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Europa sólo recuperará su alma cuando recupere la confianza de la gente, poniendo sus intereses en el centro de la escena.

Yanis Varoufakis.

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VAROUFAKIS O DE LA HONESTIDAD Y EL IDEALISMO ENTRE LOBOS Y CÍNICOS…

En un artículo escrito para The New York Tymes el pasado lunes – No es tiempo para juegos –, el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, volvió a recalcar las líneas generales de acción que mueven al actual gobierno griego en la negociación con sus socios europeos y su particular visión de la situación que vive Europa. Resumiendo los puntos más interesantes del artículo Varoufakis escribe que Grecia no va a negociar con subterfugios ni las líneas rojas que se ha marcado: no van de farol. Quieren hacer entender a sus socios europeos que las decisiones que se tomen van a marcar a una generación de europeos y podrían suponer un punto de inflexión en la construcción de la unión monetaria.

Comenta que aunque, él mismo, sea un experto en teoría de juegos – o por eso mismo – no va a usar esas estrategias negociadoras porque sabe que suponen un enfrentamiento entre dos antagonistas egoístas. Nada más lejos de la verdad, dice. Suponer su uso para mejorar la débil posición griega es una mera locura. Se trata de forjar nuevas motivaciones y disposiciones. Una nueva mentalidad que supere las divisiones nacionales, disuelva la distinción que existe hoy entre países deudores y acreedores en favor de una visión pan–europea, y coloque el bien común de Europa por encima de la pequeña política. La cuestión es superar ese venenoso dogma que universaliza el nosotros contra ellos.

Grecia conoce sus limitaciones. Varoufakis se sabe el ministro de finanzas de un pequeño y abrumado país, carente de un banco central y con una economía hundida. Un país que sufre una grave crisis humanitaria. El gobierno griego ha admitido que está quebrado. Por eso rechaza que la negociación se convierta en un mero experimento de elaboración de estrategias: los hechos deben ser presentados de forma honesta, poner sobre la mesa los problemas griegos y las propuestas para volver al crecimiento, y explicar cómo estas propuestas también interesan al resto de socios europeos. Pero Grecia, también, va a revelar la líneas rojas más allá de las cuales la lógica y la responsabilidad le impiden ir.

Asimismo va a luchar – a diferencia de anteriores gobiernos griegos – contra los poderosos intereses creados a fin de reiniciar Grecia y ganar la confianza de sus socios. Pero también, están determinados a no ser tratados como un colonia por deudas condenada a sufrir irremisiblemente. Un sufrimiento innecesario provocado por el principio de a mayor austeridad mayor depresión de la economía griega. Algo que resultaría curioso si no fuera por el dolor que inflige a la población.

Varoufakis se pregunta que si la única manera de encontrar financiación fuera cruzar tus líneas rojas y aceptar medidas que consideras son parte del problema, más que de la solución – fiel al principio de que no tiene derecho a usar subterfugios – su respuesta sería: Las líneas rojas presentadas como rojas no serán cruzadas. De otra manera, no serían verdaderas líneas rojas sino simplemente un farol. Nosotros no vivimos en la tiranía de las consecuencias. Hay situaciones en las que nosotros debemos hacer los correcto no como una estrategia sino porque simplemente es lo correcto.

Varoufakis continua escribiendo que contra tanto cinismo el nuevo gobierno griego innovará. Desistirá, cualquiera que sean las consecuencias, de acuerdos que sean equivocados tanto para Europa como para Grecia. No más prestamos, no hasta que Grecia tenga un plan de crecimiento económico creíble con el que pueda repagar los prestamos, ayudar a que su clase media se vuelva a sostener sobre sus propios píes y afrontar su espantosa crisis humanitaria. No más reformas que carguen únicamente el peso sobre la población más débil, los pobres pensionistas y los negocios familiares (como las farmacias), mientras que la gran corrupción continua siendo intocable.

El gobierno griego sólo pide un prorroga a sus socios. Unos cuantos meses de estabilidad financiera que le permita embarcarse en la tarea de reformas que amplias capas de la población griega apoyan, para traer de nuevo el crecimiento y que supongan el fin de la incapacidad griega para pagar sus deudas.

Se podría pensar que esta retirada de la teoría de juegos está motivada por alguna agenda radical de izquierdas. Pero no. La influencia mayor aquí es la Immanuel Kant, el filosofo alemán que nos enseñó que lo racional y la libre escapatoria del imperio del interés propio es hacer lo que es correcto.

¿Cómo sabemos – finaliza Varoufakis – cuáles son las líneas rojas de nuestra modesta agenda política en términos de lo que es correcto para I. Kant? Nosotros lo sabemos mirando a los ojos de los hambrientos en las calles de nuestras ciudades o contemplando a nuestra abrumada clase media, o teniendo en consideración los intereses de todas las personas que trabajan duro en cada pueblo o ciudad europea dentro de nuestra unión monetaria. Después de todo, Europa sólo recuperará su alma cuando recupere la confianza de la gente, poniendo sus intereses en el centro de la escena.

Estas líneas de acción han sido reiteradas por Yanis Varoufakis en los últimos años. Y ese ha sido el proyecto esbozado por Yanis Varoufakis en diversas ocasiones: “Una modesta propuesta para Europa” o en “Confesiones de un Marxista errático”. Conciliar para evitar una devastación que aún puede ser mucho mayor. Creo que es interesante conocer una parte de este último texto a través de unos extractos del mismo traducidos y seleccionados por el periodista argentino Alfredo Zaiat:

Si la crisis europea no es sólo otra recesión cíclica que pronto será superada, la pregunta que se nos plantea es la siguiente: ¿Debemos aprovechar esta oportunidad para reemplazar al capitalismo por un sistema mejor?, o ¿deberíamos estar tan preocupados como para embarcarnos en una campaña para estabilizar el capitalismo europeo?

Mi respuesta ha sido inequívoca en los últimos tres años. La crisis de Europa ha sido provocada por fuerzas regresivas que tiene la capacidad de provocar un baño de sangre mientras se apagan las esperanzas de cualquier movimiento progresista para las generaciones venideras.

Por este punto de vista se me ha acusado, por voces radicales (de izquierda), como “derrotista”, cuya finalidad es salvar el actual sistema socioeconómico europeo, que es indefendible. Un sistema neoliberal, muy irracional, transnacional y antidemocrático, que deja de lado cualquier capacidad de evolucionar hacia una comunidad genuinamente humanista en el que las naciones de Europa puedan vivir y desarrollarse. Esta crítica, lo confieso, me duele. Y duele, ya que contiene más de un núcleo de verdad.

En ese sentido, me siento obligado a reconocer que me gustaría que mi campaña sea de un estilo diferente, promoviendo una agenda radical cuya “razón de ser” sea la sustitución del capitalismo europeo por un sistema diferente, en lugar de hacer campaña para estabilizar un capitalismo europeo con el que estoy en desacuerdo en mi definición de buena sociedad.

Esta crisis es profundamente irracional, de un capitalismo europeo repugnante, cuya implosión, a pesar de sus muchos males, se debe evitar a toda costa. Es una confesión para convencer a los radicales de que tenemos una misión contradictoria: detener la caída libre del capitalismo europeo “con el fin” de comprar el tiempo que necesitamos para formular su alternativa.

En verdad, Karl Marx fue el responsable de la elaboración de mi perspectiva del mundo en que vivimos, desde mi infancia hasta el presente. Si mi carrera académica fue en gran parte vinculada con Marx, y mis actuales recomendaciones políticas son imposibles de describir como marxista, ¿por qué abrir mi marxismo ahora? La respuesta es sencilla: incluso mi economía no marxista fue guiada por una mentalidad fuertemente influenciada por Marx.

Sí, me gustaría proponer una agenda radical. Pero no estoy dispuesto a cometer el mismo error dos veces. ¿Qué logramos en Gran Bretaña a principios de 1980 con la promoción de una agenda de cambio socialista que la sociedad británica despreció mientras caía de cabeza en la trampa neoliberal de la señora Thatcher? Nada. ¿De qué sirve hoy convocar a un desmantelamiento de la Zona Euro, de la propia Unión Europea?

¿Quién creen que se beneficiaría? ¿Una izquierda progresista, que se levanta como el Ave Fénix de las cenizas de las instituciones públicas de Europa?, o ¿el partido nazi Amanecer Dorado, los neofascistas, los xenófobos y los vividores? No tengo absolutamente ninguna duda acerca de cuál de los dos se beneficiará de una desintegración de la Zona Euro.

Yo, por mi parte, no estoy dispuesto a soplar el viento fresco en las velas de esta versión posmoderna de la década de 1930.

Si esto significa que somos nosotros, los marxistas adecuadamente erráticos, que deben tratar de salvar al capitalismo europeo de sí mismo, que así sea. No por amor o aprecio al capitalismo europeo, a la Zona Euro, a Bruselas, o al Banco Central Europeo, sino porque sólo queremos minimizar las pérdidas humanas innecesarias de esta crisis; las incontables vidas cuyas perspectivas serían aplastadas sin beneficio alguno para las futuras generaciones de europeos.

La propuesta para la estabilización de Europa es para poner fin a la espiral descendente que, al final, sólo refuerza a los intolerantes e incuba el huevo de la serpiente. Irónicamente, ¡los que detestan la Zona Euro tienen la obligación moral de salvarlo!

qSi hemos de forjar alianzas con el diablo (por ejemplo, con el FMI), hay que evitar llegar a ser como los socialistas, que no lograron cambiar el mundo, pero lograron mejorar sus situaciones personales. La clave es evitar el maximalismo revolucionario que, al final, ayuda a los neoliberales.

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 “Somos la última oportunidad de Europa

El objetivo sois vosotros, los españoles. Vosotros sois las víctimas de esta mentira. Ya sabe usted lo que está pasando en Grecia: éste es un país que está sufriendo salvajemente, que está pasando una crisis humanitaria bestial. Y los siguientes seréis vosotros… Esta crisis es exactamente igual en España, en Grecia, en Irlanda… es el resultado de una mal diseño de la Eurozona.

Yanis Varoufakis, nuevo ministro de Finanzas de Grecia por Syriza.

El futuro ministro de Finanzas de Grecia no es extremista

Peter Spence, corresponsal económico de The Telegraph.

Tsipras

Ante la victoria de Syriza imagino que todos nos hacemos las mismas preguntas ¿Qué va a suceder ahora? ¿Alemania y sus socios cumplirán sus amenazas? ¿Abandonará Grecia el euro o será expulsada? Es difícil saber qué va a ocurrir. Los hechos se analizan mejor una vez que han ocurrido que haciendo previsiones sobre qué podría ocurrir en el futuro. En torno a Syriza hay informaciones muy diversas según el tono ideológico de quien las vierta. También hay gente muy centrada y con opiniones muy ecuánimes independientemente de la ideología que profesen. Yo para intentar enterarme un poco mejor de la situación que podría acontecer he decidido ir directamente a la fuente principal: Syriza. En concreto a una serie de entrevistas – al alcance de todos – realizadas en las últimas semanas al que será el próximo ministro de Finanzas del gobierno griego y máximo responsable de la futura negociación con la Unión Europea, Yanis Varoufakis.

Este profesor de economía de la universidad de Atenas, antiguo asesor del PASOK de Papandreu – que abandonó por su oposición a las decisiones económicas encaminadas a la austeridad tomadas por éste y que hemos visto como han llevado a este partido a su práctica desaparición del espectro político griego – ha sido desde el principio muy crítico con las decisiones políticas europeas y las salvajes medidas económicas tomadas contra Grecia.  Ni en Syriza ni aún menos en su nuevo ministro de Finanzas hay algún atisbo de populismo o radicalismo como muchos medios de comunicación nos cuentan, a no ser que consideremos que someter a las personas a castigos inhumanos como ha decidido la “muy austera” Europa por sus supuestas malas decisiones políticas y económicas sea una marca de raciocinio y espíritu centrado.

En cambio, como dice Varoufakis, posiblemente ellos sean la última esperanza de Europa dado la dinámica de descomposición y el rápido ascenso de la extrema derecha xenófoba, en muchos casos fascista y neonazi, que está sufriendo la Unión Europea. Es la denuncia de esta peligrosa espiral del odio lo que Yanis Varoufakis lleva años clamando en el desierto.  La única salvación para que Europa no caiga en un rápido colapso político y social es aplicar la política de generosidad propugnada por Yanis Varoufakis ya no sólo por una cuestión de humanidad y justicia sino de simple pragmatismo. No es sólo la Unión Europea quien está en riesgo de fractura sino que son las mismas naciones europeas las que se encuentran en un rápido proceso de polarización y radicalización social dentro de sus fronteras.

Si la Unión Europea (el núcleo de norte y centro Europa) sigue empeñada en sus políticas sociopáticas de austeridad y hace fracasar el gobierno de Syriza como en 1930 fracasó el gobierno alemán del canciller socialista Hermann Muller, el próximo o los próximos gobiernos de Grecia serán formados por los nacionalistas revanchistas y los neonazis de Amanecer Dorado. Esto es extensible al resto de Europa donde estos movimientos tienen también hace tiempo mucha fuerza. No sabemos ni la velocidad ni el momento de su ascenso al poder, pero por el camino que traza esta opción política y económica elegida por la Unión Europea de Merkel será inevitable. El fanatismo y la estulticia de Berlín y Bruselas – y sus palmeros – ha demostrado no tener límites, esperemos que por el bien de todos nos sorprendan.

Es cierto que son épocas diferentes y la historia no se repite siempre dos veces igual, pero hay discursos que son preocupantemente parecidos y que nos han llevado a auténticas barbaries. El discurso moral que justifica la austeridad es uno de ellos. Otro es que una nueva Gran Guerra europea no es posible. Eso también se dijo en el pasado y fue el tiempo el que se encargó a un alto precio de desmentirlo. Asimismo, detrás del discurso moral que da coartada al merecido castigo que suponen las políticas de austeridad (una supuesta responsabilidad y laboriosidad alemana – nuestras queridas y fabuladas hormiguitas teutonas – contra unos países del sur manirrotos y despilfarradores) no hay más que cinismo e hipocresía, que intenta ocultar las responsabilidades de Alemania y sus socios en la crisis:

Primero, la deficiente construcción del euro que hacía inevitable la crisis europea. Una construcción que provocaba desequilibrios no corregidos por no ser una zona monetaria óptima: el superávit alemán y su periferia no era otra cosa que el déficit del sur. El crecimiento germano no era otra cosa que el gasto público y privado de esos países meridionales. Segundo, el billonario rescate al irresponsable sistema financiero alemán, inundado de hipotecas basuras y otros malos préstamos. Sí, los bancos alemanes son bancos… PI(i)GS (sólo esto ya debería desmontar el hipócrita discurso de la responsabilidad alemana: bancos quebrados e inundados del dinero de todos los contribuyentes europeos con la connivencia de la clase política alemana, pero bueno…). Tercero, la crisis griega no es una crisis de gasto público. Si como se dice la crisis griega se debiera al despilfarro y la deuda pública no habría explotado en 2008 sino que lo hubiera hecho mucho antes de entrar en el euro. Curiosamente, la crisis griega es una crisis de DEUDA EXTERNA. Sí, no deja de ser gracioso tener una crisis de deuda externa en tu propia moneda, pero son las cosas chuscas del euro: te endeudas en la moneda de Alemania y su banco central. Por tanto, el euro estaba construido deficientemente con vistas – cortas, pero vistas – a no tener socios ni colegas dentro de Europa sino a tener países que obedecieran y si fuera necesario se humillaran.

Varoufakis

Y ahora vayamos a lo importante ¿Qué piensa el nuevo ministro de Finanzas griego sobre una serie de importantes asuntos que pronto estarán en la primera página de la agenda europea y la suya propia?

POR QUÉ ESTÁ EN POLÍTICA
«Cuando el líder de un partido político a punto de gobernar te ofrece la oportunidad de poner en práctica políticas que has venido defendiendo desde hace años es pura cobardía eludir el reto. ¿Voy a tener éxito? Solo lo sabré si lo intento… No hay garantías de éxito.

… Cuando la gente buena no logra vencer a las fuerzas malignas éstas siempre regresan de manera triunfal. ¡Así que más nos vale tener éxito!».

 

EL EURO

«Grecia no quiere abandonar el euro ni amenazar con hacerlo. No deberíamos haber entrado en el euro, esto está muy claro, pero una vez dentro sería desastroso salir voluntariamente… Esto no significa que debamos agachar la cabeza y hacer lo que nos dicen por temor a ser expulsados. No, debemos vetar políticas inhumanas dentro del euro, exigir la reestructuración de la deuda dentro del euro y nunca darles la oportunidad de afirmar que decidimos abandonar el euro de manera voluntaria. Si ellos quieren que nos vayamos, deben echarnos sin nuestra ayuda. Al hacerlo, eso sí, tirarán abajo sus propias casas.

la crisis emigró de los mercados de bonos a la economía real y tomó la forma de una deflación viciosa que hace insostenibles a países como Italia… La zona euro se encuentra en un estado muy avanzado de descomposición y a menos que hagamos algo rápidamente, puede ser demasiado tarde».
«Si Berlín llega a la conclusión de que quiere ‘salirse’ del euro, saldrá por sí mismo antes de darle luz verde a Atenas para que lo abandone».

LA CRISIS

«Esta crisis es exactamente igual en España, en Grecia, en Irlanda… es el resultado de una mal diseño de la Eurozona. Grecia colapsó primero, pero si no hubiéramos sido nosotros habrían sido España o Irlanda y el efecto dominó se habría repetido igual. Cuando en 2010 nos declaráramos en bancarrota nos dieron el préstamo más grande de la historia a condición de que redujéramos nuestros ingresos. No es necesario ser economista para entender que eso no funcionaría: si uno está en bancarrota significa que sus ingresos no son suficientes para pagar sus deudas, y si para tratar de solucionarlo se le da un préstamo que lo que hace es aumentar su deuda y a condición encima de reducir aún más los ingresos es imposible. Un niño de ocho años entiende que es un acto criminal».

RESCATE, AUSTERIDAD Y EUROPA

«Fue un ejercicio de cinismo y antieuropeísmo absoluto, para tomar las pérdidas de los bancos y hacerlas recaer sobre los ciudadanos europeos, para salvar los bancos a expensas de los contribuyentes. Y el cinismo llegó al grado de hacer pasar eso como un acto de solidaridad. Pero en Grecia vamos a tratar de formar un Gobierno que diga basta. No por nosotros, sino por Europa. Porque los únicos que se benefician de todo esto que está ocurriendo son los neonazis griegos y el Frente Nacional de Le Pen. Somos la última oportunidad de Europa».

«Por suerte, en la UE existen instituciones que nos permiten maniobrar. Pero sobre todo lo que haremos será lanzar propuestas pro europeas en dirección contraria de las políticas actuales y que lleguen a los votantes. Los políticos que tenemos van tan a lo suyo que si ven que su electorado cambia, ellos también cambiarán. Y en última instancia podremos hacerlo porque tenemos poder. Si uno tiene una deuda con un banco de 10.000 euros no tiene ningún poder, pero si debe 320.000 millones sí que tiene poder».

EL FUTURO INMEDIATO

«No queremos una confrontación, ni hacer las cosas unilateralmente, queremos actuar en colaboración con nuestro socios europeos. Lo primero que haremos será tomarnos tiempo: nos están presionando con que después de las elecciones disponemos de siete días para firmar todo. No vamos a firmar nada deprisa y corriendo. Pediremos dos semanas, algo bastante razonable. Después llevaremos nuestras propuestas al Eurogrupo, al Ecofin y al Consejo Europeo, y nuestras propuestas incluirán en primer lugar encarar inmediatamente la crisis humanitaria. No podemos permitir que haya gente durmiendo en la calle, gente que se va a dormir con hambre. El dinero que hay que destinar a eso es minúsculo en comparación con los miles de millones que estamos destinando al BCE. Y luego haremos propuestas específicas para reducir la deuda griega minimizando los daños a nuestros socios europeos. Europa está pagando enormes sumas por nuestra deuda, el trabajador medio alemán hace bien en estar enfadado por todo el dinero que le toca pagar. Cada pocos meses necesitamos dinero fresco de Europa para sostener una deuda que es insostenible, así que haremos propuestas para reducir esta deuda de manera que Grecia pueda respirar de nuevo y a la vez aliviar el peso de esa deuda en el ciudadano medio europeo… Hay mecanismos financieros públicos muy creativos para resolver este problema que permitirían al señor Schäuble acudir al Parlamento alemán sin necesidad de pedir que se condone parte de la deuda griega».

LA DEUDA

«Un gobierno liderado por SYRIZA no tocará a los acreedores privados. Después de todo, tienen menos del 20% de nuestra deuda. No tiene sentido abrir un frente en contra de ellos con todas las consecuencias jurídicas que eso acarrearía. El hecho de que la mayor parte de la deuda esté en manos del sector oficial significa que, si existe la voluntad política, el acuerdo de reestructuración puede ser alcanzado en una sola jornada».

«A nuestros socios europeos les debemos 280.000 millones de euros. Pues bien: emitiremos nuevos bonos por esa cifra, con exactamente el mismo calendario de pagos que ahora mismo habíamos acordado pero ligado al crecimiento del PIB nominal, no al real. El Fondo Monetario Internacional, el BCE, aseguran que nuestro PIB nominal crecerá un 7% al año en los próximos 20 años. Si es así, devolveremos el dinero que nos han dejado. Pero si el PIB nominal crece entre el 5 y el 7%, pagaremos un tercio del dinero que nos hemos comprometido a pagar. Y si está por debajo del 5% no pagaremos nada ese año. En 2038 esos bonos expiran, y lo que hayamos podido pagar lo habremos pagado y lo que no, no. Se trata de condicionar el pago de la deuda a la marcha de la economía real. Y también haremos reformas, porque Grecia necesita muchas reformas. Pero no haremos las reformas que nos manden en una lista desde Washington o Fráncfort, y que básicamente consisten en destruir el empleo, en crear una nueva forma de esclavitud en Grecia a base de flexibilizar el trabajo para tener gente que trabaja por casi nada».

EXPULSADOS DEL EURO

«Si hicieran eso significaría que tiene un muy pobre concepto de la democracia… Si el estado de Texas, donde llevo viviendo los últimos tres años, tuviera -como de hecho tiene- una postura diferente respecto a lo que el Banco Central de Estados Unidos debe hacer, a nadie en Washington se le ocurriría expulsarlo de Estados Unidos. El que se nos pase por la cabeza algo así ya indica el nivel de perversidad que domina en Europa. Somos un partido de izquierda radical, pero nuestras propuesta son razonables. Si Europa no quiere mantener una conversación racional con nosotros y se empeñan en seguir negando el desastre, allá ellos: que destruyan Europa como ya han contribuido a destruirla dos veces en los últimos cien años. Pero no será ya nuestra responsabilidad.

 

LAS PRIVATIZACIONES

«El programa de privatización ha fracasado de modo espectacular. Hay, desde luego, algunos activos que se han entregado a particulares sospechosos (por ejemplo, la lotería nacional y el sitio de Hellenikon) y a los que el nuevo gobierno debería echar otro vistazo, al menos en lo que se refiere a su legalidad, pues la renacionalización será imposible debido a la falta de liquidez del Estado. Dicho esto, las mayores privatizaciones tuvieron lugar, no entre 2010 y 2014 sino entre 2000 y 2009, implicando bancos, el monopolio de telecomunicaciones del Estado, etc. Respecto a los servicios públicos, el problema no es que los privatizaran. El problema es que los desmantelaron o los estrangularon con la austeridad y unos recortes espantosos».

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