en Iberoamérica se redujo dos tercios pasando del 3,1% al 1,1% con un aumento exponencial de la pobreza. En África, simplemente, ha sido devastador…

En resumen, obviando el colapso final de 2007 que supuso para la economía el orden neoliberal, si nos fijamos en las grandes cifras macroeconómicas, incluso ahí, el desempeño es pobre. Se redujo la inflación a cambio de un alto desempleo y una alta precariedad laboral; el déficit prácticamente ha sido crónico y la deuda se ha disparado hasta unos niveles insostenibles para el sector privado que se han contagiado a un sector público que ha tenido que rescatar a un sistema financiero quebrado.

Margaret Thatcher como todo buen gobernante neoliberal tiene frases que resultan sorprendentes. Todos coinciden en que era una chica humilde que estudió en Oxford. Tuvo un gran golpe de suerte al casarse con un millonario que le facilitó su carrera política y el ascenso en el partido conservador. Para Margaret Thatcher la sociedad no existía, sólo los individuos. Sin entrar a valorar el desvarío de esa frase, si podemos decir por las acciones de Margaret que tenía la seguridad de que existían las clases y a su clase puso en bandeja toda la riqueza y el poder de Reino Unido. Una riqueza y un poder que para su clase nunca será suficiente.

Postdata:

Ha muerto José Luís Sampedro. Un buen hombre. Un intelectual integro. Un humanista que se ha ido sin hacer ruido. Ha dado un ejemplo admirable de lucha y honestidad. Puso por encima de todo al hombre y a la vida en total oposición al dinero. Tristemente se ha ido sin ver derrotado el orden del dinero, la codicia y el poder que Thatcher y los suyos han impuesto. Intentarán amedrentarnos. El miedo, la represión y la mentira son sus armas. Sabemos que tienen el poder pero no debemos rendirnos jamás.

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