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Posts Tagged ‘Valencia’

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Ayer, asistimos a un día de fiesta grande en Valencia. Todo ha venido de cara. Fernando Alonso ha hecho una carrera épica. Los máximos dirigentes de la política valenciana se han podido mostrar en todo su esplendor ante el mundo al lado del gran campeón. Después de este triunfo podemos dar por olvidada la crisis. De hecho no hemos escuchado nada de ella. No se dice a que se ha tenido que renunciar para que este espectáculo se haya podido celebrar. Cuanto dinero público derrochado y malversado para enaltecer el ego y, financiar los vicios y caprichos de la ‘nueva nobleza’ patria. Todo, alegría. Nada sabemos de la gente golpeada por los recortes. Para ellos no hay dinero. Para los trabajadores no hay dinero. En cambio, para lujos, privilegios y grandes fastos a mayor gloria de nuestros líderes, éste sobra.

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El gran circo de la formula 1 como otros grandes eventos son una forma de lavar la imagen de las grandes corporaciones. Estas son las entidades que dominan el orden criminal en el que vivimos. Por todas partes están publicitadas y muestran como cuidan de nosotros: UBS, Santander, Michelin, Telefónica, Repsol, British Petroleum, Shell, etc. Esto es lo que vemos. Únicamente, la superficie. El análisis de la realidad brilla por su ausencia. Las consecuencias de los actos son desconocidas. Peor, cínicamente desechadas, como las personas que las sufren. La ignorancia es suma. Secuestrado el pensamiento, el sistema está, totalmente, interiorizado. Todo lo que se oponga como alternativa al crimen organizado y al fanatismo codicioso es tachado de utopía, pasado, radical, ilusión… Este es el poder del dogma. Parece que no hay alternativa al crecimiento económico con sacrificios humanos. El becerro de oro pide la sangre y los sufrimientos que precisa.

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La fórmula 1 es un ejemplo perfecto del sistema: velocidad, lujo, riqueza, competitividad, excesos, marcas y más marcas… El único límite es el ‘muro’ donde pueda estrellarse algún día un piloto. Una buena metáfora de a dónde nos estamos encaminando ciegamente. El despilfarro no tiene término. Litros y litros de gasolina, cientos y cientos de neumáticos… Para que este circo – como este sistema – funcione hemos tenido que ir a esquilmar recursos a países del tercer mundo cuyo nombre ni conocemos. Hemos traído el petróleo de Guinea o Nigeria – destruyendo sus modos de vida y su medio – o, de otros insignes regímenes criminales amigos; hemos destruido bosques y hábitats de riqueza incalculable, o expulsado a cientos de miles de familias de sus tierras, condenándolas a la pobreza, para traer el caucho de los neumáticos, que se queman sin reparar costes uno detrás de otro. Todo este ‘circo dilapidador’ que conformamos no se para a calcular el coste en vidas humanas – presentes y futuras – que supone.

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Con la llegada del ‘Gran Circo’ los políticos valencianos se han dado un baño de multitudes intentando ocultar sus desmanes. La doble moral y las falsedades utilizadas por las élites del sistema nos persuaden que gastar sin fin en eventos suntuosos y partidistas, que no distinguen entre dinero público y privado y, recortan en el bienestar y la vida de las personas, es bueno. Mientras esto ocurre, en Valencia – como en España – se dice que no hay dinero para los servicios públicos, que son un gasto insostenible y desproporcionado. Dicen que no hay dinero, pero permiten que los ricos, los privilegiados y las grandes empresas no paguen impuestos. No se rescata el impuesto del patrimonio para grandes fortunas. Los que se han enriquecido con la corrupción generalizada, la malversación de fondos públicos y la burbuja inmobiliaria, campan a sus anchas. Hay una total impunidad para los delincuentes que evaden dinero.

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Tenemos cientos de ejemplos donde ver que las políticas aplicadas son ideológicas  e interesadas. Se dispone del dinero de todos para caprichos personales: se paga a un conocido arquitecto más de 100 millones de euros por tres proyectos. A este mismo arquitecto, además, se le pagan 15 millones por la maqueta de unas torres nunca construidas. Se dan 5 millones de euros a Iñaki Urdangarín por ser quien es. Se construyen aeropuertos por 150 millones de euros – por los que nunca pasará un avión – y se erige una estatua de 300.000 euros, en el mismo, para honrar al cacique de la provincia. No se muerde la mano que da de comer a muchos advenedizos. Ese mismo aeropuerto peatonal gasta 30 millones en publicidad y 7.700 euros de luz al mes, entre otros dispendios. Detrás de su construcción se encontraba una recalificación de suelo para construir 40.000 viviendas: el sueño de la burbuja y el foco de la corrupción que carcome Valencia y España. Ingentes cantidades de dinero público para beneficiar los negocios privados de grandes bandidos. Este solo es uno de los megalómanos proyectos para enriquecer a los nuevos ‘nobles’ valencianos y su red clientelar de favores. En estudios de cine, parques de atracciones, la Copa América de vela o la Fórmula 1 se han enterrado más de 5.200 millones de euros.

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Esta política de malversación de fondos públicos para disfrute privado ha traído como consecuencia que hayan quebrado tres bancos: la CAM, Bancaja – Bankia – y el Banco de Valencia. La estrategia es perfecta: estos bancos irán a parar a las mismas manos especulativas que provocaron la burbuja. Tras dilapidar el dinero público en fastos y lujo no hay dinero para pagar a los trabajadores públicos – el gran chivo expiatorio de la crisis – Se sube el IRPF y demás impuestos a los trabajadores para no importunar a las fortunas que, además de, evadir impuestos van a recibir como premio todo el patrimonio público privatizado a precio de saldo. Los que especulan reciben honores y riqueza. Los que trabajan ven como se recorta su sueldo y su futuro: profesores, médicos, enfermeras… No se tiene dinero para pagar a los colegios – los concertados se encuentran al borde de la quiebra – o las medicinas a los farmacéuticos.

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Los recortes en Investigación y Desarrollo – nuestros dirigentes siguen apostando al ladrillo y la corrupción – que nos vuelven a condenar al atraso tecnológico y la precariedad laboral, han llevado a una madre a buscar fondos para que sigan investigando la cura de la diabetes. Solo con el gasto realizado en la construcción del aeropuerto peatonal de Castellón se podría pagar a los 100 investigadores médicos despedidos en Valencia durante 130 años. Esto es Valencia, un modelo para España.

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Se ríen…

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Será por esto:

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